Ana de orbegoso

Ana de Orbegoso: “necesitamos que el ministro de Cultura sea un artista”

A propósito de su exposición “Memoria (en) Femenino Antológica”, la artista visual peruana reflexiona en esta entrevista sobre el papel del arte en la educación, en la formación de la identidad y en la lucha por la igualdad de género. Su muestra está en el ICPNA de Miraflores hasta el 18 de setiembre.

Entro a la Galería. Mientras avanzo, siento lentamente que mi racionalidad  es tomada por asalto. Es la segunda vez que visito la muestra de Ana. Observo, mientras saco a los sentidos y a las emociones a que hagan lo suyo, disfrutar en silencio mientras recorro la muestra. Me acerco, veo a la artista que está grabando con su celular un detalle en un busto a manera de relicario: es el rostro de una mujer, con una lágrima en su mejilla, y un quipu a manera de collar que le cuelga del pecho. El detalle son trozos de alambres de púas y entre ellos, restos de cabello humano. Empiezo.

¿Por qué tanta agresividad en el cuello de ella, ¿cuánto quiere contar el quipu entre tanta belleza? 

El maniquí representa el dolor, la violencia contra la mujer. A su vez, el quipu está tratando de transmitir la emoción, el dolor, me choca lanzar sensaciones de dolor, me cuestiono cómo hacerlo sin que sea tan radical, que ahuyente la mirada. Si algo quería, era llamar la atención hacia estos quipus que llevan las cuentas del dolor. En el momento en que vi el pelo atracado en el alambre de púas, sentí el dolor que debe haber sentido el animal, cuando esas púas por entrar o salir de él le habían hecho daño. Pensé que, a veces es difícil representar el dolor, pero en ese momento yo sentí la hincada del dolor, y pensé esto es lo que le voy a añadir. Los pelos que se han quedado atascados son de gente que me los ha donado para ponerlos en los quipus, eso le da el toque de la presencia humana viva. Trato que ese dolor de alguna manera sea delicado, que te toque como para conmoverte y causarte una reflexión en vez de ahuyentarte, porque a lo que yo más desagrado le tengo en la vida es al abuso.

En tu obra, donde das forma a la historia, a los hechos, necesitas materializar la cercanía con el dolor, pero la historia que sabemos del colegio, de las letras, no nos mueve en las sensaciones, no tocamos, no sentimos como en el maniquí…

Todos sabemos que el arte es una magnifica herramienta para comunicar mensajes. Yo creo que las clases de historia, todas, deberían incluir tocar y tener a los objetos en la clase, el arte tiene que estar más comunicado con la educación. 

Ana de orbegoso
(Foto: Flor Ruiz)

¿Cómo hacemos desde las aulas para incluir más la historia en el arte o viceversa, para que los alumnos sientan más cercana la historia?

Definitivamente la educación en papel es importante, pero necesita la ayuda de instituciones como los museos, galerías y demás. Sobre todo de los museos, porque ellos son el filtro de concentración de mucha historia, no es solo para tenerla en vitrinas. Te doy el ejemplo, por el lado de los artistas, el arte ayuda en la cadena de valor. Yo como artista a través de la educación que me ha aportado haciendo residencias en museos, he podido descubrir mucho más mi historia, y poder comunicarla, compartirla, y veo como la gente se emociona cuando ven la historia a través de los símbolos que uso. Si no sabemos nuestra historia es como si no tuviéramos el álbum familiar completo.

A pesar de la historia, actualmente estamos fracturados, desencontrados. ¿La educación en  historia desde las aulas se está equivocando y debería tener una propuesta que tienda puentes en el arte, en los museos?

Lo que veo es que, la educación no está creando identidad, y desgraciadamente, si no tienes identidad, no tienes nada. 

P: Entonces, Arte, uno de los cursos menos valorados en la currícula escolar, es tan importante como el de historia, para crear identidad.

