Se produjeron ayer domingo elecciones regionales y locales en Colombia. El gran derrotado, el petrismo, particularmente en Bogotá, donde la alcaldía la ganó Carlos Fernando Galán Pachón, hijo de Luis Carlos Galán, quien fuera asesinado en 1989 por la mafia. En la capital colombiana, el oficialismo pensaba triunfar con la candidatura del exsenador Gustavo Bolívar, quien sólo obtuvo el 18.71% de los votos.

Así, nuestros vecinos se suman a la misma ola de derechización regional que se ha apreciado en Chile, en Ecuador o en Paraguay, y que en Argentina no prosperó por culpa de los errores de campaña de Javier Milei, quien, así, no supo capitalizar el enorme descontento popular con la gestión del peronismo.

No es cierta, pues, la narrativa izquierdista de una ola roja en la región. Todo lo contrario, parece haber una vuelta a posturas más centradas o abiertamente derechistas, producto, sobre todo, de malas gestiones de los gobernantes de izquierda, que defraudan a sus propios electores rápidamente.

En el Perú se mantiene una inclinación ideológica mayoritaria hacia el centro y la derecha, pero el problema que tenemos para que ello se plasme en resultados electorales, es múltiple, básicamente centrado en tres factores: inmenso ánimo antiestablishent de la ciudadanía, proliferación de candidaturas de centroderecha y ausencia de un candidato que parezca reunir las condiciones de aglutinamiento necesarias para derrotar a una izquierda que hace menos de un año tenía extendida la partida de defunción por su complicidad con el gobierno de Pedro Castillo.

Hasta hace poco, lo sucedido en México, Colombia, Brasil, Chile, Bolivia y Argentina, además del propio Perú, impulsaba la idea de un retorno de la izquierda a los fueros gubernativos, pero el acelerado deterioro de sus malas gestiones ha hecho que el panorama cambie o empiece a dar síntomas de esperanza de que haya sido una ola pasajera que pronto será revertida.

América Latina se está quedando atrás en el panorama global. África misma es vista hoy con más expectativa por los grandes capitales mundiales. Malas políticas económicas y parálisis en las reformas que muchos países emprendieron hace décadas, han logrado ese lamentable panorama. Ojalá la ola derechista se extienda, se retome el cauce modernista y pronto, Latinoamérica vuelva a ser la región prometedora que hace poco fue.

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Hay responsabilidad, sin duda, de este gobierno en los resultados económicos y en la escalada de inseguridad ciudadana -dos temas que suponen actos ejecutivos directos-, pero también es cierto -como subraya hoy el premier Otárola en entrevista de Milagros Leiva en El Comercio– que gran parte de los problemas que hoy enfrenta el país se deben a la nefasta gestión de Pedro Castillo en el año y medio que estuvo sentado en Palacio.

Castillo destruyó la confianza empresarial y ciudadana (se desplomó la inversión privada y se fueron del país casi medio millón de peruanos), colapsó al Estado, deshizo la tecnocracia eficaz en buena parte de las instituciones públicas y se dedicó a robar y permitir que lo hicieran todos sus allegados.

Ese es el balance de la gestión de la izquierda en el ejercicio del poder. Nada bueno que rescatar, absolutamente nada. Como bien recuerda Otárola, citando a Ollanta Humala, la izquierda no sabe gobernar. Y lo ha demostrado fehacientemente en las dos gestiones recientes que ha tenido (Pedro Castillo y Susana Villarán) y en otra más lejana (el primer gobierno de Alan García).

Nos libramos de una desgracia, merced al golpe psicótico del 7 de diciembre del 2022, que Castillo hizo confiado en que las Fuerzas Armadas lo iban a respaldar (algún día saldrá a la luz quién lo convenció de ello: debe asumir su corresponsabilidad en el fallido golpe).

Hoy estamos mal, pero hubiéramos estado infinitamente peor si Castillo hubiera seguido en la Presidencia de la República. Él y su recua de ganapanes corruptos e ineficientes. Ahora transitamos por una estabilidad mediocre, pero hemos salido del desastre cotidiano que suponía tener al corrupto de siete suelas que resultó siendo el maestro chotano.

