hacia el semipresidencialismo

¿Hacia el semi-presidencialismo?

“…la presentación de este proyecto va en la dirección de empoderar la figura del premierato lo cual es un cambio fundamental en nuestra historia política, porque estaríamos iniciando el camino de una democracia presidencialista a una semi-presidencialista.”

[AGENDA PAÍS] Cuando en el 2016, Pedro Pablo Kuscinsky se encontró con la presidencia y al frente, a Fuerza Popular con 73 congresistas que significaban una mayoría absoluta, probablemente se acordó del modelo de cohabitación política que se ha aplicado en Francia varias veces cuando el congreso tiene una mayoría de tendencia diferente a la del presidente.

Un ejemplo de esa cohabitación fue cuando Francois Mitterrand, al perder el control del congreso, invitó al líder de la oposición, Jacques Chirac, a que forme un gabinete, dando inicio a una etapa con presidente socialista y primer ministro claramente de derecha. El mismo Chirac, cuando le tocó ser presidente, tuvo que hacer lo mismo invitando a Lionel Jospin, líder del socialismo, a ser su primer ministro. Y hubo gobernabilidad.

Si PPK vio la oportunidad, quizá su entorno o la misma Keiko, herida por una derrota in extremis, no permitieron que se diera una cohabitación a la peruana con dos protagonistas de derecha, algo que hubiera sido inédito y que muy probablemente, nos hubiera evitado la inestabilidad política y la polarización que hemos sufrido en los últimos años.

Desde el 2016 a este 2023, si algo debimos aprender, es que divididos no la hacemos, y que es válido y legítimo que un gobierno cambie de rumbo cuando la ciudadanía ya no confía en sus autoridades.

El presidente Lasso de Ecuador nos acaba de dar un ejemplo de madurez política cuando al amparo del artículo 148 de la constitución ecuatoriana, tomó la decisión de disolver el congreso y convocar elecciones generales en 6 meses, porque entendió que la ciudadanía exigía un nuevo pacto social y político.

También, hace pocos días, el premier Otárola ha presentado un proyecto de ley para que la presidenta Boluarte pueda viajar al extranjero aun sin haber vicepresidentes. A la par, propone dar facultades a la presidenta para que delegue poderes en el premier, figura que, de facto, separa las funciones de jefe de estado y jefe de gobierno que ahora recaen, ambas, en la figura presidencial.

Sin entrar en la discusión de si son o no factibles estos cambios sin una reforma constitucional, la presentación de este proyecto va en la dirección de empoderar la figura del premierato lo cual es un cambio fundamental en nuestra historia política, porque estaríamos iniciando el camino de una democracia presidencialista a una semi-presidencialista.

Esta nueva visión es interesante y pertinente, sin embargo, no puede estar aislada de la ansiada reforma política, ya que un cambio tan trascendental debe estar acompañado de otras reformas como la recomposición del congreso (diputados) a mitad del periodo presidencial, el regreso de la bicameralidad, la eliminación del voto de confianza a los nuevos gabinetes, eliminar la posibilidad de disolver el congreso por censuras a gabinetes, pero incluyendo un articulo similar al ecuatoriano que permite la “muerte cruzada” y el incremento a 4/5 del numero legal de miembros para vacar a un presidente.

Estas reformas y otras más como el tener distritos electorales uninominales, deben permitir esta figura de la cohabitación, que podría darse a mitad del periodo presidencial si cambia la composición del congreso.

La posibilidad de tener un nuevo pacto social disminuiría radicalmente esa demanda constante de vacancias, disoluciones y “que se vayan todos”, ya que la ciudadanía sabría que, en un periodo relativamente corto, podrían elegir, a través del voto y no de la violencia, un nuevo rumbo político donde se cambia al premier (jefe de gobierno) pero se mantiene al presidente (jefe de estado).

Vizcarra encargó a Tuesta una reforma política que nos ha complicado más que otra cosa, pero una alternativa ante un congreso tan desprestigiado como el nuestro, sería que la presidenta Boluarte convoque a un nuevo grupo de expertos, liderado por algún constitucionalista de prestigio y de consenso, para que lidere una nueva propuesta de reforma política que quizá, quien sabe, se oriente de una vez, al semi-presidencialismo.

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Alberto Otárola, Congreso de la República, Dina Boluarte, Fuerza Popular, Keiko Fuimori, Pedro Pablo Kuczynski, presidencia del Perú

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