Juan Carlos Tafur

Graham, el parteaguas

“El presidente, más que no parecer tener propósito de enmienda, parece carecer de consciencia suficiente para darse cuenta de las barbaridades que comete. Califica de políticamente inimputable”

Si Oscar Graham, ministro de Economía logra imponerse sobre las tropelías que pretende perpetrar la ministra de Trabajo, Betsy Chávez, y sobre las granujerías de la directiva de Petroperú y su particular gerente, podremos creer que en el gobierno hay alguna consciencia de la necesidad de mantener incólumes el MEF, el BCR y la Sunat, ejes centrales de un manejo macroeconómico relativamente sensato.

Pero si la pugna abierta declarada estos días entre el titular del MEF y el del Ministerio de Energía y Minas, por el control de la elefantiásica empresa estatal de hidrocarburos, termina por definir, más bien, la salida de Graham del portafolio del jirón Junín y el ingreso de alguien solícito a los afanes de copamiento del Estado por parte de las huestes perulibristas, podremos decirle adiós a la posibilidad de tolerar un régimen terriblemente mediocre, pero que al menos dejaba administrar las políticas monetaria y fiscal con alguna racionalidad.

Esperemos que dentro de los errores que el presidente ha dicho que en las próximas horas empezará a corregir, uno de ellos sea la designación de los funcionarios de Petroperú, cuya pésima gestión ha hecho que en pocos meses sus bonos sean calificados de “basura” por organismos internacionales evaluadores.

No permite un buen augurio, sin embargo, lo que ha pasado en la cartera de Justicia, donde ha cambiado a un inefable por otro, igual o peor. El presidente, más que no parecer tener propósito de enmienda, parece carecer de consciencia suficiente para darse cuenta de las barbaridades que comete. Califica de políticamente inimputable. Su techo de opciones es limitadísimo porque lo mide en función de sus propias capacidades. Así, no es capaz de apreciar la excelencia porque nunca la ha practicado ni la ha visto de cerca.

Pinta mal la perspectiva política peruana. Un gobierno sumido en la rampante medianía y una oposición carente de grandeza. Una sociedad civil pasmada: desde la izquierda, por la indignación selectiva (salen prestos a marchar por el indulto a Fujimori y guardan repulsivo silencio frente a las tropelías de un régimen intolerable), y desde la derecha, con gremios empresariales afónicos o núcleos activos que “invierten” sus recursos en idioteces en lugar de temas estructurales de importancia para el país.

 

 

-La del estribo: dos publicaciones recomendables. El libro PolítiKa vs. Prensa, una relación tóxica en tiempos convulsionados, del abogado Andrés Calderón, que publica Debate; e Independencia del Perú: la historia detrás de la historia, de Jaime Taype Castillo, que publica el Fondo Editorial del Congreso (felizmente activo), como parte de la Colección Bicentenario de la Independencia.

 

 

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Gobierno, MEF, Petroperú

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