La caída de Castillo, sin embargo, ha servido para que la izquierda cómplice de su gestión se lave la cara y hoy se muestre como virginal oposición al gobierno de Dina Boluarte. Habrá que hacer acto permanente de memoria cívica para que el pueblo no olvide que la izquierda plena se sumó de comparsa a la ineficaz y corrupta gestión de Castillo y no renunció jamás a las migajas de poder que se le ofrecían, ni aun cuando ya se conocían las trapacerías que se cometían en las esferas palaciegas.

La del estribo: hoy a disfrutar del buen teatro peruano, con una obra que promete: El hombre que corrompió a una ciudad, basada en la novela de Mark Twain. Bajo la dirección de Mateo Chiarella, convoca a un elenco formidable. Participan Alfonso Santisteban, Haydeé Cáceres, Alberto Isola, Luis Peirano, Víctor Prada, Celeste Viale, Milena Alva, Ricardo Velásquez, Graciela Paola, Augusto Mazarelli, entre muchos otros. Una megaobra en el flamante auditorio Nos del Centro Cultural de la PUCP. Entradas a la venta en la propia web institucional.

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Ayer publicamos un informe sobre la maravillosa experiencia de Proinnóvate, entidad a cargo del Ministerio de la Producción, que ha logrado éxitos notables en apoyo de la pequeña y microempresa, incorporando innovación y, sobre todo, el concurso efectivo de la academia (de lo cual se habla mucho, pero no se hace nada).

Es menester mencionar el nombre de Alejandro Afuso, un tecnócrata de primer nivel mundial, director ejecutivo de Proinnóvate, con gran experiencia en el sector público y que es prominente funcionario, a quien organismos como el BID o el Banco Mundial siguen en sus proyectos, a sabiendas de su excelencia profesional.

Lo que ha logrado con Proinnóvate es de quitarse el sombrero. Equivalente a su extraordinaria labor como director de Foncodes en la década de los 90. Fue tan eficiente en su tarea que alguien como Julio Cotler llegó a decir que Afuso le había arrebatado las banderas de la lucha social a la izquierda. Lastimosamente, fue retirado del cargo y Foncodes fue malversado y hoy en día, que sería de inmensa utilidad para afrontar el fenómeno del Niño, está prácticamente abandonado y a punto de desaparecer.

En un país como el Perú es casi imposible encontrar islas de excelencia en la administración pública. Antes las había varias, hoy, con la pauperización terrible que perpetró el régimen de Castillo, quedan muy pocas. Haría bien el gobierno de Dina Boluarte y en particular la ministra Ana María Choquehuanca en mirar el caso de Proinnóvate con atención, que allí está la clave para que remiende el fallido Estado peruano.

Es políticamente inviable esperar que un gobierno tan precario, sin respaldo ciudadano y sin oxígeno político, como el de Boluarte, emprenda reformas mayores, como lo sería la reforma del Estado, pero lo que sí se le puede exigir es que al menos mantenga incólumes los nichos en los que el Estado peruano actúa con solvencia, como es el caso de la institución que referimos. De allí puede sacar buenos ejemplos de cómo actuar en otras instituciones que andan a la deriva y sin atinar a funcionar ejecutivamente, gastando lo que tienen que gastar y haciéndolo en lo que se debe y no en planillas doradas o burócratas inútiles, como suele suceder habitualmente en el Estado peruano.

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Alejandro Afuso, Innovación, Pequeñas empresas, Proinnóvate

ProInnóvate cofinancia proyectos de innovación y emprendimiento a empresas de todos los sectores y niveles, emprendedores innovadores, entidades de soporte al emprendimiento, asociaciones de productores y gremios empresariales, entidades del sector público y entidades académicas.

Desde el 2007, ProInnóvate ha cofinanciado más de 6,300 proyectos, por un monto aproximado de 920 millones de soles. Un dato muy importante es que los beneficiarios han aportado con más de 440 millones, lo que hace un total aproximado de 1,260 millones de soles.

Del total de proyectos cofinanciados, los beneficiarios han sido, alrededor del 90%, micro y pequeños empresarios. Estos proyectos han permitido que 1,195 empresas lograran desarrollar un nuevo o significativamente mejorado producto o proceso. Asimismo, 1458 empresas obtuvieron una certificación con estándares internacionales y 553 empresas lograron incluir tecnologías digitales dentro de sus distintos procesos.

Es importante destacar que en el caso de ProInnóvate, el ratio de productos o procesos innovadores que llegan al mercado es 4 de 10; siendo el ratio promedio reportado en la literatura de estudios realizados por especialistas en el tema, 1 de 10.

