Parodi, Aldo

Un mundo para Pedrus

“ En nuestros convulsos tiempos sociales y políticos, Pedro Castillo y su banda nos hacen vivir una realidad alterna, surrealista…”

A principios de la década de 1970, Alfredo Bryce Echenique, uno de los más grandes novelistas peruanos de la era moderna, escribió lo que para muchos fue su obra cumbre, Un mundo para Julius.
Julius, un niño de una familia aristocrática sanisidrina, vivía dentro de un cascarón social rodeado de niñeras, choferes, el club y las frivolidades que sus ausentes padres consentían para mantener “su estatus social en todo coctel“, como dice la canción Plástico de Rubén Blades. Ese cascarón impedía a Julius constatar las diferencias sociales, el racismo y la discriminación en las cuales esas frivolidades se desarrollaban, hasta que un Julius adolescente empieza a despertar, sacar la cabecita del cascarón y darse cuenta de la realidad.

En nuestros convulsos tiempos sociales y políticos, Pedro Castillo y su banda nos hacen vivir una realidad alterna, surrealista, donde robar y corromper es el pan de cada día, donde dividir a los peruanos a través de la victimización social, racial y económica es el instrumento para legitimar su poder y donde la feroz crítica a los otros poderes del Estado fomenta el autoritarismo y la perpetuidad.

Esa nueva realidad es el cascarón de Castillo, la tormenta perfecta, con miembros de la banda fungiendo de congresistas y defendiendo lo inimaginable, otros de abogados buscando las leguleyadas precisas para salvar al jefe, las cuales poco a poco se van acabando. También blogueros, periodistas y ministros ayayeros hacen su chamba diaria de Mamás gallina protegiendo el cascarón, hasta prensa alterna tenemos, probablemente financiada con nuestros propios impuestos.

Este es el mundo que Pedro Castillo nos quiere imponer y en el cual no queremos vivir. Por ello es imprescindible defender el actuar de la Fiscalía de la Nación que ha mostrado profesionalismo, entereza y determinación en conseguir los elementos probatorios suficientes para presentar una denuncia constitucional contra el presidente y varios de sus allegados ante el Congreso.
La Fiscal Benavides ya rajó el cascarón con tremendo picotazo que ha remecido a todo el gallinero presidencial.
Corresponde ahora a nuestro Congreso tomar la posta con honor, con patriotismo, con deber cívico y terminar de romper ese nefasto cascarón de realidad alterna y mafiosa, de podredumbre y oscurantismo, para librarnos de una vez y constitucionalmente, de este nefasto Mundo para Pedrus.

Tags:

Castillo, Congreso, corrupción, Fiscalía

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