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Luis Alberto León Rupp, famoso por décadas en varios círculos de prensa (últimamente, los de farándula), ha muerto y su herencia no es exactamente material. Será recordado por haber sido el dueño del Hotel Bolívar, cuya propiedad ya no ostenta en papeles, y la cabeza del opaco grupo empresarial Vulcano. Deja, además, novelescos pasajes de una agitada ‘vida de rico’, el recuerdo de controvertidos negocios y su extraña relación con la clase política del país.

El magnate partió de este mundo el último 30 de diciembre, a los 75 años, víctima de una enfermedad que ya no le permitía caminar normalmente. No fue derrotado –aseguran sus allegados– por el Covid-19. Su sello distintivo se remonta a 1979, cuando con apenas 34 años compró el emblemático hotel del Centro de Lima, frente a la Plaza San Martín y sobre el mismísimo Jirón de la Unión. Fue, por eso, bautizado rápidamente como el ‘chico maravilla’. 

Tres años después, en 1982, protagonizó un escándalo. Una denuncia por estafa en una de las empresas que controlaba: el Banco de la Industria de la Construcción (BIC), en cuya sede original hoy se ubica la del Ministerio de Economía. Antes de que el tema estallara públicamente, Rupp viajó a Estados Unidos y, luego, a España. Allí fue detenido bajo orden de Interpol, según reseña una nota de Efe. Recuperó la libertad tras rechazarse su extradición al Perú, gracias a la buena defensa de su entonces abogado José María Calviño.

El caso BIC fue investigado por el Congreso en 1987. Ese año, la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) declaró en quiebra a la entidad financiera, disponiendo su intervención y posterior liquidación.

A lo largo de su vida, León Rupp ha participado de otros negocios millonarios, ya sin tanto escándalo de por medio. Adquirió, por ejemplo, la desaparecida aerolínea Faucett, el Hotel Cesar’s (hoy propiedad de la cadena Casa Andina, de Intercorp) y el periódico El Observador. No pudo mantener la propiedad de ninguna de estas inversiones.

Herencia, familia y propiedad

Con el transcurso de los años, el millonario hombre de negocios compró otras propiedades: una lujosa casa en San Isidro, valorizada en más de US$6 millones y la famosa casa colonial Barbieri, en el Centro de Lima, que ha sido tasada en más de US$1 millón. Al final, sin embargo, ninguna quedó a su nombre.

Tampoco el Hotel Bolívar, cuyo valor es intangible: si bien sus 4.000 metros cuadrados, al frío precio de la tierra, pueden transformarse en alrededor de US$5 millones, su tasación es muy superior a esa cifra. No solo tiene rango de Monumento Nacional, otorgado mediante resolución suprema en 1972, sino que dentro de tres años pasará a festejar su primer siglo de fundación.

León Rupp ha estado casado dos veces y es padre de tres hijos: César Víctor, Luis Alberto y Magaly Rupp Bacigalupo, todos fruto de su primer matrimonio. En los medios impresos de los años ochenta y noventa es difícil no reconocerlo: una barba cuidada, que lo distinguió desde joven, y una bien llevada calvicie, la cual lucía con orgullo, sobre su frente. Proyectaba rimbombantes aires de intelectualidad.

 

La viuda de Luis León Rupp, Patricia Chirinos, postula al Congreso con el N°1 por el Callao, por Avanza País, con el partido con el que Hernando de Soto intenta llegar a la Presidencia. En la foto de abajo aparece junto al que una vez fue llamado el «chico maravilla» de los negocios (Fotos: Facebook de Patricia Chirinos). 

 

 

Hay dos fotos en blanco y negro inolvidables, publicadas en Caretas en 1995, que terminaron de cerrar su aura de triunfador empresarial (y, de paso, ayudaron a dejar atrás el episodio de su detención en España). En la primera, plano medio, Rupp aparece vistiendo un elegante traje de tela a cuadros, probablemente de casimir inglés, con las manos entrelazadas y la mirada fija en el horizonte. En la segunda está sentado sobre el borde de la ventana de su oficina, agarrando con una mano sus lentes, sonriendo y jugueteando con la cámara. El empresario sabía cómo construir su propio mito.

Rupp se casó por primera vez cuando tenía 26 años. Irma Bacigalupo era una mujer guapa, tres años mayor que él. Tuvieron a sus tres hijos. Luego se divorció y, con el transcurso de los años, permaneció con el estatus de soltero y haciendo crecer su fama de galán.

Al Congreso

Eso, hasta el 2019. El 22 de junio de ese año, al final de su vida, don León decidió apostar ya no por un millonario negocio, sino por un nuevo amor, por un segundo matrimonio. Contrajo nupcias con una mujer 31 años menor que él: la periodista y exalcaldesa de La Perla, Patricia Rosa Chirinos Venegas (hoy de 45 años). Patty Chirinos es hija del recordado diputado y exsenador aprista Enrique Chirinos Soto, y ha sido reportera del programa Magaly TV.

Hoy, ya viuda, Chirinos postula al Congreso por el Callao con el 1 de Avanza País. Está afiliada al partido que tiene al economista Hernando de Soto como su candidato presidencial. Antes ha pertenecido al Movimiento Chim Pum Callao y al Movimiento Amplio Regional del Callao. En el 2018 candidateó con Acción Popular al Gobierno Regional del Callao, pero fue excluida por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

Oficialmente no se sabe cuándo se conoció la pareja, pero en un reportaje del programa televisivo Día D, de hace solo tres meses, ella le confiesa al periodista Fernando Díaz que desde muy pequeña acompañaba a su padre al restaurante del Bolívar, famoso por su pisco sour ‘Catedral’. “Él se tomaba muchos pisco sours – asegura entre risas-. No muchos tampoco. Yo me tomaba unos helados”.

En un reportaje de Magaly TV del 2019, pocos días antes de la boda de la pareja, se menciona a León Rupp como propietario del emblemático hotel y se asegura que el escritor Alfredo Bryce Echenique sería el testigo del evento. Las puertas del Bolívar no han vuelto a abrir al público desde el día de la muerte del empresario.

El futuro del majestuoso hotel de 300 habitaciones, inaugurado en 1924 por el entonces presidente Augusto B. Leguía, que posee en su arquitectura una mezcla de estilos francés, inglés e italiano, famoso por haber alojado a Cantinflas, a los Rolling Stones, a Ernest Hemnigway, al director de cine Orson Wells y a la vedette Rafaela Carrá, es incierto. Nadie da respuesta sobre si volverá a abrir sus puertas, con la pandemia aún en marcha.

El pasado lunes 4 Sudaca visitó el hotel y solo encontró a un trabajador, quien no nos pudo dar mayor información. El martes 5, este medio volvió al Bolívar, con mejor suerte. Encontramos al exabogado y exapoderado de León Rupp, César Martínez, quien ha trabajado con él los últimos 22 años. Martínez, sin embargo, dijo que solo se encontraba en el hotel para unos trámites y que este ha vuelto a ser administrado por la empresa Huron Equities INC, propietaria del inmueble. Rupp había firmado con la empresa “un contrato de arrendamiento, desde septiembre del 2018”.

Sudaca le preguntó al abogado si el hotel iba a volver a atender, pero él se excusó de responder a la pregunta y pidió que fuera trasladada a los representantes de la empresa. “El hotel pasará a la empresa Huron Equities INC., representada por Roger Cáceres Barrionuevo”, precisó.

Los ‘nuevos dueños’ del Bolívar

Roger Cáceres Barrionuevo, apoderado de Huron Equities, es un abogado puneño que ha militado en el histórico Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos, más conocido por su acrónimo: el Frenatraca. Si bien este partido político perdió su inscripción, ha tenido como representantes a los exparlamentarios Roger Cáceres Velásquez y a Luis Cáceres Velásquez. Su bastión fue el sur del Perú. Hoy, Cáceres Barrionuevo postula al Congreso en Puno por Victoria Nacional, el partido que ha aupado la candidatura de George Forsyth. 

El Hotel Bolívar no era propiedad de León Rupp al momento de su muerte, añadió el abogado Martínez. Esto significaría que no podría pasar a ser heredado por ninguno de los tres hijos del difunto magnate –César Víctor, Luis Alberto y Magaly– ni por su viuda y segunda esposa, Patricia Chirinos

El abogado Martínez señaló además que el difunto hombre de negocios, quien en vida fuera amigo íntimo del escritor Alfredo Bryce y del psicoanalista César Rodríguez Rabanal, “no dejó testamento”. Por lo tanto, desconoce cómo se repartirá la herencia de Rupp, quien no registra propiedades inscritas a su nombre en Lima, según  la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp).

Martínez recuerda que León Rupp retornó definitivamente al Perú en 1998, y asegura que si bien colaboró en la batalla contra la segunda reelección de Alberto Fujimori, no recibió favores del gobierno de Alejandro Toledo, ni de Alan García, ni tampoco de los siguientes presidentes. Lo que sí se recuerda es que en una de las salas del Bolívar, en el 2000, se presentó el primer ‘vladivideos’, que precedió a la caída del gobierno de Fujimori.

Según la partida en Registros Públicos de la Empresa Vulcano SA, parte del conglomerado del Grupo Vulcano que perteneció a León Rupp, inscrita el 16 de diciembre de 2019, Patricia Chirinos fue nombrada gerente general de dicha razón social, cargo que antes era ocupado por su difunto esposo.

Huron Equities

La offshore Huron Equities INC se fundó en Panamá, según su partida en Registros Públicos, el 17 de agosto de 2001. Aparecen en calidad de presidente directora y directora secretaria Francis Perez y Leticia Montoya. Ellas, en el transcurso del tiempo, otorgaron diversos poderes para su representación en Perú, pero nunca mencionan a León Rupp como su propietario.

 

Roger Cáceres Barrionuevo, el nuevo apoderado del Hotel Bolívar, postula al Congreso, por Puno, con Victoria Nacional, donde George Forsyth se lanza a la Presidencia. Cáceres Barrionuevo perteneció al partido Frenatraca de Puno. En esta foto aparece como primero de la izquierda. Ha sido tomada en un acto de homenaje al exparlamentario Roger Cáceres Velásquez, quien también perteneció al partido puneño que tenía el chullo como símbolo.

 

En el año 2002, la empresa Inmobiliaria César Víctor SA, cuyo apoderado era entonces el hijo de Luis León Rupp, César Víctor León Bacigalupo, aprueba el traspaso del Hotel Bolívar a la empresa Huron Equities, por “transferencia vía dación en pago” por el monto de S/6.986.214.

Por su parte, la empresa Inversiones Gran Hotel Bolívar SA, de la que alguna vez fue presidente León Rupp, entró a un proceso liquidatorio –el común denominador en la vida empresarial del difunto– y tiene como liquidadora a la conocida Solución y Desarrollo Empresarial SAC, de los hermanos Leguía, que en algún momento administró al Club Universitario de Deportes. 

Gran Hotel Bolívar SA tiene la propiedad de la Casa Barbieri, valorizada en US$1 millón. Roger Cáceres Barrionuevo, además, posee un poder vigente para vender la propiedad de San Isidro, ubicada en Av. Prolongación Arenales 195, tasada en más de US$6 millones.

 

(*) Pd: El presente artículo fue publicado en enero de este año. Patricia Chirinos es actualmente congresista de Avanza País y tercera vicepresidenta del Parlamento.

Foto de portada: El Comercio

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Hotel Bolivar, León Rupp, Patrica Chirinos

El reflejo de riñas intestinas o un mero problema tecnológico. ¿Es el principio del fin para el partido político más antiguo del país? Esto es lo que pasó la noche del 22 de diciembre, cuando el aprismo no logró inscribir la mayoría de sus listas al Congreso para las elecciones de abril.

Por Alejandro Guzmán

El APRA, el partido vigente con más años del país, está a punto de perder su inscripción. Antes de la medianoche del último 22 de diciembre, el personero legal José Pimentel debía terminar de ingresar todas las listas de candidatos al Congreso para las elecciones de abril y la plancha presidencial que comanda Nidia Vílchez. No lo hizo. 

Pimentel tenía que hacer el trámite, obligatoriamente, por vía digital. Calculó que se demoraría una hora en terminarlo. También asumió que la medianoche marcaba el tope para entrar al sistema, pero no para completar la inscripción. Cuando el trámite se hacía en persona, dice, los personeros sólo tenían que entrar a la oficina antes del horario límite. Luego, podían permanecer allí hasta que hubieran terminado. Algo similar a lo que ocurre con el cierre de las agencias de banco: los clientes que ya están adentro sí son atendidos. 

Confiado en ambos cálculos, Pimentel asegura que entró a la oficina virtual del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) a las 5:00 pm. Según sus proyecciones, no había ningún riesgo. El abogado es magíster en derecho electoral y personero del APRA desde el 2013. Su experiencia lo tenía tranquilo. 

Al mismo tiempo, en casa, el militante aprista Jaicec Espinoza (36 años) estaba pendiente de la inscripción de las listas de su partido. Él maneja la página de Facebook “Soy aprista” y quería tener la información rápidamente para publicarla. Pero también lo tenía preocupado una anécdota del año pasado. Después del fracaso electoral en las elecciones congresales del 2020, su plataforma de redes sociales publicó un comunicado pidiendo la renuncia de la dirigencia aprista. Entonces, cuenta, el secretario general Elías Rodríguez lo había llamado y le había dicho que él no estaba de acuerdo con la participación del APRA en esas elecciones y que tampoco creía que debía postular en el 2021. La razón: que el partido no reunía las condiciones para enfrentar una campaña y que convenía guardarse para empezar la recuperación en las municipales y regionales del 2022. ¿Haría algo para concretar esa visión? Espinoza permanecía atento. 

