Tomas Cortez

Entender el Perú: Conversación en la Catedral (1969)

"El final de la novela nos deja un sabor amargo. Confirmando que el Régimen Corrupto afectaba, no solo la economía o la política, sino la moral y la ética de los desposeídos."

«Los genios literarios escriben una obra maestra, diecisiete libros buenos y dos de los que tienen que arrepentirse. Mario ya tiene catorce libros excelentes y dos obras maestras, Conversación en la catedral y La guerra del fin del mundo. Eso es demasiado.» Plinio Apuleyo Mendoza (escritor y periodista colombiano)

 

UNO

Fue un año culmen en las artes: (Z, Midnight Cowboy, Butch Cassidy, They Shoot Horses, Dont They, Easy Riders, Mi noche con Maud, etc), la música: (álbumes como Sweet, Tears & Blood, Lepzepelin II, Abbey Road, Let it Bleed, Velvet Underground, etc) y el génesis de los conciertos de masas (Woodstock). En Latinoamérica los avances tecnológicos, logros artísticos y demás, los recibíamos tiempo después, en comparación con el Primer Mundo. Otros tiempos, donde la globalización era una irrealidad. En Perú vivíamos una dictadura militar, con la anuencia de la población. Entonces sucedió lo impensado, Vargas Llosa publicó la novela que remeció los cimientos de la Lima, aún conservadora e hipócrita. Tocaba las fibras de la política peruana, como nunca antes se había hecho. Pero tratándola, no directamente, sino de soslayo, como se debe hacer. Creo que lo más distingue esta novela: es que disecciona una sociedad, un país: desde la Oligarquía, hasta las clases bajas. Es una forma de entender la política, esto es, el país. Todo aquel que desea entender el Perú, tiene la obligación de leerla. También habla sin tapujos del sexo: el homosexualismo y el lesbianismo para horror de una sociedad reprimida y mojigata. La forma como está narrada, muestra la influencia de Flaubert, Balzac y Faulkner: La Yuxtaposición, la narrativa en tercera persona y el monólogo interior. En una página cercena los diálogos y el orden. Juega con las elipsis en el tiempo (flashback y flashfoward). Fácil te puedes perder en esas páginas. Para todos los que algún día deseábamos ser escritores (y no lo logramos) era la NOVELA que algún día deseábamos escribir. 

 

La cantidad de personajes principales y secundarios de lujo, enriquecen el relato. Pero me voy centrar en los que más me atrajeron.

DOS

Ambrosio termina como empezó: sin nada. Un negro chinchano, de profesión chofer, de más de 1.80 m de estatura, con brazos enormes y lleno de inseguridades. Las cuales se describen perfectamente cuando va al burdel en busca de Queta. Al principio, las cosas pintaban distinto: Llega a Lima, en el momento justo, para convertirse en chofer del hombre fuerte del régimen, a quien conocía de la infancia. Y es Cayo Bermúdez, quien tiempo después, lo induce a trabajar con Fermín Zavala, para comprobar el punto débil del empresario-político. Se enamora de Amalia, pero sus dudas y temores hacen que la relación se rompa. Tiempo después, vuelven a juntarse, pero al mismo tiempo, visita regularmente a Queta, demostrando su ambivalencia. La prostituta de lujo, lo llega a conocer perfectamente. Describiéndole sus defectos y el por qué accede a los requerimientos sexuales de su jefe. Llegado el momento de clímax de la novela, no duda en asesinar, por y para Bola de Oro. Se ensucia las manos, sin importarle lo que pueda pensar Amalia. Queta le recrimina: “solo te importa el maricón, me das asco”. Termina con Amalia en Pucallpa. Es presa fácil de un timador y el sino fatal se cierne sobre ambos. 

Al final termina solo y sin trabajo. Jodido, a lo mejor hasta tísico, trabajando de eventual en la perrera, esperando solo la muerte.

 

TRES

“Alta, piernas largas, pelos rojos, piel canela, un cuerpo más llamativo que el de Hortensia” – Amalia describiendo a Queta.

Era la alegría de las fiestas. Descocada y divertida a morir. Era la prostituta de lujo del burdel más famoso de Lima. Íntima de Hortensia, la amante de Cayo Mierda. El capítulo que relata sus escarceos lésbicos con la Musa, es posiblemente uno de las introducciones más eróticas que se hayan escrito. Las contradicciones de Queta afloran cuando se decide atender los requerimientos sexuales de Ambrosio. Ama y es fiel, a pesar de todo, a Hortensia. Llora su muerte y trata de buscar justicia, en un país donde los adinerados jamás pagan sus culpas en la cárcel. Termina mal, una enfermedad venérea la obligó a guardar cama en un hospital público, con todo lo que eso conlleva. Vuelve al prostíbulo, pero cada vez será más difícil atraer clientes poderosos, como los que tuvo de joven. La veo cincuentona, rolliza y atendiendo en bares de mala muerte. Un final parecido al de Ambrosio.

CUATRO

“Chiquito de cara curtida, pelo amarillento, una boca sin labios y dientes manchados de fumar. Flaquito que la parte de adelante del terno tocaba con la parte atrás. Apenas se cambiaba de terno, andaba con las corbatas mal puestas y las uñas sucias” – Amalia describiendo a Cayo Bermúdez.

