Ahogados por la burocracia

Si no compras a tiempo una planta de oxígeno, ¿podrías, al menos, aceptar oportunamente una donada? Los dos principales hospitales de la extensa Lima Sur se están ahogando. El año pasado, la jurisdicción le rechazó una planta a Unacem. Un ejemplo paradigmático de cómo el ritmo de la burocracia pública pierde por goleada frente a la mortalidad del Covid-19.

El sonido de su voz ya casi no se siente cuando intenta hablar. La llamaremos Diana, tiene quince años. Llegó con su madre al Hospital María Auxiliadora (HMA) alrededor de la 1 de la tarde del último viernes 12. El portón negro que hace las veces de entrada de Emergencias se abrió ante la gravedad de su cuadro. Le midieron la saturación y, con un resultado de 84, le dijeron que no podían recibirla. Debía ir al Hospital de Emergencias de Villa El Salvador (HEVES). Partió hacia allá hace poco tiempo. Su tía aún está a las afueras en el HMA. “Mi sobrina es diabética. Cada vez que respira [hondo], tiembla, parece que va a convulsionar”, cuenta con angustia.

Veinticinco minutos en auto separan al HMA del HEVES. Pero es difícil saber qué realidad es peor. En qué hospital hay más desesperación. Aquí sí reciben a los pacientes, pero la angustia por conseguir un balón de oxígeno es reiterativa. Los familiares de diez pacientes Covid-19 consultados por Sudaca a las afueras del HEVES coincidieron en que con el ingreso de sus parientes les habían sollicitado un balón de oxígeno. Todos lo habían conseguido con esfuerzo.

Los familiares no lo saben, pero esos mismos hospitales rechazaron entre noviembre y diciembre la donación de una planta de generación de oxígeno medicinal. Un recurso que habría sido clave para, cuando menos, manejar el déficit que hoy tienen. La cementera privada Unacem (Unión Andina de Cementos) intentó realizar la donación a la Dirección de Redes Integradas de Salud (Diris) de Lima Sur hace más de cinco meses.

La Diris Lima Sur, sin embargo, la rechazó a través de una carta firmada por Víctor Bacini, director general de la institución, y dirigida a Unacem el 4 de diciembre. Esta carta provocó que el 19 de diciembre la congresista Carmen Núñez del Frepap, solicitase con caracter de urgencia que Bacini fuera citado al Congreso, especìficamente a la Comisión Especial de Seguimiento a Emergencias y Gestión de Riesgos de Desastres – COVID-19.

Una vez allí el 26 de diciembre, Bacini precisó, entre otros puntos, que: 1) el ofrecimiento de Unacem de financiar la construcción de una planta de oxígeno, como una donación, llegó el 31 de agosto a la Diris Lima Sur; 2) el Área de Inversiones y Proyectos de la Diris, luego de revisar la normativa vigente, definió que las dos opciones para recibir la planta de oxígeno eran el HMA y el HEVES, por ser hospitales de nivel II; 3) ambos hospitales sustentaron su rechazo en informes técnicos desfavorables para la recepción de la planta; 4) el Ministerio de Salud (Minsa) estuvo informado de esto último, dado que eran dos hospitales de su jurisdicción.

 

Los fríos argumentos

¿Cuál fue la razón del Hospital María Auxiliadora para rechazar la planta? Su insuficiente suministro eléctrico. Así lo menciona la Diris Lima Sur en su contestación a Unacem y se confirma a través del informe técnico que la Dirección General del HMA proporcionó a Sudaca.

Puerta de Emergencias del Hospital Maria Auxiliadora. Foto: Luisa García.

El documento evalúa la posibilidad de recibir una planta de oxígeno capaz de producir 20 metros cúbicos por hora. Es decir, alrededor de 480 metros cúbicos de oxígeno a diario (48 preciados y hoy urgentes balones de oxígeno de 10 litros). Esto podría cubrir, por ejemplo, a 20 pacientes con necesidad de oxígeno a alto flujo, un tratamiento que usualmente es previo a la intubación, pero que busca evitarla. O también una combinación de 10 pacientes intubados (ventiladores mecánicos) y 7 con oxígeno a alto flujo, más algunos a bajo flujo (cuya demanda de oxígeno es muy variable), tal y como ha experimentado el Hospital de Tingo María con su planta de oxígeno de la misma capacidad, según compartió la coordinadora de su Comando Covid Michele Panduro.

Da escalofríos pensar en la cantidad de pacientes que hoy podrían recibir oxígeno en el María Auxiliadora si este hospital hubiera recibido la donación.

