Entrevistas

Le cambio la pregunta entonces: ¿por qué dentro de esas opciones considerar a una persona con antecedentes judiciales como una carta a la presidencia? Lo único que parece haber cambiado el Andahuaylazo es la vida de cuatro familias que ahora no cuentan con uno de sus miembros.

Creo que hablamos de temas diferentes. Yo no me estoy refiriendo a personas, sino a grandes cambios que el Perú necesita: un sistema de justicia que no funciona, un sistema de justicia que no funciona. No estoy defendiendo a ninguna persona…

Justamente porque ha expuesto sus planteamientos, yo le pregunto por las personas que van a llevar esas riendas.

No es el momento de hablar de personas, sino de difundir nuestras propuestas, nuestra doctrina y espero que usted lo escriba.

Entonces hablemos de ideas: ¿esto del etnocacerismo no le parece a usted un asunto anacrónico? El nacionalismo extremo, la visión idílica del Tahuantinsuyo…

Yo no puedo defender ni los idearios ni los objetivos del etnocacerismo porque no soy etnocacerista. Yo defiendo una propuesta de autonomía de cada región, de unidad para el país, una propuesta de esperanza y optimismo. Y alrededor de eso, que vengan todos los líderes y organizaciones para que construyan un nuevo país.

Pero tendrá que tener alguna afinidad con los partidos con los que se va a aliar. Una de las propuestas del antaurismo, por ejemplo, es la restauración del servicio militar obligatorio. Otra es la pena de muerte por varios delitos. ¿Eso entraría dentro del pensamiento de Perú Federal también?

La propuesta es la autonomía de cada región, como funciona Estados Unidos, Brasil, Alemania, Suiza. Dentro del país habrá regiones que promuevan la pena de muerte para corruptos, habrá diferentes posiciones respecto al servicio militar, respecto de la salud. Por eso se llama federal. Dejaremos que cada región tome decisiones para temas específicos.

¿La refundación del país pasa por un proyecto autoritario?

No, nosotros somos absolutamente demócratas y refundar la República significa una discusión política. No estamos en una guerra a muerte con nadie, estamos en una actividad política y eso es una confrontación permanente de ideas. Descartamos de plano todo lo que sean actitudes dictatoriales…

¿Esa no es una contradicción con su alianza con Antauro Humala, que se perfila como un dictador?

Yo tengo amigos en todos los sectores y no puedo negar a mis amigos de izquierda, de derecha, de todos los tipos. Con 40 años de vida política y 50 de vida profesional, conozco mucha gente y eso no significa que porque soy amigo de Juan voy a tener la misma actitud de Juan. Yo tengo una personalidad formada. No puedo negar a mis amigos pero tampoco puedo aceptar que las actitudes de un amigo me las chanten a mí. Cada uno responde por sus actitudes políticas.

Pero si su amigo es a la vez su aliado y este tiene un proyecto dictatorial, ¿va a romper con él?

No nos pongamos en ese extremo, porque mi trabajo actual, mi recorrido por todo el Perú, mi conversación con miles de dirigentes regionales apunta a construir el partido político Perú Federal. Teniendo eso, llamaremos a todas las fuerzas políticas y sociales. No entrarán en nuestro grupo los corruptos ni líderes políticos que han fracasado, porque una de las razones por las que el Perú está jodido es por los líderes políticos que tenemos actualmente. Ayer mismo una congresista (Patricia Juárez) se burlaba de que el compatriota Antauro preparaba pasteles para Navidad. Esa actitud de los políticos de despreciar a la gente, al trabajo… Carajo, yo soy admirador de la gente que trabaja.

¿Usted considera que un proyecto de Hello Kitty es algo serio dentro de un programa de resocialización?

Yo considero que todo trabajo dignifica al hombre y que solo el trabajo será la actividad que pueda llevar a un hombre a la felicidad. Por eso soy un defensor del empresariado nacional. Yo conozco el mundo, he recorrido los cinco continentes y la enseñanza más ejemplar que he tenido ha sido la de Corea del Sur, que ha salido adelante por el progreso de sus cuatro empresas, entre ellas la Hyundai, Samsung… Conozco Estados Unidos, donde la libertad y la empresa han hecho que este país sea grande.

