Giancarla Di Laura - Sudaca.Pe

Mis papis

Hoy se celebra el Día de los Padres en reconocimiento al esfuerzo, el cariño y la entrega de estos hombres que nos ofrecen y brindan a diario amor, sacrificio y protección. Los que me conocen saben que mi relación con mi padre fue muy constante y mágica. Para mí, él siempre fue esa figura que me hizo creer que todo lo podía hacer, que todo lo podía alcanzar, que todo era factible porque él prácticamente encarnaba las características de un Súper Héroe.

Perdí a mi padre hace veinte años. Era un ser maravilloso que en todo momento buscó y rescató lo mejor de cada uno de sus hijos; un ser generoso, bondadoso y justo que siempre destacó que la libertad era el mejor potencial y virtud de cualquier persona.

Mientras intentamos festejar a los hombres que todavía proyectan ese potencial, muchos con el corazón estrujado y apretado lloramos la partida de esos seres queridos. Por eso hoy quiero homenajear también al padre de mi hija, Filomeno Ballumbrosio Guadalupe: un hombre amable, amoroso, carismático que nos dejó una música maravillosa, llena de la riqueza de su tradición afroperuana. Su legado tendrá que esparcirse por todo el universo.

Pero así como a él, también quiero reconocer a mis padres intelectuales, profesores y escritores que han sido para mí una guía y una luz. Entre ellos, tengo que nombrar a dos: mi tayta Arguedas y mi flaco Ribeyro. En contraste, recuerdo que en muchas de las clases graduadas en EEUU se leía más al emblemático Mario Vargas Llosa, pero gracias a la percepción de generaciones perspicaces el Marqués se cayó de los cánones literarios ya que sus obras de las décadas recientes dejaron de ser aquellas de su etapa inicial. Y ni hablemos de su postura poco ética políticamente, demostrada recientemente por su apoyo a la banda criminal de los Fujimori.

José María Arguedas y Julio Ramón Ribeyro, en cambio, son mis padres intelectuales, los autores a los que siempre vuelvo, los autores que admiro. En este país de todas las sangres, sigamos con la postura de Arguedas y el humor de Ribeyro, esos dos padres que para muchos escritores y personas son gente moralmente perfilada.

Soy consciente de que he tenido una suerte inmensa al contar con hombres que fueron capaces de poner por encima de todo los intereses de sus hijos e hijas, sacándolos adelante, o de ejemplos de intelectuales que me hacen recuperar la fe en este oficio y en el Perú. Por desgracia, muchos niños y jóvenes no han gozado de ese privilegio porque han tenido padres abusivos, negligentes o simplemente ausentes, o porque sus referentes modélicos dejan mucho que desear. Sin embargo, no hay que perder la fe y siempre alentar a quienes cumplen la función paterna a que asuman su responsabilidad y prodiguen cariño y protección a nuestros niños y niñas. Ser padre hace a un hombre doblemente grande.

Feliz día a los papis personales e intelectuales, a los papis campesinos, profesionales, industriales, docentes y, en general, a todos los papis. ¡Ah! Y, por supuesto, feliz día al profesor Pedro Castillo, padre y hombre decente, a diferencia de todos los presidentes anteriores.

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Tags:

Día del padre, José María Arguedas, Julio Ramón Ribeyro

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