UNO

A mí nunca me llamaron la atención los gatos. Este fue el primer gato que tuvimos. A diferencia de los perros, creía que no eran muy cariñosos (me equivoqué). A Kichy (blanco con rayas grises) mi esposa la recogió de la basura. Sí, hay inhumanos que tiran a los gatitos o perritos recién nacidos.

Cuando nos mudamos le llevé primerito en el auto, a la nueva casa. El entró y se escondió en uno de los roperos. Allí estuvo asustado, hasta que completamos la mudanza. Días después, recuperó la confianza y comenzó a hurgar en las cosas y a pasear por el patio. Luego sucedió algo insólito, al menos para mí. Arribó una vecina nueva, que tenía 2 gatas. El Kichy, feliz de la vida, se fue a ver a las gatas en cuestión. Y si bien, tratábamos que no saliera tanto, el gato aullaba para salir a ver a sus vecinitas. Estaba a full. Luego de unos días, la gata venía a buscarlo, maullaba y el salía como una bala. En una ocasión, mientras la puerta de la sala estaba abierta, el Kichy salió al dintel de la puerta y comenzó a maullar suavecito. La Chela y yo fuimos testigos mudos de la situación:

La gata apareció y nuestro micho entró al living; volteó y mirando a la gata maulló 3 veces más.

La gata respondió con otro maullido suave. Así estuvieron durante unos minutos. Mientras nosotros, cojudos y con la boca abierta, asistíamos al envite de nuestro gato a su novia. La minina accedió a pasar y fueron por la cocina, de allí subieron por las escaleras; por último, a los cuartos. Luego bajaron, y subieron nuevamente. Re felices. Así estuvieron durante una buena temporada. Sin embargo, el día menos pensado, la vecina se mudó y Kichy se quedó solo. Iba y maullaba tristemente en la casa, ahora abandonada, de su antigua novia.

También tenía un enemigo mortal, un enorme gato negro callejero. En verano, las ventanas las dejábamos abiertas para que el gato salga cuando quisiera. Nuestros cuartos estaban en el segundo piso. Una madrugada sentí ruidos en la sala y bajé. El gato negro había entrada y venía a buscarle pelea al dueño de casa. Que conchudo. Lo saque volando. Mi micifuz aprendió a mecharse y cada vez que se encontraban, había bronca. Si bien salía un poco magullado, el negro también recibía arañazos y mordidas. Cuando lo veía por la calle, al buscapleitos negruzco, lo correteaba. Tal era el encono entre ambos, que cuando mi gato lo veía se erizaba todos sus pelos y aullaba fuertemente. Tenía que pasar, largo rato, antes de que se calmase.

Cuando David demoraba, en venir de la Universidad, en las noches, mi esposa salía al portón a esperarlo y el Kichy la acompañaba. Le maullaba varias veces, como quien diciendo “¿No viene aun?”.

Al llegar mi hijo, el gato lo seguía a su cuarto y se frotaba entre sus piernas.

Otros días, al irme a laburar, el minino estaba bien echado en mi cama, con el aire acondicionado prendido, como quien diciendo: “anda nomas a laburar que yo acá descanso en el aire”, mi esposa y David se cagaban de risa.

Al tiempo, tuvimos otra mudanza, y ahí se perdió nuestro Kichy. Le buscamos, incesantemente, sin éxito.

DOS

Nina fue otra gata, atigrada. que tuvimos. MI hijo la recogió, de la calle, donde yacía desamparada. La Chela la alimento con purina y como olía mal, la bañó. Lo que nunca me había pasado con ninguna gata, me sucedió con ella. Se subía a mi regazo para que le acariciase, mientras ronroneaba. O iba al cuarto de David para su sagrada siesta. Infinitas veces, nos sorprendimos al verla dormir, en las mañanas, entre mi esposa y el que suscribe, en nuestra cama. Yo me iba a trabajar temprano y a veces los dejaba en la cama: a la Chela y a Nina. También tenía la costumbre de levantarse temprano, y le ponía la pata en la cara –incluso en los ojos – a mi esposa para que se despertase, mientras maullaba. Ella se incorporaba y le ponía su comida en su platito. Era letradita. Lamentablemente un día, salió a vagar, como siempre, y alguien la envenenó. Al poco rato, en la mañana de un sábado, falleció. Nos dolió, en el alma, porque nos habíamos encariñado.

 

TRES

Lolo, era el hermano de Nina, que aparecía, de cuando en cuando. Y que luego, de su muerte, apareció para quedarse. Se monta en el regazo de mi esposa para recibir cariño y ella, que extraña a horrores a Nina, la abraza y le prodiga mimos. A veces desaparece, pero siempre vuelve. Tiene un amigo, con quien discute a veces, y es mucho más joven. Se llama Morfi (Blanco con rayas negras). Juguetón y loco. Le jode a Lolo siempre que puede. A ambos les encanta la salsa (sabor carne) encima de su purina. Ahora son parte de la familia. Mientras escribo la crónica, ambos están retozando en el living, que mande retapizar, y que ahora les pertenece.

Es increíble como las mascotas llegan a ser tan importantes en nuestras vidas, la terminan enriqueciendo dándonos solaz. Dicen que nosotros representamos todo para ellas, de ahí el gran cariño que nos demuestran. Sé que también, algún día nos reencontraremos con nuestras mascotas que dejaron este mundo.

Va a ser un lindo reencuentro, ¿no lo creen?