Pero el temor de la gente es que el frente patriótico no siga los lineamientos de Corea del sur, sino de Corea del Norte…

Están equivocados los que piensan así. Mi propuesta y la de los compatriotas de Perú Federal es que cada región tenga grandes empresas. Un empresario es un hombre que transforma, no un hombre que compre y venda. Un empresario es un hombre que hace industria, que hace fábrica. Mi sueño a mis 70 años es que las regiones tengan sus grandes empresarios, porque ellos harán que cada región progrese.

Revisando algunos paneles de Perú Federal, veo que le gusta que le digan “el tío Virgilio”. Deja usted muy buenas propinas: 150 mil soles por la reparación de Antauro Humala, por ejemplo, ¿lo hizo gratis?

El nombre de tío Virgilio no surge de la propina, sino de mi conocimiento de la industria de los videojuegos, tanto que he planteado que el gobierno apueste por esa industria, que tiene que está ligada al talento y a la creatividad de la gente. Yo conozco a miles de jóvenes que son gamers, youtubers, influencers y ellos son los que me empezaron a llamar el tío Virgilio. En un gobierno de Perú Federal, la mayor importancia, nuestra concentración, va a estar en la tecnología, la innovación, la creatividad…

¿Y qué nos puede decir del apoyo de los 150 mil soles?

Esos son temas políticos. Es un acto solidario de mi parte con un amigo que se llama Antauro Humala.

Hace unos meses, Sudaca entrevistó a un vocero del etnocacerismo. Decía, entre otras cosas, que se debería formar un trípode: el presidente Pedro Castillo, el doctor Vladimir Cerrón y el mayor Antauro Humala. ¿Qué le parece esa propuesta?

Soy respetuoso de las propuestas de mis compatriotas. Respeto la opinión de ellos, lo importante es que las propuestas vayan para construir un nuevo país.

¿Pero qué le parecen las figuras de Vladimir Cerrón y Pedro Castillo?, ¿está a favor, por ejemplo, del adelanto de elecciones?

No. Somos un país demócrata, hemos elegido a un presidente por cinco años y tenemos que esperar cinco años. Tenemos que ser respetuosos de nuestra constitución.

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¿Pero usted ve factible que en un futuro cercano las universidades públicas puedan volver a unirse en una sola asociación?

Todo depende de las personas. Si se dan algunos cambios, es posible. Podríamos reagruparnos, sí, dejando de lado los intereses particulares y personales y viendo en la institucionalidad.

¿Cuáles son esos intereses personales?

Justamente esto de lo que estamos hablando, de la ley de la falsa autonomía universitaria. 

¿Eso responde a intereses personales?

Aparentemente, hay universidades que no son licenciadas y son muy poderosas. ¿No cree usted que puede darse una recomposición del consejo directivo de la Sunedu, y que ahí se vean estas cosas, y estas universidades vuelvan? Para nosotros, eso es motivo de preocupación.

¿Y por qué una universidad con el prestigio San Marcos, y otras como La Cantuta, se prestarían al juego de un grupo de universidades privadas no licenciadas?

La verdad, no hablo de San Marcos ni de la Cantuta. Debería hablar más de la AUNAP, no de la ANUPP.

Cambiando un poco de tema: ¿Cómo ven el proyecto del gobierno para el supuesto ingreso libre a las universidades?

En este momento, en el fondo, no es ingreso libre. Lo que habrá es un equipo de estudiantes de alto rendimiento que serán preseleccionados y van a entrar a cada universidad. Se les dará un ‘ciclo cero’, equivalente a una pre. Todo ellos, obviamente, entrarán con un presupuesto adicional. Pero el ingreso libre, en su verdadera magnitud, en este momento es imposible de realizar, por el presupuesto reducido que tiene la universidad. Eso involucra infraestructura, equipamiento, movilidad, docentes, etcétera.

De otro lado, si fuera ingreso libre, abierto, entonces habría que evaluar lo que pasa en otros países. Por ejemplo, Argentina, donde la tasa de deserción es muy alta. Tendríamos que modificar todo el sistema. Pero acá, en nuestro país, el término ‘ingreso libre’ se está utilizando, pero al final se trata de darle facilidades a un grupo de estudiantes de alto rendimiento que no tienen las condiciones económicas para acceder a la universidad.

