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En el nombre del padre

A los 49 años, Alexander Navarro, director del teatro Mocha Graña, le ha pedido a un juez exhumar los restos de quien, en los papeles, fue su padre. Quiere hacerle una prueba de ADN al cadáver, pues asegura que su verdadero progenitor es otro: Félix Navarro Grau, parte de una de las familias más poderosas del país. Esta es la historia que hoy protagonizan los tataranietos de Miguel Grau.

Los descendientes de Miguel Grau Seminario, el héroe de la Guerra del Pacífico, se han enfrascado en una batalla judicial que involucra la millonaria herencia de una familia célebre en la alta sociedad limeña. Pero esta historia, sobre todo, es la de un hombre que espera obtener tardías reivindicaciones personales.

Se trata de Alexander Navarro Tarnawiecki, de 49 años. En agosto del 2021, él pidió a un juzgado de familia que le permita exhumar los restos de quien, en los papeles, fue su padre: Miguel Navarro Grau. Conocido piloto de carreras, Miguel fue uno de los bisnietos del Caballero de los Mares y murió soltero en 2003. 

Alexander, sin embargo, asegura que su verdadero progenitor no fue Miguel, sino un hermano suyo: Félix Navarro Grau. Este último, exitoso abogado y empresario, amasó una enorme fortuna en la segunda mitad del siglo XX. Además de practicar el derecho, fue directivo de múltiples compañías vinculadas al sector textil, minero, agropecuario, exportador y financiero, lo que incluyó al liquidado Banco Latino. El Congreso, de hecho, lo señaló como uno de los responsables de los malos manejos de esta entidad bancaria.

Alexander también ha pedido que los siete hijos que Félix sí reconoció y que se beneficiaron de su herencia (los hermanos Navarro Grau Hurtado) se hagan una prueba de ADN junto a él. Esto, porque el cuerpo de Félix fue cremado. Los demandados, sin embargo, se han opuesto y han enviado oficios al juzgado que el demandante interpreta como dilatorios. “¿Por qué se opondrían a mi solicitud si, como dicen, yo no soy hijo de Félix?”, se pregunta Alexander, quien se ha animado a conversar con Sudaca.

Documento -Detalle
La demanda de Alexander Navarro. Pide exhumar los restos de Miguel Navarro Grau para que se le haga una prueba de ADN. Solicita que los hermanos Navarro Grau Hurtado se sometan al mismo test.

DAVID CONTRA GOLIAT

“Me convencieron de que demandar era algo justo […] El hecho de poder ganarles, me caiga lo que me caiga, significaría también poder decirles: ‘¿sabes qué? el karma existe, todo da vueltas’”, dice Alexander Navarro, quien nos recibe en uno de los salones de la asociación cultural Mocha Graña, de la cual es director. 

Alexander nació en octubre de 1972. Su madre -ha escrito en la demanda- tuvo una relación con Félix Navarro Grau, quien estaba casado y con hijos. Según sus cálculos, cuando se conocieron, tres años antes de concebirlo, él tenía 38 y ella 19. “El año en que se conocen, 1969, la mayoría de edad se adquiría a los 21 años cumplidos”, advierte el documento presentado al Poder Judicial.

Por esos días, Félix ya dirigía el Estudio Navarro, uno de los más prestigiosos de la época. Lo había fundado su padre, Félix Navarro Irvine, quien fue esposo de una de las nietas del héroe peruano que comandó el monitor Huáscar. La firma jurídica estaba “a cargo de la defensa de grandes intereses económicos”, escribió Carlos Malpica en el libro El poder económico en el Perú.

Los hermanos Navarro Grau mantuvieron el estudio de su padre, pero también se involucraron en otros negocios altamente rentables. Malpica lista las empresas en las que tenían participación en nuestro país: Inmobiliaria Caucato, Industrial Papelera Atlas, IPAT Trading Company, Fideicomi S.A, Textil El Amazonas, entre otras.

Félix Navarro Grau llegó, incluso, a ser director del Banco Latino. El 2002, una comisión congresal presidida por Javier Diez Canseco lo denunció por los delitos de concertación crediticia y estafa, pues “otorgaron millonarios créditos por encima del límite legal permitido a la empresa Inversiones Latinas (vinculada al Grupo Picasso y dónde Félix tenía participación)”, reseña un informe de La República de aquel año.

