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Jairo Varela: Entre el brillo musical y la corrupción

"Este lunes 8 de agosto se cumplen diez años del fallecimiento de Jairo Varela, el músico que llevó a la salsa colombiana a otro nivel."

Este lunes 8 de agosto se cumplen diez años del fallecimiento de Jairo Varela, el músico que llevó a la salsa colombiana a otro nivel. Aunque durante la década de los setenta ya habíamos disfrutado de una buena dosis de calidad salsera desde el país del café, gracias a Fruko y Sus Tesos y The Latin Brothers, orquestas hermanas -al estilo de los Parliament y Funkadelic de George Clinton- dirigidas por el compositor y pianista Julio Ernesto Estrada Rincón, más conocido como “Fruko” -cantera de la que salieron los cantantes Wilson Manyoma y Joe Arroyo- fue el Grupo Niche, de la mano de Varela, el que elevó la popularidad y aceptación de Colombia como potencia de la salsa, colocándola a la altura de las grandes estrellas de Cuba y Puerto Rico, con un sonido que supo adaptarse, a lo largo de sus cuarenta años de trayectoria, a los diferentes cambios estilísticos que recorrieron este género latino.

Cali, la ciudad con la que más se identifica al Grupo Niche, homenajea en sus espacios públicos al célebre compositor y productor. La Plazoleta de la Caleñidad, también conocida como Plaza Jairo Varela, es una extensa área de 15,000 metros cuadrados que exhibe, en su centro, un impresionante monumento con la forma de tres trompetas, colocadas en forma vertical con los pabellones hacia abajo. La escultura, de 10 metros de altura, 24 de largo y 3.5 de ancho tiene, además, una particularidad muy llamativa para turistas y amantes de la música. Si uno se ubica debajo de cada trompeta puede escuchar Cali pachanguero en diferentes pistas -las voces por un lado, los metales y la sección rítmica, mientras lee la letra inscrita al interior. Asimismo, en el año 2014 se inauguró el Museo de la Salsa Jairo Varela, ubicado en la misma plaza.

Jairo Varela Martínez nació en el departamento de Chocó, en la región costera del Pacífico Colombiano, en 1949. De padre comerciante y madre escritora, el joven Jairo aprendió a tocar varios instrumentos en su casa en el distrito de Quibdó y, luego, animado por su abuelo, se mudó a Bogotá para buscar su futuro. En 1979 formó la primera alineación del Grupo Niche, una denominación que propuso, de entrada, una confrontación con lo política, cultural y socialmente correcto. Como sabemos, el vocablo “niche” proviene de dialectos africanos (bantú, abacuá) y se emplea en varios países de América Latina y el Caribe para denominar, de forma despectiva, al negro y/o al pobre. Uno de los usos más recordados de esta palabra quedó registrado en la poderosa salsa dura Lo atará la araché, de la orquesta de Richie Ray y Bobby Cruz, del clásico LP de 1967, Jala jala y boogaloo (Alegre Records). Entonces, un grupo niche, etimológicamente hablando, era un grupo potencialmente peligroso.

Desde su primer LP, Al pasito (Discos Daro, 1979), en que Varela compartió los créditos de dirección musical con el trombonista y conguero Alexis Lozano, quedó clara la intención de los colombianos, integrando su sonido, influenciado por la cumbia regional, la salsa y el merengue, en un crisol afrocaribeño que fue definiendo un estilo propio. Canciones como Al pasito, A ti Barranquilla y, particularmente, Pinta pa’ qué llamaron la atención del público en su país. Entre 1981 y 1984 la orquesta cosechó sus primeros éxitos con temas como Digo yo, Corazón sin corazón (LP Querer es poder, 1981) o La negra no quiere (LP No hay quinto malo, 1984) con vocalistas como Álvaro del Castillo, Omar “Tuto” Jiménez, entre otros. Para su segundo disco oficial, Querer es poder -que incluye el popular vallenato La gota fría, popularizado doce años después por Carlos Vives-, el Grupo Niche contó con una vocalista femenina, Floriza “La Cocó” Lozano, que grabó temas como Mi mamá me ha dicho y Nicolasa Santos, con un estilo que recuerda a las descargas cubanas de los años sesenta, con fuerte presencia de la flauta mágica de Ali “Tarry” Garcés. 

El éxito internacional del Grupo Niche se consolidó a partir de una composición de Jairo Varela que fue adoptada como himno por toda una ciudad y uno de sus principales festivales de cultura popular. Cali pachanguero, grabada originalmente en 1984 para el LP No hay quinto malo, con la voz de Alfonso “Moncho” Santana, es un homenaje a la soleada capital del Valle del Cauca, resaltando sus bellezas naturales y el carácter de su gente. De inmediato se convirtió en el tema más emblemático de la aun joven orquesta y es, hasta hoy, un clásico incombustible de la música latina. Hay una segunda versión, esta vez cantada por el portorriqueño Tito Gómez -que ingresó al Grupo Niche en 1985, tras retirarse de La Sonora Ponceña y tener algunos éxitos como solista- que se hizo mucho más popular en toda América Latina e incluso en los Estados Unidos, con una adaptación en inglés –que es, por cierto, muy mala– incluida en la banda sonora de la recordada película Salsa, ¡Está que arde!, de 1988. Cali pachanguero resume la poesía popular de Varela y el sonido del Grupo Niche, asociado desde entonces a temas como el orgullo nacional, el romanticismo y la ejecución de la salsa respetando sus bases instrumentales más orgánicas.

