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Jenny Samanez: el reto de promover la bicicleta en una ciudad como Lima

Durante siete años fue la responsable de impulsar el transporte no motorizado y la intermodalidad, en una urbe famosa por su tráfico infernal y su pobre cultura vial. En esta entrevista comenta los avances en incentivar el uso de la bicicleta en los últimos años, y los retrocesos que se han dado en los últimos meses. Uno de ellos: la cancelación intempestiva de la Cumbre de Movilidad Sostenible, que debía realizarse en Lima entre el 21 y el 23 de septiembre.

Se suponía que esta semana debía realizarse un evento importante sobre movilidad sostenible en Lima. Sin embargo, se canceló ¿Qué explicación le dieron para cancelar un evento así con tan poco tiempo de anticipación?

El último día que trabajé con el gerente de movilidad urbana el tema de la Cumbre Mundial de Movilidad Sostenible y Recuperación de Espacios Públicos fue el viernes 26 de agosto. Inclusive ese día el gerente me pidió que invitemos a la embajadora de Colombia, para que ella, conjuntamente con el alcalde de Lima, Miguel Romero Sotelo, coincidan en la inauguración como en la clausura. Entre los ejes que estaban previstos estaba la recuperación del espacio vial para la micromovilidad, ciudades con futuro, diseño de infraestructura cicloviaria, mecanismos de financiamiento para ejecutar ciclovías y parqueaderos de bicicletas, políticas públicas implementadas, por ejemplo en Huamanga, cuyo alcalde estaba confirmadísimo, Cusco o Trujillo. Dos expositores ya habían comprado sus pasajes con más de tres meses de anticipación: de los Países Bajos y de Argentina. 

¿Cuál ha sido la explicación oficial para cancelar?

Yo presenté mi carta de renuncia el 31 de agosto y entregué mi cargo el día 7. Es durante esos días que me comunican que se había tomado la decisión de cancelar. Así, tan sencillo como voltear un vaso de agua.

¿No hubo explicación de motivo?

Sí, pero todo por temas burocráticos, que con voluntad política se superaban. Nos dijeron que no había presupuesto, cuando ya se sabía –y estaba por escrito– que ya habíamos conseguido mediante canje por deuda el hotel, los salones por tres días, las habitaciones para los ponentes extranjeros, los desayunos y almuerzos para todo el personal e invitados. En realidad, son excusas. Todo era fácil de superar. Tenemos en Lima a dos expositores internacionales, que de todas maneras hicieron uso de sus pasajes. Y yo he tenido que conseguirles el alojamiento, porque se quedaron en el aire.

¿Cuánto se ha avanzado en Lima en los últimos años en cuanto a movilidad sostenible?

El 1 de enero de 2019 Lima contaba con 197 kilómetros de ciclovías. Actualmente cuenta con 305 kilómetros de ciclovías que ya están en su mayoría conectadas. Dentro de eso, tenemos 17,900 metros de ciclovías “emergentes”, que nacieron con la emergencia del covid. Un mes antes del inicio de la pandemia, el 1.5% de los viajes en Lima se hacían en bicicleta. Hoy tenemos el 5%. Uno de los temas justamente que se iba a tocar en este foro era el transporte post pandemia.

Si hoy estamos en 5%… ¿A cuánto debería llegar ese porcentaje?

La idea es que siga en aumento. Se tiene que priorizar primero al peatón, luego al ciclista y finalmente al transporte público. Pero esto se puede lograr en la medida en que tengamos un transporte público eficiente, que es lo que está tomando mucho tiempo. Cuando tengamos eso podremos hacer uso de la intermodalidad. Ese es el objetivo. Pero también debo mencionar que si este porcentaje no aumenta es porque no tenemos una cultura de respeto al ciclista, y esto hace que ocurran incidentes y accidentes. Y también hay de parte de muchos ciclistas temerarios, que no respetan las luces rojas, que no usan casco, que no le dan prioridad a los peatones, que manejan por las veredas cuando está prohibido. Todo esto lleva a que mucha gente tenga temor de movilizarse en bicicleta.

La falta de cultura vial es un problema de los dos lados…

Así es. Justamente por eso nosotros hacíamos campañas agresivas de sensibilización y educación vial en todo Lima. Principalmente en la zonas norte, este y sur, que es donde más irrespeto hay hacia todos los actores de la vialidad. Uno de nuestros principales es la Policía de Tránsito. Hemos hecho operativos, principalmente para multar a los motociclistas que invaden las ciclovías. Por supuesto, nunca es suficiente. Siempre hay que hacer más. Por eso teníamos orientadores en todas las ciclovías emergentes. Los han despedido. Eran 75 orientadores que estaban en las ciclovías de Canadá, de Pershing, Pizarro, prolongación Tacna, Garcilaso de la Vega, entre otras. Se ha dicho que fue por falta de presupuesto, pero estos chicos hacían una labor importante. No solo eran guías de los ciclistas, también recibieron capacitación en mecánica básica de bicicletas y hasta en primeros auxilios. De 128 que había, ahora solo quedan 37.