¿Y ese presupuesto adicional, ya lo tienen?

No. El presupuesto adicional dependerá del número de estudiantes que irían a cada universidad. Ese número no lo tiene todavía el ministerio, por lo menos hasta donde sé.

¿Qué le responde usted a quienes afirman que las universidades peruanas están sometidas a intromisión política?

Bueno, en mi universidad no hay intromisión política. Esta entrevista la estamos dando con libertad. Y nuestros comunicados como AUNAP los hemos sacado con total libertad. Justamente las universidades son los únicos espacios donde se puede con toda libertad hablar, comentar, sugerir, siempre dentro de la ley. 

San Marcos se ha sumado como litisconsorte en el proceso de amparo contra la ley de ‘autonomía universitaria’. ¿Se sumarían también las universidades agrupadas en la AUNAP, para reforzar la posición contraria? 

Vamos a reunirnos para verlo. Pero tengo entendido que no hay necesidad, porque ya hay suficientes  equipos que se están oponiendo a la mal llamada ley de autonomía universitaria. Sin embargo, lo conversaremos a su debido momento, en una asamblea.

¿Cómo evalúa el nivel de compromiso del gobierno con la universidad peruana?

No sé cómo será con el nuevo ministro [Kurt Burneo], pero los anteriores ministros de economía no han querido darle a cada universidad el presupuesto apropiado. Tenemos serios problemas presupuestales, y mucho más en estos tiempos de pandemia, en los que los recursos directamente recaudados ni siquiera llegan al 30%. Hemos presentado nuestras demandas adicionales y el MEF es indolente, no otorga. Pedimos que nos dejen usar las partidas que tienen ‘candados’, esas en las tenemos recursos, pero no nos dejan usarlos ni moverlos a otras partidas. El año pasado pedimos y ni eso nos dejaron utilizar. Y luego nos dicen que no tenemos capacidad de gasto. Las universidades sí tienen capacidad de gasto, lo que pasa es que hay recursos que no nos dejan utilizar

¿Sin esos recursos adicionales, la iniciativa del ‘ingreso libre’ tampoco sería practicable?

Ah, por supuesto. Si no hay recursos, simplemente la universidad no aceptará a ni un postulante más. Pero bueno, en las conversaciones que hemos tenido con el Minedu, siempre respetuosas, se nos ha dicho que eso va a venir con un presupuesto. 

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¿En qué otro aspecto el Estado podría colaborar?

Definitivamente los aeropuertos concesionados tienen que tener alguna ayuda mayor y facilidades mayores por parte de OSITRAN y del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) para aprobar los proyectos de modernización. No es posible que el aeropuerto de Chiclayo no sea remodelado porque demoran las aprobaciones demoran cinco años. Hay un problema gordo de burocracia que no permite que los aeropuertos sean más competitivos. Algunos no tienen luces para vuelos nocturnos o sus pistas están en pésimo estado. Deberíamos tener vuelos transfronterizos. Hay tantos vuelos que requiere el mercado y tenemos que incentivarlos.

¿Qué se puede hacer ante las rutas que solo tienen una línea aérea que las cubre?

Los empresarios van donde hay negocio. Si no han entrado a Tacna es porque el mercado no está lo suficientemente desarrollado. Lo que hay es una aerolínea con una flota más grande que tiene las posibilidades de llenar una o dos frecuencias por día. Eso significa que hay que hacer rentables las rutas. Se puede hacer campañas para que vayan a ese destino promovidas por los gobiernos regionales. El empresario aeronáutico va a llevar sus aviones donde tenga mayor ocupación de asientos.

¿Se está cuidando la experiencia del cliente?

Son los aeropuertos de provincias los que generan demoras o cancelaciones de los vuelos. Es ahí donde hay que estar alerta con Indecopi para que cualquier perjuicio al usuario pueda manejarse a través de reclamos a defensa del consumidor. La insatisfacción no es por la tarifa sino por las demoras.

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Actualmente, a los trabajadores peruanos se les descuenta el 10% de su salario para aportar al fondo de pensiones. ¿Eso ya no se descontaría?