Se han creado 693 nuevas empresas innovadoras, a través de los concursos para emprendedores. De ellas, más del 70% continúa operando hasta la fecha y han levantado capital por más de 350 millones de soles, generando 64% más de empleo con 38% más de salario que los emprendimientos tradicionales.

Estos negocios fueron incubados o acelerados en universidades peruanas. ProInnóvate está financiando a 31 incubadoras en 12 regiones del país, con un capital de alrededor de S/ 600.000 por tres años para que puedan crecer. Por ejemplo, la incubadora “1551” de la UNMSM, desde el 2017, ha apalancado entre 150 y 160 startups y unos 30 spin-off. Además, ha asesorado a más de 24 universidades públicas en la creación de su incubadora.

De acuerdo con el estudio del BID “Capital Humano para un Sistema de innovación Próspero. Caso País Perú” (2015), el capital humano se ha convertido en el motor económico central para muchas naciones. Desde el 2019, ProInnóvate ha lanzado más de 35 programas para potenciar el capital humano del ecosistema de innovación y emprendimiento peruano, beneficiando a más de 2000 emprendedores e innovadores, gestores de innovación, gestores públicos, entre otros, donde más del 50 % pertenece a regiones del interior.

El presupuesto del año 2023 para ProInnóvate es de 164 millones de soles. La ejecución presupuestal durante los años 2021 y 2022 fue de 89% y 98%, respectivamente.

ProInnóvate es la primera entidad de Produce en obtener el ISO 37001:2016, Sistema de Gestión Antisoborno, habiéndose evaluado recientemente con la primera auditoría de un año.

Algunos ejemplos de proyectos de innovación cofinanciados por ProInnóvate son:

AGP Perú. Prototipo de vidrio automotor con tecnología controlable por tacto y por aplicación, excelente confort óptico y térmico al interior, disminuyendo el uso de aire acondicionado.

AGP atiende a más de 500 clientes en 50 países. Su participación en vidrio blindado es de 45%, contando entre sus clientes a BMW, Lexus, Mercedes Benz, Audi, Lotus y Porsche. Para el 2023 espera un incremento en las ventas de 56% respecto al 2019, para alcanzar los US$ 104 millones.

EcoCarbón. Carbón ecológico a base de residuos 100% naturales (cáscara de coco, castaña, arroz, shapaja, aguaje, etc), mejor calidad que los carbones comunes (dura dos veces más), combustión lenta, inoloro y sin aditivos.

Comercializa 5 mil toneladas de ecocarbón, que representa más de 50 mil hás de bosque protegido. 2 tipos: Ovni para supermercados y Briquetas para pollerías y otros, por S/ 2 millones anuales. Productos con sello ecoeficiente del MINAM. Propuesta para exportar a Europa y Estados Unidos

Clúster Banano del Perú. 95% del banano es orgánico, el 60% del banano orgánico es de Comercio Justo y el 60% de los exportadores pertenecen a este Clúster.

Los principales mercados son: Europa (69 %), América del Norte (25%), Asia (5.9%). Logró que 200 hectáreas de asociaciones y cooperativas de Piura fueran certificadas con Huella de carbono.

Como otro resultado del proyecto, se incrementó la producción de banano orgánico de 1500 a 2500 cajas de 18 kg. por hectárea al año.

Savia de esparrágos. 85% de la exportación del espárrago es por vía aérea, por su corta vida útil. El costo aéreo es el triple del marítimo (US$ 5 vs US$ 1.5 – caja 5 kgs).

La tecnología desarrollada logra mantenerla hasta por 26 días, lo que permite seguir compitiendo con México, segundo exportador, cuyo mercado principal es EEUU y su acceso es vía terrestre.

Cuenta con patentes y permisos de la FDA y del SENASA.

Casi el 50% del mercado actual (25 millones de cajas) puede utilizar esta tecnología, con un impacto de casi USD 47 millones por temporada.

MALI: innovación cultural. El proyecto tuvo como objetivo conocer la situación de los museos, así como sus retos y oportunidades en el campo de la innovación.

Se trabajó la “Agenda de Sostenibilidad para los museos y centros expositivos de Lima”, una ruta hacia museos más sostenibles.

Se ejecutó un programa de formación para más de 100 profesionales de museos y centros expositivos de más de 40 instituciones de Lima. También se implementó la plataforma de registro en línea para visitantes.

