Jorge-Luis-Tineo

Thin Lizzy: Hard-rock con corazón

"Un inspirado poeta que únicamente sucumbió a sus propios demonios que, sobre el escenario, era una poderosa llamarada de electrizante hard-rock. Esa estrella se llamó Philip Parris Lynott y hoy, 20 de agosto, habría cumplido 73 años..."

En tiempos en que ser una estrella de rock tenía que ver con salir a la carretera a buscarse la vida, a punta de talento y mucha autenticidad, hubo una estrella que se sobrepuso, además, a una infancia marcada por la discriminación. De niño, el futuro rockero no solo fue segregado por su color de piel sino también por vivir solo con su madre. Un inspirado poeta que únicamente sucumbió a sus propios demonios que, sobre el escenario, era una poderosa llamarada de electrizante hard-rock. Esa estrella se llamó Philip Parris Lynott y hoy, 20 de agosto, habría cumplido 73 años.

Parris era el apellido de su padre, un ciudadano negro nacido en Georgetown, capital de Guyana -esa pequeña colonia británica enclavada en la costa norte de Sudamérica, entre Venezuela, Brasil, Surinam y el océano Atlántico- que abandonó a su madre irlandesa, Philomena Lynnot. Aunque siempre recibió dinero para la manutención de su hijo, Philomena tuvo que criar al niño sola, en un albergue para madres solteras en Manchester, Inglaterra. Cuando el pequeño Phil cumplió ocho años, su madre lo llevó de regreso a Dublin, a la casa de sus abuelos, donde tuvo, por fin, una familia, conoció a sus primeros amigos y halló su camino escuchando los discos de soul de Motown y Tamla Records de la colección de uno de sus tíos.

Thin Lizzy se formó a finales del año 1969, como un cuarteto integrado por Phil Lynott (voz, bajo) -nunca usaría su apellido paterno durante su carrera artística-, Brian Downey (batería), Eric Wrixon (teclados) y Eric Bell (guitarras). Lynott y Downey eran camaradas de la escuela, mientras que Bell y Wrixon provenían de las canteras de Them, la banda pionera de pop-rock y blues en Irlanda, liderada por Van Morrison, que pasó a la historia con su clásica composición Gloria, de 1964, tema que hizo suyo, una década después, Patti Smith, en su LP debut, el alucinante Horses (1975). Previamente, Phil había hecho sus pininos como cantante y guitarrista rítmico en Skid Row -no confundir con el quinteto norteamericano de glam metal de finales de los ochenta, liderado por el canadiense Sebastian Bach, quien asegura haber comprado el nombre, “Skid Row”, por 35 mil dólares, a Gary Moore-. Pero, poco después de grabar su primer single, The Farmer, Wrixon se alejó dejando a Thin Lizzy como un trío.

Con esa formación inicial, Thin Lizzy llegó a editar tres álbumes, entre 1971 y 1973, con un estilo que combinaba las influencias trovadorescas y discursivas del cantante/bajista -Bob Dylan, Van Morrison, Jimi Hendrix- con los ataques hard-rock de Deep Purple, Budgie y los primeros discos de Queen. La afilada guitarra de Eric Bell sobresale en estas grabaciones, mientras que el profundo tono de bajo de Lynott, tocado siempre con uña de plástico, forma una densa capa rítmica con la movediza batería de Downey. Lynott, poseedor de un rugido ronco que, por momentos, se podía transformar en un delicado murmullo, tenía, al principio, una personalidad introvertida en el escenario. Eso cambiaría drásticamente con el pasar de los años. De esa época extraemos la poderosa The rocker (1973).

Lynott fue autor de letra y música de prácticamente el 90% de todo lo que produjo Thin Lizzy entre 1970 y 1983 -doce álbumes en estudio y varios en vivo, entre los que destaca, por supuesto, el atronador Live and dangerous (1978)– y su sonido marcó a fuego a toda una generación de músicos de hard-rock y heavy metal que los mencionan como una de sus principales influencias e inspiraciones. Sus composiciones giraban en torno a temas como la rebeldía, la amistad, el amor desde el punto de vista aventurero e impredecible, la vida del rockero entre giras y excesos y, en gran medida, contenían letras con referencias autobiográficas, de manera directa -como el caso de Philomena (1974), dedicada a su madre; Sarah (1979), para su hija; o indirecta como en The rise and dear demise of The Funky Nomadic Tribes (1972), acerca de la banda-tributo a Deep Purple que formó de manera paralela en esa época.

Su primer éxito fue un cover de Whiskey in the jar, canción tradicional del folklore de Irlanda que cuenta la historia de un ladrón de carreteras que termina en prisión por asesinato y robo. Aunque el tema data de siglos atrás, la versión de Thin Lizzy -grabada en 1972 como single, no incluido en el álbum de aquel año, Shades of a blue orphanage- se hizo tan popular que posteriores grabaciones de grupos tan disímiles como Pulp -que apareció en un recopilatorio de varias bandas alternativas titulado Childline (1996)-, Belle and Sebastian -como parte del EP The blues are still blue (2006)-, o Metallica -uno de los covers más famosos de su disco doble Garage Inc. (1998)- estuvieron basadas en el arreglo de rock electroacústico del trío Lynott-Bell-Downey. Por su parte, Jerry García, líder y guitarrista de los Grateful Dead, también grabó Whiskey in the jar en 1996, junto a su amigo David Grisman, experto mandolinero, pero en una versión que se acerca más al sabor regional que le dieron The Dubliners, el espectacular combo irlandés de música tradicional que registró este himno popular en 1967. Hasta U2 -la otra gran banda irlandesa- incluyó Whiskey in the jar en sus conciertos en Dublin durante una gira, para que el público la cante.