A las 5:00 de la tarde, el personero Pimentel entró al sistema. Cuatro días antes de aquel 22 de diciembre, el 18, los órganos partidarios regionales habían comenzado a ingresar la información de sus candidatos, según un peritaje encargado por el APRA al ingeniero de sistemas Santos Camarena, perito judicial y forense. Sin embargo, el partido finalmente decidió centralizar el proceso. Es decir: aplicar la opción de inscripción única nacional, que se hace desde Lima, y no la inscripción por regiones. 

¿Por qué? Según Pimentel, la razón del cambio fue la cantidad de candidatos designados que permite cada tipo de registro: la inscripción centralizada deja presentar 32 candidatos designados en todo el Perú, mientras que el formato regional autoriza solo 16. Fuentes del JNE confirmaron a Sudaca que es correcta esa interpretación del reglamento. Pero el personero del APRA estaba −dice− asumiendo algo más: que el sistema le permitiría enlazar la información cargada previamente desde las regiones. No fue así. 

El resto de la noche se sucederían extraños problemas. 

Extrañas renuncias y polémicas candidaturas

Dos meses antes de aquella noche, el 19 de octubre del 2020, Carla García había anunciado en redes sociales su precandidatura al Congreso por el partido que −con intervalos− lideró su difunto padre por cuatro décadas. “Primero, a elecciones internas que expresen el sentir de los compañeros. Si su voto me acompaña, avanzamos”, puso en un tuit. 

Precandidatura: expresión de voluntad para representar al partido en las elecciones generales. Primero, a elecciones internas que expresen el sentir de los compañeros. Si su voto me acompaña, avanzamos.

Gracias @Soy_Aprista https://t.co/4zLMwnngmn

— Carla García B ? (@esquinabaja) October 20, 2020

 

En las internas, García obtuvo la votación más alta y consiguió el número 1 de la lista de Lima. Eso, por supuesto, no le cayó bien a algunos. Según fuentes consultadas por este medio, los dirigentes apristas habrían visto en la hija del expresidente una amenaza para sus cuotas de poder dentro de la organización. Incluso, Jaicec Espinoza asegura que hubo una campaña de la burocracia partidaria contra su candidatura.

Por ejemplo, según fuentes apristas consultadas por este medio, la Secretaría General de Juventudes compartió videos de entrevistas antiguas en las que García aseguraba que no era aprista. Varios compañeros criticaron que ahora sea candidata y se mostraron en contra de su posición sobre temas como el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto. 

“Sacó chispas en la interna”, asegura Jaicec Espinoza. El joven militante no teme decir abiertamente que García fue una candidata que entusiasmó a los electores pero no a las cabezas. El riesgo para la dirigencia era que, si el partido lograba pasar la valla, quien entrase al Congreso tendría más poder que cualquier otro militante. El último 22 de diciembre, su postulación no fue inscrita.

A Pimentel los problemas no tardaron en aparecerle aquella noche. Casi todo lo que había asumido resultó errado. El primer bache fue que, cuando ingresó a la plataforma virtual, el sistema no le permitía enlazar la información que habían subido las regiones. Tenía que volver a cargar toda la data de las 29 listas que debía inscribir: la plancha presidencial, el parlamento andino y las listas al Congreso de 27 circunscripciones. 

La prioridad era la plancha presidencial, así que fue lo primero que cargó. Allí sobrevino el segundo inconveniente: el plan de gobierno demoró casi dos horas en subir al sistema. El resto de partidos, según el peritaje, había comenzado a cargar sus planes para distintos puestos de representación desde el 17. Pimentel esperó hasta el último día. Y su tiempo se acortaba: lo que pensó que le demoraría inscribir las 29 listas se había consumido solo con una parte de la inscripción de la plancha presidencial. Aquella primera etapa la terminó recién entre las 7 y las 8 de la noche. 

Pimentel, personero legal del APRA, intentó llegar al Congreso en las últimas elecciones. Su partido no logró escaños.

La siguiente prioridad era la lista al Congreso por Lima, pero saltó un tercer problema: el candidato de 25 años Jonnathan Ayala, quien tenía el número 22, decidió renunciar. Ayala dijo a este medio que su renuncia se debió a que no se siente en la plenitud de sus capacidades académicas, por lo que prefiere seguir formándose para ser candidato en el 2026. “La modalidad excepcional elegida de inscripción única nacional no permite listas incompletas”, asegura Pimentel. Ese dato ha sido corroborado por una fuente del JNE. El personero tuvo que iniciar el proceso para reemplazar al renunciante. Finalmente, entró a la lista Leonidas Rocillo. 

Dicho cambio, sin embargo, demoró algunas horas. Además de decidir quién era el reemplazante y reunir toda su información, debían cambiar el acta de designados, lo que requiere la firma de las autoridades del partido. Pimentel argumenta que esa es la razón por la que no se presentó a tiempo la lista de Lima.

La tercera prioridad era la lista de La Libertad, una región icónica para el APRA. Pero pasó algo similar: a las 9:31 pm renunció la compañera Mirtha Sánchez. Consultada por Sudaca, ella acepta que envió formalmente su renuncia entre las 8 y 9 de la noche, pero afirma que la dirigencia del partido ya estaba informada de su decisión. Dice que se demoró en enviar el documento porque debía hacerse de forma virtual y tuvo inoportunos problemas de conexión durante el día. El Internet como explicación para la debacle de un partido. 

Según Sánchez, la razón de su renuncia fue que el partido pretendió incumplir un acuerdo de la militancia. En la elección interna ella había quedado en segundo lugar en La Libertad, pero el número 2 de la lista estaba reservado para una candidata independiente designada. Le asignaron el 4. ¿La sorpresa? El número 2 fue otorgado a dedo a otra militante, dice, incumpliendo el acuerdo previo. Decidió renunciar. “Yo tengo principios y no se puede faltar el respeto a la militancia”, asegura. 

Pimentel lanza una hipótesis: afirma que Sánchez y otro renunciante por Madre de Dios, que ocasionó un problema parecido, son allegados a un exsecretario general que estaría en contra de la actual dirigencia. “El boicot proviene del otro lado”, dice el personero. ¿A quién se refiere? No se atrevió a decirlo directamente, pero dio una pista clave para adivinar su acusación: se refiere a Jorge Del Castillo. Sudaca se contactó con Del Castillo, pero este no respondió a las solicitudes de descargos, pese a haberlos visto.

“Yo no soy de facciones ni de grupos. El único jefe es Haya de la Torre. Esas son especulaciones”, responde Sánchez, la candidata renunciante de La Libertad. Después de su renuncia, la dirigencia aprista de Trujillo tuvo que convocar a su accesitaria, cuya documentación fue entregada a las 11:39 pm. Pimentel alega que por eso no pudo inscribir a tiempo la lista de esa región. 

Sin candidatos

Mientras tanto, y aunque ya sabía que no lograría terminar la inscripción antes de medianoche, Pimentel seguía tranquilo. Confiaba en que, ya dentro del sistema, este le permitiría seguir inscribiendo pasada la hora límite, como cuando el proceso era presencial. Ese es uno de los argumentos que el partido ha dado luego para justificar que se les permita la inscripción extemporánea. Jaicec Espinoza entró al sistema a las 11:50 pm y vio que no estaba registrada ninguna lista. Se preocupó y empezó a actualizar el portal constantemente. 

A las 12 en punto, el personero Pimentel recién entendió la gravedad del problema. De pronto, el sistema lo había botado. Solo había logrado registrar las listas de Arequipa, Junín, la de los residentes en el extranjero y la plancha presidencial. Diez minutos después, Espinoza actualizó la página y encontró solo esas cuatro. Al día siguiente, cuando se despertó, pensando que quizá había habido una demora, volvió a actualizarla. El resultado fue el mismo. Le llamó la atención que en los canales internos, como el chat del partido, nadie hubiera dicho nada. 

Todo indica que solo Pimentel sabía lo que estaba ocurriendo aquella noche. Los descargos brindados por él a este medio coinciden con el peritaje de Camarena. “Queda evidenciado que el Partido Aprista Peruano inició el procedimiento de inscripción de sus listas de candidatos a Congresistas de la República para las Elecciones Generales del año 2021, haciendo uso de las diferentes opciones del procedimiento normado por el JNE”, señala el peritaje. Sin embargo, el documento también concluye que el partido político en mención empezó muy tarde el proceso. 

La conclusión del peritaje es que el sistema virtual sí funcionó, y que el APRA inició tarde el proceso.

Erick Iriarte, abogado aprista especialista en derecho informático, e integrante de la fallida lista por Lima, comenta que el protagonista del problema tecnológico fue el personero que empezó tarde. Según su interpretación, hay responsabilidad del partido y se tendrá que hacer una investigación para determinar lo que sucedió. Pimentel ha sido duramente criticado en la interna aprista. Una parte del partido sugiere que existió un boicot de la dirigencia y del personero hacia las candidaturas. El secretario general, Elías Rodríguez, es uno de los que más ha respaldado al personero en la interna aprista, según las fuentes consultadas. 

El miércoles 23 de diciembre y el martes 29, un grupo de jóvenes apristas organizó plantones en la sede de Alfonso Ugarte. Denunciaron dejadez de parte de los dirigentes en el proceso de inscripción. Interpretan como un boicot haber esperado el último día y haber centralizado la inscripción para conservar el control. Elías Rodríguez tampoco contestó la comunicación de Sudaca para registrar su descargo.

Pimentel descarta estar en contra de la candidatura de Carla García. “Me considero uno de los impulsores de esa candidatura”, afirma. Él acepta, sin embargo, que la presencia de la hija del expresidente sí generó líos internos. Algunos no la querían porque no había hecho militancia activa y su candidatura se basaba en su posicionamiento mediático. El personero, no obstante, negó que haya alguna relación entre la candidatura de García y la tardanza en la inscripción. 

“Descarto absolutamente y tajantemente cualquiera de esas insinuaciones, que deben venir de seudocompañeros sin instrucción en doctrina aprista”, asegura Pimentel. También descarta coordinaciones con el secretario general Elías Rodríguez para frenar el proceso de inscripción. 

Los bandos en la disputa intestina del APRA parecen haberse dividido entre viejos y jóvenes. Entre conservar cuotas de poder o renovarlas. Otros apristas mayores, por ejemplo, también discrepan con la teoría del boicot. Abogan por la improbable hipótesis de que el problema de inscripción ha tenido razones meramente tecnológicas.Javier Velásquez Quesquén, ex presidente de la Comisión Política del partido, dice que solo se trata de una exquisitez técnica del organismo electoral para hacer la inscripción virtual, y que eso ha afectado al partido. 

“Mientras no haya una investigación, todo es especulación”, remata el dibujante y seguidor aprista Alfredo Marcos.

Nidia Vílchez, ¿la candidata de consenso?

La candidata presidencial Nidia Vilchez, cuya plancha fue inscrita, sí respondió la llamada de Sudaca. Se comprometió, sin embargo, a declarar para este medio solo después de que el JNE haya respondido en última instancia los recursos presentados por su partido. Ella también está en medio de las acusaciones internas y los retos electorales.

[Nota de edición: el JNE publicó las resoluciones luego de la publicación de este artículo]. 

En las internas, Vílchez apareció como una figura que generaba cierto consenso partidario. No en vano ganó las elecciones internas holgadamente. Obtuvo 8.443 votos, frente a 2.478 y 745 de sus rivales Juan Carlos Sánchez y Rafael Zevallos. Para el joven aprista Nicola Sabroso (23 años), ella representa la renovación y podría generar cierta tranquilidad en el partido. Iriarte, en tanto, cuenta que existe un vínculo −y, por lo tanto, apoyo− entre la dirigencia y Vílchez. Ella se perfilaba, entonces, como una militante que podía generar diálogo y satisfacer a diferentes sectores. 

Pero con todo lo que ha pasado, su candidatura ha quedado debilitada hacia afuera del partido. Vale recordar aquí un episodio: en enero del 2011, Mercedes Araoz renunció a una sonada candidatura presidencial con el APRA luego de que Del Castillo insistiera en inscribir su lista parlamentaria. Araoz había advertido que no postularía junto a personajes relacionados a casos de corrupción. Y aunque no había una sentencia, ni nada semejante, Del Castillo había sido vinculado mediáticamente con el Caso Petroaudios. 

 

Aunque responsabiliza al APRA, el peritaje también indica que el JNE vulneró ciertos derechos al interrumpir el proceso de inscripción de las listas

Jaicec Espinoza dice que la candidatura de Vílchez surgió porque nadie quería ser candidato, entonces optaron por buscar una opción que no genere rechazo interno. Todas las caras masculinas causaban temor y ella ya había sido voceada antes para ser secretaria general. Como los diferentes bandos no tenían candidatos, la apoyaron. 

Pero las encuestas son claras. Además del debilitamiento aprista por el escándalo de las listas, empezar la campaña con menos de 1% de intención de voto es un presagio de fracaso. Vílchez puede ser una compañera que calme las aguas dentro del partido, pero su proyección hacia afuera es mínima. 

Jaicec Espinoza indica que los apristas son conscientes de que pueden perder la inscripción, pero algunos creen que será fácil para un partido con tanta historia conseguir 25 mil firmas para volver a inscribirse. ¿Estarían confiados los dirigentes en una rápida reinscripción y por eso habrían priorizado sus intereses internos? Esta elección dará una primera gran pista sobre si el APRA puede seguir existiendo después de Alan García.