Felix Navarro Grau figura también como director de Fragal Corporation, una offshore que estuvo asentada en Panamá y fue suspendida a inicios de los 2000. Otras compañías suspendidas de ese país en las que también aparece como director son Maucaulay y CIA. S.A. y H.P. Koerner International. En esta última también figuran en distintos cargos algunos de sus hijos, según la base de datos Panadata.

Su descendencia parece haberle seguido los pasos, pues los nombres de los hermanos Navarro Grau Hurtado también aparecen en la misma base de datos ocupando puestos en otras empresas panameñas. Por ejemplo, está el caso de Gentille Consultants S.A., donde aparece como «agente» la célebre Mossack Fonseca.

Visto el panorama, Alexander siente que está peleando en desventaja. “Esto no es como demandar a cualquier hijo de vecino”, afirma.

 

MEMORIAS DE UN DESPOJO

El nacimiento de Alexander Navarro Tarnawiecki fue inscrito en 1973 sin consignar en la partida el apellido paterno. Él recuerda, sin embargo, haber tenido una relación padre-hijo con Félix Navarro Grau al menos durante nueve años. “Son hechos muy puntuales los que yo recuerdo. Por ejemplo, que me llevaba a cortar el pelo al centro comercial ‘Todos’, que estaba al frente de lo que era Petroperú [San Isidro]”, cuenta el director del teatro Mocha Graña.

Pero de pronto -asegura-, Félix Navarro Grau desapareció de su vida. No supo nada más hasta que, a mediados de los 80, cuando era un adolescente, su familia materna le dijo que vaya a ver a “su papá”. “Me dijeron que vaya a conocerlo a una casa donde vivía, en Benavides, entre La Paz y Grimaldo del Solar [en Miraflores]. Fui, toqué el timbre y vi a este señor… Lo primero que le dije fue: ‘tú no eres mi papá’”, cuenta.

Al frente suyo estaba parado Miguel Navarro Grau, quien había sido protagonista de las páginas deportivas de El Comercio y La Prensa como un exitoso corredor de autos. En el acta de nacimiento de Alexander figura una inscripción de 1984 en la que este lo reconoce como su hijo. “Yo nunca había visto a Miguel en mi vida hasta ese día que lo fui a buscar. Aquella vez que nos vimos es que me reconoció que Félix era mi papá”, señala.

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En el círculo, Miguel Navarro Grau, en una foto sin fecha sacada del Facebook de los aficionados al automovilismo nacional.

¿Qué pasó para que Miguel aceptase estampar su firma en el acta de nacimiento? Alexander asegura que fue un pedido de Félix, quien recurrió a su hermano ante la inminente posibilidad de que un hijo suyo lleve solo el apellido materno. «Le dio un arranque de orgullo», cuenta el hoy demandante. Los protagonistas de este pasaje de la historia -Félix y Miguel- ya están muertos.

Lo cierto es que, con el tiempo, Alexander y Miguel desarrollaron cierto cariño. Y como parte de aquella relación, este le confesó otra «circunstancia» de su vida que, según el demandante, hacía imposible que fuera su progenitor. Así, en esos términos, se lo ha planteado Alexander al juzgado que ya admitió su demanda. La «circunstancia», dice a Sudaca, es esta: Miguel era homosexual. 

Como fuese, Miguel se convirtió en el nexo con Felix y, a través de él, al hoy director del Mocha Graña le llegaba dinero para solventar sus gastos. “Él me daba plata semanal, luego mensual. A veces tocaba pagar la Toulouse, donde yo estudié, y Miguel me decía: ‘oye, ya no mandaron el cheque’”, añade. Y es que Alexander asegura que todo el dinero salía de las arcas de quien él dice es su verdadero padre. 

«Si supuestamente Miguel era mi papá, es raro que los recibos no estén a nombre de él, sino que yo tenía que dejar los recibos al Estudio Navarro”, añade.

Cuando Miguel murió, el 2003, Alexander tuvo que lidiar directamente con María Teresa Parodi, el único contacto que le quedó con Félix Navarro Grau. Parodi es una mujer que figura como socia de una de las hermanas Navarro Grau Hurtado en Opalo S.A. Esta compañía funciona, además, en la misma dirección del Estudio Navarro. 