Luego llegó Triunfo (1985), disco que se inicia con una de las mejores canciones de la edad dorada del Grupo Niche, Ana Milé, que contiene uno de los puentes más reconocibles del género, con ese intercambio entre metales, percusiones y piano. La historia de la chica de casa perjudicada por un hombre que la abandona embarazada es cantada por el mismo Jairo Varela, en una de sus raras apariciones frente al micrófono, ya como único director musical, productor y compositor, además de encargarse de percusiones menores como las maracas y el güiro. En ese disco abundan las temáticas de corte social, otra de las marcas registradas de la orquesta, como los temas Mamá Chila, Interés cuánto valés o cuestiones regionalistas como Del puente para allá o Listo Medellín, dedicada a la capital del departamento de Antioquia. 

Con Tito Gómez a bordo como único cantante, Jairo Varela y su Grupo Niche registraron una cadena de exitosas producciones discográficas -Me huele a matrimonio (1986), Tapando el hueco (1988), Sutil y contundente (1989)- con la potente voz del boricua en canciones como Un caso social, Nuestro sueño, Cómo podré disimular, Entrega, Miserable, entre otras, que competían codo a codo con las populares salsas sensuales de personajes como Eddie Santiago, Wiilie Gonzáles o Hildemaro. En el LP Historia musical (1987), Gómez regrabó algunos de los primeros éxitos de la orquesta como Digo yo, Corazón sin corazón y Cali pachanguero, con el piano de Álvaro “Pelusa” Cabarcas. Y, además, Me sabe a Perú, un homenaje a nuestro país que formó parte de una recopilación lanzada por el sello discográfico local Iempsa. En la década siguiente el brillo musical del Grupo Niche y, en especial, de su principal orquestador, se vio empañado por una lamentable relación con la más execrable corrupción que hoy es casi un sello de identidad de Colombia, con series de Netflix convirtiendo en admirados antihéroes a sicarios, narcotraficantes y corruptos de toda clase.

Con una nueva primera línea de cantantes, integrada por Javier Vásquez y Charlie Cardona, el Grupo Niche se mantuvo en la cima con canciones como Sin sentimientos, Se pareció tanto a ti, Una aventura y un nuevo tributo a la llamada “sucursal del cielo”, Cali ají, todas incluidas en Cielo de tambores, un álbum en cuya carátula rinden homenaje a cuatro leyendas de la música latina: Tito Rodríguez, Benny Moré, Ismael Rivera y Charlie Palmieri. Al año siguiente, el tema Hagamos lo que diga el corazón, del décimo quinto disco Llegando al 100%, mostró un sonido más moderno, con mayor presencia de sintetizadores. Para mediados de la década, la inspiración de Varela iba in crescendo, así como su fortuna personal que le permitió abrir una enorme discoteca con capacidad para más de cinco mil personas, en una zona exclusiva de Cali. Esto, sin embargo, llamó la atención de las autoridades colombianas que le abrieron una investigación por enriquecimiento ilícito, debido a contratos con el Cártel de Cali, organización criminal que, en su momento, desató una guerra pistolera con el Cártel de Medellín, del despreciable Pablo Escobar. Por este motivo, Jairo Varela ingresó dos veces a prisión, en 1995 y 1998. Aunque finalmente quedó absuelto de los cargos, este hecho levantó una sombra en su perfil, hasta entonces asociado al éxito.

A pesar de ello, el prestigio del Grupo Niche no decayó y sus siguientes producciones siguieron generando primeros lugares en las radios salseras con composiciones como La magia de tus besos, Etnia, La canoa ranchaa -una cumbia de sonido tradicional- (álbum Etnia, 1995), Eres, Mecánico (A prueba de fuego, 1997) o Han cogido la cosa (A golpe de folklore, 1999), muchas de ellas compuestas por Varela durante sus meses de encierro. De aquella primera generación de músicos ya no quedaba nadie, pero la visión artística de Jairo Varela mantuvo la vigencia de su combo, con nuevas promociones de cantantes como Willie García y Álvaro Granobles quienes se unieron al ya veterano Javier Vásquez, e instrumentistas como los pianistas Julio Abadía, Michael Haase, el bajista Daniel Silva, entre otros.

Cuando el infarto llegó, el 8 de agosto del 2012, Jairo Varela tenía 62 años. Hasta ese momento, el Grupo Niche había lanzado un total de 26 álbumes en estudio, varias recopilaciones y un par de álbumes póstumos con composiciones inéditas. Luego de su muerte, su hija Yanile tomó la posta como directora, a pesar de que también estuvo involucrada en las investigaciones que encarcelaron a su padre, pues fue novia de uno de los jefes de seguridad de aquella banda de delincuentes. El año 2020 vio la luz el álbum 40 (Niche Business Records), el primero sin canciones firmadas por Jairo Varela. José Aguirre, trompetista y arreglista de la orquesta desde 1995, es el responsable de las nueve canciones que conforman este disco, entre las que destacan Algo que se quede y Canciones viejas, que conservan el sonido muscular y tradicional del Grupo Niche. 

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Grupo Niche, Música

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