Rafael Letts

Estatus

"Muchas de las creencias de estatus se originan por una ventaja en el control de los recursos. Un grupo obtiene una ventaja sobre otro grupo, lo que les permite crear las circunstancias que generan creencias de estatus que los favorecen."

Este artículo está basado en una entrevista que Cecilia Ridgeway, socióloga y profesora emérita de la Universidad de Stanford, dio al periódico New York Times en 2022. Ella pasó su carrera estudiando acerca del estatus: qué es, por qué importa, cómo funciona e influencia nuestro mundo. 

Su argumento es que el estatus es un sistema cultural fundamental para el funcionamiento de la sociedad, y que afecta todos los aspectos de nuestras vidas. Sin embargo, es un sistema con doble filo, por un lado sirve como un incentivo que acelera el desarrollo humano y por otro es fuente de estereotipos raciales, de género y de clase. 

La forma en que funciona es en gran medida invisible para nosotros. El estatus es básicamente la estima que otras personas tienen por nosotros, cómo somos vistos por los demás, cómo somos evaluados, el valor que nos atribuyen. Es algo que hacemos todo el tiempo, pero muchas veces sin ser conscientes de ello. 

El estatus es una tecnología social que los seres humanos desarrollamos por una cuestión de supervivencia. En nuestro desarrollo prehistórico era necesario cazar o morir de hambre y para esto tuvimos que aprender a coordinar y cazar en conjunto. Los seres humanos estamos obligados a cooperar y trabajar con otros para obtener lo que queremos. 

El estatus surge de los esfuerzos por encontrar una manera de hacer las cosas juntos y también lidiar con las tensiones competitivas inherentes que se desarrollan en estas situaciones. ¿Cómo vamos a hacer esto? ¿Quién va a estar a cargo? ¿Quién tiene las buenas ideas? ¿Qué información va a ser más valiosa para que todos tengamos éxito?

La necesidad de cooperar nos impulsa a tener que encontrar una manera de coordinar nuestras acciones y trabajar juntos. Sin embargo, surgen tensiones competitivas ya que es necesario definir: ¿En qué términos haremos esto? ¿Quién se beneficiará? ¿Quién obtendrá qué?

Ese tipo de equilibrio entre la necesidad de mantenerse coordinado y la competencia por los beneficios, es el proceso que produce jerarquías de estatus. El estatus es una norma cultural profunda que hemos aprendido a utilizar para manejar estas situaciones.

El problema que soluciona el estatus es poder averiguar rápidamente quién va a ser el más hábil, el más útil en este grupo, y para esto tengo que basarme en generalizaciones culturales, estereotipos que tienen implicaciones de estatus, que sabemos no son necesariamente precisos pero que nos permiten tomar decisiones. Se necesita hacer juicios rápidos y esto se resuelve observando las señales que están frente a ti. Por eso las diferencias sociales que pueden ser simbolizadas mediante la apariencia importan mucho.

La capacidad para jugar este juego, para cooperar, ser parte del grupo, sentirse aceptado y pertenecer, es indispensable para nuestro propio sentido de seguridad. Es tan importante como ser adinerado o tener poder, el estatus es un motivo humano fundamental.

Para obtener estatus, otras personas tienen que dártelo y para esto tienes que convencerlos de que tienes algo que ofrecer que sea digno de que te den estatus. En nuestra sociedad, un juego de estatus importante es el de la riqueza. Ganas estatus al tener más riqueza y usando cosas caras envías señales respecto a ese tipo de estatus. Pero también hay muchos otros juegos de estatus.

Está el juego de la meritocracia, que trata acerca de quién puede ingresar a las mejores universidades, obtener las mejores calificaciones, obtener el trabajo más prestigioso. En muchos espacios intelectuales, se da el juego del conocimiento, que trata de quién puede citar los libros más interesantes, quién tiene las opiniones mejor formadas. En espacios académicos se da el juego de la ciencia, que trata de quien publica más artículos, quien lo hace en las revistas más prestigiosas y quien logra que sus teorías sean reconocidas como válidas.

Hay toda una gama de dominios de la vida como estos. Los deportes también son un juego de estatus. La religión también puede ser pensada de esta manera. Y cada uno de estos juegos sigue la misma estructura básica. Se acumulan puntos siguiendo un conjunto de reglas y de esa manera ganas respeto, la gente te admira, es más probable que te escuchen y que se sometan a tu juicio.

La pregunta es ¿Cómo se generan las creencias respecto a que características o cualidades deben ser consideradas como dignas de estatus?

Muchas de las creencias de estatus se originan por una ventaja en el control de los recursos. Un grupo obtiene una ventaja sobre otro grupo, lo que les permite crear las circunstancias que generan creencias de estatus que los favorecen. Por ejemplo, en una situación de esclavitud, el control físico sobre las personas puede hacer que los controladores aparezcan como superiores a las personas oprimidas. Esta situación a su vez genera creencias culturales de superioridad e inferioridad.

Una vez generadas, estas creencias contribuyen a perpetuar la desigualdad material y la diferencia social, independientemente de los orígenes materiales de estas. Básicamente, los grupos sociales toman algún tipo de ventaja material y la convierten en una ventaja cultural a través del estatus.

Esta ventaja cultural perpetúa las diferencias aun cuando la base material desaparece. Una vez que se desarrollan las creencias de estatus, estas contribuyen a mantener las diferencias sociales y desigualdad.

Para resolver este problema se podría tratar de reducir el poder del estatus como fuerza motriz en la sociedad y de esa manera hacer que la sociedad sea más igualitaria. Sin embargo, hay otro camino, que es no tratar de reducir el poder del estatus sino más bien aprovecharlo para canalizar esa competencia hacia fines socialmente beneficiosos. En cualquiera de los dos casos va a haber resistencia. Cuando las personas tienen una ventaja de estatus, no la abandonan con facilidad.

En democracia las personas trabajando juntas y cooperando pueden aumentar las posibilidades de reducir estas diferencias. Pero para poder lograrlo necesitamos ser conscientes del juego del estatus y así ser capaces de desarrollar fórmulas que interrumpan las creencias que lo mantienen en funcionamiento.

Twitter @rafaelletts

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