Eduardo Dargent

“El principal soporte de Castillo es el Congreso que no quiere irse”

Para el politólogo Eduardo Dargent, el mensaje presidencial de 28 de julio da cuenta de un presidente “atrapado en sus circunstancias” y que ya no puede retroceder o pensar en dejar voluntariamente el poder. Pero su permanencia en Palacio se explica, también, por la torpeza y oportunismo de quienes se proclaman de oposición.

¿Qué conclusiones se pueden sacar del discurso de Pedro Castillo ante el Congreso?

Es una muestra más de la enorme impericia política de Castillo. Ha sido una gestión que se ha manejado por la criollada con tintes de corruptela. No entiende el momento en que está y, además, se suponía que la estrategia era poner el pie fuerte al inicio, pero luego eso se diluye en un discurso igualito al de los últimos años, con cifras y datos que, encima, algunos eran poco adecuados e inflados. Se observa que los sectores andan perdidos y no tuvo efecto de confrontación, comunicación o respuesta a las demandas. Lo positivo hubiese sido un mea culpa de verdad. Pero eso no iba a pasar. Castillo es un presidente que no puede retroceder porque está muy complicado.

¿Qué pretendía el presidente Castillo al referirse en su mensaje a un país en donde todo parece marchar bien?

Castillo es una persona de mucha impericia. No conoce cómo se maneja el Estado y anda rodeado de muchos ayayeros. El gran problema de este tipo de liderazgos mediocres son los círculos que lo rodean. Por un lado hay incapacidad, pero por otro también hay un presidente que ha demostrado viveza, protección o incluso involucramiento en corruptela. Él debe creer que dentro de todo no está tan mal porque el Perú no se ha desplomado. No hay una evaluación de las oportunidades desaprovechadas y la destrucción de capacidad institucional hacia adelante. Creo que eso lo lleva a ese tono triunfalista. Es casi como decir: agradezcan que pudo ser peor. 

Por otro lado, no justifico su ataque a la prensa, pero esta ha hecho un enorme trabajo para desprestigiarse. Eso es lo que le da mucho oxígeno a Castillo, quien podría estar más en la lona. 

¿Hasta cuándo le puede servir la estrategia de culpar a los medios de comunicación?

Si ves las encuestas, las percepciones son muy negativas. Hablamos de una enorme cantidad de personas que están en contra, incluso en los sectores en los que ganó Castillo. Otra cosa es que no den lugar a otro tipo de protestas en la calle. Está faltando ese tipo de gatillo. Las excusas de Cerrón echándole la culpa a la Constitución o a los medios ya no funcionan. Los consejos de ministros descentralizados son prueba de que alguien en el gobierno sabe que ahí [en las regiones] están los soportes que le quedan y tiene que cuidarlos. Pero en general el país está harto. Aunque ese sentimiento es más fuerte en Lima y todavía hay un apoyo en el sur y el sector rural. 

¿Cómo se explica ese apoyo?

Existe ese discurso del Perú radical y excluido, que cuando llegue al poder los beneficios serán para ellos de forma clara. Ese tipo de ideas sobre si los buenos o malos tienen el poder se da de bruces cuando tienes que lidiar con políticas de Estado o con la economía mundial. Pasamos de esperanzas altas a caídas fuertes. Eso es lo que le ha pasado a Castillo. Pero probablemente todavía hay un sector que lo ve como el que se opone a los intereses de Lima o puede darles algo de lo que reclama. Es un sector que lo ve como una víctima, pero es cada vez más reducido.

Luego de escuchar al presidente Castillo el 28 de julio, ¿cree que existe alguna posibilidad de un adelanto de elecciones propuesto por el Ejecutivo?

No estamos hablando de un presidente estadista que ve empeorar la situación y piensa que tal vez lo mejor que podría hacer para el país es salir. Es una persona atrapada en sus circunstancias. Ese presidente es bien difícil que ahora pueda salir sabiendo que le espera una investigación y, probablemente, la cárcel. Que encuentren plata en el baño de Palacio, los mensajes al jefe de SUNAT y los nombramientos de gente con antecedentes indican que Castillo está involucrado. Sabe que por algo puede caer. No veo voluntad de salir, sino de permanecer lo más que pueda para ver si se arregla esta situación. Por otro lado, el Congreso tampoco se quiere ir. Entonces es una estabilidad precaria, porque cualquier escándalo fuerte puede hacer que todos estos sectores se muevan. No es un presidente que se va a ir por sí solo.