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Animales

UNO

El mes pasado necesitaba urgente ir al peluquero, tenía cita con un cliente y no podía presentarte con mi desastroso pelo largo. Estaba por el centro y hallé una peluquería, que me salvó de la situación. No me cobró tan caro (estaba misio, bueno siempre lo estoy). La pelu tenía nombre de una ciudad española. Al entrar, me di cuenta que parecía un lugar congelado en el tiempo. El que atendía era un viejito caucásico, edad indescifrable, pelo blanco y boina gallega. Me miró de reojo y al oído me contestó, cuando le pregunte por el precio. 

“Para vos baratito nomas”.

Me senté en una de las dos sillas de peluquería de los años cincuenta. Su mobiliario estaba repleto de cachivaches y revistas. El piso tenia restos de aserrín y pelos en menor medida. El abuelito me preguntó, con ojos traviesos, que tipo de corte quería.

Rebájame las puntas nada más, le contesté. 

Me miró sin comprender y procedió con una maquinita de antaño a trasquilarme el pelo. Le importó tres carajos mi pedido y me lo dejó cortito, como cuando tenía 8 años.

 

DOS

A finales de marzo del 74, mi viejo nos llevó -mis 2 hermanos y yo- a la peluquería de Machaguay que quedaba en frente de nuestra casa. Aquellos años, estaba de moda los hippies. Así que lo que más queríamos nosotros, era seguir con el pelo larguísimo. Pero empezaban las clases, por lo que teníamos que cortárnoslo. Entonces, fuimos mansamente a la vereda de enfrente.

La peluquería no tenía cartel, no lo necesitaba, todos en el barrio lo conocían. El que atendía era un tipo enorme con rostro cobrizo, ciertas arrugas, ojos negrísimos y unos pliegues que se le formaban en el rostro. De edad, entre cuarenta y cincuenta, adusto y pelo engominado. Tenía una gran bata blanca y unos mocasines negros que brillaban. Conocía a mi viejo de tiempo, luego del saludo amical, nos señaló a nosotros.

“Te los traigo para que les cortes el pelo”

Él nos miró sin ver, mientras le cortaba el pelo a un joven, dirigiéndose a mi viejo.

“En un rato les atiendo”

Entretanto, lo esperamos sentados y calladitos, desde su radio portátil emanaban los versos inconfundibles.

“Si tú me odias quedaré yo convencido, 

de que me amaste mujer con insistencia, 

pero ten presente de acuerdo a la experiencia, 

que tan solo se odia lo querido” 

Nos miramos los tres y por un instante pensamos lo mismo

“La misma huevada que escucha nuestro viejo”

Primero paso Thedy, el mayor. En tanto, Jhonny y yo esperábamos –aburridos- nuestro turno de ser rapados. Mi viejo feliz y despreocupado leía el diario. En esos tiempos no se estilaba tener tele en los negocios; aparte a esa hora, solo daban telenovelas mexicanas. Todo en blanco y negro. 

Mientras, mis 2 hermanos veían, en el espejo, su cruda realidad. Me llamó. Avancé y me senté en la silla enorme, en donde mi trasero se perdía. Machaguay, sin pérdida de tiempo, comenzó a cortarme el pelo, usando la maquinita. En el ínterin, mi pelo caía inmisericorde. 

Años atrás, cuando a Machaguay no lo llamaban así, vino de Chincha a probar suerte. Allá había trabajado en un camal (destripando cuadrúpedos). Luego se enlistó en el ejército (en esos tiempos, cuando no tenías nada, ir al ejercito era una tabla de salvación) y aprendió el oficio de peluquero. Al regresar a sus pagos, ninguno de sus conocidos quería que le cortara el pelo.

“Tas cojudo, que va a saber éste de cortar pelos, si trabajó en un camal”

Hizo tripas corazón y enrumbó, de nuevo, hacia Lima. Ahí encontró su lugar en el mundo. Vivía en la Urbanización Palomino. A raíz de su apego a la canción “El mambo del Machaguay”, o a que era un eximio bailarín, es que adoptó el célebre mote. 

“Ni respires carajo, que te corto”

Mientras ahogaba la respiración, Machaguay me pasaba la navaja con mucho cuidado. Más tarde, todo finalizaba cuando me sacaba el mandil y lo sacudía. Con la mirada me decía.

“Baja huevón”

Salíamos de la peluquería, trasquilados y con el cuello irritado.

 

TRES

Recuerdo claramente que, en marzo del 78, me armé de valor, y antes de empezar dije bajito.

“Rebájeme un poco nomas”

Me miró incrédulo, y por toda respuesta obtuve un pedo. 

Siempre nos cortaba como se la daba la gana: el típico corte alemán, el cual, insólitamente, ha vuelto la moda.

Todo eso vino a mi memoria cuando el gallego con boina me trasquilaba, feliz de la vida, y yo volvía, por un instante, a los años setenta.

 

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Machaguay

UNO

“Los que siempre han pagado los platos rotos son las Instituciones. En este caso, la Marina. Que no está coludida en esto” – José Cueto Aservi

Saco sport y camisa a rayas, elucubra medias verdades y las lanza al tintero. Mientras la conductora impertérrita escucha la perorata. Esboza hipótesis y maldades sin fundamento. En ningún momento, habla de los llamados que, hacia Montesinos, desde las oficinas de la Base Naval de la Marina.

Vladimiro, en el Penal de la Base Naval, hacia lo que le daba la gana. Manipuló a sus custodios y las reglas para su beneficio. Ergo, los cojudeó. Pero según José Cueto eso jamás sucedió. 

En otra entrevista, teniendo detrás el retrato de Miguel Grau, minimizó la firma del Acta de Sujeción a Montesinos, por parte de los Oficiales de Mayor Rango de la Institución. Donde dieron el apoyo irrestricto a la Dictadura. 