Así describe MVLL al hombre fuerte del gobierno de facto. Quien mantiene a su amante, la Musa, para su divertimento y de los hombres de negocios, militares y políticos a quienes tiene que halagar y espiar. Casado con un capricho -lo que arruinó su futuro brillante en Chincha – a los cincuenta años vende tractores para mantenerse. De la noche a la mañana, el destino le da a conocer su verdadera vocación. 

“El vicio es lo único que respeto en la gente”

A la par conocemos sus fantasías lésbicas. Hay un capítulo entero, donde mientras se realiza un mitin, donde fantasea con la esposa del político o con la hija hermosa del terrateniente más poderoso del país. 

“Lo llamaron para que limpie la casa de cucarachas. Ya lo hizo y ahora quieren que les devuelvan la casa, que, después de todo, es suya, ¿no?” (Haciendo referencia a la Oligarquía)

Su meteórico ascenso se da por su pragmatismo y olfato político. Gracias a Cayo Mierda conocemos como se mueven los hilos de la política, no solo en Perú, sino en cualquier país latinoamericano. 

 

CINCO

“Un personaje salido de los infiernos…. que se levantaba, vivía y se acostaba entre asesinatos. Con un sombrero finisecular… la corbata raída y sucia como su terno y sus zapatos”.

“Cuando yo entre a La Crónica nadie me preguntó mi opinión. Vaya a recorrer comisarías, vamos abrir una sección policial y usted se encargará”

“Hace veinticinco años me tienen en lo mismo y todavía no me han preguntado si me gusta”

El personaje de Becerrita, es tan atrapante que el escritor chileno Alberto Fuguet lo adoptó para su novela “Tinta Roja”, la cual devino en la peli de Lombardi, con una premiada actuación del gran Gianfranco Brero como Saúl Faúndez-Becerrita.

“Cuando venía borracho se plantaba en el centro de la redacción…a mí siempre me mandan al culo de todo! Los redactores se encogían en sus asientos, hundían sus narices en las máquinas…Becerrita pasaba revista con lentos ojos enfurecidos a los atareados reporteros, ¿despreciaban su página y lo despreciaban a él? ¿Por eso lo habían arrinconado en el culo de la redacción?… ¿para que recibiera en la jeta los pedos de los señores redactores?, y aventando al techo su carcajada tormentosa. Una vez, Arispe le propuso cambiar de escritorio, se indignó: de mi rincón solo me sacan muerto, carajo”. 

Trabajador incansable, jodido con sus colegas, con humor de perro para sus subordinados, pero los defendía a capa y espada ante los jefes. 

Murió con las botas puestas, en la redacción que tanto amaba. 

 

SEIS

“Te voy a confesar un secreto: La poesía es lo más grande que hay” – Carlitos 

Amigo inseparable de Zavalita. De aquellas amistades de fierro que duran toda la vida. Es un redactor de policiales; de las otras secciones, lo habían echado por borracho. Acompaña siempre a Santiago en las jaranas y las idas al burdel. También lo consuela cuando éste descubre el terrible secreto de su viejo. Más tarde, al casarse Zavalita, le recrimina con la mirada su olvido. 

Para más inri se enamora de una puta. Alcohólico irredento. Termina entrando y saliendo de la clínica de desintoxicación. 

“Uno se defiende como puede del Perú”

Y es cierto.

 

SIETE

“Pelo negro retinto, cutis como si nunca le hubiera dado el sol, ojos verdes, boca roja. Hombros echaditos para atrás, senos paraditos, una cintura de niña. Pero las caderas eran un corazón”.

La amante de Cayo Mierda. La segunda dama del Perú. Ella que cumple a cabalidad su papel de amante del Ministro del Interior. Lúdica, al por mayor. 

“Cuando se sentaba a almorzar, la señora ya se había tomado 2 o 3 traguitos y estaba coloradita… ¿tú eres virgen todavía, negrita?, y Carlota alelada, la bocaza abierta, sin saber que responder; ¿tienes un amante Amalia?, Como se le ocurre, señora, y la señora, riéndose: Si no tienes uno tendrás dos, Amalia”. 

Se pierde cuando se enamora locamente de un español vividor. Será su ruina. Cuando Cayo la abandona, cae en una pendiente, debido a su falta de previsión. Vivía el momento, era lo que importaba: Hedonista. Cuando traspasa la barrera de lo previsible, se vuelve en una víctima de sí misma y del sistema corrupto. El cual, deja sin castigo su muerte. 

 

OCHO

Amalia nos narra, desde su perspectiva, buena parte de la novela. Pierde a su esposo, el gran amor de su vida (Trinidad) a manos del Sistema corrupto. Su ignorancia y el amor le hace tomar decisiones equivocadas. Sabemos de su vida desde muy joven, y siendo objeto de deseo de un Santiago adolescente. Estando en la casa de Hortensia se pone en relieve su belleza física. Sensible, querendona y naif. 

El final de la novela nos deja un sabor amargo. Confirmando que el Régimen Corrupto afectaba, no solo la economía o la política, sino la moral y la ética de los desposeídos.

“La había dado cada vez más lástima mientras se hundía y sentía que descendía y vertiginosamente caía, y sabía que las cosas que oía se iban quedando allá y que solo podía, mientras se hundía, mientras caía, llevarse esa terrible lastima”.

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