El policía en retiro Carlos Sosa ha llegado a Lima huyendo de presuntas amenazas de muerte en Ucayali. Él asegura que “los autores intelectuales y únicos responsables de todo atentado, amedrentamiento y reglaje” en su contra son el fiscal supremo Luis Carlos Arce Córdova y sus hermanos: el juez superior Wilder Arce y el exfiscal Nelton Arce. Dice también que la familia que conforman estos tres personajes controla, desde hace años, el Poder Judicial de su región.

Luis Carlos Arce es miembro del pleno del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) desde el 2016, en representación de la junta de fiscales supremos. Hoy, a cuatro meses de las elecciones, este organismo electoral tiene una agenda recargada: debe resolver con premura los cuestionamientos a la inscripción de candidaturas presidenciales y congresales. Arce es uno de los cuatro votos con los que se tomarán decisiones trascendentales para el futuro del país: quiénes pueden postular para gobernarlo y quiénes no.

Pero el más conocido de los Arce carga con varios procesos a cuestas. La Fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, le abrió en enero del 2020 dos investigaciones preliminares, una por presunto enriquecimiento ilícito y la otra por presunto tráfico de influencias. En marzo pasado, la fiscal suprema Bersabeth Revilla inició una tercera investigación por otro supuesto tráfico de influencias. Los tres expedientes tienen como base denuncias presentadas por Carlos Sosa. 

Para Renzo Carlos, el abogado de Wilder Arce, Sosa “miente de forma grave […], e inventa por haber sido sentenciado por difamación” en una de las dos querellas que los hermanos le interpusieron.

Acusados o acosados

“Estoy en Lima por mi seguridad, por un seguimiento, un acoso, y la integridad física mía y de mi familia”, dice Sosa, quien asegura que vive amenazado desde que hizo sus primeras denuncias públicas contra los hermanos Arce en Ucayali. Todos son oriundos de ese departamento.

Las presuntas represalias, asegura el policía en retiro, se iniciaron en el 2016. Ese año comenzó a acusar a los Arce por supuestamente proteger a alcaldes locales que enfrentaban cargos por corrupción o procesos de vacancia. Para Alexander Gonzales, el abogado de Luis Carlos Arce, la amenaza de muerte que les atribuye Sosa “es absurda y categóricamente falsa”. En diálogo con Sudaca, Gonzales dijo que su defendido no ha sido notificado oficialmente de estos cargos.

“Carlos Sosa se está extralimitando, pues ya no recurre a las autoridades sino a medios de comunicación a modo de auxilio. No tiene respeto a la legalidad y hace aseveraciones de tal calibre olvidando que debe tener elementos de prueba”, alega el abogado. Pero Sosa asegura tener pruebas.

En octubre del 2020, el ex reo del penal de Pucallpa Manuel Pozo afirmó que, cuando estuvo preso en el 2017, otro interno le pidió que “llame al señor Sosa [desde la cárcel], que lo extorsione, que lo amedrente, que le coaccione, que le intimide a él y a toda su familia”. Hizo esta declaración, como testigo de parte, en una audiencia virtual sobre la querella que Wilder Arce entabló contra Sosa por difamación.

Manuel Pozo, ya en libertad, aseguró también que Fredy Moreno, el presidiario que lo quiso contratar, “se conectaba con una persona del exterior por celular, ordenando unos trabajitos para amedrentar o para atentar contra la vida del señor Carlos Sosa. En dichas conversaciones, en dichos diálogos, hablaba y mencionaba de un tal, de unos hermanos Arce”. Moreno fue asesinado tras salir de la cárcel.

El abogado de Wilder Arce alega que la presentación de ese testigo “fue sorpresiva” y que “es un dicho de una persona que no tiene cómo probar [lo que dice]”. Asegura también que Carlos Sosa “da manotazos de ahogado” y que “solo busca mediatizar los procesos porque sabe que los va a perder”.

En paralelo a la querella en proceso de Wilder Arce, su hermano Luis Carlos ya le ganó a Sosa una denuncia por calumnia. Esta ha sido confirmada en segunda instancia. Sosa, sin embargo, ha apelado el fallo al considerarlo parte de un hostigamiento judicial: “primero, la jueza que me condena aceptó como pruebas documentos que eran copias simples y sin legalizar; segundo, era una juez supernumeraria, o sea de aquellas que tienen el cargo a dedo y sin pasar un concurso; tercero, la sala que confirmó la sentencia estaba conformada por magistrados que trabajaron con Luis Arce y, cuarto, esa acusación por difamación es por un caso que hoy investiga la propia fiscal de la Nación”.

La tesis de Sosa es que, al tratarse de una juez supernumeraria, elegida de forma directa por los presidentes de corte sin que medie concursos de mérito, es vulnerable al direccionamiento de sus fallos. En cuanto a la sala donde perdió la querella, Sudaca ha cotejado que los tres vocales que ratificaron la sentencia coincidieron con Luis Carlos Arce en la Corte Superior de Justicia de Lima antes de que este se convirtiera en fiscal. Finalmente, parte de las afirmaciones por las que Sosa ha sido condenado como difamador son elementos tomados por la Fiscalía de la Nación en el caso de presunto tráfico de influencias abierto de forma preliminar contra los hermanos Arce.

Respecto a la declaración del exreo Manuel Pozo, el abogado de Luis Carlos Arce, Alexander Gonzales, dice que “evidentemente no hay asidero legal, ni el respaldo de elementos de prueba que debe tener toda versión, así sea testimonial. Debe estar respaldada por, siquiera, un elemento: cámara de vigilancia, conversaciones, mensajes, llamadas […]. Quizás por eso este señor Sosa recurre a ustedes pero hasta ahora no nos emplaza. Porque seguro sabrá que cuando nosotros tomemos conocimiento de ello vamos a tomar no represalias sino acciones por la vía legal. Evaluaremos una [nueva] querella o denuncia”. 

Los abogados de los dos hermanos Arce dijeron que Sosa tiene otra denuncia por difamación que un alcalde local le acaba de ganar y recordaron que este tiene abierto un caso por presunto tráfico de influencias.

Pero el policía en retiro tiene un contraargumento de fondo: está peleando contra personajes que, según él, controlarían el sistema de justicia de su lugar de residencia. Su versión es que vive un “acoso judicial despiadado” y que ello incluye la fabricación de pruebas en su contra. “La Fiscal de la Nación ha abierto procesos basada en las denuncias que yo he hecho. Ellos responden con querellas, pero querellas que debería ver un Poder Judicial independiente, no el de Ucayali, que ellos manejan”, reclama.

Las investigaciones

Carlos Sosa acaba de recibir una notificación para declarar contra Luis Carlos Arce el próximo 20 de enero. Se trata de la tercera investigación preliminar abierta el año pasado, por presunto tráfico de influencias, con base en indicios provistos por él. La fiscal suprema Bersabeth Revilla es quien lleva el caso.

Según los cargos que Sosa presentó, Luis Carlos Arce tendría injerencia en las salas de apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Ucayali. Antes de ser fiscal supremo y miembro del pleno del JNE, él era juez y presidió dicha corte entre los años 2004 y 2006. Su hermano, el juez Wilder Arce, ocupó el mismo cargo entre 2017 y 2018.

Como se mencionó líneas arriba, ese no es el único proceso con el que Sosa ha logrado arremeter legalmente contra los Arce. En enero del 2020, la Fiscal de la Nación Zoraida Ávalos abrió dos investigaciones preliminares. En la primera están involucrados Luis Carlos Arce, y sus hermanos Wilder y Nelton, por presunto enriquecimiento ilícito. Según los documentos que presentó Sosa, el miembro del pleno del JNE habría comprado, solo en el 2017 y al contado, cinco bienes inmuebles por más de US$170.000. También se han incluido más de 100 registros de compras y ventas de vehículos de los hermanos y sus hijos.

La segunda carpeta, por el presunto delito de tráfico de influencias, implica a Luis Carlos Arce junto a los exconsejeros Guido Aguila, Iván Noguera, Julio Gutiérrez, Orlando Velásquez y Pablo Talavera. Estos son hoy investigados en el caso Cuellos Blancos. Según la acusación de Sosa, todos los antes mencionados habrían concertado para que Wilder Arce fuera nombrado presidente de la Corte Superior de Justicia de Ucayali el año 2017.

El abogado del fiscal Luis Carlos Arce negó que las investigaciones abiertas le resten credibilidad a su defendido y consideró que solo se ha seguido el camino normal de todo proceso. “En esos tres expedientes aún no hay ejercicio de la acción penal. Todo proceso inicia con una denuncia, luego se abren las diligencias preliminares, y es ahí donde nos encontramos […]. El doctor Arce está llano a que todas sus investigaciones sean esclarecidas, hemos presentado ingente cantidad de documentos de descargo. En el caso del desbalance patrimonial hemos entregado más de 1.200 páginas de descargo”, asegura.

Para el abogado del otro hermano Arce, Wilder, estos procesos no prosperarán porque ellos tienen “la suficiente documentación para demostrar la inocencia” de sus patrocinados. Según él, “en la investigación de la fiscal de la Nación se demostrará que este señor [Sosa] está mintiendo y seguro se ganaría otra querella después de ello por vulnerar la imagen y la buena reputación de personas que se han ganado a pulso lo que hoy tienen”.

Según fuentes oficiales, los documentos que de los casos que lleva la Fiscalía de la Nación contra Luis Carlos Arce han sido solicitados por la Junta Nacional de Justicia (JNJ). En julio del año pasado, esta entidad inició un proceso disciplinario en su contra a raíz de los diálogos que protagonizó con el exjuez César Hinostroza.

Sosa se mantendrá en Lima por el momento. Aunque, dados sus problemas económicos, no sabe por cuánto tiempo podrá sostenerse aquí. “Temo por mi vida y la integridad de mi familia, por eso estoy acá, porque [en Ucayali] no hay seguridad jurídica y menos garantías personales contra mi integridad física”, dijo a Sudaca.

**Ilustración: Manuel Cárdenas.

 

Una ‘petroguerra’ legal entre Pluspetrol Norte SA y el Estado ha estallado. La primera bala se disparó el 8 de agosto de 2015, cuando la empresa de capitales holandeses terminó su contrato en el Lote 192, ubicado en Loreto, tras 15 años de explotación petrolera. Venía operando allí desde el 2000.

La compañía presentó, entonces, su plan de abandono del lote al Ministerio de Energía y Minas (Minem). El Minem lo rechazó. El principal motivo: la petrolera no está dispuesta a asumir la remediación de los pasivos ambientales, que comenzaron a generarse antes de que llegara a sacar petróleo de esa zona de la selva peruana. 

Según el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), sin embargo, a la compañía sí le corresponde hacerse cargo. ¿Por qué? Porque firmó un contrato de “cesión de posición contractual”. Explicaremos esta figura más adelante.

Antes, un poco de contexto: desde el 28 de agosto de 2015 la empresa canadiense Frontera Energy opera el Lote 192, aunque sus trabajos hoy están suspendidos por la pandemia. Su contrato acaba el próximo 5 de febrero. Ingresó a explotar el crudo después de que el gobierno realizara una mesa de diálogo con la población. La zona era un hervidero de conflictos sociales por la negativa de Pluspetrol para asumir su presunta responsabilidad sobre los pasivos ambientales.

El primer contratista del Lote 192 −antes llamado Lote 1AB− fue la estadounidense Occidental Petroleum Corporation of Perú, más conocida como “Oxy”. Se instaló por primera vez en ese territorio amazónico en 1971. Después, en 1985, la explotación pasó a la empresa Occidental Peruana INC, conocida como ‘Oxy Perú’, creada exclusivamente para absorber a su predecesora.

El 8 de mayo de 2000, Oxy Perú cedió su contrato a Pluspetrol Perú Corporation SA. El 1 junio del 2001, se firmó oficialmente el contrato entre la estatal Perupetro, que se encarga de negociar y suscribir los contratos de explotación de hidrocarburos del país, y la petrolera hoy cuestionada. Finalmente, mediante el decreto supremo 048-2002-EM se modificó el contrato de licencia de Pluspetrol Perú Corporation SA y este pasó a estar inscrito a favor dePluspetrol Norte SA. Ahora sí: vamos a la ‘petroguerra’ amazónica.

 

La protesta de la población en agosto de 2015, en el lote 192, tras el retiro de Pluspetrol Norte SA sin querer asumir el pago de la millonaria reparación ambiental, escribió un precedente. Desde esa fecha, Perupetro tiene que realizar una consulta previa con las comunidades antes de entregar la autorización de explotación petrolera a una empresa.

 

Las víctimas colaterales

El coordinador de la Federación de las Comunidades Nativas del Río Tigre (Feconat), José Fachín, ha asegurado a Sudaca que, desde la década del 70 hasta el 2007, las empresas petroleras que operaron en el Lote 192 −Occidental Petroleum Corporation of Perú, Occidental Peruana INC y Pluspetrol Norte SA− “revirtieron las aguas servidas de su producción a los ríos y cuerpos de agua, como aguajales y quebradas”.

Fachín explicó que el Estado, en todo ese tiempo, le dio “poca importancia” al tema y “no fiscalizó” a las empresas petroleras. Recién en el 2006, a raíz de la lucha del pueblo Achuar, en el río Corrientes, se consiguió que la petrolera trate sus aguas servidas para que no sigan siendo vertidas a los ríos.

Pero las aguas servidas vertidas por el Lote 192 han representado sólo una parte del impacto en la zona. El segundo factor contaminante, asegura Fachín, han sido los desechos químicos utilizados en la ciudad petrolera, que eran dejados a la intemperie, en el bosque. El tercero, las maquinarias inservibles que iban a parar a una especie de ‘cementerio’ en la selva. El cuarto, según el líder indígena, “fueron los derrames a raíz de una infraestructura antigua o no adecuada para la amazonía”. Los tubos se rompían constantemente.

