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Tusi: la droga rosada que invade Sudamérica

El tusi ha protagonizado los operativos policiales más mediáticos de las últimas semanas. Pero la droga no solo es usada en fiestas: ha sido hallada en posesión de explotadores sexuales y explica el creciente tráfico de ketamina –usada en su elaboración– desde el Perú hacia Chile. El Tren de Aragua, la mafia venezolana que ha expandido su presencia en América del Sur, también entra en la cadena de este negocio que prospera en todo el continente.

A José Luis García Valcárcel (27), alias ‘bebé Jiugui’, lo capturaron mientras dormía en su departamento de la urbanización Zárate, en San Juan de Lurigancho. Allí, el pasado 17 de agosto, los agentes encontraron pequeños sobres de plástico con un polvo rosado en su interior. Se trata de una droga conocida como ‘tusi’ o ‘tucibi’, una sustancia que empezó a ser consumida en las clases altas de Colombia y hoy se vende como pan caliente en varios países de Sudamérica.

García Valcárcel es venezolano y administrador de la discoteca ‘Rora’. Los investigadores tienen información de que estaría vinculado al ‘Tren de Aragua’, la organización criminal más peligrosa de la región, que ha extendido sus tentáculos hacia el Perú.

A inicios de este mes, la policía allanó otra discoteca conocida como La Cabaña, en el mismo San Juan de Lurigancho, donde encontraron el mismo polvo rosado. Las investigaciones apuntan a que el producto encontrado en ambos operativos tenía la misma fuente: García Valcárcel. “Este sujeto sería de la misma banda ‘El Tren de Aragua’, que fueron intervenidos la semana pasada en la discoteca ‘La Cabaña’. Se le encontró el mismo tipo de droga sintética, dos pistolas, un revólver”, declaró el general PNP Manuel Lozada, jefe de la Región Policial Lima, luego de la captura de Valcárcel.

DISCOTECA
A inicios de agosto, la Policía intervino la discoteca La Cabaña. Además de armas, se halló bolsas con tusi.

“LA ADULTERACIÓN ES LA NORMA”

El consumo de tusi se asocia a noches de juerga donde la electrónica y el trap toman protagonismo. Algunos de los exponentes de este último género le han dedicado algunas líneas a esta droga. La correcta escritura de esta sustancia es 2CB (de ahí el nombre Tu-ci-bi) y está compuesta por 4-bromo-2,5-dimetoxifeniletilamina, una feniletilamina psicodélica. “Los efectos son muy similares al LSD, que es un potente alucinógeno, y al del éxtasis, que es un potente estimulante. Es una fase intermedia entre lo que generan estas sustancias”, señala Milton Rojas, especialista del Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (Cedro)

Los expertos han situado como su lugar de origen a Colombia y sus jóvenes de clases altas, debido al alto costo: unos 100 dólares por gramo. Su composición, sin embargo, se ha venido alterando en los últimos años. La Dirección de Política Contra las Drogas y Actividades Relacionada de Colombia alertó el 2018 que estas drogas no contenían 2C-B sino que su principal componente es ketamina. Es decir, lo que se estaría consumiendo ya no es en la práctica tusi, pero se le sigue llamando así. Lo mismo está ocurriendo en otros países de la región, como Chile. En Perú, la Policía no parece tener mayor información.

“La adulteración es la norma, porque ahí está el negocio. Estas sustancias, aunque no siempre, tienden a consumirse en espacios de diversión, aunque no es la exclusividad. Algo parecido ocurre con el éxtasis”, explica Milton Rojas,.

Hay, además, usos más perversos. En mayo pasado, la Dirección contra la Trata de Personas de la PNP halló en un departamento de San Juan de Miraflores a menores víctimas de explotación sexual, todas traídas desde Venezuela con engaños. En la misma casa se hallaron pequeñas bolsitas con el polvo rosa. La policía maneja la hipótesis de que la droga se la daban los tratantes a sus víctimas.

VENEZOLANOS
Captura de los venezolanos Gabriela Estefanía Peña Zambrano y Edison Joel Moreno Orta. Tenían tusi en su departamento. La Policía cree que era para dárselo a sus víctimas.

“Los efectos del consumo tienen que ver con la alteración del comportamiento. Hablamos de una desinhibición conductual y también hay una desinhibición sexual, impulsividad, falta de visión de consecuencias. Al estar expuestas en una situación así, [las víctimas de explotación sexual] son más vulnerables”, apunta Mónica Gamio, psicóloga especialista del programa ‘Habla Franco’ (*), de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida).

