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Mis películas favoritas: El hombre que mató a Jimmy Hoffa (2019)

UNO

Tengo que confesar algo, cuando vi por primera vez “Goodfellas”, en 1991, no la entendí. Luego de visionarle un par de veces más comprendí su grandeza. Cada vez que la vuelvo a ver, me deleito en extremo por esta obra maestra. Scorsese, un AUTOR, nos ha regalado joyas cinematográficas: Taxi Driver (1976), Raging Bull (1980), Goodfellas (1990), La Edad de la inocencia (1993), Casino (1995), Los infiltrados (2006), entre otras. Se despide del genero gansteril que ayudó a forjar y establecer.  Tal como lo hizo John Ford, en 1962 con el western. Ambos géneros, genuinamente norteamericanos.

La peli tiene mucho del tono derrotero e irredento de “Erase una vez en América” (Leone) y “El Padrino” (Coppola).

Es una despedida de cuatro de los más grandes actores que produjo América (De Niro, Al Pacino, Joe Pesci y Harvey Keitel). De ahí a emoción al visualizar los fotogramas.

DOS

Me conmueve la escena entre Frank (De Niro) y Russell (Pesci), mientras conversan en italiano y comen, con delectación, pan (saborizado) acompañado de vino (maridaje perfecto). Su tertulia discurre en voz baja. Al cabo de más de 3 horas, es casi la misma escena, pero con ambos en la cárcel y ancianos. Mientras degustan el pan o tratan, (Russ ya no tiene dientes y le tiemblan las manos), acompañados de jugo de uva.

Joe Pesci está esplendoroso. En las antípodas del papel que hizo en Goodfellas. Los silencios son más elocuentes. Con la mirada lo dice todo. Como cuando su esposa baja las escaleras y Russell entra a casa con la camisa ensangrentada. Se observan en silencio y le pide que se cambie la ropa, sin olvidarse de dejar los zapatos. Mientras él sube las escaleras lentamente.

O cuando en uno de los últimos fotogramas, se ve a Russ yendo, en silla de ruedas, a la capilla de la penitenciaría. Al final de sus días, encontró solaz en Dios.

Si, Pesci volvió de su largo hiato, a insistencia de Scorsese (dice que lo llamó como 50 veces), para protagonizar esta peli. No se equivocó en absoluto. Es el alma de “El Irlandés”.

TRES

Scorsese juega con los flashbacks, voz en off o lo que sería monólogo interior en literatura. Siempre lo ha hecho. Parece una novela de Faulkner, el gran autor americano. Sus personajes, aunque llegan a ostentar el poder, al final caen. Cuando más grande, más fuerte la caída. Aunque en este caso, es distinto. Frankie, al final de sus días, entiende que con sus acciones ha roto su familia. Su esposa muere y sus hijas lo abandonan. En especial, Peggy quien, siendo niña, ve cuando Frankie le da una paliza al bodeguero. Allí descubre la naturaleza violenta de su progenitor.

Martin es un maestro en el manejo del silencio, algo que deberían aprender los directores noveles. A lo largo del metraje su hija observa a su padre ir a trabajar, en la medianoche, con su arma o tomando desayuno, mirando las noticias de los asesinatos que cometió, sin que se le mueva un pelo. Para ella es un monstruo, con el cual tiene que convivir.

El punto de quiebre es cuando desaparece Hoffa, a quien ella estimaba. Le mira y le pregunta ¿Por qué? A partir de allí, su hija lo destierra de su vida.

Frank, ya anciano en el último fotograma, le pide al cura que no cierre la puerta, que la deje entreabierta. Imaginará que, a lo mejor, una de sus hijas vendrá a verlo por Navidad. La esperanza es lo último que se pierde. Pero no vendrá nadie. Ese es el precio a pagar.

CUATRO

Así también Martin ha sabido mostrar la otra cara del sueño americano. Historia, al fin y al cabo. De cómo se cimentó el capitalismo, como ayudó a construir las Vegas, entre platos de pastas, albóndigas, vino y demás delicias de la cocina italiana. Todo bajo el cobijo de “La Familia”.

Una de las cosas que más me encantan de Marty es su elocuencia. La sabiduría que posee. Nos envuelve en una costra verbal cinematográfica. Es didáctico, en cada explicación que da acerca de sus influencias, los porqués del cine y su historia.

Sus películas reflejan un universo desconocido y cuyos personajes (densamente humanos) nos han enamorado o sufrimos sus desventuras. Son literatura pura. De ahí que el cine sea arte. Al igual que el maestro Ford, Welles, Eastwood, entre otros. Cuando estrenan una película, sé que estaremos inmersos en una nueva experiencia, que nos enriquecerá.

A todo esto, solo cabe decir, que el día que Martin Scorsese nos deje, se irá un IRREMPLAZABLE. Eso sí, nos quedarán sus películas.

Gracias por todo Marty.

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Tags:

Jimmy Hoffa, Joe Pesci, Martin Scorsese, Películas

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