Los ciudadanos que viven en el sector aledaño al Lote 192, una zona que congrega a unas 10 mil familias de los distritos Trompeteros, Parinari y Urarina de la provincia de Loreto, conviven con todo esto desde 1971. “La población sufre de cólicos, sobre todo los niños. Hay enfermos y muertos. No hay pescado. La gente va a sustraerlo a la frontera con Ecuador”, dice Fachín. 

El Ministerio de Salud (Minsa) realizó un estudio en el 2017, que recogió muestras de sangre y orina a 1.168 personas de los distritos aledaños al Lote 192. Ese informe, publicado en Convoca.pe, concluyó que la mitad de los pobladores presentaba metales tóxicos en su organismo, como plomo, arsénico, mercurio y cadmio, en niveles mayores a los permisibles.

El confuso laudo arbitral

Según el OEFA, tras acabar su contrato en el 2015, Pluspetrol tendría que reparar todo ese daño histórico. La petrolera no estuvo de acuerdo, y decidió llevar su reclamo a la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial (CIAC), con sede en Nueva York (EEUU). En febrero del 2017, el CIAC emitió un fallo. El problema: el texto es un poco confuso. Y la disputa entre las partes sigue. ¿A quién favorece el fallo?

Pluspetrol Norte SA ha entrado en liquidación y señala que no pagará la deuda al medio ambiente. El abogado de la empresa, Aurelio Loret de Mola, asegura que la decisión del laudo arbitral del año 2017 (ver imagen) le favorece y no le obliga a hacerlo. 

 

En los siguientes tres años, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) le volvió a rechazar dos veces más el plan de abandono a Pluspetrol. El abogado de esta compañía, Aurelio Loret de Mola, explicó a Sudaca que su representada no se hará responsable del pasivo ambiental porque el laudo arbitral dice que ello “no corresponde”.

“Lo que estamos sufriendo es un clarísimo atropello. Lo que el OEFA quiere, y ahora ha convencido no sé cómo al Minem y al Minam [Ministerio del Ambiente], es que nosotros incluyamos en el plan de abandono aquellos impactos ambientales que no solo no hemos causado, sino que han sido causados por las empresas que estuvieron antes que nosotros”, afirma.

Sobre todo −asegura Loret de Mola− este fragmento de la decisión del laudo arbitral es el que favorecería a Pluspetrol Norte SA: “Pluspetrol no asumió contractualmente responsabilidad u obligación de remediar afectaciones ambientales históricas causadas con anterioridad al 30 de agosto de 1985 ni causadas entre el 30 de agosto de 1985 y el 8 de mayo de 2000”.

“Los pasivos ambientales históricos, pasivos, viejos, anteriores a nosotros, esos no tenemos que remediarlos. Eso dice el laudo arbitral, que tiene categoría de cosa juzgada. Entonces, si no respetamos el derecho, si no respetamos la ley, si no respetamos el contrato y si no respetamos el laudo arbitral, simplemente no podemos continuar”, asegura.

¿A cuánto ascendería el pasivo ambiental que el OEFA quiere que Pluspetrol pague? “A más de mil millones de dólares. Yo creo que sí. Le estoy dando un número. No tengo un cálculo exacto”, estima el abogado. Hasta aquí, parecería que la balanza legal se inclina a favor de Pluspetrol, pero hay algo que Loret de Mola se ha olvidado de mencionar: la modalidad del contrato.

El especialista legal de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), Bryan Jara explicó a Sudaca que, dado que el el contrato de Pluspetrol se celebró bajo la modalidad de ‘cesión de posición contractual’, la empresa “sí tendría que asumir esos pasivos ambientales”.

“Anteriormente, Petroperú ya había suscrito un contrato. Entonces, considerando que ya había un contrato, ya habían obligaciones, y esas obligaciones también son de naturaleza ambiental”, dice Jara. Y agrega: “Entonces, sobre la remediación de estos sitios también implicaría que, cuando se celebró el contrato, en este caso específico, también se hayan asumido estas obligaciones”.

El momento de mayor tensión en este enfrentamiento petrolero ha ocurrido el último 30 de diciembre de 2020. Ese día, el Minam, el MINEM y el OEFA difundieron un comunicado en el que exhortaron a Pluspetrol a que “cumpla con sus obligaciones”. El documento pone énfasis en lo ya mencionado por la SPDA: que la modalidad del contrato con el que Pluspetrol Norte SA celebra su acuerdo con Perupetro se realiza por “cesión de posición contractual”.

 

El  MINEM, el MINAM y el OEFA publicaron un comunicado, el pasado 20 de diciembre, en el que le recuerdan a Pluspetrol Norte SA que tiene que asumir su responsabilidad por los daños al medio ambiente causados desde antes del 18 de mayo de 2000, fecha del inicio de las operaciones en el lote 192.  

 

Como consecuencia de dicha tipificación, el comunicado dice que “Pluspetrol Norte SA asume los derechos y obligaciones del cedente; y, por lo tanto, asume la responsabilidad ambiental a partir de la suscripción de dichos contratos y no [solo] desde el año 2000”. A través de un correo electrónico, el Minem respondió a Sudaca lo mismo: “La responsabilidad ambiental subsiste y deberá ser considerada como parte de las obligaciones pendientes de cumplir por parte de la empresa en liquidación”. La guerra sigue abierta.

El comunicado de las entidades públicas también abunda en números impactantes. Dice que la petrolera es responsable de más “1.500 impactos ambientales acumulados en el Lote 192 y en el Lote 8” y de la cancelación de 4000 UIT de multas coercitivas que “no ha cumplido”. Estas equivalen a más de US$4.9 millones, un monto separado del de la remediación ambiental.

Sobre ese tema, Loret de Mola aseguró a Sudaca que su representada “ha pagado todas sus multas”, que equivalen a US$30,7 millones de dólares y que ha invertido, además, US$88 millones como parte de su responsabilidad social.

¿Puede liquidarse sin pagar?

Pese a que el Minem no le ha aprobado hasta ahora su plan de abandono, Pluspetrol Norte SA tomó el último 15 de diciembre la decisión de entrar en liquidación. Tres días después difundió un aviso en el diario El Peruano, que fue publicado por Estratega Consultores SAC, la empresa contratada comandar dicho proceson. Eso fue lo que gatilló el comunicado del Minem, el Minam y el OEFA antes mencionado.

La razón para liquidarse es no asumir lo que no nos corresponde de acuerdo con la ley y que el Estado nos quiere obligar a asumir. No nos pueden obligar, porque es ilegal”, dice Loret de Mola. Según el abogado, su representada está dejando en sus arcas US$51 millones de dólares en efectivo y tanques de crudo de petróleo, valorizados en US$15 millones, que servirán para el pago de la liquidación de unas 6.800 personas que dependían directa e indirectamente de la petrolera. Son trabajadores y proveedores.

Jara, el abogado de la SPDA, afirma que en caso la empresa se liquide sin hacerse cargo del pasivo ambiental del Lote 192 “hay garantías financieras”, como la carta fianza que presentó al firmar el contrato, que “terminarían ejecutándose”. Aunque el especialista acepta que “ese monto no va a ser suficiente para la remediación de todos los sitios impactados”.

Sobre un probable embargo a las cuentas de Pluspetrol Norte SA, Loret de Mola respondió: “Si hicieran eso, le estarían quitando a los trabajadores su liquidación. Le estarían quitando a las comunidades nativas los compromisos asumidos por Pluspetrol Norte. Y le estarían quitando a los proveedores lo que le corresponde”.

Dueños y números

El control de Pluspetrol Norte SA lo posee hoy Pluspetrol Resources Corporation, una empresa offshore de las Islas Caymán. Según un documento presentado por Pluspetrol Camisea SA a la Bolsa de Valores de Lima, al 2017, Pluspetrol Resources Corporation tenía como “único accionista” a Pluspetrol Resources Corporation B.V., domiciliada en Holanda.

El Informe de Sostenibilidad de Pluspetrol (2017) recuerda que Luis Alberto Rey, exapoderado en Perú de Pluspetrol Resources Corporation, fue el creador de Pluspetrol SA en Argentina en 1977. En el año 2015, don Luis falleció y dejó su fortuna a su esposa, Edith Rodríguez. Un informe de la revista Forbes del 2019 coloca a la viuda como una de las 10 mujeres más ricas de su país, con una fortuna que bordea los US$2,000 millones.

En 2014, Pluspetrol Norte SA extrajo 14.000 barriles de petróleo por día, lo que le habría permitido obtener, solo en ese año, ingresos netos anuales superiores a los US$300 millones de dólares. Este es un cálculo que se ha hecho utilizando como base el informe ‘La situación actual y alternativas al lote 192’ (Pluspetrol, 2015).

¿Cómo se cuantifica el daño ambiental que existe en el Lote 192 desde 1971? El coordinador de la Federación de las Comunidades Nativas del Río Tigre (Feconat), José Fachín, ha manifestado a Sudaca que “faltarían ceros” para hacerlo. Fachín calcula, en sus términos, que el pasivo sobrepasaría los mil millones de dólares, estimados por Loret de Mola.

El lote 192 está ubicado cerca de la frontera con Ecuador, entre las provincias de Datem del Marañón y Loreto, en la región del mismo nombre. Posee cerca de 200 pozos petroleros en una extensión de alrededor de 500.000 hectáreas. Es atravesado por las cuencas de los ríos Pastaza, Corrientes, Tigre y Marañón.

 

El lote 192 está ubicado cerca de la frontera con Ecuador, entre las provincias de Datem del Marañón y Loreto, en la región Loreto. Posee cerca de 200 pozos petroleros en una extensión de cerca de 500 mil hectáreas.  

 

Jara, de la SDPA, recordó que existe un estudio de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos sobre los derrames de hidrocarburos en el Lote 192 que ha encontrado 32 sitios impactados y ha concluido que el monto de remediación, por esos daños, ascendería a S/680 millones. A eso habría que sumarle las multas, que Loret de Mola asegura pagadas.

Se protegen “codo a codo”

Mientras el conflicto entre Pluspetrol Norte SA con el Estado peruano continúa, el daño al medio ambiente sigue ahí. La protesta indígena de agosto de 2015 marcó un precedente en la lucha por remediarlo. Tras el término del contrato de Pluspetrol en el Lote 192, la población realizó una protesta social por los presuntos incumplimientos de la petrolera.

El conflicto acabó tras la firma de un acuerdo para evitar que las empresas evadan pagar los daños medioambientales: el 0,75% de la venta de cada barril de petróleo será destinada a un fideicomiso a favor de las comunidades. También se decidió que se realicen consultas previas con la población.

Entre el 20 y 22 de este mes habrá, en Lima, una reunión entre los representantes de seis federaciones indígenas y el Minem. Será una mesa de diálogo en la que se conversará sobre el futuro del Lote 192 y sobre la liquidación de Pluspetrol.

El corolario de esta historia, para el líder indígena, José Fachín, es que el conflicto entre Pluspetrol Norte SA, Minem, Minam y OEFA solo es una pelea mediática. ¿Por qué? Porque los funcionarios del Estado y la petrolera, dice, “se protegen”. “Hay una protección, un encubrimiento de funcionarios del Estado, sobre todo en Energía y Minas. Están codo a codo, mano a mano, con las petroleras” cuestiona.

Más salomónico, el exministro de Energía y Minas Carlos Herrera Descalzi considera que el conflicto entre Pluspetrol y el Estado  “está marcando un hito” nunca antes visto en la historia petrolera del país. Sudaca ha resumido su historia.

En septiembre del 2017, el actual ministro de Energía y Minas, Jaime Gálvez Delgado, trabajaba como gerente de desarrollo sostenible en la minera sudafricana Gold Fields. Ese mes decidió dar el salto al sector público. Pero no hay forma de cruzar la llamada ‘puerta giratoria’ sin tener, tarde o temprano, que mirar para atrás. Finalmente, ha llegado ese momento.

Gold Fields, el ex centro de labores de Gálvez, ha sido cliente de larga data de la firma de abogados CMS Grau, cuya área minera es célebre en el mundo del derecho corporativo. Este estudio fue el encargado de constituir, en noviembre del 2017, Nuevo Arcoiris SAC, una empresa creada con S/1.000, sin maquinaria y sin oficina propia. Su dirección, según los papeles, fue la misma que la del Grau: Av. Santa María, 130, Miraflores.

Nuevo Arcoiris fue creada, en estricto, como un fantasma. Una empresa sin activos significativos ni operaciones propias. Algunos de sus accionistas, incluso, son socios del área minera del bufete que le dio la vida. Luego, ocurrió lo esperable: mediante la ya conocida ‘capitalización de deuda’, el cascarón pasó a ser propiedad de una minera canadiense, Tesoro Minerals Corp.

Esa empresa, a través de Nuevo Arcoiris, acaba de obtener autorización para adquirir 21 derechos mineros en Tambogrande, una zona de frontera en Piura de la que la población ya ha expulsado antes a otra minera de la misma nacionalidad. Los dos decretos supremos emitidos a favor de Nuevo Arcoiris  (N°027-2020-EM y N°028-2020-EM) llevan la rúbrica de Gálvez y del flamante presidente, Francisco Sagasti.

Las 16.300 hectáreas de los 21 derechos mineros que se ha autorizado a Nuevo Arcoiris a adquirir. Fuente: Cooperacción.

Apuros y transacciones

Sagasti no esperó ni tres semanas tras asumir el cargo para despachar los decretos. El pasado 8 de diciembre, estos fueron publicados en El Peruano, autorizando a la empresa fantasma a algo tan valioso como un poema de Vallejo: hacer sus trámites de concesión para explorar si hay oro, plomo, cobre, zinc y plata en un territorio fronterizo con Ecuador, algo prohibido constitucionalmente para empresas de capitales extranjeros, pero permitido si es que se argumenta “necesidad pública”.