Algunos ejemplos de emprendimientos cofinanciados por ProInnóvate son:

Manzana Verde. Plataforma que ofrece un marketplace saludable accesible para LATAM. Cuenta con planes alimenticios personalizados y asesoría nutricional online. Gracias a su app y asesoría nutricional, ha entregado más de 600 mil órdenes de alimentos a más de 10 mil personas.

Ha incursionado en el mercado mexicano, a través de una ronda de 200 mil dólares a mediados del 2020 y en el 2021 cerró una ronda de inversión de 1.5 millones de dólares para su expansión por más ciudades.

Agros. Startup de Piura que usa la tecnología para transformar a organizaciones de productores rurales en organizaciones de productores digitales. Promueve oportunidades para que pequeños agricultores puedan acceder a servicios financieros mejorados, mercados competitivos y teleasesorías especializadas para incrementar su producción y acceder a nuevos mercados.

EcoEvol. Catalizadores ecoamigables para vehículos, desarrollados por GreenTech Innovations, reduce las emisiones de monóxido de carbono hasta en un 88% y las de humo hasta en un 84%, además ayuda a ahorrar combustible hasta en un 20%.

Se comercializan en Perú, México, Bolivia, Colombia y Ecuador. Cuentan con patentes en Argentina, Bolivia, Chile, México, Estados Unidos y Unión Europea.

Smart Doctor. Startup de telemedicina, que actualmente opera en Perú, México, Colombia y Brasil con programas de salud y bienestar para empresas, enfocada en crear una cultura de salud preventiva entre los trabajadores.

La empresa se inició con el servicio de médicos a domicilio; luego evolucionó a la telemedicina y, actualmente, brinda programas de salud y bienestar a clientes corporativos de más de 7,000 empleados.

Sinba. Hace negocio con la basura producida en Lima y tratada en su Centro Inclusivo de Recuperación Circular (CIRC), con apoyo de herramientas como la inteligencia artificial. El año pasado, Sinba generó S/. 3 millones en ventas y este año prevé llegar hasta los S/. 5 millones, duplicando la cantidad de residuos procesados, pasando de 10 a 20 toneladas de residuos orgánicos e inorgánicos por día.

Arcux Arquitectura. De la región Arequipa, es una plataforma de formación online para el sector de la construcción. A la fecha, cuenta con más de 80 cursos y con más de 100,000 estudiantes de 25 países, entre estos: Perú, México, Colombia, Ecuador, Argentina y Chile.

Silabuz. Plataforma digital para capacitar a niños en edad escolar en habilidades digitales y programación, con más de 18 mil estudiantes. Cuenta con una comunidad de mentores que resuelven las consultas en tiempo real.

Como parte de su plan de responsabilidad social, ofrece cursos gratuitos a escolares de 15 países de habla hispana de bajos recursos.

Pixed. Startup social dedicada a la creación, desarrollo y fabricación de soluciones tecnológicas accesibles para personas en situación de discapacidad. Las prótesis desarrolladas son de extremidades superiores (mano, brazo y hombro), entre las que se encuentran prótesis mecánicas, biónicas y exoesqueletos de rehabilitación.

Chazki. Plataforma de logística urbana y delivery por demanda. Ha levantado capital Serie A por US$ 7 millones (Grupo Falabella y Talitop Holdings de México, convertidos por socios minoritarios). Tiene 7 mil afiliados en 24 ciudades de México, Colombia, Argentina, Chile y Perú y más de 200 empleados.

Referente en América Latina, busca posicionarse como el primer unicornio peruano, con más de US$ 1 mil millones.

Cuatro de los ocho peruanos que figuran en la lista de los 35 emprendedores innovadores reconocidos con el Premio Innovators Under 35 Latam (IU35 Latam) de la Revista de Tecnología en español (The Technology Review), del Instituto de Tecnología de Massachusetts – MIT, fueron beneficiarios de ProInnóvate. Estos son: Gianina Honorio, CEO de Tinnitus Perú, que diseñó una tecnología para brindar rehabilitación a personas con tinnitus; Miguel Ángeles, creador del robot Irbin, que segrega residuos y botellas usadas para un segundo empleo; Rodrigo Coquis, CEO de Greentech Innovations, que desarrolló un catalizador ecoamigable para vehículos a motor y maquinaria pesada; además de Víctor Morales, creador de Alfi, una app de juegos que promueve la alfabetización e inclusión financiera.