La Semana pasada, con Jaime Chincha, restó importancia a los cambios en el gabinete. Hizo una declaración miserable: terruqueando, sin prueba alguna, a Gisela Ortiz la nueva Ministra de Cultura; quien sufrió la muerte de su hermano a manos del Grupo Colina. Esta Agrupación Criminal, que cumple una sentencia, con la cual, no está de acuerdo el personaje de marras. Para el Pelao, todo aquel que es una activista de los DDHH es un terrorista. O sea, luego de que mataran a su hermano, debió quedarse con los brazos cruzados. Simple nomas.

 

DOS

“No ha habido ninguna acta de sujeción jamás. El próximo que diga un acta de sujeción lo voy a denunciar por difamación y que me diga y pruebe dónde está el acta de sujeción. Ya se acabaron los falsos discursos”

Amenazante con tupida barba y voz estentórea: ordena, no pide. Jamás. Hay gente que ha nacido para mandar, otra para obedecer. Cumple con el cliché que se tiene de los militares. Le gusta que piensen en él como un marino, perdón, Almirante. 

“No se volverá a repetir lo que lamentablemente estamos viviendo. Promoveré una ley para que los partidos comunistas no puedan participar en las contiendas electorales” Twitter Montoya – 03 de mayo de 2021

Ególatra, sin el mínimo análisis de los porqués de la derrota de la derecha en las Elecciones; salió con una declaración que lo emparenta con Odría. Como sabe que esas actitudes venden, pues las dice sin tapujos. 

“Carajo, a mí nadie me va a contradecir”

Fue uno de los congresistas con mayor votación.

“Tiene antecedentes. Me dicen que alojó a Lori Berenson. Quiero confirmar si es cierto o no. Hay que ver los sesgos ideológicos en este tema” Montoya apenas conocido el Nuevo Premier.

Declaración ignominiosa sobre Mirtha Vásquez Chuquilin. Una de las Congresistas con mayor aprobación y más respetables de los últimos tiempos.

Luego se preguntan porque la derecha pierde.

 

TRES

La Marina siempre fue una Institución Clasista y Racista.  Los altos costos impiden el ingreso de jóvenes de otras clases sociales. ¿Has visto algún negro o cholo como Almirante u Oficial de la Marina?

Hildebrandt, con justa razón, los minimizó a ambos. Llamándolos “Amebas de la política”. Con respecto a la propuesta de Montoya contestó: “¿Porque no desterramos a los idiotas con un decreto ley?”. O parafraseando a Chilavert: “Tú no has ganado nada”.

Los diarios de derecha titulan: “Sendero sigue en el Gobierno”. 

Pareciera que a los conservadores nada le conforma. Ni el giro saludable que ha dado Pedro Castillo, con respecto a la salida de Bellido y Maraví. Claro, aún queda 2 satélites de Cerrón. No obstante, considero que el Presidente Castillo se dio cuenta de la oportunidad histórica que tiene. Y no puede desperdiciarla sosteniendo a los radicales de su partido. Sabido es, que no tiene a su lado a los militares, tampoco a la iglesia. Es un gobierno endeble. Con la derecha petardeándolo constantemente. Y así serán los 5 años. Sin lugar a dudas. Necesita a su lado a gente capaz.

Muchos lo llenan de improperios, la Plutocracia lo quiere fuera, por motivos varios; entre ellos, porque es “serrano”. Pero el pueblo lo eligió, mejor dicho, el interior del país, que también son peruanos, ¿no?  Y a quienes el modelo no los satisfizo.

Mientras tanto, Keiko se reunía en España con los representantes de Vox. 

 

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Keiko Fujimori, La Marina, Presidente Castillo

UNO

Es la mejor peli de Cameron Crowe. Lejos. Trata de perdedores. Como lo dice el personaje de Lester Bang (inolvidable Philip Seymour Hoffman): “Un grupo de nivel medio, en el cruel umbral del estrellato, luchando contra sus limitaciones”. Todo desde la mirada de un quinceañero-periodista llamado William Miller. Quien se embarca en un viaje con Stillwater, el grupo en mención, y acompañado de Penny Lane y demás groupies.

Cameron recorre la columna vertebral de América. No muestra a los santones del rock en persona. Hace lo correcto. Solo lo mencionan los personajes de la peli, o suena su música de acuerdo a la acción que se desarrolla. En una única vez, muestra de soslayo a David Bowie, entrando al ascensor del hotel, rodeado de fans. 

 

DOS

Pelo ensortijado y negrísimo, de contextura delgada y alto. Conversador neto. Hablaba hasta por los codos. Le conocí en el 2012, fui su profesor, de Literatura e Informática, en un ignoto colegio; enclavado en la frontera invisible entre dos barrios mesócratas. Estaba en el 2do año de Secundaria. Se sentaba en la última fila: la de los matones. 

Antes de las clases, el que suscribe, peroraba de lo sucedido en la semana, o de futbol, cine, tv o música rock. De manera, que un rato después empezaba la materia, sin problemas. Ya había captado la atención de los revoltosos. 

Había muchos fanáticos de rock en el aula. Rodo, más que fan, era un enfermo de la música. 

Eso sí, faltaba mucho. Al poco tiempo, me enteré que tenía problemas de salud. Después supe que era cáncer.

 

TRES

Gracias a esta peli, redescubrí a Elton John, su voz de tenor y un piano de cola son suficientes: Tiny Dancer y Mona Lisas & Mad Hatters nos envuelven en un estado de ensoñación y regocijo, del cual es difícil desprenderse. 

La grandeza de Led Zeppelin se muestra, en especial, a través de sus acústicos: Tangerine, Rain Song y Bron Yr Aur.

O el redescubrir a Yes, y su himno “I’ve Seen All Good People”. Imposible no conmoverse. 