El HMA argumentó que operar una planta de esa capacidad le demandaría una potencia eléctrica total de 375 KVA. ¿Es eso correcto? “La [cantidad de] electricidad requerida [por el HMA] es por lo menos para tres plantas [de 20 metros cúbicos por hora], no para una”, argumenta el ingeniero mecánico Fernando Jiménez. Sabe lo que precisa, pues ha liderado la fabricación e instalación de más de 20 plantas de oxígeno en el 2020. Esto como parte de la iniciativa de la Pontificia Universidad Catòlica del Perú -donde es catedrático- y la empresa Seralt SAC para producir y comercializar plantas de oxígeno a bajo costo en medio de la pandemia.

Tres plantas es un cálculo moderado, dice Jimenez. Toma en cuenta la alta energía que se necesita para el arranque del funcionamiento de la planta, los primeros momentos en que la demanda regular se dispara por 2.5 veces aproximadamente. Luego se normaliza y baja, explica.

En su informe, el HMA también indica: “los tableros eléctricos se encuentran en condiciones de obsolescencia, toda vez que datan del año 1975 y nunca se les ha realizado ningún tipo de mantenimiento, por lo que se propone el cambio de estos antes de la instalación de cualquier futura carga”. Advierte que se “estaría poniendo en riesgo la vida de los pacientes que acuden al hospital Maria Auxiliadora”.

En opinión del profesor de la PUCP, cambiar los transformadores y tableros eléctricos habrían demandado una inversión de apenas entre US$40 mil y US$70 mil. Una ínfima fracción del presupuesto del hospital. En el 2020, el HMA accedió a un presupuesto institucional modificado (PIM) de S/220 millones, según información del Ministerio de Economía (MEF). Ejecutó el 93,7%. Le sobraron alrededor de S/14 millones.

“Es el momento de que las empresas generadoras de energía también se involucren. Luz del Sur, Enel. Si la instalación eléctrica es lo que falta, entonces ellas podrían colocarla. Tienen los transformadores, tienen los ingenieros. Es la forma en que los privados pueden apoyar”, agrega, como otra posibilidad, Jiménez.

 

La sombría realidad de VES

Las alrededor de 280 camas del Hospital de Emergencias de Villa El Salvador (HEVES) ya no alcanzan para recibir a los pacientes Covid-19. En medio de la segunda ola, el personal de salud intenta atender entre 60 y 80 pacientes adicionales (números en constante subida), según el presidente del cuerpo médico Percy Huamaní. A diferencia de los otros 280, para ellos ya no hay camas con puntos de oxígeno (tuberías que llegan hasta la ubicación de cada paciente). Su única opción es usar balones de oxígeno. Muchos pacientes deben conseguirlos por su cuenta, casi siempre a precios especulativos.

El papá de Rosa (la llamamos con un seudónimo a su pedido) parece inconsciente. Su hija lo ve desde lejos, por entre las rejas del frontis de Emergencias. Tiene tan solo 68 de saturación y está sentado en una silla de ruedas. Son casi las cinco de la tarde del viernes 12 febrero. Rosa cuenta que pagó S/3.380 por el balón de oxígeno al que su padre está ahora conectado. En esos minutos, un familiar intenta juntar el dinero para comprar otro. El balón del que ahora depende su vida, sólo le durará tres horas más, aproximadamente.

Pacientes esperan por una cama en el HEVES, en los exteriores del nosocomio. Foto: Luisa García.

“La provisión está casi al tope, a punto de haber escasez”, dijo Huamaní a Sudaca tres días antes del ingreso del padre de Rosa. Hoy la situación ya parece desbordada. El HEVES terceriza su suministro de oxígeno medicinal, porque no tiene una planta de oxígeno propia. Solo cuenta con un tanque que es recargado regularmente por un proveedor privado, en un mercado altamente concentrado (ver: “Oxígeno post mortem”). Tampoco el Hospital María Auxiliadora, en San Juan de Miraflores, tiene su propia planta.

¿Cuál fue el motivo del Hospital de Emergencia de Villa El Salvador para rechazarla? Que su demanda de oxígeno era mayor a lo que la donación le ofrecía.

“En términos técnicos no podría explicar si eso es cierto, pero creo que tener una planta de oxígeno para que genere aunque sea diez balones [al día] es algo a [no tener] nada”, dijo Percy Huamaní, presidente del cuerpo médico del HEVES. Luego precisó: “el hospital, como gestión, nunca nos mencionó que habían tenido ese donativo”.

A Huamaní le preocupa que haya pacientes que ya no están recibiendo el nivel de oxígeno adecuado. Al incrementarse su número, tuvieron que abrir totalmente las válvulas para que llegase a todas las camas en uso. Sin embargo, el suministro no llega con efectividad a las más alejadas, explica. Probablemente, la planta de oxígeno ofrecida por Unacem habría ayudado a cubrir ese déficit.