Este 2020 ha sido un año de mucha suerte para Sagasti y Gálvez. El pasado 17 de noviembre, el primero asumió la Presidencia del Perú, tras la caída de Merino y, antes, la vacancia de Vizcarra. Dos días después, el 19 de noviembre, nombró al segundo en el cargo de ministro de Energía y Minas (Minem). Hasta ese momento él tenía cuatro meses como viceministro de Minas en esa cartera.

Y parece que a Nuevo Arcoiris también se le ha presentado la virgen. Los decretos supremos indican que tiene como accionistas a la canadiense Tesoro Minerals Corp, con 99,9996%, y a Raúl Alfredo Ferreyra Martínez , con apenas 0,0004%. Ferreyra –sorpresa– es socio del área minera del Grau. Pero no siempre la empresa ha tenido esa composición en su accionariado.

El 21 de noviembre de 2017, Nuevo Arcoiris fue inscrita en la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp) con solo S/1.000. La empresa fue creada sin una oficina propia, sin máquinas, sin plana gerencial ni solvencia económica inmediata para un proyecto de envergadura, según consta en el kardex o carpeta de aumento de capital KR-401851 en la Notaría Paino.

El canadiense Patrick Jeremy Elliott adquirió, al constituirse la empresa, 999 acciones (el 99%) y la abogada María Cecilia Gonzales Guerra, también socia minera de Grau, apenas una acción. Elliott conformó el cascarón en calidad de turista, presentando apenas su pasaporte.

 Traspaso de acciones

¿Cómo se llegó a la actual composición accionarial de Nuevo Arcoiris? En mayo del 2019 hubo un aumento de capital originado por una extraña deuda con Tesoro Minerals, de S/259,712.96, registrada también en la Notaría Paino. Una empresa sin operaciones u oficina tenía una deuda de varios cientos de miles de soles con otra.

Y según consta en el documento titulado “Aumento de Capital por Capitalización de Créditos y Modificación Parcial de Estatutos”, hubo una junta de accionistas de Nuevo Arcoiris en la que se completó el premeditado traspaso de acciones. Fungió como presidente de Tesoro Minerals Corp., presentando un poder, otra socia minera del Grau: Amelia Marite Aragaki Nakahodo. Patrick Elliott, hasta entonces accionista mayoritario de Nuevo Arcoiris, estaba fuera del país.

Elliott es un ciudadano canadiense de 40 años que funge como parte del comité de asesores de Tesoro Minerals. Es un geólogo y empresario con perfil de cow-boy minero que, según su perfil de LinkedIn, ha trabajado en la búsqueda de metal en varios países de Sudamérica y hasta en la Unión Soviética. Lo ha hecho como empleado de distintas ‘junior’, que es como se le conoce a aquellas compañías que no se dedican a extraer el mineral sino a comprobar su existencia, y dimensionar los costos y necesidades de un proyecto.

La relación de Elliott con el Perú es larga. Asegura haber trabajado como geólogo en el megaproyecto arequipeño de cobre Zafranal, de capitales canadienses, y además registra un nutrido movimiento migratorio: 31 entradas y salidas de permanencia corta en el país desde el 2007. Se mueve entre México, Colombia, Brasil y Argentina. También está registrado como vicepresidente de desarrollo corporativo del grupo Globetrotters, que explora minerales en la región. Y, como casi todos los ejecutivos metidos en el mundo de las ‘junior’, se publicita como presidente de Pac Roots, una compañía dedicada al negocio legal de la marihuana.

Regresemos a la recomposición accionarial. “El presidente manifestó a la junta que la sociedad mantiene una deuda frente a su actual accionista, la empresa Tesoro Minerals Corp. por el monto ascendente a USD 78,203.24 equivalente a la suma de S/ 259,712.96. Deuda que la referida empresa tiene interés en capitalizar…”, indica el texto del kardex antes mencionado. El texto no precisa cómo se originó esa deuda si, desde su creación, Nuevo Arcoiris solo había realizado trámites preliminares para la obtención de las concesiones mineras en Piura.

En descargos enviados a Sudaca, Nuevo Arcoiris SAC aseguró que la acreencia que posteriormente se transformó en acciones de Tesoro Minerals se generó por los “trámites de conformación de la empresa, pagos de contabilidad” y “asesores externos”. “Son gastos que se deben asumir desde el día uno”, dijeron.

Los S/256 mil de deuda que tenía Nuevo Arcoiris SAC con Tesoro Minerals.

Sobre la transferencia de acciones de Patrick Elliott a Tesoro Minerals, la empresa explicó que esta se dio a través de un contrato de transferencia de acciones entre ambas personas (una natural y otra jurídica). Sudaca pidió copia del libro de matrícula de acciones para verificar todo lo señalado, pero la empresa respondió que se trata de una documentación privada.

Tesoro Minerals Corp. no posee una sucursal en nuestro país ni una partida de constitución en Sunarp. Solo tiene presencia real en el espacio electromagnético del Internet, es decir, en una página web: www.tesoromineralscorp.com. Esta es una práctica común en el opaco mundo de las ‘junior’, que aparte de Canadá o Australia suelen trabajar en países del tercer mundo abundantes en recursos naturales. “En este momento contamos con los activos necesarios para la etapa en la que nos encontramos”, dijo Nuevo Arcoiris.

El caso Manhattan

El Estudio CMS Grau ya tiene amplia –y quizás no tan buena– experiencia en Tambogrande. Curiosamente, en 1999 Miguel Grau Malachowski, de cuyo apellido toma el nombre la firma, y Juan Carlos Escudero Velando, actual managing partner de la misma, fungieron de apoderados de la minera canadiense Manhattan Minerals Corp. de cara al contrato de opción de constitución de sociedad anónima para el desarrollo de actividades mineras en ese distrito de Piura.

El derecho a la actividad minera ya había sido dado a la compañía previamente por el gobierno de Alberto Fujimori, mediante el decreto supremo 013-99-EM. Los dos decretos a favor de Nuevo Arcoiris firmados por Sagasti son estándar, casi idénticos a aquella norma.

Manhattan estuvo representada por los actuales socios del Grau, el mismo bufete legal que ahora es apoderado de Nuevo Arcoiris SAC.

En 2002, tras realizarse la primera consulta popular en Tambogrande, donde el 95% de la población dijo “No” a la minería, estallaron protestas que terminaron con la expulsión de Manhattan del país. El caso es emblemático porque se trató del primer proyecto minero de la historia en ser paralizado por oposición de una comunidad local, según la ONG Cooperacción. Desde entonces, los grandes empresarios mineros han hablado de Tambogrande como ‘el gran fracaso’ de la industria y han codiciado el momento de regresar a la zona.

La autorización para adquirir derechos mineros en Tambogrande que ha sido otorgada a Nuevo Arcoiris por el gobierno en tiempo récord está muy cerca de la zona donde Manhattan fue expulsada. Cooperacción ha publicado un reciente artículo en el que explica, a través de un mapa de geolocalización, que si bien los 21 derechos en 16.300 hectáreas no están exactamente en el mismo sitio (el proyecto de hace 20 años demandaba relocalizar todo un pueblo) la afectación sería similar porque se trata de un terreno agrícola.

El alcalde distrital de Tambogrande, Alfredo Rengifo, ha asegurado que la concesión ha sido otorgada a Nuevo Arcoiris SAC sobre hectáreas de tierras de agricultores cuyos derechos serán directamente vulnerados. Rengifo, además, ha anunciado un paro minero y la recolección de 10 mil firmas de tambograndinos para solicitar al presidente Sagasti y al Congreso la derogatoria de los decretos.

Incluso, la congresista del Partido Morado por Piura, Angélica Palomino, ha enviado un oficio –con el respaldo de su bancada, de la que hasta hace un mes formaba parte Sagasti– solicitándole al ministro de Energía y Minas la derogación de los decretos. “Dirigentes agrarios y ciudadanía […] ven con preocupación y malestar que el gobierno de transición emita dispositivos legales que deberían ser consultados previamente con las autoridades y representantes de mi región”, dice la carta.

 

 

 

El ministro Gálvez respondió a Sudaca en un correo electrónico que la concesión ha sido dada por “necesidad pública”. Aseguró que “la Ley General de Minería dispone que la industria minera es de utilidad pública y que la promoción de inversiones en la actividad minera es de interés nacional”. Ello porque “genera divisas para el país, aumenta la recaudación de impuestos, posibilita la distribución de canon”, entre otros.

Otro recuerdo: Kuntur y el gasoducto

Los elementos de la historia calzan con una conocida práctica del mundo empresarial, no solo en minería. En octubre de 2008, por ejemplo, la ‘empresa fantasma’ Kuntur obtuvo la concesión directa, sin concurso público, de la obra del primer gasoducto del sur (que luego se transformó en el proyecto Gasoducto Sur Peruano). No tenía capacidad financiera ni técnica. Al igual que Nuevo Arcoiris, fue constituida con la dirección jurídica de un estudio de abogados, el Muñiz, y carecía de oficina propia. La concesión de la obra la entregó el expresidente Alan García.

La empresa Conduit apareció después como propietaria de Kuntur, pese a que nunca hubo una relación formal entre ambas, como ocurrió entre Tesoro Minerals y Nuevo Arcoiris. Odebrecht se convirtió al poco tiempo en la encargada de construir el gasoducto para Kuntur y empezó a realizar los supuestos estudios preliminares de la obra. Como ha revelado Cuarto Poder, esto generó una millonaria deuda de Conduit con Odebrecht que aquella no podía pagar. A la postre, según documentos mostrados por el programa dominical hace tres años, fue dicha acreencia la que llevó a la brasileña a empezar la compra de acciones en Kuntur. 

El 28 de marzo de 2012, según los informes de las dos comisiones Lava Jato del Congreso, Odebrecht terminó la adquisición de Kuntur. Ya con el dominio de la zona, postuló a la nueva concesión del Gasoducto Sur Peruano y ganó. Tras estallar el ‘caso Odebrecht’, la multimillonaria obra quedó paralizada.

Conexión Canadá y los descargos 

En respuesta a un cuestionario enviado por Sudaca, el ministro Gálvez recordó que se reunió con representantes de Tesoro Minerals Corp en noviembre de 2019, en la convención minera PDAC 2019, en Canadá. Lo hizo, asegura, en su calidad de Director General de Promoción y Sostenibilidad Minera del Minem.

El ministro Gálvez no ha precisado por iniciativa de quién se realizó esa reunión formal ni ha brindado detalles de la misma. En convenciones de este tipo, empresarios mineros y funcionarios públicos se reúnen para tratar posibles futuras inversiones. Gálvez negó tener amistad ni vínculo laboral directo con Tesoro Minerals o sus abogados.

“Los decretos supremos publicados no otorgan ninguna autorización para realizar actividades mineras. Únicamente otorgan a la empresa solicitante el derecho de proseguir con sus procedimientos administrativos iniciados ante el Ingemet, a fin de obtener sus respectivas concesiones mineras”, añadió. Si bien es cierto que los trámites aún no han sido completados, los dos decretos son claros en especificar que autorizan a Nuevo Arcoiris a adquirir los derechos mineros en zona de frontera y a realizar actividad minera una vez que cumplan con el resto de requisitos legales y ambientales.

Sobre el conflicto social en la zona, Gálvez aseguró que el proyecto se desarrollará “solo si se llega a un consenso con la población” y que el proceso de participación ciudadana –cuyo resultado ya se puede adelantar de la posición del alcalde de Tambogrande– se da al final. Sobre el fallido antecedente de Manhattan Minerals, respondió que ahora “las actividades mineras han mejorado sus estándares sociales y ambientales” y que pueden coexistir con la agricultura.

Tambogrande otra vez vuelve a ser noticia, más por recovecos corporativos y cascarones empresariales que por los frutos de su tierra. Esta historia de mineras ‘fantasma’ y decretos express recién comienza.

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Francisco Sagasti, Partido morado

 

Es integrante del movimiento Fuerza Ciudadana y en septiembre, como parte de un acuerdo entre grupos políticos, se inscribió en el Partido Morado. Su intención era acompañar a Julio Guzmán en la plancha presidencial, pero ese lugar finalmente lo obtuvo la exministra de Educación Flor Pablo. Hoy defiende las coincidencias ideológicas entre el socialismo y el centrismo morado.

Ha sido gerenta de fiscalización de cuatro municipalidades: Lima Metropolitana, Los Olivos, La Victoria y Magdalena. En la última ejerció el cargo hasta el 30 de noviembre pasado. A los vendedores ambulantes afectados por sus operativos les dice que solo cumplió con la ley, que le exijan a sus alcaldes que trabajen más el área de desarrollo económico distrital y que ella buscará hacerlo como parlamentaria.

La candidata Paredes quiere llevar parte de su agenda municipal al Congreso: quiere cambiar la Ley Orgánica de Municipalidades y combatir el tráfico de terrenos. Se sigue considerando una mujer de izquierda, pero todavía no perdona a Verónika Mendoza por su fallida alianza con Vladimir Cerrón, a quien llama “misógino y homofóbico”, e insiste en que no sabe qué piensa su exjefe George Forsyth. En vísperas de Navidad, conversó con Sudaca.

En 2006 postuló al Congreso con el Partido Socialista y en 2011 con Fuerza Social. En su página web hay un texto que, refiriéndose a usted, dice: “en San Marcos conoce al Perú y al socialismo mariateguista que orienta su vida hasta el día de hoy”. ¿Se sigue considerando socialista?