Se podría descontar, siempre que haya un mecanismo equivalente para todos los trabajadores contribuyan a su pensión. Me parece que la mejor forma es a través del impuesto a la renta. Me puedes replicar que los informales no pagan impuesto a la renta. Pero si vas cambiando la estructura de incentivos poco a poco, a lo mejor logras bajar la informalidad gradualmente. ¿Por qué Chile tiene una informalidad de 25%? Porque su sistema es menos perverso y causa menos distorsiones que el de ustedes. Hay países que han logrado reducir la informalidad en 50 o 60 puntos, yo no veo por qué el Perú no lo puede hacer. Lo que tienen que hacer es poner las leyes y los incentivos en la dirección para que eso ocurra. Y eso no está sobre la mesa ahora.

¿A quién hay que convencer para que eso pase?

A todos. Hay que sentarse alrededor de la mesa y plantear: ¿Por qué lo que legislamos hace 60 o 70 años ha fracasado? Reconozcamos eso, no es culpa de nadie. Así se veía el mundo antes y esa visión ha demostrado ser errónea. Si seguimos con ella, seguiremos igual. Pero hay posibilidades de cambio y hay que explorarlas. Tenemos muchas lecciones aprendidas. Solíamos pensar, hace digamos 25 años, que la informalidad era porque la gente no tenía educación. Pero esa historia ya no la podemos contar ahora, porque en las últimas tres décadas América Latina ha mejorado la calidad de la educación, y también la cantidad. Y la informalidad no ha cambiado. Entonces, no se trata de eso. El problema es de regulación laboral, de seguridad social, tributario. Todas esas normas que generan estas conductas.

¿La cultura del emprendedurismo tiene que ver también en esto?

Diferentes individuos tienen diferentes talentos. Hay gente con talento para tomar riesgos y ser creativa, y hay gente que no. Lo que yo sé es que en el Perú hay demasiadas empresas. Muchas personas se están desempeñando como “emprendedores” porque se les cerró la puerta a tener un empleo formal productivo.

Ustedes tienen, aproximadamente, tres millones de empresas. ¿Sabes cuántas empresas hay en Estados Unidos? Son como ocho millones. Y el Perú tiene el 1/100 del PBI de Estados Unidos. El 95% de las empresas peruanas debe tener menos de tres trabajadores. ¿Cuántas economías de escala se consiguen ahí? ¿Economías de alcance? ¿Cuánta capacitación laboral ocurrirá en esas empresas? ¿Innovación tecnológica? ¿Qué costo paga el Perú, en términos de productividad, por tener el talento y el esfuerzo de millones de trabajadores en esas empresas? Es altísimo. Y en la parte de inclusión social, este sistema no genera un sentimiento de pertenencia, de que todos somos parte de un esquema que nos protege.

No es un sistema solidario…

El capital social que se genera con esto es muy poquito. Más bien genera una cultura de oportunismo. Como el Estado me da poco, yo trataré de sacarle todo lo que pueda y darle poco a cambio. Estamos muchos años en un círculo vicioso, este no es un tema solo del Perú. Yo soy mexicano y en mi país la situación es igual. ¿A quién tenemos que convencer de que se puede cambiar? A nosotros mismos, primero.

¿Y se ha avanzado en ese camino?.

Me cuesta trabajo juzgarlo yo mismo. Lo que creo es que la gente se está dando cuenta de que lo que tenemos no funciona. Y eso es un avance. No podemos seguir con la pretensión de decir que este tema pasa por estabilizar la macroeconomía. Eso podíamos decirlo hace 25 años. En eso se ha avanzado, en la idea de que efectivamente este es un problema diferente. No estamos todavía en el punto en el que la mayoría de la gente que está en las políticas públicas se ha convencido de que hay que transitar a la universalidad. Pero Roma no se hace en un día.

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Economía, Informalidad, santiago levy, Trabajo

Actualmente existen casos de aerolíneas, como Latam, con un número considerable de multas y sanciones que no se han acatado, ¿qué se puede hacer para que las resoluciones de Indecopi tengan efecto?

Normalmente cuando Latam pierde un caso grande lo puede judicializar. Se va al Poder Judicial y puede litigar tres años más. Pero lo que puede hacer Indecopi es fortalecer su área de cobranza coactiva.

¿Puede ser un agravante que una aerolínea incurra en las mismas faltas?

