Giancarla Di Laura 2

Octubre, el mes de Trilce

"¿Qué sería del Perú sin Vallejo? Pues tendría una literatura notable, pero no tan destacada. Vallejo, que es considerado el mayor poeta de la lengua y uno de los más grandes de la literatura universal, no puede sino llenarnos de orgullo."

En el pie de imprenta de Trilce, el trascendental poemario de César Vallejo, publicado en 1922, dice: «Se acabó de imprimir este libro en días de primavera del año 1922». Fue, pues, hace exactamente cien años, entre fines de setiembre y durante el mes de octubre, que los Talleres Tipográficos de la Penitenciaría de Lima sacaron a la luz apenas 200 ejemplares esta obra que rompería esquemas, renovando para siempre la lengua castellana y toda la tradición literaria occidental.

Vallejo, que llegó de Trujillo a Lima en diciembre de 1917 para buscar trabajo y hacerse un nombre como escritor, pasaría por varias crisis personales y legales. Se murió su madre en agosto de 1918; al año siguiente, falleció su gran amigo Abraham Valdelomar y rompió con su amada Otilia Villanueva, que posiblemente perdió el hijo que habían concebido. Pero en esa época, la perspectiva de ser madre soltera era toda una desgracia social y la familia de la joven cajamarquina la obligó a abortar, ya que César se negó al matrimonio. Nunca sabremos bien los pormenores de ese doloroso percance, pero según un testimonio, parece que Vallejo «se portó mal» con ella.

Menos mal pudo publicar su primer libro, Los heraldos negros, en julio de 1919, y tuvo cierto éxito de crítica, pero luego vino el funesto incidente del encarcelamiento que sufrió en Trujillo por 112 días entre noviembre de 1920 y febrero de 1921, acusado de incendiario, lo cual acrecentaría su desgracia personal, al ser considerado un delincuente. Solo pudo salir por presión social y política, pero bajo libertad condicional.

Vallejo optó por regresar a Lima, donde volvió a trabajar como profesor de escuela y experimentó radicalmente con las nuevas formas poéticas de la vanguardia, hasta entonces poco conocidas en el Perú.

¿Pero por qué escogió Vallejo una penitenciaría para imprimir su segundo y polémico libro? Según escuché al especialista Jorge Kishimoto alguna vez, el padre de su amigo Abraham Valdelomar era el director de esa imprenta que ya antes había publicado algunos textos literarios. Posiblemente Vallejo tendría conexiones personales y algún descuento especial, dada su amistad con la familia del ya fallecido autor de «El caballero Carmelo».

Vallejo en general, y Trilce en particular, son ya parte de nuestra identidad nacional. Lo curioso es que nadie ha podido dar una explicación plena del significado de este neologismo, que suena tan natural a las reglas del castellano. Unos dicen que es una síntesis de «triste y dulce». Otros, que alude al precio del libro (tres soles). Y hay varias teorías más. Sus 77 poemas están llenos de percances personales y meditaciones difíciles de seguir. Su lenguaje es por momentos hermético, pero de un brillo poco común, que cautiva aunque no lo entendamos del todo.

A pesar de las legiones de críticos y lectores que han contribuido a desentrañar el significado de algunos poemas, Trilce alberga zonas oscuras que Vallejo se llevó como un secreto a la tumba aquel Viernes Santo de 1938 cuando murió en París, donde vivía desde 1923, después de salir del Perú.

Quizá nunca llegó a intuirlo, pero su legado como el escritor más completo que haya surgido de nuestras tierras lo ha hecho el día de hoy un verdadero símbolo de nuestra desgarrada nacionalidad.

Con ese motivo ya ha habido varias celebraciones importantes por el centenario de Trilce. Conversatorios y congresos como el que organizaron la Universidad de Sevilla y la Universidad César Vallejo junto con la Asociación Internacional de Peruanistas en España, en abril de este año, y otros que vendrán, como el de octubre en Londres y Oxford (puede verse el programa en este enlace:

https://asociacioninternacionaldeperuanistas.blogspot.com/2022/09/v-congreso-intyernacional-vallejo.html ), el de Casa de las Américas, en La Habana, Cuba, en noviembre ( https://asociacioninternacionaldeperuanistas.blogspot.com/2022/08/trilce-y-las-vanguardias.html ) y el de Universidad Católica también en noviembre ( https://www.facebook.com/events/1218272962046400/?ref=newsfeed ).

Asimismo, vale la pena la exposición «Contra todas las contras: 100 años de Trilce» que han curado los destacados vallejólogos Carlos Fernández y Valentino Gianuzzi en la Biblioteca Nacional en San Borja.

Y me quedo corta, porque hay otros eventos y publicaciones que no son menos importantes.

¿Qué sería del Perú sin Vallejo? Pues tendría una literatura notable, pero no tan destacada. Vallejo, que es considerado el mayor poeta de la lengua y uno de los más grandes de la literatura universal, no puede sino llenarnos de orgullo.

Sigamos leyéndolo y comentándolo, que es la mejor manera de celebrarlo.

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César Vallejo, Trilce

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