Joni Mitchell y Cat Stevens, dos cantautores, nos regalan dos joyas: River y The Wind. Dícese que la canadiense no dejaba nada en el tintero. Directo a la herida, sin anestesia. Mientras, el inglés, nos susurra al oído, con una música relajante y letra reflexiva.

 

CUATRO

Rodolfo una oportunidad se me acercó – “tal chica me gusta profe, ayúdame a saber si le gusto”– Lo miré fijamente y me di cuenta que hablaba con la candidez de la juventud. 

Cuando enseñé en colegios secundarios, traté de indicarles a los jóvenes, la preparación que deben tener para la vida a posteriori. Que el mundo no se acaba cuando terminas una relación. Muy por el contrario, deben verlo como una experiencia, de las tantas que posiblemente tendrán. Que el hecho de estar de enamorado en la secundaria, no significa que será para toda la vida. Ni que, al salir del colegio, conseguirían el trabajo soñado.

Al poco tiempo, la chica en mención, me dijo que solo ofrecía a sus compañeros de clase “una linda y bella amistad”.

“No eres el único a quien le ha pasado esto, ni serás el ultimo. Ok” le dije a Villasboa. Aun así, sentí su pesar. 

 

CINCO

Las actuaciones son legendarias: Ni los secundarios decepcionan. Stillwater al final, no alcanza la fama tan ansiada. A lo más, obtienen una portada en la revista Rolling Stone. Subirán, cada verano, a Doris (el nombre del bus) para su gira anual. Y después, posiblemente, quedarán en el mapa del olvido.

Mientras tanto, William Miller continuará escribiendo en la revista. Con más éxito, posiblemente; aunque las chicas siempre serán un problema para él.

 

SEIS

Se me ocurrió visualizar la peli “Casi Famosos” con la sección. Durante 122 minutos, los chicos la vieron hipnotizados. Se cagaron de risa en la escena del avión, a punto de caer, y la confesión del baterista. Los varones, se quedaron con la boca abierta, pero les encantó la escena de del desvirgamiento. 

Al final, debatimos animadamente. Me indicaron sus momentos preferidos. Varios concordaron que la mejor escena fue cuando Russell crispado sube al bus. Ahí sentados, y en un ambiente cargado; de repente, retumba la mágica Tiny Dancer; y, de a poco, comienzan a tararearla. La música les cambió el humor.

Como tantas veces nos ha sucedido, ¿no?

 

EPILOGO

Tuvo una larga batalla contra el cáncer. 

Se acercó a Dios, cada vez más. Y allí conoció el amor.

Se enamoró de una chica llamada Laura. Y fue correspondido. 

Cuando me enteré, recordé que muchos ni siquiera conocen, en su larga vida, lo que es el amor verdadero.

Él sí. Se lo merecía.

Quiero pensar que se fue en paz consigo mismo.

Luego de su fallecimiento, me contacté con Laura. Ella me relató que él estaba convencido, que Dios la puso en su camino. 

“Fuimos felices en ese corto periodo de tiempo”.

Rodolfo Villasboa falleció el 21 abril de 2018. 

Tenía solo 21 años.

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Cameron Crowe

UNO

“La tolerancia con el fascismo, en cualquiera de sus versiones, socava los cimientos de la democracia y abre un futuro tenebroso para todos”- Pedro Luis Angosto

Sonriente con un saco gris, pañoleta multicolor y blusa nívea. Keiko aparece a la derecha del vicepresidente, del partido franquista Vox, y otros dirigentes de la mencionada agrupación. La “derecha achorada peruana” representada por “La Chica”, como suele llamarle Montesinos; se reúne con la muestra más fiel de intolerancia que tiene la Madre Patria. 

Pero ojo, no fue la única.

Sudaba frio, el abogado, con cara de intelectualoide ¿monse o cojudo? Ante las punzantes preguntas del periodista, tratando de justificar lo injustificable: La reunión, con los políticos españoles, para firmar el pacto de Madrid. ¿Y en qué consiste? Frenar el avance del comunismo. ¿O sea que el espíritu de Joseph Mc Carthy sigue vivo? 

Odría, en los años cincuenta, proscribió el comunismo y el aprismo. ¿Estamos tan mal que retrocedemos en el tiempo?

¿La derecha piensa que esa es la manera de frenar a la izquierda? O sea, ¿no aprendieron nada de las ultimas elecciones?

 ¿Y si viene a Lima Marie Le Pen? ¿También te reunirías con ella? Sin problemas, ¿no? Ellos son fascistas, racistas y misóginos, pero demócratas. 

Es así Cavero, ¿no?

 

DOS 

“¿Cómo estamos para que el PPC se convierta en un apéndice el fujimorismo?” Anuska Buenaluque retrucándole a Lourdes Flores Nano

El papel de la derecha como oposición es lamentable. Ellos perdieron las elecciones al no presentar un candidato único. Claro, que la egolatría y la insania de poder, entre los candidatos, sepultó esa posibilidad. Y ¿quién es el Líder de la oposición? o ¿la figura, respetada por todos, con apoyo ciudadano indiscutible? Indíquenme.

En los cincuenta, a Belaunde Terry se le vio como una opción, al conservador Prado. Incluso, se le acusó de comunista. Nunca perteneció a la Oligarquía. Por otro lado, la Democracia Cristiana, de donde emergió Luis Bedoya Reyes, tampoco era un partido de derechas, sino profundamente democrático y anticapitalista. Ambos fueron de clase media. Tuvieron logros y cometieron yerros cuando fueron gobierno, en los sesenta y ochenta. Es innegable. Pero jamás hubieran apoyado a Keiko Fujimori. Y menos, tratar de censurar a los comunistas. 