¿La propuesta de vacancia puede tomar más fuerza en las calles luego de escuchar al presidente Castillo hablar de un país que no se asemeja a lo que la mayoría de peruanos ve a diario?

No creo. La gente está un poco cansada. Las críticas se manifiestan en las encuestas, pero es difícil que haya una protesta más grande. Tendría que pasar algo más fuerte. Sí creo que en general esta especie de estabilidad en las encuestas se va a caer en algún momento. No veo muchos elementos como para dar un salto y mejorar. Pero, aun así, un presidente más débil tampoco podría caer. Su principal soporte está en un congreso que no quiere irse y la oposición, que es más torpe que él. El radicalismo de las marchas de oposición impide que estas sean más grandes porque nadie quiere estar con creyentes de teorías conspirativas. 

Políticos que respaldan al gobierno destacan que Pedro Castillo reconoció errores en las designaciones de ministros, ¿esto podría ser suficiente para que personas con más experiencia en el Estado se acerque a ayudar al gobierno en los ministerios?

No tiene claro qué hacer con el poder. Desde un inicio su coalición de gobierno le dejó tener los ministerios de Transportes y Vivienda. Es muy difícil que sea creíble que pueda traer un gabinete técnico. En parte porque va a sentir que lo traicionan y que le dan más a la prensa. El funcionario del que se va a rodear es aquel que le describe un mejor panorama y ese generalmente es un funcionario mediocre. Difícil que gente con trayectoria y conocimiento de Estado le acepte un cargo o que en algún sector le digan que se sacrifique para que no le vaya tan mal, como pasó con economía en donde puso a Oscar Graham.

En búsqueda de continuar en el cargo, ¿Castillo podrá negociar con otras bancadas para tener apoyo en el Congreso?

Castillo tiene un grupo que no lo va a querer vacar. Pueden censurarle ministros, pero no van a llegar a la vacancia y esa es la “gobernabilidad” a la que hemos llegado, entre comillas. No lo vacan, juegan a ser oposición y en el camino le dan cosas desde los ministerios. Son bancadas que tienen más peso regional. A Alianza Para el Progreso y Somos Perú, por ejemplo, les interesa una relación con el Ejecutivo por las obras. Eso le va a dar oxígeno.

¿El divorcio con Perú Libre será definitivo?

Mientras le dé ministerios habrá un interés para estar ahí. Además, Pedro Castillo sabe que no puede perder esos votos para evitar la vacancia. Pero si hay una gran protesta contra el gobierno, Perú Libre no querrá quedar en el rol de represor y en esas circunstancias podría haber una ruptura mayor. 

¿El sector más firme de oposición en el Congreso podrá conectar con la población para llevar adelante la vacancia?

El momento en que se ocurra algo así serán parte de algo más grande. Pero creo que, mientras sean ellos los que lideren, esto no se va a dar. En la Marcha de los Cuatro Suyos, por ejemplo, había diferentes sectores con sus agendas, pero con un objetivo común que era contra el gobierno. Si el gobierno sigue cayendo, se puede encontrar un mínimo común denominador y ahí podrían estar los congresistas. Pero no creo que puedan liderar ese movimiento.

Ante este panorama, ¿volveremos a ver a un Pedro Castillo tan confrontacional como lo fue en su discurso del 28 de julio?

Creo que sí, porque siente que está perdiendo apoyo y necesita quedar bien con una base y tiene que buscar formas de popularidad. Pero está partiendo de un techo muy bajo. No es lo mismo hacerlo con credibilidad y hechos concretos que cuando en realidad has tenido un gobierno desastroso sin políticas claras e involucrado en casos de corrupción. Bien difícil construir una narrativa de un liderazgo popular en esas condiciones.

**Fotoportada: Darlen Leonardo

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Entrevista, Pedro Castillo, Política

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