El arte es un instrumento importantísimo para comunicar, abarca todos los sentidos, te los hace  vibrar. Y como son cosas que puedes tocar, te ayuda a reflexionar, no es sólo contártela, si no hay reflexión, no hay nada. A mí la clase que más me interesó fue la de historia. Mi profesora comenzaba con historia, no nos hacía leer de paporreta el libro, nosotros los estudiantes éramos los personajes dentro de la historia. Entonces, la  vives emocionalmente, tú estás representando a tal,  tienes que crear esta sensación, te das cuenta que esto sucede en la historia, esto le pasa al otro, esto es lo que tenemos que hacer, tomarnos la historia a lo personal, no como algo que escuchamos en el pasado, traerlo al presente porque ha influido en nuestras vidas, influye en cada situación, en cada gobierno que tenemos. Nos falta tomarnos realmente el país a lo personal.

Ana de orbegoso
(Foto: Flor Ruiz)

P: Estamos tomando a lo personal la historia hoy cuando pedimos sacar estatuas, sea como una manera de generar una corriente global de negar la historia para generar procesos reflexivos, ¿acaso es una manera en que estamos buscando que el otro materialice mejor su identidad?

Creo en los símbolos históricos, en los personajes que están representando sean realmente cuestionados. Allí hay una parte importantísima, cómo la gente, cómo los personajes entran a la historia. Muchos te dicen que los ganadores son los que escriben la historia, es cierto, los que llegan aquí, el libro que no se quemó, ese continúa la historia. Ahora los símbolos de esos personajes históricos están siendo cuestionados, porque la historia necesita ser recontada. Hay toda una cantidad de supuestos perdedores que no necesariamente se encuentran en esa posición, como si el pasado hubiera definido el presente y el futuro. Justamente, con mis vírgenes, vuelvo a contar la historia.

Tú has llevado tu antología, tres décadas de obra, a un proceso reflexivo más cercano, de acercamiento a lo cotidiano, a la calle, has sacado a pasear a tus vírgenes, para encontrarnos tal cual ellas. Sin embargo, también vemos que se están generando procesos de revictimización, donde se habla de otro dominante que maltrató y que ahora tiene una deuda conmigo, ¿qué piensas de estos procesos?

Yo creo que la mejor democracia es cuando todos tienen las mismas oportunidades, yo creo que eso es a lo que hay que llegar. Todos nuestros gobiernos, unos más otros menos, han tratado al Perú como si fuese un rancho, hago lo que me da la gana. El Perú es un país riquísimo, en el cual todos deberían de ganar: el que logró hacer su negocio, el que da empleo al otro, todos somos una cadena de valor, si no, no funciona. Es el Estado el primero que debe tener esta conciencia, abrir las oportunidades para todos. Pero, desgraciadamente, seguimos pensando y tratando al país como si fuese un rancho, a veces más, a veces menos, no hay conciencia de país. Entonces, eso hace que cada uno trate de llevarse lo que puede de cada cosa.

¿Cómo se crearon tus primeros chispazos de identidad?

En mi caso, cuando empecé con la cámara Instamatic, tomaba fotos de todo lo que veía alrededor,  viendo los sunset y las gaviotas. En los 90s empecé con las caras, son alucinantes, es increíble, una cara estática en el momento que empieza a moverse, toma como si pusieras magia a ese cuerpo, la cantidad de emoción que puede tener una cara es increíble. La cara es la parte del cuerpo que más cuenta cosas,  y realmente a través de la cara ves la diversidad, escuchas las historias, una mirada te dice, te puede pasear por tantas historias, es fuerte. Para contar la historia del Perú, lo que importa es la cara.

Los primeros  momentos de tu obra ¿tienen que ver con los retratos en la calle? 

Yo comencé tomando fotos en estudio, porque era el sitio donde me sentía más comoda. Allí podía controlar la luz, era más tímida,  me sentía más confortable en todo el espacio, y también comencé mis reflexiones a través de utilizarme a mí, usaba la cámara como un espejo. De allí pasé a maniquíes, de allí a fotografiar, luego salí a fotografiar lo popular.

Ana de orbegoso
(Foto: Flor Ruiz)

¿Consideras que el arte que te ha inspirado en los diversos soportes que trabajas significa que la identidad, siendo un tema recurrente forma, transforma, habla, grita?