“Yo creo que esa fue una actitud de la gestión por demás negligente. Sabiendo que ya se venía una segunda ola, no vio la posibilidad de adquirir su propia planta”, concluye el médico.

El ingeniero mecánico Fernando Jiménez, por su parte, apunta que hoy hospitales con elevado número de camas, como el HEVES, usan plantas generadoras de oxígeno como complemento de los tanques criogénicos, a los que también empiezan a abastecer. “Al sistema que tienen (tanques) le están poniendo al lado, generadores de oxígeno”, señala.

Pero el que la demanda de oxígeno del HEVES superase la capacidad de la planta ofrecida por Unacem no fue el único argumento del hospital para rechazarla. También lo fue que el HEVES iba a recibir una planta de oxígeno del demorado convenio entre el Minsa y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).

“Respecto a la DGOS-DIEM, se ha firmado el CONVENIO Nª5-2020/MINSA, convenio de Cooperaciòn Interinstitucional entre el MINSA y la Universidad Nacional de Ingenierìa – UNI para la instalaciòn de 47 plantas de oxígeno, que incluye al Hospital de Emergencias Villa El Salvador”, dice la carta con la que rechazaron el donativo.

Las aludidas “DGOS-DIEM” son oficinas pertenecientes al Minsa: la Dirección General de Operaciones de Salud (DGOS) y su subordinada, la Dirección General de Infraestructura, Equipamiento y Mantenimiento (DIEM). En materia de adquisición de plantas de generación de oxígeno medicinal, la DIEM es el área clave del Minsa.

La mención al conocido Convenio Minsa-UNI, llamado ‘Oxigena 47’, parece buscar la tranquilidad de Unacem: el HEVES sí iba a tener una planta. Sin embargo, al día de hoy, más de dos meses después de rechazar la donación, el HEVES no la tiene instalada. Y algo aún más grave, tampoco figura en el cronograma de instalación que ha publicado la UNI en su página web para el mes de febrero.

Los dos principales hospitales públicos del extenso y populoso sur de Lima se ahogan. Sus pacientes se ahogan. La plata de oxígeno de Unacem todavía no está funcionando.

 

No hay respuestas

A través de su oficina de comunicaciones, Sudaca consultó al HEVES si conocía la fecha de entrega de la planta ofrecida por el convenio Minsa-UNI, pero no recibió respuesta. Este medio también solicitó varias veces el informe técnico emitido por este hospital (que el HMA sí proporcionó), pero no lo brindaron. Por supuesto, el pedido de entrevista corrió la misma suerte, con la sugerencia añadida de buscar a la Diris Lima Sur para ello. ¿El argumento? Que fue esta entidad la que recibió el ofrecimiento de Unacem, originalmente.

El área de prensa de la Diris Lima Sur, por su parte, le tiró la pelota al Minsa (exactamente, a la DIEM). Su razón fue que es esa dirección la que continúa coordinando con la empresa privada para ubicar la planta de oxígeno en un centro de salud del primer nivel de la jurisdicción de Lima Sur. Debido a un cambio normativo realizado en enero por el Minsa, los establecimientos de primer nivel ya tienen permitido albergar una planta de oxígeno bajo ciertos supuestos.

Sin embargo, al cierre de esta edición, el Ministerio de Salud no respondió ninguna de las dos simples preguntas dirigidas por Sudaca:

  1. ¿Por qué no alertaron en su momento al Hospital de Emergencias de Villa El Salvador que la planta a instalar allí por el Convenio Minsa-UNI (Oxigena 47) no tenía una fecha pronta de instalación y que, por tanto, aceptar la planta donada por Unacem podía ser de ayuda importante ante la segunda ola de Covid-19?
  1. ¿Cuál es el estatus actual de las coordinaciones en que está involucrada la DIEM para instalar la planta donada por Unacem en un establecimiento de salud del primer nivel de la Diris Lima Sur? ¿A qué se debe la demora de la instalación? 

La que sí respondió fue Unacem. Dijo a Sudaca por escrito que la planta de oxígeno —que contaría incluso con una capacidad de producción mayor que la evaluada por el HMA— será instalada en abril en el Centro Materno Infantil de la zona de José Gálvez, en Villa María del Triunfo. En abril: ocho meses después de que fuera ofrecida y por lo menos tres desde el inicio de la segunda ola. “Actualmente, nos encontramos a la espera de la firma del convenio con el Minsa para ejecutar la instalación y funcionamiento de esta planta de oxígeno”, precisó la cementera.

Ese es el ritmo de la burocracia, al que le gana por goleada el de la mortalidad de la Covid-19. Los pacientes del HEVES y del HMA lo conocen bien. Quizá para entonces estemos más cerca de la tercera ola que de la segunda.

 

*Con la colaboración de Juan Carlos Chamorro.

 

Fecha de publicación: 14/02/2021

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