El director del Mocha Graña señala que, desde el 2003, recibió S/700 mensuales gestionados por Parodi y que venían, supuestamente, de una herencia que le dejó Miguel. La mayoría de las veces, se acercó al Estudio Navarro a recoger un sobre con el dinero. Otras se lo transfirieron. “Me han dado S/700 soles mensuales, otros S/700 por 28 de julio y otros S/700 más por Navidad y mi cumpleaños. Eso era lo que yo valía para ellos, era un empleado… ¡Peor que un empleado de sueldo mínimo!”, dice, y muestra a Sudaca la captura de una transferencia hecha por Milagritos Quispe, quien trabaja en la firma jurídica.

Alexander también tiene otro voucher de un depósito hecho por la empresa Omay SAC, destinado a cubrir su seguro de abril del 2021. El presidente del directorio de esta compañía es Franciso Navarro Grau Hurtado, hijo de Félix y hoy cabeza del estudio de la familia.

¿Por qué las transferencias se hacían de esa manera si, supuestamente, Miguel tenía como único heredero a Alexander? El director del Mocha Graña no figura como parte de ninguna sucesión intestada en los registros públicos. 

Buscamos la versión de Milagritos Quispe y de María Teresa Parodi, pero prefirieron no dar declaraciones. «Yo no me quiero ver involucrada con ninguna de las dos partes», dijo Quispe en una breve comunicación.

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2011. Félix Navarro Grau Hurtado, tataranieto de Miguel Grau, entrega un arma del Caballero de los Mares a la Marina de Guerra del Perú. (Foto: Andina)

LOS RESTOS EN DISPUTA

Desde el 2003 hasta mediados del año pasado, Alexander calcula haber recibido alrededor de S/300.000. Por eso, en sus últimos años buscó la forma de reunirse con Félix Navarro Grau, llegar a un acuerdo y que le hicieran un desembolso único para dejar de lidiar con ellos. Pero fue en vano. El abogado falleció el 2017 sin recibirlo, asegura. 

Alexander se enteró de su muerte mucho después. “Lo supe por el portero del estudio Navarro dos años después”, se queja. Entonces, le hizo llegar a uno de los hijos firmados de Félix el pedido de que se le reconociera como hermano. Recibió una respuesta negativa, dice. El testamento ya estaba escrito desde octubre del 2015.

Al rechazo se sumó la pandemia, que lo agarró con una deuda con la municipalidad de Barranco. Además, dice, hubo retrasos en los pagos de su seguro de parte de los descendientes de Félix Navarro Grau. “El Covid me podía agarrar flotando en el aire. Si yo no hubiese estado con Rocío [su pareja], estaría muerto ahorita. Con S/700 mensuales, pagar el agua, teléfono, comida… y hasta que reactivó la economía pasaron ocho meses de cuarentena. ¿De dónde iba a sacar?”, apunta Alexander.

Familia Grau
Al lado izquierdo, Alexander Navarro. Derecha: Félix Navarro Grau, fallecido el 2017.

Ahí fue que algunos amigos lo convencieron de que empiece la demanda. Así se lo advirtió el 10 de junio del 2021 a Francisco Navarro Grau Hurtado, el albacea de la herencia de Félix Navarro Grau. “Me causa sorpresa tu comunicación, por cuanto a lo largo de tus años de vida, has ostentado la posesión constante de hijo de mi tío Miguel Navarro Grau, reconociéndolo y comportándote siempre como tal”, es parte de la respuesta que recibió 13 días después.

“Si yo era hijo de Miguel Navarro Grau, como ellos afirman, ¿por qué dejaron de pagarme los S/700 mensuales a partir de que yo les envío la carta del 10 de junio del 2021 y también dejaron de pagarme el seguro? Si el dinero con que se hacían esos pagos supuestamente provenía de la herencia de este. Y si el fondo de dinero de dicha supuesta herencia se hubiera agotado, ¿por qué nunca fui avisado?”, replica Alexander en su demanda presentada al juzgado de familia dos meses después.

Los hermanos Navarro Grau Hurtado no quisieron atender nuestras consultas sobre esta y otras preguntas. “Quizá podríamos sentar el precedente de que estas familias millonarias no puedan ‘cholear’ a la gente, que no puedan decir ‘¿sabes qué?, yo hago lo que me da la gana, yo soy un pituco millonario’”, dice un ofuscado Alexander. Hoy sus esperanzas están puestas en un cadáver.

 

Fotoportada: Darlen Leonardo. 

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Historia, Marina de Guerra del Perú, Miguel Grau

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