Giancarla Di Laura 2

Perú: de mal en peor

"Qué deprimente resulta nuestra situación política. En los últimos años nos ha ido de mal en peor. Una inestabilidad angustiante no solo por la poca permanencia de las autoridades elegidas y no elegidas, sino porque ese baile de sillas posterga el viejo sueño de una mayor integración entre los distintos elementos étnicos y culturales que conforman el país y una mejor distribución de la riqueza que, al final, chorrea poco, mal o nunca."

Qué deprimente resulta nuestra situación política. En los últimos años nos ha ido de mal en peor. Una inestabilidad angustiante no solo por la poca permanencia de las autoridades elegidas y no elegidas, sino porque ese baile de sillas posterga el viejo sueño de una mayor integración entre los distintos elementos étnicos y culturales que conforman el país y una mejor distribución de la riqueza que, al final, chorrea poco, mal o nunca.

Lo que hemos visto esta semana nos recuerda que el Perú criollo sigue vivito y coleando y no va a soltar sus privilegios bicentenarios de ninguna manera. Al triunfar el neoliberalismo legislativo perpetrado por muchos años se prolongan las grandes diferencias y las inmensas distancias entre los niveles sociales, económicos y culturales de nuestro país. Con la pandemia nuestro índice de pobreza ha subido al 36% y todo indica que el congreso, que le hizo ver diablos rojos a Pedro Castillo, intentará hacerlo con Dina Boluarte si la hoy presidenta «no se porta bien». 

Un estado que de la boca para afuera afirma ser multicultural e inclusivo, pero que en las entidades representativas solamente expone un reducido sector proveniente de las capas medias y urbanas, despreciando el aporte provinciano y favoreciendo al sector empresarial que tomó el poder oficialmente con la constitución fujimorista de 1993, no puede producir un Perú moderno. Lo que cada vez se ve más es la prolongación de los viejos problemas de la desigualdad, la discriminación y el racismo, con poca o ninguna protección hacia las múltiples culturas que también son parte de nuestro conglomerado nacional. 

El Perú ha sido ultrajado, pisoteado y herido, pero esperemos que cambie esta imagen y surja un Perú en búsqueda de su propia autonomía y de su gran riqueza. Nuestro país, que es abundante en la agricultura, minería, pesquería y muchas otras cosas, podría ser una potencia no solamente en lo culinario, sino en productos nutritivos y en la creación de tecnología ambiental. Pero la relativa riqueza generada por el crecimiento económico de base extractivista no alcanza a todos. Las brechas sociales siguen creciendo.

Ojalá que el gobierno Dina Boluarte sea proactivo y que busque mejorar la situación de las mayorías. Ojalá que su equipo sepa llevar al país por el camino más directo al desarrollo integral para así recuperar confianza en el sistema democrático. 

Sin embargo, nuestra caótica situación política, producto del golpe blando aplicado a Pedro Castillo, difícilmente apuntará a esa meta. Es obvio que a los congresistas solo les interesa seguir en sus jugosos puestos hasta el 2026 y, para sobrevivir, Dina Boluarte tendrá que contemporizar con ellos. 

En un sector de la prensa extranjera se habla de que Castillo quiso convertirse en dictador la mañana del 7 de diciembre. En otro sector se explica que ha triunfado el hostigamiento constante de la derecha contra Castillo, incluso desde antes de asumir el poder y pidiendo golpe con la excusa de un fraude que nunca existió. Ahora ya lograron su cometido. Sacaron al profesor cuando éste pisó el palito.

Lo que hemos visto esta semana es ya un mal que se repite a menudo en nuestra manera de llevar la política. En vez de luchar por las cosas simples de la vida, como el cumplimiento de una agenda con la que Castillo fue elegido democráticamente, los políticos andan muy preocupados en ver sus ganancias (aguinaldo navideño de por medio) y las de un sector minoritario bajo el mismo el sistema político y económico heredado de la dictadura fujimorista.  

Volvemos, pues, a lo mismo. El sueño de «no más pobres en un país rico» se fue a la cloaca. 

A menos que Dina me contradiga.

Tags:

6 presidentes, cero inclusión, inestabilidad política, política peruana

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