Una causal que la infracción sea calificada como grave es la reiteración. Si infringes la ley una vez te pueden amonestar, pero si ocurre en más oportunidades debería tener consecuencias más severas. Si hay reiteración se debería considerar grave y tendrían que aumentar las sanciones para que tengan un efecto disuasivo.

¿La aerolínea infractora podría llegar a perder sus rutas aéreas?

Tendría que coordinar el Ministerio de Transportes y Comunicaciones con Indecopi para ver qué medidas se pueden tomar en beneficio de los usuarios. Recordemos que, según la Constitución, el Estado defiende el interés de los usuarios.

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¿Por qué el Partido Morado no pudo aprovechar la buena imagen que dejó el expresidente Francisco Sagasti para tener mejor suerte en las elecciones?

Decisiones políticas erradas que se tomaron durante la campaña. Por ejemplo, romper el vínculo entre el presidente y el partido. Una vez que Sagasti asumió, se dijo que él no quiso tener una relación con el partido y el partido también tomó la decisión de no involucrarse. Esa decisión, que podría parecer principista, jugó en contra. Porque, si tienes una persona con alta aprobación, eso debería impactar en la imagen de ese partido de cara a las elecciones y no fue el caso porque hubo un desmarque y un deslinde muy difícil de entender.

¿Por qué el expresidente Sagasti no se acercó al Partido Morado tras culminar su mandato?

No tengo una respuesta a eso. No soy vocero, miembro ni fundador del  Partido Morado. No puedo hablar por ellos. Pero sí te diré que, efectivamente, no hay una identificación del expresidente Sagasti hacia afuera con el partido. A mí también me llama la atención. Cuando habla en público no lo hace a nombre del partido y el líder del partido tampoco hace referencias a Sagasti. Ahí también vas a ver una manifestación de la mala comunicación a nivel político y eso nos afecta a todos.

Como congresista del Partido Morado, ¿pidió una explicación para estos hechos?

En los primeros seis meses de nuestra gestión hice preguntas, pero teníamos el problema de la comunicación. No había con quién comunicarse. Hacía preguntas, pero no había respuestas.

¿Cómo era la comunicación en época de campaña?

La primera parte de la campaña hubo una comunicación muy eficaz. Teníamos un aparato partidario que convocaba reuniones diarias, se hablaba de estrategias y había acciones conjuntas. Pero, ya en la recta final de la campaña, cuando el candidato estaba muy desacreditado por el incidente del incendio y se veía que sus números bajaban en las encuestas, entonces se vio un declive y el partido entró el modo emergencia y toda esa organización tan meticulosa fue dejada de lado. 

Uno de los puntos característicos de su campaña para ingresar al Congreso fue la importancia que le daba a la ciencia y tecnología, ¿qué lugar ocupan actualmente en el Legislativo?

Un lugar muy pobre. La crisis política ha tomado tal dimensión que ha eclipsado la posibilidad de trabajar agendas temáticas. Ha sido muy difícil trabajar por la ciencia en un clima de ingobernabilidad. Fue muy frustrante ver que en la comisión nos hemos concentrado en la creación de un ministerio de ciencia por pedido de Pedro Castillo y no porque él crea en su importancia sino por cumplir una promesa hecha en campaña a Modesto Montoya  a cambio de votos de científicos.

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Congreso, Edward Málaga, Partido morado

En búsqueda de continuar en el cargo, ¿Castillo podrá negociar con otras bancadas para tener apoyo en el Congreso?

Castillo tiene un grupo que no lo va a querer vacar. Pueden censurarle ministros, pero no van a llegar a la vacancia y esa es la “gobernabilidad” a la que hemos llegado, entre comillas. No lo vacan, juegan a ser oposición y en el camino le dan cosas desde los ministerios. Son bancadas que tienen más peso regional. A Alianza Para el Progreso y Somos Perú, por ejemplo, les interesa una relación con el Ejecutivo por las obras. Eso le va a dar oxígeno.

¿El divorcio con Perú Libre será definitivo?

Mientras le dé ministerios habrá un interés para estar ahí. Además, Pedro Castillo sabe que no puede perder esos votos para evitar la vacancia. Pero si hay una gran protesta contra el gobierno, Perú Libre no querrá quedar en el rol de represor y en esas circunstancias podría haber una ruptura mayor. 

¿El sector más firme de oposición en el Congreso podrá conectar con la población para llevar adelante la vacancia?

