fabrizio Ricalde

Lo que Cineplanet debió decir sobre Lightyear

"Lightyear cae estrepitosamente al finito y al más acá en el primer bodrio que le recuerde a Pixar en sus tres décadas. Tan bajo como Cineplanet."

“Contiene escenas con ideología de género”. Qué ridículo argumento habrán tenido los de Cineplanet cuando decidieron poner esta advertencia. Quizás surgió el deseo protector ante el posible reclamo de acalorados padres conservadores peruanos. El peligro ante gente saliendo despavorida de las salas porque dos mujeres se besan en la pantalla grande en una película de niños, nada menos.

El atrevimiento de Pixar le costó a Cineplanet un escandalo mediático a escala moderada, si se considera aún pequeña la comunidad realmente progresista del país. Y en muchos otros lados, la película entera fue simplemente censurada. Allí quizás lo conservador prima y es consenso. Pero en ningún lado como en el Perú, una empresa hizo alarde tan notorio de su ignorancia y discriminación.

Interbank, los dueños de Cineplanet, se han disculpado luego, sin demasiada explicación. Asumo no entienden del todo el problema de sus palabras. Las absurdas advertencias fueron retiradas. Días después, en Lima se dio la movilización más grande del Orgullo LGBTQ+ en la historia de la ciudad. Quizás Lightyear, Pixar y Disney pusieron su granito de arena para lograrlo. 

Pero, de vuelta al cine, ese es el único logro del film. Es un beso simple, no es parte esencial del conflicto de la película. Se toma con naturalidad, pudo haber sido un beso heterosexual y no pasaba nada. Sí, es un gran logro para la industira incluir un beso entre dos mujeres lesbianas en una película animada firmada por Disney, pero algo anda mal cuando es realmente su único atributo positivo.

“Contiene las peores ideas narrativas de la historia de las películas de Pixar” hubiera sido una advertencia más honesta e informada por parte de Cineplanet. Esta desgracia de película nace cuando Chris Evans le cuenta al mundo el haber sido elegido como la voz de la versión humana (pero animada) de Buzz Lightyear. Un spin-off de Toy Story a manera de explicación de los orígenes del héroe. 

Entonces, el mundo del cine especuló por meses la naturaleza de este guión. Sin ninguna necesidad, Disney quería estirar la popularidad de un ícono del cine al darle alguna explicación a por qué Buzz era un muñeco. Pero la idea no puede ser más confusa. Esta Lightyear es la supuesta película de ficción vista por Andy, el niño dueño de los juguetes de Toy Story (1995), razón por la cuál recibe al muñeco de Buzz ni bien iniciada la película.

Es decir, Lightyear (2022) es una película del mundo ficticio de Toy Story. Es la historia que da vida a un muñeco comprado a un niño de otra película; juguete que cobra otra “vida” diferente y sin ninguna conexión con esta primera película. Es decir, Lightyear y Toy Story no tienen conexión narrativa y no se aportan nada entre sí a nivel de historia. No está claro por qué Pixar eligió este argumento. 

Entonces, Lightyear es una película solitaria sobre un astronauta militar que estrella su nave y a su tripulación en un planeta hostil. Su terquedad por regresar a “casa” lo llevan a intentar múltiples veces viajar de regreso en el tiempo y espacio, pero siempre retrocede otros cuatro años. En el tiempo, la tripulación se ha convertido en una colonia espacial y, realmente, no quieren moverse. 

Tras varias obstinencias incontrolables, Buzz retrocede como sesenta años. Su tripulación ya no existe, ahora viven algo así como los nietos. Y hay una amenaza de unos robots bastante torpes. Y los sobrevivientes son también torpes. Y la amenaza es salvar a una colonia invisible a la audiencia. Desafortunadamente, Lightyear está enfocado en sus secuencias de acción y los giros del villano. 

El gato robot y la tripulación de las payasadas pueden entretener a los más jóvenes, de cuatro años para abajo. Pero la película carece del corazón y el alma de todas las películas de firmadas por Pixar. La nostalgia por el paso del tiempo se siente de una galaxia lejana, y el hombre terco luchando contra sí mismo es demasiado indirecto y metafórico. Al final, parece un guion sin historia. 

Lightyear debería ser una película sobre trabajar en equipo y vivir el momento. Pero los personajes son tan ligeros y están apenas elaborados que la dinámica de grupo nunca se forma. Y los problemas que aparecen son resueltos casi al instante de ser concebidos. Incluso el villano es particularmente decepcionante, considerando se trata del Darth Vader de la franquicia Toy Story. No puedo ni entender como a Andy le gustó este bodrio sin emociones. 

Pixar ha mirado hacia las estrellas muchas veces con Wall-E, Up, la mismas Toy Story e incluso Intensamente o Soul. Nos ha acostumbrado a profundas historias de familia, tenacidad humana y la búsqueda de una vida más allá de nuestras narices. Pixar ha sido capaz de todo, como el cine clásico. Y por eso, quizás, ante su propio espejo, Lightyear cae estrepitosamente al finito y al más acá. 

Tan bajo como Cineplanet. 

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Cineplanet, Lightyear, Toy Story

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