Bueno, hay distintas interpretaciones del socialismo. Si el socialismo es un Estado fuerte que cobre impuestos, y estos se traduzcan en servicios y oportunidades para todas y todos, sí. Pero no estoy de acuerdo con los regímenes en los que hay partido único, control de la prensa, control del aparato del Estado por el mismo partido.

Se lo preguntaba porque el ideario del Partido Morado dice, textualmente, que el socialismo “no da una respuesta satisfactoria a las demandas y oportunidades de la vida moderna”. También dice que el republicanismo les permite superar al socialismo. ¿No encuentra cierta discordancia ideológica entre las agrupaciones?

No, porque este es un acuerdo político donde cada uno entra con sus esencias. Nosotros somos de centro izquierda. Ellos son de centro republicano. Sin embargo, encontramos coincidencias.

¿Qué coincidencia ideológica encuentran?

La del centro y los valores republicanos que de ninguna manera se contradicen con el origen socialista. Si el socialismo es una educación pública de primer nivel, soy socialista. Si la salud tiene que ser gratuita en los hospitales públicos, y que con tu receta vayas a cualquier farmacia y te la den pagada por el Estado, sí, estoy de acuerdo. Eso pasa en Francia, por si acaso, y son conquistas que la influencia del socialismo ha logrado. Lo que pasa es que en el Perú, en el afán de satanizar a la izquierda, satanizan cualquier origen ideológico que venga del socialismo. Pero eso es ignorancia pura y dura. Yo me defino como socialdemócrata.

El plan de acción de Fuerza Ciudadana es crítico con el modelo económico neoliberal e indica que, frente a eso, el Estado, como usted misma está diciendo, debe tener un rol más participativo. ¿El Partido Morado concuerda con esa idea?

En algunos puntos, sí. Por ejemplo, en la educación. ¿Quién tiene que garantizarla? El Estado, pues. Universidades públicas, salud pública, eso es un Estado fuerte. El acceso a la justicia. Todas las personas deben tener un abogado que se lo pague el Estado. ¿Hacia a dónde me quieren llevar?

La pregunta que quiero hacerle es sobre las actividades productivas del Estado.

Ajá, ya ves, ahí me quieres llevar. Para que haya productividad tienen que haber derechos. Para que un trabajador sea productivo debe tener educación de alta calidad. Pero también justicia. Primero eso, después lo otro. ¿Dónde está la contradicción? Lo que pasa es que quieren ir de frente a los temas productivos sin empezar con la esencia de la persona. ¿Tú has visitado el Loayza, el Dos de Mayo, el Bravo Chico [todos centros de salud públicos]? Parece un viaje al pasado. ¿De qué nos sirvió todo ese crecimiento? Entonces, no es una cuestión de hablar en abstracto del tema productivo, hablemos de los problemas concretos de la gente.

Postuló dos veces al Congreso y una vez a la alcaldía de Magdalena con partidos abiertamente de izquierda. A esta última lo hizo con Juntos por el Perú. 

Sí, soy una mujer de izquierda.

No tuvo buenos resultados en ninguno de esos tres procesos. No logró el objetivo de ser elegida. 

No, pero sí tuve muy buenos resultados. El problema es que la lampa arrastró. Pero le gané a los que habían invertido miles de soles en campaña. Hice toda mi campaña a pie y en bicicleta, y solo puse letreros en las casas. Y así le empaté al PPC. Respecto a las postulaciones anteriores, conquisté algo más importante que un cargo: posicionar el tema de los derechos LTGB dentro de una agenda política. Eso es un triunfo. Los éxitos electorales a veces no son el reflejo de éxitos políticos. Mi participación allanó el camino. Ahora estoy en el Partido Morado que tiene el matrimonio igualitario en su agenda parlamentaria desde antes que entre yo. ¿Eso ha sido producto del azar? No, ha sido una construcción política de la narrativa de los derechos de las personas. Creo que las preguntas que me haces es porque no creemos que exista el centro en el Perú y el Partido Morado es de centro.

De postular con partidos de izquierda, ahora lo hace con uno de centro. ¿Es un cambio de estrategia para revertir la tendencia de no lograr sus objetivos electorales?

No. Yo me voy de Juntos por el Perú. ¿Cómo vas a postular con una persona como Verónika [Mendoza], que intentó hacer un acuerdo con Cerrón, un hombre misógino, homofóbico, condenado por la justicia? Yo no podría acompañar a esa ciudadana.

¿A pesar de que ya no está con Cerrón?

No importa que ya no esté. ¿Por qué no está? ¿Porque no quiso o porque no pudo? Porque no pudo. Eso en derecho se llama delito en grado de tentativa. O sea, no lo pudiste hacer, pero lo hubieras hecho. Yo no podría estar al lado de ni tomarme una foto con el señor Cerrón. Creo que a él le daría asco tomarse una foto conmigo también, porque represento todo lo que desprecia. ¿Cuánto se demoró Verónika en decir que Venezuela era dictadura? Un montón de tiempo. Yo no.

l perfil de Susel Paredes con el Partido Socialista decía que el “socialismo mariateguista” orienta su vida.

Y si se trataba de ir con un candidato de centro, ¿no le hubiera convenido postular con George Forsyth, a quien tenía cerca y ha estado primero en las encuestas con bastante holgura?

Yo no hago política porque me convenga. Para eso hubiera escogido otros partidos, donde hubiera ganado elecciones. Yo no solamente participo para ganar, sino para afirmar posiciones. Además, no sé qué piensa el señor Forsyth.

Hace unos meses declaró a Cosas que Forsyth no tenía propuestas. ¿Todavía lo piensa?

Sí. Por ejemplo, lo de los jurados, haciendo la comparación con las películas, a mí me parece poco serio. Le tengo el mayor de los respetos, pero no sé qué quiere para el país. Yo sí sé qué quiere Julio [Guzmán] para el país, y lo puedes leer y contrastar con nuestras posiciones desde Fuerza Ciudadana. Eso nos diferencia. El señor Forsyth va con Restauración Nacional. ¿Cómo voy a postular con el partido de un pastor evangélico, que desprecia a mi comunidad, que desprecia las libertades de las personas? Aunque le cambien de nombre, mantendrá sus principios, ¿no? Nosotros pensamos que debemos tener un Estado laico.

Volvamos a un punto específico del plan de gobierno del Partido Morado. Indica que harán un referéndum para consultar el cambio de Constitución en el segundo año. ¿Cuál es su posición personal sobre el tema?

Sí habría que cambiarla, al igual que en Chile, porque es un documento promovido por un dictador: Alberto Fujimori. A nivel simbólico y político me parece que estaría muy bien que la cambiemos. Es un oprobio orientarse por esa Constitución.

¿Qué gana Fuerza Ciudadana con este acuerdo, además de que usted pueda ser candidata?

Ahora somos conocidos a nivel nacional, la gente sabe que existimos. Eso hemos ganado: visibilidad. Dos: afirmación. Tres: creemos que nuestras propuestas, que se han incluido en el plan de gobierno, van a poder hacerse efectivas.

¿Por qué no se concretó su participación en la plancha presidencial?

Es una decisión de la Comisión Política del Partido Morado. Ahora, estoy muy de acuerdo con esa decisión. Conozco muy bien Lima. La verdad es que me siento más cómoda en la lista con el número 1. Lima ha tenido un problema: sus representantes han funcionado como senadores. Muchos representantes de las regiones después han sido representantes por Lima, como [Yohny] Lescano. Yo quiero que la agenda de estos más de 10 millones de ciudadanos y ciudadanas esté presente y se trabaje. Que se represente a Lima. Por ejemplo, creo que se necesita trabajar desde la fiscalización y el control político el tema del tráfico de terrenos. Y es un tema en el que no se meten los congresistas sino para dar títulos, para hacer leyes que postergan la titulación. Con esos me voy a mechar.

Dice que siente que representa mucho a Lima.

Sí.

¿Cree que no fue incluida en la plancha presidencial para evitar que esta sea ‘muy limeña’?

Puede ser, ¿no?

Los invitados del Partido Morado han sido criticados en redes sociales por diferentes razones: por ser influencers, no tener experiencia política. ¿Qué respondería usted a esas críticas?

Que la Constitución señala expresamente que la libertad de expresión de las ideas es un derecho. Entonces, tienen derecho a opinar.

Hablemos sobre los informales. Usted ha ganado protagonismo mediático por sacar a los ambulantes de los espacios públicos.

Sí. Cumplo con lo que me dice la Ley Orgánica de Municipalidades.

Estamos en un país que es 70% informal. ¿La solución contra la informalidad es la confrontación?

No. Lo que yo planteo es que la Ley Orgánica de Municipalidades tiene que darle más fuerza a [la parte de] desarrollo económico, para que el ordenamiento del territorio tenga un correlato promotor de la economía. Entonces el enfoque de la ley no va a ser solo represivo. Ahora, yo lo que he hecho siempre es cumplir con lo que dice la ley. No cometo abuso de autoridad, cumplo. La ley dice ‘decomiso’, ‘retención’, y yo lo hago. Lo que pasa es que los que hacen desarrollo económico no tienen mi velocidad.

Quizá usted está poniendo la carreta delante de los caballos, al hacer primero la labor represiva sin que haya una continuidad de promoción.

En todo caso, han puesto la carreta delante de los caballos los congresistas, como siempre, porque la Ley Orgánica de Municipalidades ordena eso. El orden lo tiene [la gerencia de] Fiscalización y te da todas esas herramientas. Ese mismo peso no lo ha puesto en Desarrollo Económico. Entonces, hay que arreglarla, eso voy a hacer yo.

Mientras usted no esté en el Congreso y pueda cambiar esas disposiciones, ¿qué le propone a los ambulantes, a los comerciantes informales que viven de su venta, en un contexto de crisis económica?

Que le exijan a los alcaldes que hagan su trabajo. Por ejemplo, en Magdalena: la feria que hay ahora en el coliseo Chamochumbi y la de la propia plaza son iniciativas que propuso
[la gerencia de] Fiscalización. Yo, en mi experiencia, lo que he visto es que no se hace ese trabajo de promoción cuando sí se puede. Magdalena es la prueba.

Usted ha tenido un discurso de orden, autoridad y represión. ¿Cuál es su posición sobre la acción de la Policía en las protestas de trabajadores de empresas agroexportadoras?

El derecho a la protesta es un derecho que tenemos todos. Yo he protestado, el presidente Sagasti ha protestado, Julio [Guzmán] ha protestado. Soy sanmarquina, he vivido protestando. La policía tiene obligaciones, leyes, manuales y protocolos que cumplir. Entonces, esos que han disparado canicas tienen que ir presos. El señor [Manuel] Merino tiene que ir preso. El control del orden tiene reglas. En mi opinión, en el caso de la muerte de Inti y Bryan, hay responsabilidad por esos homicidios.

En el caso de los bloqueos de carreteras, ¿cree que los protestantes están haciendo vandalismo?

En el caso del volteo de la ambulancia [en Ica], por supuesto que están haciendo vandalismo. No se puede voltear una ambulancia. Esos trabajadores de la agroindustria tienen derecho a protestar, pero la policía tiene derecho a ordenar. Sin embargo, desde ambas partes tienen que controlar los límites.

¿Qué opina de la reacción del gobierno de Sagasti frente al problema laboral agrario?

Ha recibido una policía en una situación muy grave: 516 policías muertos de Covid, la institución desmoralizada. No los ha matado solo el virus, sino la corrupción. [A eso súmale] una bomba de tiempo que tenían los trabajadores del sector agroindustrial, que ya no daba para más. El Congreso debe tomar más responsabilidad y acelerar lo más pronto posible la aprobación del proyecto del nuevo régimen agrario. Sagasti está haciendo todo lo humanamente posible para resolver el problema en este contexto, pero tiene un Congreso adverso, golpista, y una policía de luto.

¿Cree que el mayor problema del Partido Morado en la campaña va a ser cargar con los errores que pueda cometer Sagasti?

Claro, el poder desgasta. Por supuesto que todo lo que haga nos afecta. Son los costos de hacer una campaña con un militante en el poder. Pero tengamos claro que este es un gobierno de transición y emergencia, este no es un gobierno elegido por el pueblo. No es un gobierno morado.

Si el Partido Morado gana y usted tiene la posibilidad de conformar el gabinete, ¿qué ministerio preferiría?

[Piensa] Bueno, estoy postulando para congresista, pero un ministerio que me encantaría, en el que creo que lo haría muy bien, sería el de Cultura.

“Durante todos estos años han querido imponer su versión como la verdad. Ellos implementan una política de mentira, de engaño. Están distorsionando la historia”, dice Carmen Amaro, hermana de Armando, uno de los nueve estudiantes de La Cantuta asesinados en julio de 1992 por el destacamento Colina. Los crímenes de lesa humanidad perpetrados por ese grupo de militares llevaron a la cárcel a Alberto Fujimori, como autor mediato.

Pero a los jóvenes estudiantes de la Escuela Naranja, el programa virtual de formación política del fujimorismo, les enseñan que el terrorismo de Estado no existió. El reportero de Sudaca que firma esta nota asistió con atención a las lecciones fujimoristas sobre el combate contra Sendero Luminoso y observó con interés los mensajes enviados por sus alumnos. ¿Qué aprendieron tras el cierre del curso?

El WhatsApp

En los últimos años se han revelado apasionadas y delatoras conversaciones entre líderes fujimoristas en grupos como‘Mototaxi’ y ‘La Botica’. La Escuela Naranja no fue ajena a esa tradición. Cada aula tuvo un grupo de coordinación en el que los alumnos compartieron indicaciones, resúmenes de clase y, por supuesto, opiniones políticas. El autor de este reportaje estuvo en el grupo denominado ‘#LaClaseDelChino-EN8’, con los más de 70 participantes del aula 8.

