Vacuna Moderna

Sobredosis de torpeza

Desde el 27 de marzo, una directiva del Minsa indica que se debe aplicar sólo 0.25 ml como dosis de refuerzo del antídoto elaborado por Moderna. La OMS y la FDA lo vienen señalando desde antes. Sin embargo, la actual gestión estuvo inyectando el doble, causando efectos secundarios inusuales para el personal de primera línea y adultos mayores. El Comité de Expertos que apoya al ministerio recién se reunió ayer para corregir el error. “Con los cambios de ministros y directores de programas de inmunizaciones, usted se imagina cómo se ha estado llevando todo”, dice uno de sus miembros.

Por Nicolás Cisneros y Julio Rospigliosi

El gobierno de Pedro Castillo escribe un nuevo capítulo en su historial de pésimas gestiones. El Minsa ha venido aplicando una sobredosis de la vacuna Moderna, lo que ha causado que varias personas reporten síntomas inusuales -aunque moderados- en comparación con las dosis anteriores. Esta etapa de la inoculación empezó hace poco menos de dos semanas para el personal médico, personas mayores de 70 años e inmunosuprimidos.

“La licenciada que me inoculó me dijo que me estaba poniendo la dosis de 0,5 mL [mililitros]”, dice a Sudaca Sadae Nakachi, médica oftalmóloga que se colocó la cuarta dosis el 20 de abril. Esta medida contiene 100 microgramos de elasomerán [la molécula de esta vacuna], una cantidad que se debe administrar sólo en las primeras dos dosis. De hecho, el 23 de febrero, la Organización Mundial de la Salud recomendó que para las dosis de refuerzo se apliquen sólo la mitad de esta cantidad. Un mes después, coincidieron la Agencia Europea de Medicamentos y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos. 

Esa información también fue contemplada por el Minsa el 27 de marzo: ese día, modificaron la directiva sanitaria de la vacunación y especificaron que para la dosis de refuerzo se debe aplicar “la mitad de la dosis de la pauta inicial”. Sin embargo, se hizo caso omiso a esta directiva al momento de empezar la vacunación el 11 de abril. La consecuencia: efectos secundarios que han impedido que los trabajadores de salud realicen sus labores.

Luego de su cuarta dosis, por ejemplo, Sadae Nakachi dice haber tenido fiebre, náuseas e, incluso, una subida de presión a niveles cercanos de sufrir una crisis hipertensiva. Recién hoy, tres días después de recibir la vacuna, fue a trabajar. Ella relata que otros colegas y familiares suyos (incluyendo su padre de 83 años, quien ha sufrido accidentes cerebrovasculares) también atravesaron síntomas parecidos.

“Hay una reacción que está llevando a algunos a tener síntomas como dolor de cabeza. Algunos han tenido que pedir descanso médico”, asegura Juan Miguel Armas, dirigente sindical del Hospital Hipólito Unanue. La misma situación reportó personal médico del Hospital San Bartolomé.

Recién el día de ayer, 22 de abril, el Minsa se reunió con el Comité de Expertos y representantes del Instituto Nacional de Salud. Las recomendaciones de esta sesión -plasmadas en un acta a la que Sudaca accedió- hacían eco de lo que la evidencia científica ya había señalado desde marzo: que la dosis de refuerzo de Moderna debe ser sólo la de 0.25 mL, es decir, 50 microgramos.

“Como se ha visto, tenemos sólamente hasta el momento eventos adversos moderados o leves, pero en mayor proporción que las otras vacunas que ya se aplican en el país. Una de las causas podría ser porque en los estudios previos con esta vacuna se encontró que era más reactogénica y, por ende, también en esos estudios se ha encontrado que tiene mayor eficacia”, dijo en aquella reunión Eduardo Verne, presidente de este comité.

“Se considerará que, a partir de la fecha, la dosis de refuerzo con la vacuna Spikevax [de Moderna] será de 50 microgramos”, se lee en las conclusiones de esta sesión. Pero, como hemos visto, eso ya se encontraba señalado en el protocolo desde hace casi un mes.

Sudaca pudo comunicarse con Wilda Silva, integrante del Comité de Expertos. Silva señala que las reuniones con el Minsa sólo son una vez al mes y que, desde la última que habían tenido a finales de marzo, el ministerio no se comunicó con ellos sobre la vacunación de refuerzo.

«Nosotros pensábamos que en la cuarta dosis se iba a usar Pfizer. No se reunió al Comité para evaluarlo [el uso de Moderna]. Felizmente ya se corrigió”, señala Silva, quien agregó que el Comité fue recabando la información sobre las dosis de refuerzo de Moderna por su cuenta las semanas anteriores, pero nadie los convocó.

“Con cambios de ministros, con cambios de directores de programas de inmunizaciones, usted se imagina cómo se ha estado llevando todo», añade Silva. 

También intentamos comunicarnos con el Minsa en la mañana, quienes dijeron que iban a publicar un comunicado en las siguientes horas. Pero la respuesta que difundieron en la tarde genera más dudas que respuestas: “El Minsa reafirma que en ningún momento se han colocado dosis mayores a los 100 microgramos”, aseguraron en el comunicado, un tema que nunca estuvo en discusión.

“Lo que ha pasado debilita la confianza de la población en la vacunación. Esto no es un problema de seguridad de vacunas, sino en la decisión de cómo aplicar las dosis. Me preocupa que esto sea aprovechado por los antivacunas para irse en contra de la campaña de vacunación. La vacunación era una de las pocas islas de excelencias dentro del Minsa. Desde que entró Condori, ha venido cuesta abajo” opina al respecto Percy Mayta Tristán.

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