Y si Lourdes, el PPC ya es una anécdota.

 

TRES

“Convocamos a la empresa explotadora y comercializadora del gas de Camisea, para renegociar el reparto de utilidades a favor del Estado, caso contrario, optaremos por la recuperación o nacionalización de nuestro yacimiento” Premier Bellido

La izquierda está demostrando (lo que nosotros deducíamos) que no estaba preparada para el gobierno. Que les llegó de rebote. El silencio pertinaz de Pedro Castillo ante los dislates de Bellido y demás integrantes de Gobierno (exceptuó a Francke, Torres y otros más), no hacen sino confirmarlo.

El Premier respondón, ególatra y ahora mensajero, evidenció que el cargo de Premier le queda grande. En una actitud ramplona, tuiteó amenazadoramente con una posible nacionalización de Camisea. Cuando ese papel le corresponde al Congreso, no a él. Y que el Presidente de la Nación debe conversarlo con el Pleno del Gabinete y trazar la Política a seguir; llevando la propuesta al Congreso para su aprobación. No se puede ser tan improvisado. Estoy leyendo la carta y las faltas de sintaxis, son pues lastimeras. Me cuesta creer que este personaje (ese es el termino exacto) tenga una Maestría. Déjame de joder. 

Velasco expulsó del país al IPC (Internacional Petroleum Company) que en 1968 que explotaba La Brea y Fariña, entre otras refinerías. En 1974, el Perú fue obligado a pagar unos 76 millones de dólares (400 millones de dólares actuales) a las compañías norteamericanas (entre ellas el IPC) como indemnización. 

 

CUATRO

“La clase dominante en Chile construyó un país. La clase dominante de Perú saqueo el país”. Cesar Hildebrandt

Siento envidia sana por nuestro vecino del Sur. Aún tienen muchos problemas, pero están mucho mejor que el resto de países vecinos. Han modificado su Constitución, a exigencia del pueblo. Destinan un punto del Presupuesto y expiden un cheque para el 90% de la población. Piñeira adquirió las vacunas e inmunizó a su población, mucho más rápido que el resto de Latinoamérica. El Presidente, de Derecha (no se equivoquen), envió al Parlamento una ley para aprobar el matrimonio homosexual y la adopción por parte de ellos. Este mes se define. Increíble.

Mientras en el Perú, aún hay gente que apoya los despropósitos de la derecha recalcitrante, enarbolando la bandera de la Cruz de Borgoña. Repugnante por donde se mire. 

No tenemos un líder, sea de derecha o izquierda, que nos represente adecuadamente. Solo esperpentos, demagogos, ególatras y corruptos. 

Dícese que los políticos son productos de su sociedad.

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Derecha, Izquierda, políticos

UNO

¿Y la policía no los llevó a Uds.? Nos preguntó un joven con mirada extraviada, que salía del edificio, donde Rafael y yo entrabamos. Estábamos en un lugar llamado “Malambito” famoso por ser encuentro de peleas entre cafichos, putas y sitio de descanso de desvalijadores y demás rufianes. En la entrada el tipo greñudo nos abordó, e hizo la pregunta.  Nos miramos y le contestamos al unísono: “De que hablas compadre?”. Había sido que dicho edificio tenía un lupanar y justo la policía había hecho una redada, llevándose a las meretrices y clientes (que estaban en plena acrobacia sexual). El compadrito se había escabullido del lugar, y salió temeroso a la calle. Con Rafa nos cagamos de la risa y le dijimos que recién veníamos y no sabíamos nada del tema. Subimos al depa del tío de mi amigo, quien justo tenía una tienda de discos en planta baja. Ese era el motivo de la visita. Escuchar los vinilos de rock de su pariente. Al entrar, reconocí inmediatamente la portada del “Get The Knack”, que estaba encima de la montaña de elepés. Me pasé más de 30 minutos escuchando el álbum, mientras Rafa escudriñaba otros vinilos.

En aquellos años la radio a transistores (de color rojo) se volvió un asiduo compañero. Veíamos también por tv, mis hermanos y yo, el programa Disco Club (una especie de pre-MTV) donde Gerardo Manuel, el mejor en su ramo, nos presentaba los videos de los grupos de rock destacados, y nos daba a conocer sabrosas anécdotas de rock entre videos. Ahí conocimos a The Knack y su atemporal “My Sharona”. Fue el disco más vendido del 79 y el mejor para muchos, con lo cual coincidía. Han pasado más de 40 años y ha envejecido bien. Se ha ganado un lugar en la memoria de la gente. 

 

DOS

Cuando somos niños deseamos ser grandes y cuando crecemos, evocamos con nostalgia el tiempo de la niñez o adolescencia. Insólito. EL 79 fue el año en que empezaba la secundaria. En años anteriores escuchaba con envidia, las anécdotas de mis hermanos y primos mayores acerca de la secundaria. Deseaba fervientemente estar allí. En otras palabras, quería CRECER.

Entre tanta testosterona rockera, de aquellos años, Blondie   aparecía como el único grupo, con una mujer como vocalista, que escuchábamos. ¡Pero qué mujer! Era un minón. Recuerdo perfectamente la primera vez que vi un video clip de Blondie.  Tendría unos 12 años y me enamoré perdidamente de ella. Unos años más tarde, mis amigos y yo, si bien no le dábamos mucha bolilla a los grupos de rock liderados por mujeres; con Debora Harry no nos metíamos. Nos encandilaba. Sin duda, fue una especie de protagonista de nuestros incipientes sueños eróticos.

