ROSENDO SERNA CANTUTA TESIS TURNITIN

Lavada de manos en La Cantuta

Hace ya cuatro meses un reportaje televisivo denunció que el ministro de Educación, Rosendo Serna, habría cometido un plagio masivo en su tesis doctoral. Se suponía que la universidad debía investigar estas acusaciones, determinar responsabilidades y disponer sanciones. Nada de eso ha ocurrido. La “comisión investigadora” formada para ver este caso emitió un insulso informe que ni siquiera se pronuncia sobre si el plagio efectivamente se produjo o no. Su excusa: que cuando Serna presentó su tesis la universidad no tenía Turnitin.

Hace un mes, Sudaca informó que la Universidad César Vallejo había resuelto pasar la página en el caso de presunto plagio en la tesis del presidente Castillo y su esposa, y dejar el asunto en manos del Poder Judicial. No es la única denuncia de fraude académico que embarra a los más altos funcionarios del Ejecutivo. También el ministro de Educación, Rosendo Serna, ha sido acusado de cometer un masivo plagio en su tesis –en su caso, doctoral–. Y la respuesta de las autoridades de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle (La Cantuta) que aprobó ese trabajo y le confirió el grado académico es, si cabe, todavía más desconcertante.

El caso lo reveló un reportaje de Karla Ramírez en el dominical Cuarto Poder, el pasado mes de abril. Allí se dio cuenta de que la tesis doctoral que presentó Rosendo Serna para optar por el grado de doctor en Psicología Educacional y Tutorial, tenía un 72% de coincidencias con otros documentos, según un reporte elaborado con el software especializado Turnitin. ¿Qué ha hecho la universidad para esclarecer esa denuncia? Mediante un pedido de acceso a la información pública, Sudaca pudo acceder a los documentos que La Cantuta le remitió a la Sunedu en relación a este caso. Lo que dan cuenta esos papeles es de una olímpica lavada de manos.

La entrega de información de la universidad no era por voluntad propia: la superintendencia se lo había solicitado, a partir del reportaje del 3 de abril y de un oficio que les llegó días después del Sindicato de trabajadores CAS del Minedu, el cual pedía que se confirme este presunto plagio y se tomen medidas contra los responsables. La Cantuta respondió formando una “comisión investigadora” para investigar el tema. Pero las conclusiones a las que llegó ese grupo de trabajo eluden completamente el fondo del asunto. Los encargados de indagar en esta denuncia ni siquiera se tomaron la molestia de revisar la tesis del ministro y determinar si contiene plagio o no. Se limitaron a dar por buena la versión del asesor, anotaron que cuando se presentó la tesis la universidad no había implementado Turnitin, y con eso cerraron el asunto.

La defensa del Turnitin

En su respuesta a la Sunedu, la institución indicó que el 4 de abril la Escuela de Posgrado decidió formar una comisión investigadora, a pedido del Consejo Universitario. En la sesión extraordinaria se acordó que esta comisión debería realizar “un proceso de investigación” sobre el caso y “presentar medidas correctivas y acciones necesarias”. 

La justificacion del Turnitin
Fragmento del informe de la comisión investigadora que menciona la justificación del Turnitin.

Pero el informe que entregaron días después tenía solo cuatro páginas y, básicamente, validaba los descargos del asesor de la tesis, el cual señalaba que el trabajo había sido aprobado antes de que se implementara el Turnitin en la universidad. En otra parte del documento se asegura que “ninguno de los procedimientos normativos fueron alterados y/o vulnerados para la respectiva sustentación”. Además, la única medida “correctiva” que se puede apreciar en el informe es la de seguir aplicando este programa de aquí en adelante.

Rosendo Serna presentó su tesis (titulada “El marco del buen desempeño docente y la inteligencia emocional en los docentes de las instituciones educativas del nivel secundaria de la UGEL Huánuco, 2017”), en 2018 y la sustentó en 2019. Que en ese momento no haya estado implementado el software antiplagio en su universidad no es justificación para haberla aprobado. Los plagios existen, se detectan y ciertamente son penados mucho antes de que se inventara el Turnitin. Para eso existen los asesores de tesis y los jurados, que –se supone al menos– son expertos en los temas que abordan los trabajos de investigación que se les encarga revisar. “El profesor universitario que sabe su materia, tiene mecanismos para saber si han plagiado. El Turnitin es solo una pequeña herramienta por si algo se te va. Pero tú debes dominar la doctrina en la materia”, considera Orlando Vignolo, abogado y profesor en la Universidad de Piura.

Este argumento también es desacreditado por las normas de la propia universidad, que –por supuesto– castigan el plagio, al margen de si este es detectado o no mediante el uso de un software. Si bien La Cantuta aprobó el uso de Turnitin en 2020, el reglamento de grados y títulos de La Cantuta del 2017 (vigente cuando se aprobó la tesis del ministro), refiere a un sistema antiplagio que debe ser aplicado por la Comisión Permanente de Grados y cuyos resultados deben señalarse en un informe. “Si el número de coincidencias supera el 25%, el graduando debe subsanar”, se indica en el mismo reglamento. El caso es que la tesis de Serna superó todos los filtros –humanos e informáticos– pese a que cuando se la pasa por Turnitin reporta casi tres veces el porcentaje máximo permitido.