Uno de los temas recurrentes en el grupo fue la lucha contra el terrorismo. “Uno de los logros más importantes fue vencer al terrorismo. Salvaguardar la paz”, reiteró Keiko Fujimori en el evento de clausura de la escuela, este lunes 21, cuya foto abre esta nota. Pero para mantener el compromiso naranja con esa idea parece imprescindible encontrar antagonistas. El ‘terruqueo’ y las calificaciones de ‘rojos’, ‘caviares’, ‘comunistas’ y ‘terroristas’ a quienes no piensan como ellos son persistentes. 

“[Este] es el nuevo terrorismo, crear inestabilidad política en las calles”, escribió en el grupo, por ejemplo, una de las participantes el 17 de noviembre, sobre las marchas que derrocaron al gobierno de Manuel Merino. Ni el actual presidente de la República se salvó de esas calificaciones. “¿Sabías que Sagasti ha venido actuando en el Perú desde 1992 usando a los movimientos subversivos para lograr un sistema de gobierno con visión progresista?”, escribió uno de los alumnos.

Una de las participantes califica como ‘terrorismo’ a las protestas que derrocaron al gobierno de Merino.

“Este gobierno es de puros comunistas”, intervino otro. “Los rojos ya tomaron todo el Estado, solo ahora les toca empezar a perseguir y consolidar el gobierno inclusivo. O sea, aceitar a la gente para eso. Ya lo dijo el comunista de Sagastegui [sic], el Perú se va endeudar por 30.000”, remató un tercero.

Lecciones antisubversivas   

La currícula de la Escuela Naranja incluyó una clase sobre la acción de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el terrorismo y otra sobre la toma de las universidades por Sendero Luminoso. La primera la dictó el excongresista y vicealmirante en retiro Carlos Tubino. Se tituló “El rol de las Fuerzas Armadas en el gobierno de Fujimori” y el ponente aseguró que los cuestionamientos de violaciones a los derechos humanos fueron aislados y mínimos.

“Es falso, con ‘f’ mayúscula, que hubo terrorismo de Estado. No se dejen sorprender”, sostuvo Tubino.Según él, hubo sólo 25 mil muertos en la guerra interna y no los casi 70 mil que consigna el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). “La historia es esta, no la que tratan de formar algunos terroristas derrotados y algunos tontos útiles, que terminan tergiversando los temas de derechos humanos”, afirmó.

“El terrorismo son acciones que tienden a crear caos y terror en la gente. En casos como El Santa o Pativilca [los militares] secuestran y desaparecen a los campesinos, y hacen pintas en alusión a Sendero Luminoso para crear terror. Por supuesto que hubo terrorismo de Estado”, responde Gloria Cano, abogada de Aprodeh. La conferencia de Tubino, sin embargo, fue alabada en el WhatsApp de los alumnos naranjas. “Muy clara y precisa la intervención de Carlos Tubino en la guerra contra el terrorismo. Es un ejemplo de lucha y valentía de nuestro héroe Alberto Fujimori”, compartió una de ellas.

Un participante en pie de lucha defiende la verdad naranja.

La exposición sobre la incursión senderista en las universidades, en tanto, fue dictada por el coronel en situación de retiro Walter Jibaja. Se tituló “Liberando a las universidades del terror”. El ponente explicó que parte de la estrategia de Fujimori para pacificar el país fue establecer bases militares en los centros de educación superior. Su conferencia también recibió halagos en el grupo de WhatsApp.

“Que buena la clase de hoy. Tenemos que agradecer que gracias al presidente Alberto Fujimori tuvieron paz nuestros hijos y los jóvenes universitarios porque fue el único que pudo parar esa masacre terrorista que había tomado las universidades, cambiándole la ideología a los jóvenes. Por eso tenemos que agradecer a nuestro chinito, el mejor presidente que tuvo el Perú. ¡Por eso! ¡Viva EL FUJIMORISMO! ¡Viva ALBERTO FUJIMORI! ¡Viva FUERZA POPULAR!”, escribió una emocionada participante.

La gran omisión naranja

Así como Tubino sostuvo que la única verdad es la que ellos cuentan, en el grupo de WhatsApp sobraron los mensajes con la misma opinión. “Es importante educar a nuestros jóvenes para que conozcan la verdad del fujimorismo y no se dejen envenenar en los colegios y universidades”, publicó uno de los participantes. Pero Tubino y Jibaja omitieron información: ninguna de las exposiciones mencionó los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas. La negación del terrorismo de Estado, como era de esperarse, también implica la omisión completa del accionar del Grupo Colina.

Un error de tipeo delator.

Hay peruanos que aún no saben qué fue el Grupo Colina. Algunos son alumnos de la Escuela Naranja. “¿Alguien puede confirmarme una cosilla…? Lo que pasa es que un profe está diciendo ahorita en su clase, mostrando un arte… Algo sobre gente incinerada y puesta en latas de leche gloria en el gobierno de Fujimori. ¿Esto es verdad? ¿Alguien sabe algo de eso?”, preguntó una alumna. En el grupo nadie le respondió. 

Los restos de cuerpos devueltos en cajas de leche Gloria –no en latas– fueron de algunos de los nueve alumnos y un profesor asesinados por el Grupo Colina después de ser secuestrados de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, conocida como La Cantuta. Entre ellos estuvo el hermano de Carmen, cuya declaración abre esta nota. Pero no fue el único operativo del destacamento. La matanza de Barios Altos, en la que 15 personas fueron asesinadas, incluyendo un niño de 8 años, también fue de su autoría.

Aunque es correcto afirmar que el responsable principal de los actos criminales durante la guerra interna fue Sendero Luminoso, como bien indica la CVR, el Grupo Colina es un actor que no puede dejar de ser mencionado en una clase sobre el rol de las Fuerzas Armadas en los años 90. Al menos, no en una que pretenda ser completa.

¿Por qué se debe mencionar el terrorismo de Estado al hablar sobre la guerra interna? “La importancia es que puedes empezar a abrir diálogos. El joven puede investigar por él mismo”, aclara Gladys Ayllón, magister en Derechos Humanos y doctora en Educación. Cuando se ofrece a los jóvenes una sola versión de lo que sucedió, explica, hay adoctrinamiento.

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Reclamar memoria

Los familiares de las personas asesinadas por fuerzas del Estado transitan todavía por un largo proceso de búsqueda de justicia. Y para ellos es fundamental construir memoria. El silencio y la omisión los afecta. “La verdad sobre la derrota de las organizaciones subversivas es diferente de la ‘verdad oficial’ construida en la década del 90”, dice el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

En su exposición, Tubino dijo que los cuestionamientos de violaciones de derechos humanos fueron aislados y mínimos. “Se implementó una política sistemática de violación de derechos humanos. No era un grupo aislado, había una logística. Su rol era asesinar y desaparecer personas”, responde Carmen Amaro, la hermana de Armando. Y la CVR ha sido explícita. “El despliegue incluyó procedimientos de eliminación selectiva y otras formas de violaciones de los derechos humanos”, dice en referencia a la estrategia antisubversiva de Fujimori.

Lo que sucedió, para Carmen, está claro. “Lo que nos ampara es que hay sentencias judiciales. Judicialmente se les ha ganado”, sostiene. La opinión de un familiar de una víctima, aunque imprescindible para entender a los afectados por el discurso fujimorista, puede parecer obvia. Lo imprevisto, sin embargo, es la posición de alguien que participó en la guerra desde el otro lado, empuñando las armas.

Sudaca se comunicó con un exagente de inteligencia que participó en operativos que la justicia ha determinado que estuvieron ordenados por el gobierno. Su nombre no puede ser revelado. Su posición es que la acción del Grupo Colina fue necesaria para terminar con el terrorismo, una idea que probablemente Tubino comparta. El problema es que, así la comparta, omitirla borra del mapa también a los perpetradores directos.

El exagente concuerda con Carmen en que el silencio sobre las acciones del Ejército merece revisarse.Aunque, claro, entiende por qué no los mencionan. “No vamos a esperar que reconozcan lo que tuvimos que hacer. En inteligencia nunca esperamos reconocimiento. Pero es necesario dar explicaciones”, dice. Por supuesto, él está en la orilla opuesta a los familiares de las víctimas. Sostiene que no hubo violaciones a los derechos humanos. Su posición busca justificar los hechos, no omitirlos.

Cuando se le preguntó si se sentía traicionado por el fujimorismo, respondió: “Quién no se va a sentir afectado de que no se reconozca el sacrificio que hicimos”. Y remarca que cuando salga de la cárcel quiere hablar. “Espero que en alguna oportunidad nos den el estrado y nos escuchen”, afirma. El silencio es criticado desde orillas opuestas.

Los alumnos de la Escuela Naranja están siempre muy atentos para ‘no dejarse manipular’.

Riesgos sociales

“Para cualquier persona que tiene entendimiento de lo que pasó, este negacionismo resulta ridículo. Las diversas acciones están documentadas”, resalta Cano. La abogada también explica el riesgo de subestimar las omisiones. “Me preocupa que quieran llevar esa mirada unilateral, sesgada, a las posiciones oficiales”, dice sobre un eventual gobierno fujimorista, que este medio ha evaluado improbable, pero no imposible.

Sudaca buscó los descargos de la Escuela Naranja a través de su coordinadora académica, Flor Meza. La también candidata al Congreso por Fuerza Popular prefirió no declarar. “Mi función es netamente académica”, argumentó.

La omisión naranja no es solo una anécdota. Para Cano, si no hay conocimiento de la verdad, los crímenes tenderán a repetirse. Ayllón es más radical. “Tienes gente fundamentalista. Estamos reproduciendo personas con fuerza de negación. Falta empatía hacia el otro. No podemos construir una sociedad democrática si no importa lo que siente y piensa el otro”, afirma.

“¡Muy interesante las clases de la Escuela! ¡Sería muy importante compartirlas con los jóvenes y que conozcan nuestra verdadera historia! Mis clases las compartí con ellos y mi hija, que está a puertas de cumplir 15 años lo hizo igual con sus amigas del colegio. Muchas veces estos jóvenes están llevando el odio de sus padres y desconocen mucho de nuestra historia”, escribió una de las alumnas en el grupo de WhatsApp. “Debemos unirnos, informar a nuestros hijos… y que no se dejen manipular”, publicó otra.

Carmen Amaro, la hermana de una víctima del grupo Colina, deja el mensaje que le enviaría a los alumnos de la Escuela Naranja que no conocen lo que hizo el destacamento: “antes de creer, sean investigadores”. 

Fin de curso

El fujimorismo está construyendo su propia versión de la verdad. El mes pasado Sudaca analizó el caso de la supuesta revolución educativa fujimorista, también mencionada en la Escuela Naranja, que llevó –entre otros– al caos y la precariedad del mercado universitario. Pero este caso es más grave porque involucra a víctimas mortales.

“Tengo 18 años y ahora sé que no es verdad lo que me decían del presidente Fujimori”, comentó uno de los inscritos en el evento del lunes. “La Escuela Naranja es la verdadera historia contemporánea de nuestro país”, remató otro. La verdad incompleta ha sido propagada. Al terminar el evento de clausura de la escuela, Keiko Fujimori dijo: “Gracias por defender al fujimorismo”.

Queda en manos de todos los ciudadanos definir qué verdad va a trascender en la historia. Las elecciones de abril serán un termómetro para medir la potencia de la desinformación y la exacerbación del discurso antagónico naranja. Mientras tanto, el Perú sigue bastante lejos de alcanzar la reconciliación. El silencio, para ello, es el peor veneno.

Nota de edición: Alejandro Guzmán, el autor de esta nota, también escribió el artículo La versión naranja de la educación. Ese artículo fue firmado con un seudónimo para evitar que el reportero sea sacado de la Escuela Naranja y de sus grupos de Whatsapp. El reporteo continuaba para esta segunda publicación. Ahora que ha terminado el curso, su nombre puede ser revelado sin problemas. 

En esta nota hemos decidido mantener en reserva la identidad de los alumnos del fujimorismo, dado que no se trata de autoridades ni figuras políticas públicas. Los pantallazos que acompañan el texto, así como las citas literales que se reproducen en el mismo, son apenas unos pocos fragmentos de las conversaciones que este medio ha podido recopilar. 

La primera gran marcha nacional fue el jueves 12. Manuel Merino tenía dos días en el cargo y no habían jurado aún sus ministros. La convocatoria principal fue en la Plaza San Martín, escenario de las grandes movilizaciones sociales del país. Aunque la marcha era pacífica, la policía arrojó bombas lacrimógenas como si fueran globos y disparó perdigones a la gente al estilo paintball. Y así lo hicieron también el sábado.

Pero no solo intentaron detener el paso de la gente con armas. También con infiltrados. Muchos ciudadanos advirtieron la presencia de miembros del Grupo Terna –especializado en tácticas de seguridad urbana– de la Policía Nacional del Perú (PNP), y lo denunciaron por redes sociales desde el inicio de la marcha. ¿Por qué un grupo especializado en combatir la ‘pequeña’ delincuencia acudiría a una protesta social pacífica? Fuentes cercanas a la Policía explicaron a Sudaca que esto no tiene sentido práctico ni se corresponde con las funciones para las que fue creado. 

Para explicarlo es necesario retroceder algunos años. Los Terna pertenecen a la División de Operaciones Especiales, también conocida como Escuadrón Verde, creado en el 2003. Este sector forma parte de la Región Policial Lima, y se le conoce como la Unidad de Inteligencia Táctica Operativa Urbana. Su objetivo es luchar contra bandas criminales urbanas, marcas y atracos al paso, entre otros delitos. En los operativos que realizan, varios de ellos van vestidos de civil, camuflados para intervenir los delitos en flagrancia. Otros monitorean la operación y acuden como refuerzos, pero ya con indumentaria policial, detallaron las fuentes policiales.