 

TRES

Scala era una especie de Mall, en aquellos setenta, no existían aun los shoppings. Había una tienda Scala a unas 10 cuadras de la casa. Ahí me iba, cuando podía, con mis 13 años, a husmear en la sección de vinilos. Había de todo, pero a mí me interesaba solo la sección de rock. Uno de los grupos que más me impresionaban era ELO. Era uno de los grupos ingleses de rock progresivo subvalorados. Décadas después, el tiempo me dio la razón. El álbum “Discovery” era mi favorito. Jeff Lynne era fan del álbum “Revolver”, por tal motivo, la conjunción de violonchelos, guitarras eléctricas (tocar rock con tintes clásicos e incluso barrocos) eran ingredientes intrínsecos en sus canciones. En pocas palabras, era un grupo de músicos virtuosos.

 

CUATRO

A mi vieja le encantaba Supertramp y, fue a causa de nosotros: sus hijos. Eso sucede con todas las madres, adquieren los gustos de sus vástagos, ¿no lo creen? El álbum “Breakfast in American”, fue el primer vinilo que compramos, creo. Lo eligió mi hermano Thedy. El infravalorado grupo inglés era esplendido. Al principio tocaban rock progresivo y lo que más destacaba, según mi parecer, eran las voces tan distintas de Rick Davies (barítono áspero) y Roger Hodgson (tenor y con preminencia a cantar en falsete). La influencia beatle era indudable. Cuando visualicé la peli de Paul Thomas Anderson “Magnolia” encontré dos perlas del álbum “Breakfast in American”: “Goodbye Stranger” y “Logical Song”.  Mis favoritas del álbum eran “Take long way home”, “Oh Darling”, “Casual Conversations” y “Lord is it mine”. Las tres primeras hablan de la condición humana y el desamor; la última, me hace recordar a mi vieja, por eso es que me toca en lo profundo.

 

Imposible olvidar a Supertramp, y a los grandes grupos del 79, forman parte intrínseca de mi playlist.

 

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Disco Club, Gerardo Manuel

UNO

Los monstruos no son gratuitos. Jamás. Y menos en una sociedad corrupta y desigual como la peruana. Ayacucho fue el culto de cultivo para tal efecto. Nos guste o no. Muchos tratan de encontrar en su infancia, el origen de su proceder. Ignorando que hay monstruos que nacen, justamente, desprovisto de bondad o con la maldad a flor de piel. Profesor de Filosofía lleno de visiones contrapuestas. Ególatra y vanidoso. Leyó a Mao Tse Tung y cuando pudo visitó China. Interpretó erróneamente que el Perú podría convertirse en una tierra llena de terratenientes, desterrando el capitalismo. Ridículo, por donde se le mire.

La historia siempre da respuestas. Las revoluciones, a excepción de la rusa; la del 49 y 59 se dieron en países netamente agrícolas. En los sesenta y setenta, todas las guerrillas, en Sudamérica, fracasaron rotundamente.

Si hablamos de violencia, la sombra de Pol Pot, se cernió sobre su figura. Y de ahí, las más de 70 mil víctimas de Sendero. La violencia era un medio para llegar al poder. Su ideología era la muerte y destrucción.

Mao Tse Tung se apoyó en el campesinado. Lo hizo parte de la revolución. Abimael, llegó después de la reforma agraria. Por ende, no había terratenientes. Entonces, aterrorizó a los campesinos. Usó la dicotomía malsana: Si no estás conmigo, estás contra mí.

 

DOS

Éramos adolescentes, con problemas de acné, en 1980. Uno de los hechos más relevantes fue que volvió la democracia, de la mano de Fernando Belaunde Terry. Cuya secuela directa, para nuestro regocijo, fue la aparición de revistas como Playboy y Zeta. El televisor aún era en blanco y negro, en muchos hogares. Vivía en Mangomarca, que se había construido para empleados del Seguro Social y Policías; era una urbanización mesócrata, llena de hileras de casas blancas.

Recuerdo los cerros colindantes y las torres de alta tensión. Una tarde de junio, iba a la bodega a realizar unas compras y, de repente, vi como explotó una torre. Estaba como a cinco cuadras de la explosión. Fue mi encuentro con el terrorismo. Tenía 16 años.

Así empezó en Lima: Derribando torres de alta tensión y dejándonos sin luz. A medida que pasaban los años todo se agudizo.

 

TRES

El Presidente nunca le prestó la atención debida. El retorno de la democracia, que empezó con buen pie, dio muestras de descalabro. En primer lugar, la llamada década perdida (en toda Latinoamérica) agudizó la crisis económica. No ayudó Manuel Ulloa, en absoluto, con sus desatinadas decisiones financieras. Para más inri, tenía encima la deuda contraída por los militares, la década anterior. Se llegó a destinar el 40% del presupuesto a pagarlas. El fracaso de la derecha peruana fue evidente.

El 85 salió elegido Alan García. Y llegó el acabose.

Muchas veces la literatura y el cine reflejan mejor que nadie la realidad. Siempre ha sido así. La policía y luego el ejército se vieron rebasados por el terrorismo. Cometieron actos deleznables. En 1988 se estrenó la película “La Boca del Lobo” de Pancho Lombardi. Se basaba en la masacre de Socos ocurrida en noviembre de 1983. Donde los policías mataron a una treintena de personas, que estaban en una fiesta de pedida de mano. Antes, violaron a las mujeres. En el 86 condenaron a once encausados. El réprobo de Fujimori los indultó el 95.

El 87, es un año clave, el Ejercito, cambió la estrategia, logró aliarse con el campesinado. Sin eso, nunca se hubiera ganado a las huestes de Abimael.