Este premio se otorga anualmente a todos aquellos innovadores e innovadoras menores de 35 años que, aplicando la ciencia, la tecnología y la investigación, brindan soluciones a asuntos y problemáticas reales en esta parte del continente. En esta edición se seleccionaron a líderes procedentes de Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, México, Perú y Venezuela.

Haría bien la ministra de la Producción, Ana María Choquehuanca, en conocer de esta acción institucional formidable y buscar de aumentarle el presupuesto. La ayuda a la micro y pequeña empresa no pasa por regalarle dinero a los empresarios de Gamarra., como tradicionalmente se cree, sino por generar cadenas de valor como las comentadas, que, con poca inversión, multiplica resultados, dentro de un marco de absoluta transparencia en el manejo de los recursos públicos.

 

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La irracionalidad política antifujimorista ha intentado menoscabar un logro geopolítico histórico para el Perú como la firma del acuerdo de paz con Ecuador, que acaba de cumplir 25 años, la misma que se logró en base a la tozudez bienvenida del expresidente Alberto Fujimori y la sapiencia e inteligencia del entonces canciller Fernando de Trazegnies.

Antes de ello, todos los eneros se producían escaramuzas en la frontera norte y a veces escalaban en conflictos, como en el caso del segundo gobierno de Belaunde, con el incidente del llamado “falso Paquisha”, en 1981, o más intensamente durante el régimen fujimorista en el conflicto del Cenepa, en 1995, guerra que, crudamente, debemos admitir que perdimos y que solo se suspendió luego de una jugada psicosocial brillante, la de exponer la flotilla de los MIG 29 comprada -hoy se sabe corruptamente- a Bielorrusia, que asustó a los militares ecuatorianos.

Difíciles negociaciones diplomáticas condujeron al acuerdo de Itamaraty, que mantuvo a salvo las fronteras originales, cediéndose tan solo el espacio simbólico de Tiwinza, que tanta alharaca “nacionalista” despertó en la izquierda tradicional peruana, la misma que hoy saliva por una desmembración del sur andino y la constitución de una república aymara.

La salida del horror inflacionario, la reinserción del Perú al mundo, la destrucción del Estado paquidérmico que sufríamos, la derrota del terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA y la paz con el Ecuador, son los grandes logros nacionales conquistados durante la década de los 90, que el Perú hace mal en no rememorar con orgullo. Y no lo hace por los odios antifumoristas que ya hace rato dejaron de ser un síntoma de vitalidad democrática para convertirse en un lastre que atrapa al país en el estancamiento político.

Sumando exportaciones e importaciones, el comercio con el Ecuador se ha multiplicado por 11 veces desde la firma del acuerdo (las exportaciones han pasado de 80 a 1304 millones de dólares y las importaciones de 118 a 934). Indudablemente, el crecimiento de la economía peruana (que exporta nuevos productos e importa más) tiene mucho que ver, pero entre países que se detestan la posibilidad de que el comercio crezca es menor que entre países que tienen excelentes relaciones. Nuestras exportaciones pesaban 1.2%, ahora pesan 2.0% (y eso es importante considerando cómo han crecido las exportaciones mineras a China y otros países).

Ha hecho muy bien la presidenta Boluarte en resaltar el hecho invitando y condecorando al mandatario ecuatoriano, Guillermo Lasso. Desprendida de prejuicios, reconoce un triunfo diplomático bilateral, pero que tiene una connotación política que suma a los activos fujimoristas y que la historia no puede esconder bajo tierra.

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acuerdo de Itamaraty, economía peruana, Ecuador, negociaciones diplomáticas

Mientras los portavoces tradicionales y nuevos del centro y la derecha peruanos sigan creyendo que hacer política es lanzar mensajes en twitter o posts en Facebook, dar entrevistas en RPP, canal N o Willax y alguna declaración a un medio escrito, serán desbordados por la izquierda radical o por algún outsider que aparezca (véase con atención la incursión en política, anunciada en Sudaca por Carlos Álvarez, quien dedica buena parte de su tiempo a recorrer el país y es ultraconocido presencialmente).