Luego de aquella tríada -Thin Lizzy (1971), Shades of a blue orphanage (1972) y Vagabonds of the western world (1973, con la icónica ilustración de carátula de Jim Fitzpatrick, conocido internacionalmente por este poster de 1968)- llegó la primera gran transformación. Eric Bell salió y fue reemplazado por dos guitarristas, el norteamericano Scott Gorham y el escocés Brian “Robbo” Robertson, iniciándose el verdadero ascenso de Thin Lizzy como potencia del hard-rock setentero. Aunque el primer álbum de esta nueva conformación -Nightlife (1974)-, está cargado de influencias del blues, funk y algo de jazz, en temas como Showdown o el instrumental Banshee, ya se comenzaron a sentir los ataques de guitarras gemelas que se convirtieron en su marca registrada. La química existente entre Gorham -de estilo fluido, con bases blueseras- y Robertson -más clásico y agresivo- permitió a Lynott expandirse, como compositor y líder. El cuarteto grabó, en total, cinco álbumes en estudio y el mencionado concierto Live and dangerous. Clásicos como Rosalie -original de Bob Seger-, Don’t believe a word, Emerald, Dancing in the moonlight (It’s caught me in its spotlight) y, especialmente, The boys are back in town, impactaron a la comunidad rockera por su fuerza y expresividad. El tema, parte del sexto álbum Jailbreak (1976), es la que mejor representa, hasta hoy, el sonido clásico de Thin Lizzy, con esas emocionantes armonías a dos guitarras.

Pero como nada puede ser perfecto, las cosas comenzaron a descontrolarse al interior de Thin Lizzy. Aun cuando eran muy unidos, el carácter irascible de Brian Robertson ocasionó más de un desencuentro artístico y personal con sus compañeros, en especial con Lynott. Para cuando llegó el momento de iniciar la gira promocional del LP Jailbreak, Robertson se vio obligado a retirarse tras un incidente violento en un bar, una descomunal gresca que le dejó graves heridas en la mano. Con “Robbo” inhabilitado para tocar, por su recuperación, Phil Lynott buscó a un viejo amigo y colaborador suyo para reemplazarlo, el virtuoso guitarrista irlandés Gary Moore -quien ya había alternado con ellos en 1974 y conocía a Phil desde las épocas de Skid Row- para esos conciertos. Posteriormente, Robertson regresaría pero solo para grabar tres canciones –entre ellas, esta– del Bad reputation (1977), el último disco del cuarteto. Luego se unió por una breve temporada a Motörhead (1982-1983).

Moore, un músico de larga trayectoria que iba del blues al hard-rock y al rock progresivo con total facilidad -escúchenlo aquí con su clásico tema Still got the blues for you (1990) o como miembro de Colosseum II, en medio del auge del prog-rock al estilo Canterbury Scene-, ingresó formalmente a Thin Lizzy en 1978 y se quedó un año, grabando con ellos The Black Rose: A rock legend, uno de sus discos más celebrados. A pesar de ello, Moore -quien registró la balada blues Parisienne walkways a dúo con Lynott en 1979- decidió seguir su camino en solitario al ver cómo se incrementaban las adicciones de sus colegas. Su lugar fue ocupado por Snowy White, un guitarrista británico de alto perfil, que se quedó hasta 1982 -a este periodo pertenecen los álbumes Chinatown (1980) y Renegade (1981)- intercalando su trabajo en Thin Lizzy con su ingreso a Pink Floyd, como músico de apoyo en la gira The Wall (1980-1981). Para la última etapa de Thin Lizzy, Lynott, Downey y Gorham contrataron al inglés John Sykes, quien años más tarde se haría mundialmente famoso como miembro de Whitesnake y luego, a fines de los noventa, al frente de su propia banda, Blue Murder.

Phil Lynott falleció apenas a los 36 años, debido a múltiples complicaciones por su masiva adicción a la heroína y el alcohol, los primeros días de enero de 1986. Desde entonces su figura creció entre los amantes del hard-rock y el legado de Thin Lizzy se ha mantenido vigente a través de las décadas siguientes. En 1991, el recopilatorio Dedication: The Very Best of Thin Lizzy incluyó un tema inédito, Dedication, una composición del guitarrista Laurence Archer rescatado de unas cintas perdidas de 1984-1985 de una banda alterna de Lynott, llamada Grand Slam. Scott Gorham, John Sykes, Brian Downey y Darren Wharton -tecladista de la banda desde 1980- se reunieron en 1996 y, con diferentes acompañantes, se presentaron como Thin Lizzy de manera irregular hasta el 2009. Luego de ello, Gorham continuó al frente con elencos cambiantes de músicos hasta llegar al 2019, en que lo acompañan Scott Travis (baterista de Judas Priest), Troy Sanders (bajista de Mastodon) y los guitarristas y cantantes Damon Johnson y Ricky Warwick. Aunque no han grabado material nuevo bajo el nombre Thin Lizzy, mantienen vivas las canciones y el espíritu de Phil Lynott, en conciertos y festivales de EE.UU. y Europa.

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Hard-rock, Música

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