 

CUATRO

A finales de los ochenta, cuando se le antojaba, Sendero declaraba “Paro Armado”. Así, sin titubeos. Entonces la gente acudía con temor a trabajar. O no iba directamente. Recuerdo que donde vivíamos, había una farmacia, que estaba a 2 cuadras de la casa. Abrió en ese día. A la madrugada, los terroristas dinamitaron el negocio. Abimael y sus secuaces, ya entraban en los barrios de la periferia de Lima.

El ruido vibrante y constante de los generadores eléctricos eran un martirio en la Lima, de finales de los ochenta o inicios de los noventa. Bancos y negocios grandes compraban indiscriminadamente dichos aparatos. Mientras el hombre común, compraba velas, linternas y lámparas a kerosene. Las fiestas o cumpleaños terminaban apenas comenzaban. O se aplazaban, porque no había luz.

Todo cambia el 16 de julio de 1992. El atentado de Tarata, nos muestra que somos un país escindido. El terrorismo había ya matado decenas de miles en la serranía. Pero jamás importó demasiado o no quisimos darnos por enterado. Hasta que se dio el atentado en el centro del distrito, oligarca por excelencia.

Fue el golpe más mediático. Fue el inicio del fin.

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Abimael Guzmán, Terrorismo

UNO

“Imperdonable que el Canciller renueve el convenio con la USAID, cómplice de todos los golpes de Estado en América Latina…esta política no corresponde a un gobierno de izquierda” – Congresista Bermejo

Pelo crespo y su tez cobriza inconfundible. A cara lavada y con el café al costado, esa mañana, nerviosamente, twitteo su malestar. Pensó: “Me calienta tres carajos que este convenio tenga la venia del Presidente”. Tiene, según él, en todo su derecho de emitir una opinión. No es de extrañar, lo ha hecho desde marzo, e incluso antes: “Y si tomamos el poder, no lo vamos a dejar. Con el respeto que nos merecen Uds. y sus pelotudeces democráticas”.

Si hubiera cursado Ciencias Políticas, no aprobaría las materias “Análisis Político Nacional” y “Liderazgo y Política”.

Tengo 55 años y no conozco que un congresista – siendo del mismo partido – haya manifestado tan abiertamente, su oposición a una designación (la del nuevo Canciller) en el primer mes de gobierno. Insólito. El silencio de Pedro Castillo ya era lastimero.

El personaje de marras responde a la caricatura que se tiene de un izquierdista. Esto es, recalcitrante, obtuso y que parece vivir aun en tiempos pretéritos.

 

DOS

“La revolución no necesita peluqueros y el trabajo los hará hombres. El nuevo hombre no puede ser maricón”. La sociedad socialista no puede permitir ese tipo de degeneraciones”.

Bellido parafraseando a Castro

El Premier nunca pierde. Jamás. Uso el quechua en forma demagoga. Tentó a los opositores; quienes pisaron el palito, cojudamente. Y los hizo quedar mal ante la opinión pública. Simple nomas. Se floreó en entrevistas televisivas. Es mordaz.

Según su percepción, el caso de Patricia Chirinos no es tal. Hay testigos, aun así, lo niega. Tiene un historial, en las redes, de misoginia y homofobia, difícil de eludir. Ud. es el Premier, no es un ciudadano cualquiera. Debe dar el ejemplo. El destrato a las mujeres ha tenido un historial largo e hiriente en nuestro país. Sus posteriores declaraciones empeoraron su imagen.

Lo que sorprende, o ya no, es que el Presidente, mantenga su mutismo.

“El pueblo votó por un cambio real y profundo, no para administrar la crisis neoliberal” refiriéndose burdamente a Julio Velarde, al frente del BCP. Dando a entender que de economía tiene nimios conocimientos.

Pues bueno, desde la semana pasada, hay una increíble escasez de agua potable en el distrito más populoso de Lima.

¿Dónde están los que iban a gobernar para los excluidos?

 

TRES

“Cualquier disidencia es traición”. “Si el gobierno defrauda las expectativas del pueblo…se convertirá en un segundo humalismo”. Declaraciones de Vladimir Cerrón – Fundador de Perú Libre

Nunca imagino este escenario. Jamás. Y ahora se regodea. Se cree Presidente. El, que, según Pedro Castillo, no sería ni portero de Palacio; pues ahora es una de las cabezas de este Gobierno bicéfalo. Es el hermano mayor, bastardo de Bermejo y Bellido: en actitudes y despropósitos. No lee la realidad, solo la distorsionada.

Siempre he desconfiado de los dogmáticos, tanto en religión, como en política. En pleno siglo XXI, la megalomanía sigue rampante, envolviendo a las personas. Es lo que dijo en una ocasión Sartre: “Tienen chancro de poder”. En igual manera, podemos deducir que su necesidad de reconocimiento es patológica: Sabe que le hace daño a la imagen del gobierno electo, pero no le interesa.

Eso sí, debe odiar a Pedro Francke y Aníbal Torres (las figuras del gobierno, junto con Maúrtua), que están en las antípodas: profesionales y pragmáticos. Los 2 primeros conforman la izquierda moderna, la del siglo XXI.

Antes de las elecciones del 90, mucha gente clamó por nueva gente en la política peruana. De ahí el fenómeno Fujimori. Que de sueño trocó en pesadilla. Desaparecieron los Belaunde, Bedoya, Haya de la Torre, Townsend Escurra, Pease, Barrantes, etc. Emergieron políticos ignotos, ignaros, coprolálicos que con el tiempo han quedado en el túnel del olvido. Que es lo peor que le puede ocurrir a un hombre dedicado al quehacer político; o terminar preso.

¿La solución? Romper lo más pronto con ese lazo umbilical. Mientras no lo haga, la derecha se seguirá frotando las manos: la vacancia está a la vuelta de la esquina.

