Lord Byron

¿Héroe romántico o poeta maldito? La leyenda de Lord Byron

El poeta que quiso liberar Grecia y que murió en esa gesta y que perdió la virginidad a los 9 años. A días de celebrar un año más de su partida, una semblanza del terrible e irreverente “héroe romántico” o “poeta maldito”, Lord Byron.

[CASITA DE CARTÓN] Este columnista en estos días raros y aciagos, donde la política solo nos lleva a la depresión y donde se sintiera que el amor es un “periódico de ayer” ante el caretismo de las redes sociales y el dinero, que parecieran poder más que la “piedra filosofal” de los vates que es el amor, saco de los viejos estantes aquellos libros que impulsaran mis primeros años como poeta, allá por el 2010, con 12,13, 14 años, cuando dedicaba mis primeros versos a mis enamoraditas de escuela o incluso, al fiel estilo de muchos personajes literarios, como Alberto de La ciudad y los perros de MVLL, vendía mis poemas a mis amiguitos para que le den a sus musas, así me compraba más libros o sorprendía a mis compañeras con algún regalito sorpresivo. Quienes veían más allá de la apariencia y el peso de los bolsillos, y sonreían al compás de su alma con versos nacidos desde la pura inocencia del corazón.

Y es que desde siempre he sido un romántico decadente, y esto me lleva a esos años de escuela, en mi siempre recordado Mariscal Avelino Cáceres de los Olivos, con la mancha del 2E, turno tarde, quienes más allá de los atrevidos y bravos que éramos, teníamos nuestro corazoncito obnubilado. Como con mi entrañable amigo Johan Vargas en aquellos días, con versos o libros románticos, buscaba inspirarlo para que le sorprendiera a su noviecita de aquel entonces o mi otro gran amigo, Anthony Muñoz, quien era rapero y saliendo de la escuela nos íbamos a los parque donde improvisaba, y le acompañaba con la guitarra o con versos de vates que marcaron mis primeros años de ensueño, como Neruda, Bécquer, Asunción Silva, Vallejo… hasta llegar al legendario poeta que buscara “liberar” Grecia del yugo otomano, y en esa gesta heroica, como los relatos medievales como el Mio Cid, muriera. Aunque en ambos casos, no en batalla como se diría en los mitos.

A pesar que fuera un mujeriego de alto vuelo, un insaciable seductor – cuenta la leyenda que en un viaje a Venecia se encamó con más de 250 mujeres y hombres en un año, ya que era bisexual- y bohemio, también tenía su lado sentimental, romántico, bañado con los vientos tristes de la melancolía. Marcado por una infancia por hechos sustanciales, como una cojera de nacimiento y de que fuera violado por su institutriz a los 9 años. Además, soportaba constantemente maltratos excesivos de su madre –hasta se cuenta que intentó matarlo-, que en más de una ocasión le llamaría “cojo bribón”, y que su padre prácticamente muriera envuelto de alcohol. Pero a los 10 años, su vida daría un giro radical, recibiría de herencia los títulos de su familia, por un tío abuelo, Barón Byron de Rochedale. Y partir de allí nacería su leyenda.

Estudiaría en Cambridge, donde deslumbraría con sus trajes ostentosos y llamativos, como el dandi que era, y donde le imposibilitarían tener perros y gatos como mascotas, así que, en consonancia a su rebeldía, se aparecería con un ¡oso! Entre sus amistades, estaba otro peso pesado de las letras como Goethe, o los esposos Shelley como también su amigo y secretario, John Polidori. De esto nacería una noche emblemática dentro de los cánones literarios del género gótico o terrorífico. Ya que en 1816, a orillas del lago Lemán, en Suiza. Reunidos en una casa alquilada por Byron, y donde estarían presentes lo recientes mencionados, pasaría algo transcendental. Luego de haberse pasado gran parte de la velada leyendo textos terroríficos, Byron lanzaría la propuesta de que todos crearan una historia de terror. Fue por esa súbita invitación esa misma noche se pergeñaría la clásica obra, “Frankenstein”, por Mary Shelley, como también el “Vampiro”, por Polidori, que sería el cimiento de la imagen romántica que llevaría a partir de allí los “hombres murciélagos”, ya que antes, según los relatos populares, eran seres horripilantes. Esto se daría gracias a la inspiración que le daría Lord Byron al personaje principal de Polidori.

Entre los hechos controversiales que envolvieron su vida, sería, entre otras, la acusación de incesto con su hermanastra. O un casamiento que duraría un año, y del que se dice, en su lecho matrimonial, la misma noche de recién casados, le diría a la dichosa o desgraciada esposa: “te vas a arrepentir de haberte casado con el diablo”. Su vida de excesos, libertinajes y “perversidades” lo llevaría a ser mal visto por la aristocracia de su país, Inglaterra. Hasta cansados de las habladurías y malos ojos, decidiría marcharse a Grecia por la guerra – país que lo reconoce como uno de sus libertadores- y de donde no volvería jamás. Moriría a la precoz edad de los 36 años.

Este escritor, sabe que el destino es una moneda que sobrevuela y que al caer entrega una imagen, cara o sello. Una, lo que nos queda, la verdad, el amor, y quien obra bien nada tiene que temer. Esta casita de cartón rememora estos versos acaso por el agregado con lo que envuelve sus días escuchando How Deep Is Your Love de los Bee Gees, con unas piedritas que han entrado a sus ojos: “Así es, no volveremos a vagar/ Tan tarde en la noche, Aunque el corazón siga amando/ Y la luna conserve el mismo brillo. / Pues así como la espada gasta su vaina, / Y el alma consume el pecho, / Asimismo el corazón debe detenerse a respirar, / E incluso el amor debe descansar. / Aunque la noche fue hecha para amar, / Y los días vuelven demasiado pronto, / Aun así no volveremos a vagar/ A la luz de la luna”.

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Lord Byron, poesía

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