Juan Carlos Guerrero

¿Liderazgos democráticos? los de antaño

“¿Qué es lo que tenían en común Haya, Belaunde, Bedoya y del Prado? Cada uno contaba con una visión del país, de sus problemas y posibilidades. A su manera, la comunicaban a sus seguidores para organizarlos, dirigirlos y movilizarlos para hacerla realidad; y resultó clave a la hora de construir identidades políticas partidarias”.

A la afirmación de Juan Carlos Tafur de que partidos como “el APRA de Haya de la Torre, el PPC de Luis Bedoya, Acción Popular de Belaunde o el Partido Comunista Peruano de Jorge del Prado ya no volverán nunca más” habría que agregarle que líderes políticos como los mencionados, aparentemente, tampoco. ¿Qué es lo que tenían en común Haya, Belaunde, Bedoya y del Prado? Contar con una visión del país, de sus problemas y posibilidades. Cada uno, a su manera, la comunicaba a sus seguidores para organizarlos, dirigirlos y movilizarlos para hacerla realidad; y resultó clave a la hora de construir identidades políticas partidarias.

Asimismo, es interesante destacar que sus liderazgos se sustentabas también en un conocimiento sólido de lo que ocurría alrededor suyo. Como, por ejemplo, de temas variados sobre los cuales tenían una postura clara y definida u opiniones de sus seguidores; esto último les permitía conocer las expectativas, necesidades e intereses de todos aquellos a los cuales representaban. De igual modo, en la capacidad para identificar problemas, buscar soluciones y ponerlas en práctica. Todos, en algún momento de su trayectoria política y vida partidaria, aceptaron las reglas democráticas. Recordemos a Haya presidiendo la Asamblea Constituyente de 1978 o a del Prado y al Partido Comunista formando parte de Izquierda Unida y participando electoralmente desde inicios de los ochenta.

Su desempeño en el poder ejecutivo o en el legislativo fue decoroso. Pese a sus diferencias políticas e ideológicas, el intercambio de ideas era alturado y cada cual hacía gala de su conocimiento y formación. El cual recordaba los debates sostenidos entre intelectuales y políticos de los años treinta del siglo pasado. Y no solo eran ellos sino también muchos de sus correligionarios como Luis Alberto Sánchez, Andrés Townsend, Ernesto Alayza Grundy, Alva Orlandini, Manuel Ulloa, Gustavo Espinoza y Guillermo Herrera.

No cabe duda que la calidad de la democracia depende en mucho de los liderazgos democráticos y de los partidos políticos que los sustentan. A partir de las experiencias políticas pasadas se puede esbozar las características de los mismos. Un líder democrático asume plenamente y sin ambages los valores democráticos. Asimismo, su quehacer es guiado, entre otros, por la ética pública. Aspira a gobernar para servir a los ciudadanos y no servirse de ellos. De igual modo, suma, articula y da coherencia a las demandas y expectativas de distintos sectores de la sociedad. Es capaz de arribar a acuerdos mediante el diálogo público. Por último, cuando llegan al poder, de manera democrática, lo dejan cuando corresponde en estricto cumplimiento de las normas establecidas. ¿Con cuántos de estos liderazgos contamos? Pocos, muy pocos.

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Partidos políticos, Política

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