Comunican tanta historia y tantas emociones, tanta presencia, es una acumulación de lo que presencialmente sucede. He mirado todos estos trabajos que he venido haciendo, han tenido una memoria que estaba tratando de hablar su lado femenino. El género era importante, a la vez que tenía de historia, era ver todo lo que pasaba alrededor mío. El haber mirado la historia, es la historia de la violencia contra la mujer. La veo en el pasado y cada vez cuento más. He tratado de mis trabajos rescaten la presencia de mujer en la historia, que aparece poco y sin nombres. Todo eso me ayudó a ver está pasando con la mujer actualmente. Ha sucedido toda esta violencia para todos estos personajes en la historia. Pero, llego al presente, y es peor que el pasado. 

El arte hace lo suyo. Pero tenemos coyunturas que obligan a seguir presentando los temas como tú lo estás haciendo con la temática de género. Por ejemplo, la idea de cambiar el Ministerio de la Mujer por Ministerio de la Familia.

Exacto. El 25% de las familias en el Perú son llevadas por una mujer sola. Y estamos en desventaja. Tenemos feminicidios, el 2021, cerca de 150 feminicidios. ¿Cada cuantos minutos hay un embarazo  de menores de edad?. ¿Por qué este retroceso de no mirar lo que tiene que tener equidad? 

Un año después de que asumió este gobierno, y de ver muchos cambios y posiciones ¿qué temáticas consideras deberían trabajar las artistas?

Antes que nada tiene que ser la de género porque la mujer tiene que contar su historia, y mientras más presencia exista de la historia de la mujer, más presencia va a tener, así nos iremos dando cuenta que somos una comunidad más grande, más fuerte, que tenemos presencia. Pero tiene que hablarse de todo lo que aqueja a toda una comunidad femenina, yendo por las vivencias las faltas, la violencia física, psicológica, el día a día habla de todo lo que le pasa a la mujer.

Yo creo que la artista mujer en el Perú está poniendo su esfuerzo, sí veo el esfuerzo de las artistas mujeres, están empezando a reunirse en organizaciones, como que no necesitan mirar sólo afuera para hacer algo. Además, el internet es como si estuviéramos afuera, lo virtual nos ha demostrado que hay una universalidad, y la maravilla del celular de ver como se está luchando en diversas partes del mundo contra la violencia de la mujer y todo lo que se le está negando, o sea, todas esas noticias refuerzan el donde estemos, el que cada sitio donde estemos, la lucha es universal. Hay gente super capaz. Sin ir muy lejos, la última gran protesta que hubo en el país fue organizada por jóvenes,están armando su propio mundo. Lo único que realmente necesitan es que desaparezcamos todos para ellos poder hacer.

Y los jóvenes, mal llamados generación de cristal, no la están teniendo nada fácil: Vivir una pandemia, crisis política local y economía global dura.

Y su aporte en lo que tiene que ver con el género, esta nueva sociedad que se está formando, la sociedad no binaria, y el crearle identidad al ser humano, en códigos éticos diferenrtes a lo que había antes… Yo me maravillo cuando converso con jóvenes, me dan esperanza.

En tu proyecto de los huacos, donde tres de tus piezas han sido adquiridas por el Arts Institute de Chicago, tomas una postura más radical: no seas ocioso, no seas, ladrón, no seas mentiroso.

Eso sí parece una idea más radical. Siento que el tono tiene que ser más directo, el cuerpo me lo pide. 

¿Lo que vendrá de tu obra va a ser más radical?

Mis respetos por el ICPNA por haberme dejado construir, que apuesten por arte arriesgado. No quiere decir que sea una protesta, pero va a llamar a una reflexión. 

Ana de orbegoso
(Foto: Flor Ruiz)

Con tu proyecto de los huacos ha sido una metodología y apuesta en un proceso interdisciplinario, te instalaste en el museo Larco para hacer tu obra. ¿cómo hacer hablar a estos procesos internos para adentrarte?