La visita concreta tiene un impacto mayúsculo acá y en cualquier país del mundo. Acaba de suceder en Argentina. Milei barrió en las PASO en varias provincias, pero las descuidó, no las volvió a visitar y permitió que el peronismo hiciera campaña intensa allí, y en la primera vuelta se le fueron los votos (es una, entre otras, de las razones del triunfo inesperado del peronista Massa).

Es una tarea, además, que requiere de larga duración. No se recorre el Perú en tres meses. Es un axioma gastado y anacrónico aquella máxima de que los candidatos deben hacer campañas cortas y de último minuto para evitar ser avasallados por la crítica. Hay que asomar cabeza con antelación. Eso es lo que manda la coyuntura actual.

Muchos candidatos con los que hemos conversado acusan al empresariado de no brindarles ningún apoyo y que realizar visitas al interior del país cuesta dinero y mucho, que no es tan fácil. Puede ser una razón válida, pero no se necesita organizar grandes mítines, sino simplemente visitar los lugares elegidos, caminarlos, ir a mercados, hablar con la prensa de la zona, reunirse con líderes locales, etc. Eso es pasaje, hotel y viáticos, no es más. Si ya no les alcanza ni para eso, bueno habría que preguntarles cómo pensaban hacer campaña.

Y en particular, lo que la centroderecha necesita es ganar presencia en el sur andino, que de otro modo se va a volcar masivamente hacia la izquierda radical. Ya lo hemos dicho. El sur andino representa el 18% del electorado nacional. Si la izquierda radical obtiene en primera vuelta del 2026 lo mismo que obtuvo en la segunda vuelta del 2021 (más del 80%), ya allí nomás tendrá el 15% de la votación nacional asegurada y un fijo pase a la segunda vuelta.

Hay terror, sin embargo, de los candidatos de centroderecha de visitar una plaza adversa. Y el miedo en política se nota. El arrojo rinde frutos y eso es lo que está, hasta el momento, ausente en los más de veinte candidatos de este sector del espectro ideológico, que a punta de apatía van cavando su propia tumba electoral.

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Carlos Alvarez, El sur andino, Izquierda Radical, la derecha

Lima se encuentra entre las 20 ciudades más peligrosas del mundo, según reporte de Global Index. Supera, inclusive, a Tijuana, la ciudad símbolo del descontrol delincuencial por la influencia predominante del narcotráfico.

Ha fracasado el plan Boluarte, sin ambages. Los estados de emergencia decretados en varios distritos de la capital y del país no han hecho que disminuya un ápice la ola delictiva de asaltos, asesinatos y extorsiones, la nueva plaga que asola nuestro país.

El reporte en mención solo ha estudiado Lima. Si lo hubiera hecho en otras ciudades del país, seguramente más de una ciudad peruana ingresaría al top 20 que ha sido publicado, porque si la delincuencia es un problema creciente en la capital peruana, lo es ya crónico en otras zonas del país, dominadas por la delincuencia.

Son tres cosas las que debe y puede enfrentar un gobierno tan precario como éste: la crisis económica, la prevención contra el Niño y la lucha contra la inseguridad ciudadana. Ninguna de las tres las acomete con eficiencia.

No se está poniendo en su justa dimensión, el impacto político de la inseguridad ciudadana. Al representar una falla básica del Estado, alienta a la ciudadanía a buscar fórmulas políticas fuera de la caja, antisistema. Cada celular robado (y se roban cinco mil al día en el país) es un voto potencial para cualquier candidato disruptivo.

Lo que se quiebra, con el crecimiento de la inseguridad ciudadana, es el Estado de Derecho y se alienta el discurso autoritario de la mano dura, emparentado con las opciones más radicales en el escenario político actual.

Estamos haciendo todo lo posible para que el 2026 surja un candidato antiestablishment. Después, no nos sorprendamos de lo que aparezca. Los medios hacen caja de resonancia de los delitos, los empresarios actúan como si con ellos no fuera, los precandidatos políticos -salvo honrosas excepciones- no hacen de este tema un eje central de su narrativa. Le están dejando el terreno vacío para quien quiera convertir ese estado de pánico social y de legítima indignación, en munición electoral potente e irrebatible.

 

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Candidatos antisistema, Delincuencia en Lima, elecciones 2026, inseguridad ciudadana

“Hay cuatro tipo de países en el mundo: los países desarrollados, los países no desarrollados, Japón y Argentina”, decía con ironía Simon Kuznets, premio Nobel de Economía en 1971.

