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Renace un mito

"Un punto relevante de esta biografía es la intención de explicar la concepción del poeta y la poesía que subyacía en el discurso de la poeta, más aún, la idea de una vida en cuya trama la propia Pizarnik alcanza la estatura de un personaje."

Por diversas razones la vida de algunos escritores se convierte en una especie de fetiche. El silencio pertinaz de Salinger, la ceguera de Borges o la controversial personalidad de Maguerite Duras son, en sí mismos, un auténtico desafío al afán detectivesco de cualquier biógrafo.

A eso debemos sumar el hecho, bastante obvio, de la imposibilidad de representar íntegramente una trayectoria vital, con lo cual una biografía es, en pocas palabras, un conjunto de fragmentos temporales que se articulan para intentar construir una imagen de la persona. Imagen siempre parcial, un rompecabezas en el que habrá siempre piezas faltantes o cuya colocación resulta problemática.

Nada de esto sin embargo le resta atractivo a un género que acompaña –no siempre en un diálogo fluido– la obra del sujeto de la biografía. La biografía no explica la obra, pero permite un entendimiento más claro de ciertos aspectos de la persona, como sus miedos y obsesiones, los entretelones de su “cocina creativa” o pormenores de una cotidianidad que terminan por humanizar –o mitificar– al escritor.

Cristina Piña y Patricia Venti son dos destacadas escritoras argentinas que han acometido el delicado trabajo de reconstruir partes muy significativas del itinerario de Alejandra Pizarnik, la poeta de versos raros y luminosos, la creadora de un universo y fundadora de un lenguaje en el que el límite entre la locura y la razón es siempre impreciso y difuso.

La novedad es que este volumen no repite las cosas sabidas y contadas ya por otros biógrafos y los numerosos textos que han abordado de distintas maneras la vida y la obra de esta poeta surrealizante, abisal y habitante infaltable en la tradición de los suicidas. Este nuevo acercamiento se basa sobre todo en una puntillosa lectura de los papeles de Alejandra Pizarnik depositados en la Universidad de Princeton. Cartas, manuscritos, poemas inconclusos, anotaciones de todo carácter; otra de las fuentes fue la edición del Diario de la autora que incluía fragmentos de los años 50 que son decisivos para entender las circunstancias que marcaron la personalidad de Pizarnik y le dieron a su figura un singular patetismo.

Un punto relevante de esta biografía es la intención de explicar la concepción del poeta y la poesía que subyacía en el discurso de la poeta, más aún, la idea de una vida en cuya trama la propia Pizarnik alcanza la estatura de un personaje. Declaran sus biógrafas: “(…) el personaje, lenta y seguramente diseñado por Flora Pizarnik, nacida el 29 de abril de 1936 en Buenos Aires, cumplió su destino textual sepultando a Buma, Flora, Blímele, Alejandra, Sasha, con cincuenta pastillas de Seconal sódico” (p.31).

Los nombres mencionados eran apelativos que utilizaban distintas personas para nombrarla. Surge entonces la pregunta: “¿Por qué hablamos de su destino textual? ¿Qué quiere decir esto del personaje que devora a la mujer de carne y hueso? ¿Qué significa esta nueva Alejandra que mata a las demás? Desde nuestro punto de vista está vinculado con a la concepción del poeta y de la poesía que tuvo Alejandra, al menos hasta poco antes de morir, concepción que incidió de manera definitiva en la configuración de su biografía personal” (p.31).

Explican las autoras que Pizarnik se inscribe en la tradición de Nerval, Baudelaire, Artaud y Mallarmé, por mencionar algunos poetas, en la medida en que comparte con ellos la idea de que la escritura poética es un acto de trascendencia, un gesto de búsqueda de lo absoluto y el asumir una ética que servía de base a la construcción del poeta maldito, que encuentra el descanso solo en la aniquilación, metáfora de la imposibilidad de conseguir el ansiado absoluto a través de las palabras.

Puede preguntarse el lector si esto nos devolvería paradójicamente al mito. Diría que no. La investigación paciente, la sobriedad de su escritura y la solidez de sus fuentes, prescindiendo de todo morbo o de toda exacerbación de la personalidad de Pizarnik, aseguran que esta biografía nos provea –incluso a riesgo de contradecir su título– una imagen con más certidumbres que vacíos.

Cristina Piña y Patricia Venti. Alejandra Pizarnik. Biografía de un mito. Madrid: Lumen, 2022.

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Biografía, Libro, mito, poeta

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