El momento en que se ocurra algo así serán parte de algo más grande. Pero creo que, mientras sean ellos los que lideren, esto no se va a dar. En la Marcha de los Cuatro Suyos, por ejemplo, había diferentes sectores con sus agendas, pero con un objetivo común que era contra el gobierno. Si el gobierno sigue cayendo, se puede encontrar un mínimo común denominador y ahí podrían estar los congresistas. Pero no creo que puedan liderar ese movimiento.

Ante este panorama, ¿volveremos a ver a un Pedro Castillo tan confrontacional como lo fue en su discurso del 28 de julio?

Creo que sí, porque siente que está perdiendo apoyo y necesita quedar bien con una base y tiene que buscar formas de popularidad. Pero está partiendo de un techo muy bajo. No es lo mismo hacerlo con credibilidad y hechos concretos que cuando en realidad has tenido un gobierno desastroso sin políticas claras e involucrado en casos de corrupción. Bien difícil construir una narrativa de un liderazgo popular en esas condiciones.

**Fotoportada: Darlen Leonardo

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Entrevista, Pedro Castillo, Política

Le preguntaba lo de Fujimori porque, durante su gobierno, el estimado del costo medio anual de corrupción fue entre 14 mil y 20 mil millones de dólares anuales. Es una cifra bastante alta. 

Si tú quieres decir que para ti es más corrupto, está bien. Para mí, igual es corrupto y yo estoy en contra de la corrupción, se llame Fujimori, se llame lo que sea. Mi visión de Fujimori, de todas formas, está en un artículo de hace 19 años. 

Este año que ha pasado ha estado marcado de tensiones entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo ¿Cómo ve dicho vínculo en el año que viene? 

Lo que hay es un enfrentamiento de poderes, porque tienes un Ejecutivo que tiene mentalidad criminal y tienes un Poder Legislativo que está tratando de fiscalizar y hacer control político. Y eso implica una tensión. Y el Ejecutivo ha puesto ministros como Anibal Torres, que son totalmente confrontacionales.

En la medida que no haya un cambio de gobierno, yo creo que la tensión va a seguir. La justicia está haciendo su papel, lo que es muy bueno. Desafortunadamente, el gobierno tiene mecanismos para complicar que la justicia siga su rumbo, como en el caso del viceministerio del interior. 

No cabe duda que en el Ejecutivo hay irregularidades…

Y si quieres que compense diciendo que el Congreso es un desastre: el Congreso es un desastre. 

¿Entonces, hay alguna autocrítica al Congreso como oposición?

Por supuesto. Yo creo que en el Congreso priman los intereses privados, particulares y los intereses del país se dejan de lado. Es una institución profundamente antidemocrática: la propia elección de la Mesa Directiva no ha sido resultado de una competencia de candidatos que mostraban planes para manejar el Congreso. No hubo eso, solo la fuerza bruta por el voto de las bancadas. 

¿Y cómo se puede cambiar esta situación? 

Necesitamos una reforma política radical, tener verdaderos políticos que representen a alguien y no solamente a los intereses particulares de los dueños. Pero es un proceso, no podemos pretender que de la noche a la mañana un país que tiene un profundo sentimiento autoritario se vuelva democrático. Hay que tener paciencia. 

¿Y a corto plazo no hay nada que pueda ayudar?

Yo lo único que creo que se puede hacer a corto plazo es una iniciativa que por parte del Congreso con una vacancia efectiva y el lanzamiento de un proceso electoral general, de modo que el país pueda darse una nueva oportunidad y reflexionar de todo lo que ha estado mal. Castillo es producto de una política que ha ignorado a grandes sectores de la población. Tenemos deudas históricas con varios sectores, como la Amazonia o el sur del país.

¿Su salida de la bancada de Podemos puede ser también consecuencia de esa fragilidad de los partidos políticos que ha mencionado? 

No, fue consecuencia de que no he sido miembro del partido, fui invitado de último momento casi. La tarea que yo acepté fue la de armar el plan de gobierno. Habían dicho que iban a ser una oposición de centro, pero empecé a notar que mi voto se iba por un lado y los de ellos por otro. Y luego salió un informe de “Panorama” que muestra a uno de los integrantes de Podemos teniendo una relación demasiado cercana con el exministro Silva. Yo pedí explicaciones. Pasaron dos, tres días y no me respondieron. Ahí me salí.