Mi obra ha sido un colegio para mi, me ha hecho valorarme en la experiencia que día a día necesitaba. Uno necesita sentir pertenencia, sabía que el Perú era mi país, yo vivía aquí, tenía cierta edad, necesitaba conocer más mi país. Para mí es importante ver el país que tenemos, conocerlo, hacerlo mío, no solo porque he vivido fuera un montón de tiempo, mi cordón umbilical ha estado ligado al Perú.

Ese cordón umbilical presente en estas casi tres décadas de idas y venidas.

Me falta tiempo cada vez que vengo, quiero conocerlo más y más, y se refleja en que estoy haciendo obra y tiene que ver con eso, con mirarlo más. 

Para mí la última votación demostró la crisis en la que estaba el país, el límite al que hemos llegado. A pesar de que financieramente el Perú subió su nivel las últimas décadas, obviamente, aparte de eso, seguíamos desfasados. El avance más grande que vi fue el económico, pero, la violencia que se miraba, la violencia a la mujer, cada vez era peor. Si algo nos ha unido más estas últimas décadas, ha sido la comida, el darnos cuenta que nuestra comida de casa, que comíamos tan rico, se podía exportar fuera. 

Hay algo importante en el boom de la comida, que creo va a seguir. Cada vez se incrementa la imagen de nuestra comida afuera , el Perú ya tiene un nombre en eso, y para nosotros eso significa creérnosla. Ahora estamos orgullosos de nuestra comida y es algo que une.

¿Qué nos hace falta para identificarnos como peruanos? 

En mi caso, me identifico con la  gastronomía. He visto también como los europeos antes que los estadounidenses se morían por nuestra cultura: ellos han tenido respeto por nuestras culturas pasadas de una manera increíble, han admirado nuestra cultura más que nosotros mismos, el haber trabajado en turismo una época me permitió ver eso.

Entonces, ¿no nos la hemos creído?

No se la creía todo el mundo. Nosotros no hemos tenido instituciones paralelas que puedan apoyar a la educación, por eso ha sido difícil, hemos demorado tanto en identidad. México nos lleva 40 años por delante. Cuando fui a mis 16 años a México, me quedé asombrada, el país era un festival de culturas. Allí me pregunté: “¿dónde está la mía?”. Tenemos una deuda con nuestro país. Recuerdo que una amiga me decía “ustedes no saben la suerte que tenemos los mexicanos que ustedes no hayan descubierto su cultura todavía”. ¡Imagínate! Es increíble que un mexicano haya dicho eso. México nos lleva ventaja, se la cree. Aquí tenemos zonas que sí se la creen, Cusco, Puno, Arequipa, la parte sureña, es ver la cultura al día cómo  te crea la identidad. Si todos fuésemos igualitos, ¿qué aburrido sería no?. Es maravilloso conocer diversas culturas, te ensancha el mundo.

Pero allí podría haber un diálogo con la industria cultural. El arte y la industria cultural necesitan estar juntos, ser dialogantes.

Necesitamos que el ministro de cultura sea un artista, que hable en su idioma. 

El Ministerio de Educación debería impartir un recorrido de galerías, obligatoriamente. Cada mes los colegios deberían estar recorriendo una cantidad de galerías. Necesitamos hacer un curso atipíco, obligatorio, de utilizar el arte en sus propuestas, necesitamos gestores culturales en el Ministerio de Educación, no solamente en el Ministerio de Cultura. La gestión cultural debería ser obligatoria para toda persona que trabaja con la comunidad. Aquí implica trabajar con los docentes, que muchas veces tienen que dedicar una gran cantidad de horas en temas administrativos.

Volvemos a hablar del tema inicial , Arte y Educación.

Así es, y hablar, y seguir, y no cansarnos de todo los que nos queda por reflexionar, y hacer.

 

(*) Flor Ruiz es fotoperiodista, videasta y viajera. Publica sus reportajes en texto y fotos en medios nacionales, también hace colaboraciones para prensa extranjera. Los temas que aborda en sus reportajes son la amazonia, destinos, naturaleza, conservación, emprendimientos,género y cultura viva. Vive en Lima.

@florruizperu  florfoto26@yahoo.com

 

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Ana de orbegoso, Arte, MINCUL

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