De acuerdo a Miltón Rojas, en nuestro país hay escasos reportes desde centros de tratamiento o lugares de escucha que hayan visto casos de jóvenes consumidores de tusi. “Al año son 5 o 7 casos. El Perú no tiene un problema con las drogas sintéticas, no son tasas altas. Pero, si bien no hay un problema, no estamos exentos de que se incremente su consumo debido a la globalización de la venta de drogas”, señala.

“Esta sustancia tiene un componente que la hace adictiva y puede causar daños a su salud, arritmias, problemas cardiovasculares, renales. Ha habido hasta personas que han estado en coma. Es alarmante la poca percepción de riesgo”, advierte Gamio.

MILTON ROSAS
Milton Rojas, especialista de Cedro: “No estamos exentos de que se incremente su consumo debido a la globalización de la venta de droga”.

EL HISTORIAL ROSA

Una de las primeras noticias sobre la presencia de esta droga en el Perú se dio el 2017, cuando dos colombianos fueron detenidos en Trujillo con 17 bolsitas de esta sustancia. En Colombia, el polvo rosado tenía al menos una década como la droga de moda en fiestas exclusivas. A fines del 2019, los reportes mediáticos sobre el tusi fueron más comunes en nuestro país. El boxeador David ‘La Pantera’ Zegarra, por ejemplo, fue ‘ampayado’ ese año por Magaly TV aspirando el polvo rosado, en medio de una fiesta electrónica.

A mediados del año pasado, la Dirandro allanó un laboratorio clandestino ubicado en el asentamiento humano El Mirador de los Humedales, en Ventanilla, donde se elaboraba esta droga. Poco tiempo después, en Miraflores, dos jóvenes peruanos cayeron con éxtasis y tusi entre sus pertenencias. “Según la investigación policial, los acusados distribuían la droga en exclusivas zonas de distrito limeños, como San Isidro, San Borja, Surco, así como en balnearios de las playas del sur”, se lee en una nota de La República.

A fines del 2021, la prensa ya hablaba de una “guerra” entre mafias colombianas y venezolanas por el control de la venta del tusi. Fuentes de la Policía indican a Sudaca que esto ocurrió en el norte de Lima, pero no dan más detalles. Este medio pidió una entrevista con el jefe de la Dirincri –la dirección más activa en la incautación de esta droga– pero no quiso declarar.

Si bien el historial mediático da pistas de que en su origen hay mafias extranjeras que luego se han peleado el mercado de la droga rosada en el Perú, la fórmula es muy accesible. No se necesita más que un par de ollas, distintos fármacos no regulados en el país y una pequeña cocina. Hay, incluso, tutoriales colgados en Youtube y cursos que se comparten por WhatsApp.

 

Publicación en Twitter: una guía “paso a paso” de cómo hacer tusi.

“Es un error asociar el consumo de estas sustancias exclusivamente a migrantes, porque eso no tiene mucha evidencia. Es probable que haya muchos jóvenes de otras nacionalidades y peruanos que también están vendiendo y consumiendo. Es mucho más amplio el tema en un mundo globalizado”, dice el psicólogo Milton Rojas.

En la misma línea apunta Gamio, de Devida. “No podríamos afirmar categóricamente que sí [que la migración ha permitido la expansión de la droga]. No existe una investigación ni estadística sobre ello, tendríamos que tener mayor información”, comenta.

El tráfico de tusi, sin embargo, se presenta ahora como un problema regional y Perú es, al menos, coprotagonista de su historia. Sudaca conversó con un agente de la Policía de Investigaciones de Chile, que alerta sobre el creciente tráfico de ketamina –el principal fármarco que se usa en el tusi– desde Perú hacia Chile. Además, entrevistamos a una periodista venezolana, investigadora en temas de crimen organizado, que señala que parte del tráfico en el sur de nuestro continente está controlado por ‘El Tren de Aragua’. El Perú no sería la excepción.

KETAMINA: DE PERÚ A CHILE

“Ha ingresado muy fuerte esta sustancia. Nosotros tenemos establecido que empezó a aparecer hace unos cuatro o cinco años. Su consumo está asociado al nivel medio y alto, por lo menos en sus comienzos: gente joven, universitaria. Pero ahora ya se ha estandarizado al nivel de otras drogas”, dice a Sudaca el comisario Gonzalo Santander, de la Brigada Investigadora de Sustancias Químicas Controladas (Brisuq) de la Policía de Investigaciones de Chile.