¿Ha pensado en unirse a otra bancada?

A ninguna de las existentes, no. Solamente formaría parte de una bancada que no tenga relación con los partidos, que sea gente decente. Solo si es que hay algún congresista que tiene una visión no ideológica, sino pragmática, que es lo que necesitamos hoy en día. Nunca he tenido una posición de oposición por oposición mismo. Yo me opongo a las malas ideas y a los malos actos. Si es que no, mejor solo que mal acompañado. 

¿Y otros congresistas si tienen la visión de oposición por oposición? 

Sí, es una visión ideológica. Como también hay los que no quieren ver absolutamente nada y dicen que al pobrecito de Castillo le pusieron a Bruno Pacheco, que fue la derecha.

 

Entonces prefiere quedarse como no agrupado ya que no comparte con ninguno de esos dos ejemplos.

Sí. Aunque igual me molesta muchísimo no participar en las comisiones donde considero que puedo aportar, me molesta no tener una asignación de tiempo en el Pleno que me corresponda como congresista. Son cosas que voy a insistir en que cambien.

 

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Carlos Anderson, Gobierno, Pedro Casrtillo

Doctor, usted ha dicho que evalúa querellar a Mariano González, ¿ya lo hizo?

Estoy reconsiderándolo porque reconozco en el señor González un cambio de actitud. Ahora estoy viendo un viral de Tik Tok donde el señor González, un día antes decía que el presidente estaba metido en actos de corrupción, pero luego, cuando Jaime Chincha le pregunta, el señor dice que “las autoridades lo dirán”. Yo con una disculpa al presidente me satisfago; y el presidente estoy seguro que también.

Ha explicado usted, y no el presidente, como hubiese correspondido, que la supuesta razón por la que se sacó a Mariano González fue que no presentó el plan de seguridad ciudadana. Se dará cuenta de que, para un gobierno que no parece tener ningún plan, ese argumento es poco creíble, ¿no?

Pero son las razones del Ejecutivo. Se sumaron varias cosas: el señor González, como dice el premier, asiste a dos sesiones, a una no se queda por completo; luego, no atendió las llamadas del ministro de Defensa; no entrega el plan de seguridad conforme correspondía… Entonces, si no lo hace, si no coordina, si no informa al presidente… ha realizado todos los comportamientos necesarios para que se le retire la confianza.

Se ha convertido usted en el vocero del gobierno, doctor Espinoza. Tener que explicar usted y no el presidente la salida del ministro casi que lo convierte en un asesor político. ¿Le da consejos políticos a Castillo?

Mis consejos siempre han sido jurídicos, pero no puedo negar que, en algunos aspectos, puedo dar mi comentario de cómo debe conducirse el mandatario. En algunos casos le suministro algunas ideas, él las compartirá o no, pero es importante saber que el país tiene un presidente que escucha, que es tolerante, que no está ensimismado con el poder. Yo he conversado con expresidentes en los que veía la soberbia reflejada en sus rostros.

No tendrá soberbia, pero tendrá temor: de los prófugos, de las investigaciones.

No creo que tenga temor, no he visto eso en las reuniones. Creo que se preocupa, como cualquier persona a la que se le abre una investigación, sobre todo cuando la Constitución no lo permite y ve que con expresidentes no se ha hecho lo mismo.

Doctor, ¿le ha contado el presidente cómo hizo para rodearse de tanto personaje lumpen: Zamir Villaverde, Karelim López, Bruno Pacheco?

Mira, lo que te puedo decir es que ni el señor Zamir Villaverde ni Karelim López han sido nunca de su entorno de confianza. La confianza la han tenido con otras personas. Son un par de delincuentes que querían aprovecharse del Estado y ahora cierta prensa los lleva a un santoral porque les conviene para alimentar un discurso contra el presidente. Y sobre el señor Pacheco… creo que hay personas que pueden traicionar la confianza del presidente.

¿Lo cree entonces una persona cándida, doctor?, ¿se le escapa de las manos el accionar de la gente que él mismo pone a su lado?

Creo que es una persona que confía y, como pasa en las relaciones humanas, las confianzas se traicionan.

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