No fue sino hasta el 2014 que el Grupo Terna alcanzó visibilidad y apoyo político durante la gestión de Daniel Urresti en el Ministerio del Interior (Mininter). El actual congresista de Podemos Perú es el verdadero ‘papá’ de los Terna: fortaleció la división con más personal y capacitaciones. Durante su paso por el Mininter, proyectó llegar a los 10 mil efectivos. De hecho, una brigada de policías franceses especializados en criminalidad llegaron al Perú para dar cursos de observación, vigilancia y seguimiento, adiestramiento en uso de armas de fuego, intervención de inmuebles y reducción de intervenidos a mediados de su gestión, aseguró el Ministerio del Interior aquel año.

Según Urresti, los franceses felicitaron a la PNP por el nivel de los Terna. En 2014 el ex ministro precisó al extinto programa Sin Medias Tintas que los Terna están enfocados en reducir índices de delincuencia común, camuflándose como civiles. Sus intervenciones son en el momento del crimen. “Solo están dedicados a la lucha contra la microcomercialización, los carteristas, los arrebatadores, y para eso no se necesitan estudios superiores”, indicó.

Vale decir que el actual ministro del Interior, Gastón Ramírez, lideró la Región Policial Lima en el 2018, sector al que pertenecen los Terna. Quien mejor que él, entonces, para entender que, con esas credenciales tácticas del grupo, no tendría sentido que acudan a las marchas. Por sus tareas y formación, no son policías entrenados ni preparados para controlar multitudes. Aún así, ya se ha hecho costumbre en Perú que se infiltren en las manifestaciones, donde se les ha acusado de ‘sembrar’ pruebas y detener arbitrariamente a manifestantes pacíficos.

Infografía compartida durante la dirección de Daniel Urresti que resume las labores del Grupo Terna. Fuente: MININTER.

Denunciados en redes sociales

Sudaca pudo contabilizar más de 50 fotos y vídeos difundidos durante la marcha del jueves, donde los protestantes denunciaban la presencia de los Terna. Se pueden apreciar agentes de la policía vestidos de civiles, en una tarea de infiltración entre los grupos de manifestantes. Se les acusaba, además, de intervenir arbitrariamente a la gente y azuzar a los protestantes para realizar vandalismo.

Estos reportes llegaron hasta las redes oficiales de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Jan Jarab, representante del organismo para la región, constató casos de detenciones realizadas por policías vestidos de civiles sin identificarse como tales. También instó a las autoridades peruanas a “poner fin a este tipo de procedimientos incompatibles con las normas internacionales de derechos humanos”. 

Al día siguiente de la primera marcha nacional, la PNP se pronunció al respecto, embarrando su credibilidad aún más:

https://twitter.com/PoliciaPeru/status/1327302946070138882

En el punto cinco del documento, niegan la presencia del Grupo Terna como parte de la estrategia policial en la marcha. Como se observa en el siguiente vídeo, un sujeto vestido con una polera negra, jeans oscuros y zapatillas blancas se aleja de unos manifestantes que le reclaman su presencia dentro del grupo. Al sentir la presión de la gente, el policía decide sacar su pistola y disparar al aire para atemorizarlos. Sin embargo, no lo consigue y junto a un compañero suyo aceleran el paso para huir por el Centro Cívico.

https://twitter.com/Tom_QM/status/1327089808460689418

El fotoperiodista Diego Miranda capturó una imagen donde se puede reconocer –a la izquierda– a un personaje vestido de forma similar al del anterior video. Junto a otros cuatro ‘compañeros’ suyos, intervienen a un manifestante horas antes del momento del disparo al cielo en el que el Terna habría escapado de la multitud

Un ciudadano es intervenido entre cinco sujetos, incluyendo al policía que horas más tarde dispararía al aire para huir de la gente. Foto: Diego Miranda.

Lo negaron

En una entrevista a Willax TV el viernes, el ministro Gastón Rodríguez, admitió que el individuo de las fotos era un policía. Pero de la Montada –a caballo– y en su día de franco (descanso). En un pronunciamiento fuera del Hospital Almenara, Jorge Lam, subcomandante general de la PNP, reconoció la presencia de los Terna en el primer día de manifestaciones –después de la vacancia de Vizcarra–, pero no el jueves en la movilización nacional.

Lam explicó que la presencia de los Terna tras la vacancia tuvo como objetivo intervenir a infiltrados violentos entre las protestas. Esto para frenar los daños a la propiedad y la agresión con diversos objetos a la policía. De hecho, Rodríguez reconoció a Lam como el responsable de desautorizar la presencia del Grupo Terna durante una reunión general de directivos de la PNP al inicio de la manifestación.

Según Lam, solo se infiltraron los Terna el lunes para proteger a la gente y a la policía contra ‘otros infiltrados’. Entonces, si la marcha del jueves estaba reuniendo a miles de personas más y tendría mayores posibilidades de sufrir por infiltración de personas violentas, ¿ya por qué se retiraría a los Terna? 

“[La presencia de los Terna] son un montón de versiones para desprestigiar a la institución encargada de velar por el orden interno”, dijeron el titular del MININTER y el líder máximo de la PNP en el transcurso de la semana. Mientras tanto, una chica grabó y publicó el momento exacto en que cinco efectivos policiales le piden retirarse del lugar, por encontrarse en una “zona de conflicto”. El video fue publicado el día jueves a las 11:33 PM.

https://twitter.com/feministakawaii/status/1327107410889216008

Durante varios segundos, se puede observar que tres de estas personas llevan gorras con la palabra “POLICÍA” y en la visera llevan la palabra “TERNA”. Además, algunos utilizan chalecos sobre ropa de civil con la frase “INTAO TERNA” a la altura del pecho. Incluso, una mujer lleva la gorra policial, pero todavía sigue vestida como civil, en una pésima estrategia de  camuflaje entre los manifestantes. La chica intervenida le exige que se identifique, pero esta persona nunca lo hace.

La estrategia de camuflaje de los Terna ya casi no es invisible para la gente, pero lo sigue siendo para las autoridades del gobierno saliente. Los reportes en las redes sociales dan cuenta de su presencia en la primera marcha nacional, y serían Rodríguez y Lam los responsables principales de autorizar su participación en las manifestaciones pacíficas. La represión policial tuvo varias caras. ¿Volverá a infiltrarse la PNP con los Terna entre las protestas pacíficas?

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Una de las consecuencias de las últimas movilizaciones ha sido el retorno del debate sobre una nueva Constitución, como parte de las reformas que el Perú necesita de cara al bicentenario de su independencia. Si se requiere una modificación total o parcial de la Carta Magna, las vías más idóneas para lograrlo y los puntos específicos que demandan un cambio urgente son hoy –con más fuerza que en los últimos veinte años– parte de la discusión pública.

Y no es coincidencia que esto haya crecido con el descontento de los jóvenes, reflejado luego en las protestas a nivel nacional. Una semana antes de que el Congreso decida vacar al expresidente Martín Vizcarra, una encuesta de Datum reveló que el 56% de los peruanos estaba a favor de tener una nueva Constitución. Otro 27% dijo estar en contra. Entre quienes apostaban por el cambio, el 31% respondió que la principal razón es incrementar los castigos a los corruptos y el 25% señaló que no podíamos continuar con la Constitución concebida luego del autogolpe de Alberto Fujimori. Un 20% consideró que se deberían incluir mayores sanciones para los delincuentes.

La opinión ciudadana –que el lector puede juzgar justa, acertada, errada o extraviada– está sobre la mesa. A la par, se ha creado una nueva bancada en el Congreso que tiene un nombre bastante explícito, Nueva Constitución, y que se suma a similares pedidos –por ejemplo– del Frente Amplio. Así, es oportuno evaluar lo más conveniente para el país. ¿Qué camino es el más viable para los cambios que la Constitución requiere? ¿Cuáles son esas reformas urgentes? ¿Es necesario el cambio total o una reforma parcial?

Las vías 

El abogado constitucionalista Luciano López recuerda a Sudaca que existen dos caminos para las modificaciones a la Constitución. El primero es a través del Congreso de la República: el artículo 206 contempla la posibilidad de que se puedan hacer reformas parciales. “Pero no soy partidario, los congresos nos han demostrado que son de visiones cortoplacistas, que se llevan por intereses de coyuntura, no han sido capaces de llevar una reforma política,el próximo parlamento que venga va a ser tan igual que este o el disuelto”, opina.

El especialista precisa que el otro camino es el referéndum: una consulta promovida por la ciudadanía. “La única posibilidad de hacer una reforma total con la Constitución actual es llamando a un referéndum. O que la presión ciudadana desemboque en una herramienta legal como el referéndum. La Constitución reconoce el derecho de los ciudadanos a convocar a referéndum”, señala.

López plantea que en esa convocatoria se consulte a la población si quiere una Asamblea Constituyente o quiere a una comisión que se encargue solo de reformas parciales. Él es partidario de la creación de una convención nacional que vea cambios específicos. “Un órgano que se dedique solo y exclusivamente a ver las reformas, terminan su trabajo y se van, plantean reformas hacia el futuro. Un Congreso no te va a ver algo así, al menos ya nos lo han demostrado”, dijo.

Su propuesta tiene un elemento clave: que el proceso no quede atrapado en el sistema político y partidario que nos llevó a la crisis. O, en otras palabras, que no sean los mismos políticos que han generado el caos del último mes los que redacten las reformas. Buscar independientes para que hagan el trabajo es un método que también podría aplicarse en caso se optara por redactar toda una nueva Constitución.

“Propongo que la convención se forme por voto popular con listas independientes para participar. De esa manera no te pones en manos de los partidos. Es más o menos lo que se hace en Chile, las elecciones para elegir a los miembros de su Asamblea Constituyente se van a hacer el mismo día que las elecciones generales en Perú, y ellos han elegido una fórmula en la que van a participar miembros de los partidos y listas independientes. Creo que podríamos buscar gente que no le interese estar en partidos pero le interese participar en una reforma estructural”, explica.

El constitucionalista dice que “lo rescatable del último quinquenio es que nos ha demostrado que el sistema político tiene una serie de fallas, no tiene como desahogar, por ejemplo, las tensiones entre Ejecutivo y Legislativo. Tenemos un sistema demasiado parlamentarizado”.

El economista y exjefe de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP Juan José Marthans, por su parte, tampoco le cierra las puertas a un referéndum como primera vía para una nueva Constitución. “Primero hay que definir qué se necesita modificar de la Constitución y en el caso extremo ponerlos a consideración de un referéndum, para que se defina si hay cambios o no, en qué espacios, en qué temas, y sobre eso se trabajen a nivel del gobierno o de Asamblea Constituyente las reformas del caso”, añade.

“Hay que propiciar el cambio de la Constitución con ciertos lineamientos. La que tenemos ahora lamentablemente se ha dado al amparo de uno de los gobierno más corruptos en la historia del Perú, eso no es una buena distinción para un peruano que tenga un mínimo de vergüenza democrática en el país”, asegura. El centro del debate pasa, entonces, del cómo –mediante cambios puntuales o un nuevo texto– al qué.

Principales reformas

¿Qué es exactamente lo que se debe cambiar de la Constitución? López considera que lo más conveniente es un cambio parcial, donde el tema prioritario son los capítulos vinculados a la estructura del Estado. “Ahí está la gran reforma, ahí sí hay que cambiar todo, requiere una profunda reforma”, dice.

“Al capítulo económico no le haría mayor modificación. La experiencia nos ha demostrado que el gran problema que tiene el Perú es la informalidad, entonces una buena estrategia puede ser establecer cambios constitucionales pero para incentivar del Estado una serie de obligaciones destinadas a la formalización de la economía”, agrega. En el capítulo 2, relacionado a derechos sociales y políticos, podrían hacerse ajustes vinculados al derecho a la salud, la seguridad social y las pensiones.

Marthans considera que la prioridad entre las modificaciones que necesita la Carta Magna está en el terreno político, pero no niega la posibilidad de que se cambie el capítulo económico. “La Constitución ha sido sistemáticamente violentada en todos sus capítulos, incluyendo el económico”.

Marthans hace un llamado sensato a los empresarios: “oponerse a una reforma va a ser un gran problema, ello podría exacerbar los ánimos, hay que ser inteligente”. “Lo ideal –matiza– es que en este último ambiente [el económico] se genere una reforma sin mellar los pilares básicos y el alcance de la definición de subsidiaridad del Estado. Creo que es esencial que se mantengan esos pilares a efectos de evitar un retroceso”.

Como primer punto a modificar propone la necesidad de reforzar los mecanismos que permitan evitar “niveles de concentración extremos” en mercados. Para eso hay que darle un rango constitucional a Indecopi, el ente regulador encargado de velar por la libre competencia, agrega. También afinar medidas para que el capítulo económico sea respetado por todos los agentes económicos, así como remarcar que el Parlamento no tiene posibilidad de iniciativa de gasto.

“Si es que se evalúa la posibilidad de una nueva Constitución, tiene que hacerse con mucho cuidado porque si se abre la posibilidad del capítulo económico y se afecta negativamente el rol subsidiario del Estado y la autonomía de ciertas instituciones con carácter institucional, entonces vamos a dar un paso atrás inmenso”, insiste.

Tanto López como Marthans son partidarios, en primera instancia, de hacer reformas puntuales al texto constitucional. Pero ninguno de los dos se horroriza con la posibilidad de redactar una nueva Carta Magna, incluso si esta decisión parte del voto popular. El debate, tanto en las calles como en la clase política, está abierto. Toca abordarlo y no huir de él.

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