“La venganza es un plato que se come frio” – Francisco de Quevedo Villegas.

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Guido bellido, Patricia Chirinos, Pedro Castillo, Perú Libre, Vladimir Cerrón

UNO

Fue a mediados de los setenta que viajamos, la familia completa, de vacaciones a Tingo María. Teníamos que cruzar Ticlio (a 120 km de Lima) para llegar a destino. Nunca olvidé esa experiencia. Fue pesadillesca para los 3 hermanos. Sufrimos mareos, vómitos, el famoso mal de altura, que me aturdió hasta llegar. Nos recibió mi tío Lucio, hermano de mi mama, quien nos llevó raudamente a su casa, ubicada a 40 minutos de la discreta ciudad selvática.

Ese año, ellos vivían en un pueblito llamado La Roca, a orillas del rio Huallaga, y era el típico pueblo salido de una novela costumbrista: 2 hileras de casuchas sin asfalto, ni vereda y al fondo, el imponente Rio Huagalla.  Había una ausencia total de luz eléctrica, por ende, no teníamos tv (una huevada). Empezábamos mal las vacaciones, nos dijimos entre los hermanos; y si bien mi tío tenía 4 hijos, ellos eran más pequeños, y no les dábamos bolilla. 

Pasamos cerca de 2 meses allí. La primera noche, pregunté dónde estaba el baño me señalaron la agreste vegetación detrás de la casa y me dieron un rollo de papel higiénico: me quedé de una pieza. 

La casa era, típica de la selva, de madera, con techo a dos aguas. Cuando llovía podía durar todo el día. En las noches, con el calor, emergían toda clase de bichos y arácnidos. Dormíamos con mosquitero sino era imposible dormir. Ahora debo ser justo, las calideces de mis tíos aplacaban los inconvenientes. Los almuerzos eran pantagruélicos. 

DOS

La Roca era un pueblito que estaba en la línea invisible de lo pintoresco y patético. Uno de aquellos personajes inolvidables era el Tío Lino. Era un personaje canoso, petiso y gordito, de edad indescifrable (podía tener entre 50 y 60 años) y siempre son una gorrita de color níveo que ocultaba su calvicie. Poseía un colectivo de los años cuarenta, creo, con carrocería de madera y bancas dispuestos en forma horizontal. Hacia viajes a Tingo María los cuales duraban cerca de una hora y media. Avanzaba siempre por la ruta, con o sin asfalto, a 20 km por hora. Bamboleante llevaba en su interior, aparte de pasajeros, mercaderías, maletas e incluso animales. En pocas palabras, el Tío Lino manejaba la carcocha del pueblo. 

En cierta ocasión, subí a su carricoche. Al lado mío, iba una señora que llevaba unos polluelos, en una caja de cartón, la cual tenía unos huequitos laterales para que el animal no se asfixie. Todo iba bien, hasta que el pollito saca su cola y deja caer su mierda en mi pantalón nuevecito. Ante mi estupor, la selvática mira lo que hizo su animalejo y se rio a carcajadas. Lógicamente monté en cólera, pero cuando tienes 10 años, generalmente, la gente no te hace caso y menos a tus cóleras.

TRES

Las veces que las pasamos mejor fue cuando coincidíamos con mi tía Marionila y sus hijos. Eso sí era un despelote. Jugábamos sin descanso y jodíamos a todo el mundo. Ahí degustamos el popular Juanes, del cual me convertí en fanático. 

El rey de ese lugar era mi primo Grimaldo, tenía 25 años. Mis hermanos, primos y el que suscribe, lo reverenciábamos: Poseía auto y era de contextura mediana, morocho y con barba tupida. Su ropa era bacán, pero lo más importante: tenía éxito con las mujeres. Estar al lado de él, era un cague de risa, y nunca nos ninguneaba, sabia tratar a sus primos menores.

Ese verano descubrí la música de Juaneco y su Combo. Sin mentir, deben haber tocado más de una veintena de veces, en la radio. En cualquier parte, donde íbamos, en el ambiente sonaba la canción “Mujer Hilandera”. Hace unos años atrás, les conté a los alumnos, de Informática aquella anécdota, y se cagaron de risa. Incluso varios buscaron en Youtube la canción y me mostraban las versiones de la susodicha canción.

CUATRO

En 1980 fue el último año que fuimos toda la familia a Tingo. Contaba con 14 años y le pedí a mi tío para trabajar con él ese verano. Había comprado un camión nuevo y transportaba gente con sus mercaderías a la ciudad. Me despertaba tempranito y lo acompañaba a laburar. Al llegar, a Tingo María, el tío Lucio me llevaba a un restaurante para desayunar opíparamente. Era un hombre callado, pero con una gran calidez. Era fachero y poseía unos bigotes que lo hacían parecer actor de cine mexicano. 

Luego al año siguiente mis hermanos y yo nos negamos rotundamente a viajar. Vivíamos en nuestro microcosmos adolescente y no permitíamos que el recuerdo de la Selva lo invadiera. Nunca más volvimos. En los noventa volví a ver al hermano de mi mama, en Lima, más viejo, pero siempre con la misma calidez con que me trataba de chico. Nos saludamos efusivamente. 

Ahora con más de cincuenta años, el tiempo ha suavizado las incomodidades que pase. El conocer una cultura distinta enriquece y es cierto cuando dicen que en el Perú subsisten varias realidades. Pero más que nada fue conocer a gente siempre dispuesta a recibirte con los brazos abiertos, y sin prejuicios. Tal como son descriptos la gente del interior. Esas personas no se olvidarán jamás, siempre estarán en el recuerdo.

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Cultura peruana, Juaneco y su combo, Lima, Música, Perú, Tingo María
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