Aunque no asocia la droga a un grupo criminal en particular, Santander señala que, en sus comienzos, la elaboración estaba a cargo de ciudadanos colombianos o venezolanos. Pero los peruanos también aportamos en la cadena del tráfico de esta sustancia: y es que las incautaciones de ketamina, uno de los fármacos más usados para la elaboración de esta droga, han crecido exponencialmente en el país del sur. Gran parte entra por el complejo fronterizo ubicado entre Tacna y Arica, apunta Santander.

“Es altamente posible afirmar que el aumento exponencial de las incautaciones de ketamina está asociado al consumo de tusi, ya que prácticamente la única forma en que se incauta es a nivel de consumidor, no como ketamina sino como tusi. Por tanto, casi todo estaría asociado. La mayor incautación se da cruzando por el paso fronterizo de Chacalluta”, dice el comisario. La ketamina está regulada en su país desde fines de la década de los 2000.

GONZALO SANTANDER
Gonzalo Santander, de la Brigada Investigadora de Sustancias Químicas Controladas (Brisuq) de la Policía de Investigaciones de Chile.

En abril del 2021, por ejemplo, 11  viajeros –entre venezolanos, colombianos y peruanos– fueron interceptados en Iquique –a cuatro horas de Arica– transportando ketamina al interior de envases de agua. En total se incautaron 66,423 kilos. El Director Regional de la Aduana de Iquique señaló: “Las bandas criminales lo utilizan como droga de sumisión para abusos sexuales y también para la fabricación de otras drogas como el tusi, por lo cual es muy importante impedir su comercialización e interceptar estos cargamentos”.

También a inicios del año pasado, un grupo de venezolanos intentó ingresar a Chile por un paso no habilitado desde Bolivia. Cargaban varios kilos de ketamina. Rodrigo Fuentes, jefe de la Prefectura Antinarcóticos y Crimen Organizado de la Zona Norte, explicó al medio LUN que las personas no eran directamente burreros, sino migrantes obligados a traficar bajo amenaza.

«Si dicen que no, entonces los someten a torturas. Pero la mayoría dice que sí, porque las víctimas son todas venezolanas y cuando a un venezolano le nombran el Tren de Aragua se llena de pánico porque conocen la fama de la organización», dijo Fuentes.

La cifra de incautaciones en el vecino del sur ha subido radicalmente desde el 2018. Y este año promete romper récords. “Si entre enero y mayo de 2022 se incautaron 10,105 gramos de ketamina transformada en tusi, el año pasado, a la misma fecha, la cifra llegó a los 1,793 g, lo que refleja un aumento de más de 463%”, advierte un informe de La Tercera, con cifras oficiales.

CUADRO KETAMINA
Cuadro elaborado por La Tercera sobre la incautación de ketamina y ketamina convertida en tusi en los años 2021 y 2022.

En Perú, la Dirandro también ha intervenido personas que intentaban pasar ketamina hacia el país sureño. El 11 de marzo pasado, por ejemplo, en Arequipa, la Policía Antidrogas detuvo a dos venezolanos que llevaban este medicamento de uso veterinario. Pedimos las cifras oficiales de la incautación, pero no nos respondieron.

Ronna Risquez, periodista venezolana especializada en crimen organizado, concedió una entrevista a Sudaca, en medio de la elaboración de su libro sobre El Tren de Aragua. “En las entrevistas que he hecho con gente de otros países que está trabajando el caso del Tren de Aragua, resulta que ha salido el tema Perú como un sitio en el que mueven droga. En los audios que han incautado los chilenos han encontrado que hay movimiento de droga también en Perú”, dice la investigadora, aunque no puede especificar qué tipo de droga.

RONNA RISQUEZ
Ronna Risquez, periodista venezolana especializada en crimen organizado, afirma que el Tren de Aragua está metido en el tráfico del tusi en Chile y que probablemente lo esté en Perú. Prepara un libro sobre la organización criminal.

“Lo que se identifica en Chile es que hay efectivamente una conexión [del Tren de Aragua] con Perú y Colombia. Si es la misma gente, si la gente incluso se mueve de plazas, es muy probable que haya una conexión con esta presencia del tusi”, agrega.

Según Risquez es probable también que haya otros grupos traficando tusi por la frontera. “Es posible que haya más gente moviendo la droga, pero pareciera que, en algún punto, ese comercio pasa por el Tren de Aragua: o al momento en que dan el permiso para que tú lo comercialices o el momento en que ellos mismos lo hagan”, señala.

 

(*) Habla Franco cuenta con la Línea 1815 que brinda información, orientación y consejería psicológica especializada en la temática de drogas. Es gratuita, anónima y confidencial. Se puede llamar de lunes a sábado de 9 am a 9 pm.

 

**Fotoportada por Darlen Leonardo

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