Articulo del reglamento
Artículo del reglamento vigente en 2019, que refiere al mecanismo antiplagio.

El abogado Orlando Vignolo, especializado en temas administrativos, considera que la universidad no está tomando las medidas necesarias. “Por encima del reglamento interno de la institución, se encuentra la Ley de Procedimiento Administrativo General. No hay que olvidar que cuando una universidad pública o privada emite un título, está emitiendo un acto administrativo que se somete a dicha ley. En este caso, la universidad se encuentra aún dentro del plazo de tres años para poder anular este acto”, añade. 

La aprobación de la tesis (que fue la etapa en donde debió haberse advertido el plagio) se dio en noviembre de 2018, por lo que queda fuera del plazo tres años previsto en la ley. Sin embargo, según Vignolo, el plazo se aplica contando el último acto administrativo: la resolución que aprueba otorgar el grado de doctor a Serna, del 8 de septiembre de 2020.  “La anulación puede generar la inexistencia de todo lo anterior. De esa manera, él tendría que presentar la tesis de nuevo, tal y como lo entregó en ese momento. El órgano administrativo tiene que volver a revisarlo y, si detectan el plagio, lo meten en un régimen disciplinario”, explica.

El silencio de La Cantuta

Para Vignolo, esta medida administrativa era la primera acción que debió adoptar la universidad, pero –de acuerdo a la información que entregada a Sunedu– no lo ha hecho. Sudaca pudo tomar conocimiento de que la Sunedu está alistando un nuevo pedido de información, para saber si la universidad ha tomado alguna acción adicional en relación a esta denuncia. Pero, de momento, lo único que se conoce a ciencia cierta es ese informe de cuatro páginas que no determina nada sustancial sobre la tesis, ni mucho menos recomienda sanciones para Rosendo Serna, ni tampoco para su asesor Alfonso Cornejo Zuñiga, ni para los tres jurados (Luis Barrios Tinoco, David Palpa Galván, Rubén Mora Santiago) que aprobaron nada menos que con 18 un trabajo que contiene elevados porcentajes de plagio. 

Desde el Sindicato de trabajadores CAS del Minedu, que han estado siguiendo el tema, también hay disconformidad por la falta de respuesta de la universidad.  “Es una lastima, porque ellos deberían ser los principales garantes de impartir educación de calidad. Una tesis como la que hizo el ministro deja mucho que desear. Eso no pasa por ninguna revisión para que pueda ostentar un grado de doctor. No vemos ánimo del ministro o de la universidad porque se esclarezca la verdad”, considera German Roca, secretario de defensa del sindicato.  

Serna y Castillo
Juramentación de Rosendo Serna el 28 de diciembre. Ya va más de 7 meses en el cargo (foto: Andina)

El silencio de la universidad se vuelve más llamativo si se considera la cercanía que tiene esta con la actual dirección del Minedu: Walter Hernández, encargado de los dos viceministerios y hombre de confianza de Serna, ha sido docente por más de 50 años en La Cantuta, según su declaración jurada de intereses. Y el director general de Educación Superior Universitaria, Juan Miguel Malpartida, era secretario general del sindicato de docentes de la misma universidad. Por lo demás, la actual rectora de La Cantuta, Lida Violeta Asencios Trujillo, es una de las más acérrimas enemigas de la Sunedu, e impulsora de la ley de contrarreforma universitaria recientemente aprobada en el Congreso.

“Cuando intentan cubrir a los políticos no se dan cuenta de lo que pasa. En octubre de este año, la Contraloría va a empezar a investigar la responsabilidad administrativa funcional. Si revisa este caso y realiza un informe, todos los que han tapado el tema en el Consejo Universitario o en la Comisión Investigadora pueden terminar inhabilitados. Todo, por un político que puede irse mañana”, advierte el abogado y profesor Vignolo.

La Sunedu también está facultada para iniciar un procedimiento sancionador a la universidad, por infringir su propio reglamento, que establece los procedimientos y sanciones que se deben aplicar cuando se detectan faltas a la probidad académica. Sudaca consultó sobre esta posibilidad a la Superintendencia. La respuesta, a través de su oficina de comunicaciones, fue que el caso aún está siendo revisado por la Dirección de Supervisión. Recién luego de que dicha área elabore un informe, podría pasar a la Dirección de Fiscalización y Sanciones.

Sudaca también logró comunicarse con Daniel Chirinos, vicerrector de Investigación de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle. Chirinos señaló que existe un informe adicional al que se remitió a la Sunedu, el cual se encontraría en la Comisión de Ética. Pero no quiso dar más detalles sobre el contenido del mismo, ni explicar por qué no ha sido remitido a la superintendencia. Menos, quiso explicar por qué la universidad optó por mirar para otro lado en un caso que pone en entredicho no solamente a la honestidad intelectual nada menos que del ministro de Educación, sino también el prestigio académico de la casa de estudios.

**Fotoportada por Darlen Leonardo

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