Aludía con ello a la particularidad de la nación del Plata y que traemos a colación luego del sorpresivo resultado electoral de este domingo, que le dio el triunfo en primera vuelta al peronista Sergio Massa, cuando muchos especulaban con el triunfo en ella, del ultralibertario Javier Milei.

Milei se equivocó luego de las PASO, las primarias, en las que obtuvo un triunfo contundente, y pensó que la tenía fácil para la elección real, no cejando, por ende, en su estilo disruptivo y beligerante, intransigente y agresivo. A la postre, causó miedo y ello fue aprovechado por Massa, quien dedicó su campaña a generar susto respecto de las propuestas de Milei (”el pasaje en bus, que cuesta 50 pesos va a costar 700 si gana Milei”, por ejemplo), y frente a ello, el candidato de La Libertad Avanza, en lugar de refutarlo, respondía con mayor virulencia.

Si uno quiere cambiar el modo de pensar de una nación, como Argentina, es correcto patear puertas y romper vidrios, porque no hay otra manera de remontar un río caudaloso como es el pensamiento peronista arraigado en la sociedad argentina, pero si se quiere ganar una elección hay que ser más centrado e inteligente con la administración de la mesura.

Si se quiere irrumpir en un escenario bipartidista y ser protagonista partiendo de la nada, está bueno ser radical y disruptivo (Milei en dos años ha logrado gran resonancia política, al extremo de aspirar aún a hacerse de la presidencia de la República), pero si se quiere ganar una elección se debe invocar al centro.

Ya Milei ganó la batalla cultural al imponer una narrativa liberal en un país inclinado al intervencionismo estatal. Así no gane en la segunda vuelta, ha logrado asentar un discurso que no se había escuchado nunca en Argentina y seguramente, de ganar Massa, lo obligará a aplicar algunas de las medidas propuestas por el candidato de La Libertad Avanza, más aún con la presión legislativa que va a aplicar. Pero si quiere ganar la batalla política pendiente, tiene que moderar su discurso, su estilo y apuntar al electorado tradicional argentino (el sindicalizado, el receptor de subsidios -casi la mitad de la población- el provinciano que lo votó masivamente en las PASO y luego regresó al peronismo).

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Contra los pronósticos de todos los analistas políticos argentinos y las expectativas de la propia población, el peronista Sergio Massa encabezó la primera vuelta con alrededor del 36% de la votación, dejando en segundo lugar a Javier Milei, con cerca del 31%, con quien disputará la segunda vuelta el próximo 19 de noviembre.

¿Cómo han podido votar millones de argentinos por quien fuera ministro de Economía y responsable directo del desastre inflacionario que hoy azota el país?, es lo que muchos desde la derecha se preguntan. Pero es Argentina, y el peronismo sigue siendo un instinto nacional, que actúa más allá de la racionalidad. Como dijo Pepe Mujica, ese animal existe y se llama peronismo.

Muchos dan por sentado el triunfo final de Milei porque consideran que los votantes de quien quedó tercera, la macrista Patricia Bullrich, se irán por el candidato de La Libertad Avanza, pero el panorama es más complejo. La decisión final va a estar entre los radicales, que esta vez fueron de la mano con la candidata de Juntos por el Cambio, pero algunos de sus líderes históricos ya salieron a indicar, después de conocerse los resultados, que no votarán por Milei de ninguna manera.

Otros piensan, entre ellos el propio Milei, según declaró a Radio Mitre después de saberse que irán a balotaje, que los radicales ya votaron por Massa en la primera vuelta y esta “traición” es la que explicaría el ascenso en el último tramo del peronista y el descenso de Bullrich. Si así fuera y el íntegro de los votantes antikirchneristas de Juntos por el Cambio deriva a Milei éste tendría asegurado el triunfo.

De acuerdo a los discursos de Massa y de Milei antes sus seguidores anoche, el primero optará por el perfil del gobierno de unidad nacional, invocando abiertamente la adhesión radical, y el segundo lo hará por la exacerbación del antikirchnerismo, que es claramente un factor aglutinante en Argentina.

Elecciones complejas en medio de una situación económica cada vez más insoportable, signan la definición electoral argentina, donde si no fuera por los miedos que se encargó de auspiciar el propio Milei, el tema ya estaría definido. Las segundas vueltas hacen madurar a los candidatos y centrarse. Si Milei lo logra hacer, puede remontar. En un mes lo sabremos.

 

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