Giancarla Di Laura 2

Patricia del Valle (1956-2022): entre la serenidad, simpleza y bondad

"La repentina muerte de Patricia del Valle nos sorprende y nos hace recordar la vulnerabilidad del ser humano."

La noticia llegó como un rayo fulminante. La poeta Patricia del Valle falleció súbitamente el pasado viernes 21 de octubre. Arquitecta y ensayista por añadidura, Patricia del Valle era la bondad hecha persona. Siempre cauta, siempre serena, melódica cual combinación entre la arquitectura y las letras, ambas tan importantes en su vida.

Su partida se hizo sentir a través de las redes sociales y muchos de sus amigos y coetáneos se despidieron con honrosos mensajes, en los cuales se hacía sentir la pérdida de esta gran amiga poeta.

Una mujer proactiva, siempre participando en encuentros, apoyando a la comunidad y los estudiantes para emprender retos y proyectos. En sus postulaciones, en sus escritos, en sus poemas se puede encontrar un hilo conductor en cuanto la literatura como medio que busca la profundidad reflexiva en el ser humano.

Miembro del grupo “Alma matinal» junto a los poetas Rosina Valcárcel, Julio Nelson y Jorge Luis Roncal, colaboró y publicó en muchas antologías hasta que, en el 2005, publicó su primer libro, Yokasta yo, con la editorial Arteidea. En el 2010 nos sorprendió con su segunda colección, Soy otra, y en el 2014 con Hielo negro. El 2017 el Fondo Editorial Cultura Peruana le publicó Musika para sordos. También se unió al colectivo Tetralogos, promoviendo incansablemente innumerables actividades culturales.

En el poema numerado 8 del libro Hielo Negro, se encuentra una voz poética caracterizada por un ánimo cauto y esperanzador que se eterniza en las imágenes trazadas por su gran pluma:

Cae una lágrima por su rostro marfil

hacia un despeñadero sin fin

como la palabra que cae al vacío

se desintegra entre

las porosidades de su piel

cruzando el delgado puente

entre el mar y la eternidad.

Asimismo, desde los inicios, Patricia Del Valle ha cultivado un verso con un temple pacífico y metódico, así como su poesía muestra un lenguaje figurativo lleno de metáforas de mar y viento, símbolos de libertad y de olvido, pero también del tiempo que es olvido y memoria a la vez.

La muerte de Patricia del Valle se suma a las de muchos otros escritores que partieron este año. La lista se hace cada vez más larga: Doris Bayly (poeta y periodista peruana, el 16 de febrero), Francisco «Paco» Tumi (lingüista y narrador peruano, 5 de marzo), Gustavo Armijos (poeta peruano, 24 de marzo), Sergio Chefjec (escritor argentino, 2 de abril), Fernando Lecaros (sociólogo y editor peruano, 12 de abril), Eduardo Lizalde (poeta mexicano, 25 de mayo), Donato Amado Gonzales (historiador cuzqueño, 26 de junio), Fina García Marruz (poeta cubana, 27 de junio), Desiderio Blanco (semiólogo hispano-peruano, 2 de julio), Sylvia Molloy (crítica literaria y narradora argentina, 14 de julio), Noé Jitrik (crítico literario argentino, 6 de octubre), Juan Marchena (historiador español peruanista, 10 de octubre), César Ángeles Caballero (crítico literario peruano, 15 de octubre) y ahora nuestra Patricia del Valle (poeta peruana, 21 de octubre).

Tuve la ocasión de alternar con Patricia en diversas oportunidades y siempre me pareció que irradiaba sencillez y alegría, lejos de las rencillas, roñas y figureteos que abundan en nuestro medio literario. ¿Por qué los buenos se van siempre antes? Dios sabe. Quizá para hacernos sentir la falta que nos hacen y así tratar de imitarlos mientras nos dure la cuerda.

Que tu memoria viva mucho tiempo, extrañada Patricia.

Tags:

Activismo poético, poesía, Poeta-arquitecta, Poetas mujeres

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