La excusa de que “no hay presupuesto” parece recurrente en este tema. ¿Se debe entender ello como que se ha perdido el interés por parte de la Municipalidad?

El argumento de que no hay presupuesto es un tema de gestión. El año pasado, en noviembre de 2021 firmamos un convenio con la Cooperación Alemana, una cooperación no reembolsable de 20 millones de euros para ejecutar ciclovías y parqueaderos de bicicletas. Durante los 7 años y 8 meses que estuve [en la MML] cada vez que me decían que tenía que reducir al personal, la peleaba y hablaba hasta con el más alto nivel. Nunca nos restaron personal, que tiene una labor importantísima. En una ciudad como Lima, donde no hay cultura de respeto por el peatón ni por el ciclista, es muy necesario. Yo también conseguí préstamos del Banco Mundial y que el Ministerio de Vivienda, a través del programa “Mejorando mi barrio” transfiera más de 4 millones para ejecutar ciclovías en Villa El Salvador. No es un argumento válido.

¿Cuándo dice “gestión”, tal vez quiere decir “voluntad política”?

Claro. Lo que ocurre es que cuando el alcalde Jorge Muñoz fue vacado a fines de mayo y asumió en su reemplazo el arquitecto Romero, empiezan a reemplazar gerentes y subgerentes. Es gente que se va a quedar muy pocos meses. En menos de dos semanas son las elecciones. Entonces, ya no pueden hacer nada. Yo lo sé por experiencia.

Efectivamente, se puede apreciar que hay más ciclovías en Lima. Pero lo que se aprecia, también, es que no todas se hacen siguiendo las mismas normas. Son diferentes de distrito a distrito, y muchas veces ni siquiera están conectadas. ¿Cómo se puede avanzar para que las ciclovías se habiliten correctamente?

Desde que se firmó el convenio con los alemanes, que fue el 29 de noviembre de 2021, hemos tenido un consultor puesto por ellos. Y todos los expedientes técnicos que hemos concluido cuentan con su aprobación. Tienen todos los componentes que debe tener una ciclovía de alta gama: medidas, conexiones, mobiliario urbano, componente semafórico, medioambiental, coordinación con los vecinos. Y puedo decir que estos primeros 96 kilómetros que se van a habilitar estarán en 20 distritos. Debieron haberse ejecutado este año, pero ha habido retrasos por temas administrativos que lamentablemente hubo.

En relación a lo que comentas, son ciclovías distritales, que han sido ejecutadas sin autorización. Los distritos no han enviado sus expedientes técnicos a la Dirección de Transporte No Motorizado para que les den el visto bueno, como es obligatorio. Lamentablemente, hemos visto que en algunos casos hasta las han pintado con el color del partido político al que pertenece el alcalde.

El caso es que es un problema recurrente. En muchos distritos se ven ciclovías que a simple vista no cumplen con ninguna norma técnica…

Eso es peligrosísimo. Yo te cuento: vivo en Chorrillos, y todos los días iba hasta mi oficina, en la Municipalidad de Lima, en bicicleta. Y hace un par de semanas, descubrí en Barranco, una ‘ciclovía’ que es realmente una burla. Tiene 200 metros, no tiene bolardos, no tiene medidas de seguridad, no tiene topellantas, ni la pictografía, ni señalización, nada. Así como esa, en mis recorridos veo ciclovías hechas por los distritos que no cumplen con las características técnicas. Y nosotros, en la Municipalidad de Lima, recibíamos todas las quejas. Hemos enviado oficios a los distritos, y a Fiscalización, para que corrijan. Pero no siempre lo hacen.

Las ciclovías que se ejecutarán con fondos de la cooperación alemana estarán en vías metropolitanas. 

¿No hay riesgo de que se caigan estos proyectos?

Hay un acuerdo marco y nueve anexos que la MML tiene que cumplir, obligatoriamente. La culminación tiene que ser en 2025.

¿Cuáles son los principales obstáculos para que se masifique el uso de la bicicleta y otras formas de transporte no convencional?

La falta de respeto al ciclista y de una cultura de seguridad vial, básicamente. Tenemos que lograr, a través de campañas masivas, educación y multas, es que todos los actores de la movilidad vivamos de manera civilizada. 

¿Y a quién le corresponde llevar esto a cabo?

Ese es otro de los inconvenientes. Acá, en Lima, las competencias están repartidas. Por ejemplo, los semáforos. Una parte de los semáforos la ve Protránsito, que pertenece a la MML. Otra, la ve el área de fiscalización que pertenece a la gerencia de movilidad urbana. Otra parte la ve la ATU, y otros, los distritos. 

¿Es iluso pensar que en Lima existan estas estaciones de intermodalidad que se ven en otros lugares, sitios donde por ejemplo uno puede dejar su bicicleta y tomar el transporte público?

Debería ser obligatorio. Pero actualmente, no. Es lo que decía antes: nosotros [desde la MML] promovíamos la intermodalidad, pero ahora está la ATU, las competencias están repartidas. El MTC, también tiene la competencia sobre la movilidad urbana. Ahora, esta es nuestra triste realidad. La Municipalidad de Lima debería tener [de nuevo] las competencias que siempre tuvo.

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