«No le bastan a Keiko ni de lejos respaldos precoces como los de Vargas Llosa».

El impacto electoral del apoyo que Mario Vargas Llosa le ha dado a Keiko Fujimori, considerándola el mal menor respecto de Pedro Castillo, no es tan alto, como algunos parecen suponer.

 

El sector que de algún modo lidera moral e intelectualmente el escritor es aquel integrado por la derecha liberal y cierto centro progresista. Un sector que en algunos casos podía mostrarse culposo o avergonzado de tener que endosarle su voto a su archienemiga fujimorista, pero hoy, con el aval moral del Premio Nobel, puede aliviar un poco esa angustia existencial y descamisarse sin complejos.

 

Pero ese sector, que fue incidente en el triunfo de Toledo sobre García el 2001, de García contra Humala el 2006, de Humala contra Keiko el 2011 y de PPK contra la propia Keiko el 2016 (en todos los casos, con la participación abierta de MVLl), ha quedado reducido a polvo en esta elección.

 

La “coalición paniaguista” ha quedado muy maltrecha en las urnas. Si uno suma a Guzmán, algo de Forsyth y algo menor de Mendoza, no llega ni al 4% de votos válidamente emitidos. Claro, en una elección ajustada puede influir, pero claramente ya no es el 15% o más del electorado, como era antaño (ello es consecuencia de la sucesión de gobiernos centristas mediocres, como los que hemos tenido los últimos lustros).

 

Keiko va a tener que correr la cancha si quiere ganarle a Castillo, quien seguramente en la encuesta que aparecerá hoy en la noche estará arriba, porque viene en alza y además ha estado sobreexpuesto en los medios, como es natural por su triunfo en primera vuelta.

 

No le bastan ni de lejos respaldos precoces como los de Vargas Llosa (¿no pudo esperar un poco más, para certificar las reales intenciones democráticas del fujimorismo?) ni tampoco otros como los que pudiera recibir de algunos candidatos perdedores de la contienda (De Soto, López Aliaga, Acuña, Forsyth, Lescano, etc.).

 

La lucha es clara: entre los beneficiarios del modelo aplicado los últimos 25 años, que suman millones, versus los marginados del mismo, que también suman millones (acrecentados por el efecto devastador de la pandemia y el mal manejo de ella por parte de Vizcarra).

 

Quien logre convocar más razones y emociones alrededor de esa batalla ganará la elección, sin importar endoses o respaldos personales, por más impactantes que estos sean.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Juan Carlos Tafur, Keiko Fujimori, Vargas Llosa

«Lo mejor que ha hecho el malhadado Congreso que tenemos es haber inhabilitado por diez años al expresidente Martín Vizcarra».

Lo mejor que ha hecho el malhadado Congreso que tenemos es haber inhabilitado por diez años, en sus derechos políticos, al expresidente Martín Vizcarra, quien había logrado ingresar al Parlamento entrante mediante su candidatura en Somos Perú.

 

Ya no hablamos solo -que sería suficiente- de una gestión mediocre en grado sumo (la tragedia de la falta de vacunas se debe exclusivamente a él y a su negligente si no acaso corrupto intento de teledirigir todo a favor de la empresa china), o de un personaje taimado a niveles patológicos.

 

Se trata de un exgobernante que aprovechó inmoralmente su cargo para gestionarse para sí mismo y sus allegados el beneficio de la vacuna, saltándose a la garrocha todos los protocolos y tirando al tacho de basura la angustia de decenas de miles de compatriotas que han visto a familiares y cercanos fallecer justamente porque no hay vacunas en el país, en gran parte por su culpa.

 

Por supuesto, Vizcarra tratará de recurrir a estratagemas legales que lo presenten como una víctima de persecución política, pero confiamos en que ningún tribunal nacional o internacional dará crédito a semejante disparate. Sancionado justamente está. Es más, la sanción debería ser perpetua, si cupiese.

 

No podemos dejar de mencionar, además, que también hablamos de un sujeto que ha intentado ingresar al Congreso no para contribuir a la patria con sus proyectos de ley, sino simplemente para escabullirse de las serísimas denuncias por corrupción que se han conocido en los últimos meses y que lo vinculan a pago de sobornos de empresas constructoras a cambio de obras en su región natal, Moquegua, cuando ejerció el cargo de gobernador.

 

Que nos sirva, además, de ejemplo, de cómo mantener el ojo avizor respecto de líderes populistas, que suelen crear el proscenio bien/mal, para lucrar políticamente y detrás de ello esconden trasiegos y trastadas que luego, ya tarde, descubrimos.

 

La política peruana necesita hacer una mejora radical. Ojalá el Congreso entrante no sea la reedición de los últimos que hemos tenido y su fragmentación lo obligue a hacer pactos políticos que construyan algo de sensatez y estabilidad. Lo mejor de todo es que en ese escenario no existirá la mancha de un Vizcarra arrellanado en una curul.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Candidatos, Congreso, Elecciones 2021, Juan Carlos Tafur

«El eventual triunfo de una izquierda radical es, en gran medida, resultado de una transición democrática mediocre y corrupta».

Veinte años de gobiernos mediocres y corruptos no pueden dar si no como resultado que una postura de izquierda radical logre representar casi al 20% de los peruanos.

 

Si luego de las parciales reformas de los 90 se hubiesen completado las mismas, en primer lugar, y luego se hubiese emprendido la construcción de un Estado digno para las mayorías, no estaría pasando lo que pasa ahora.

 

Pero no, Toledo, García, Humala, PPK y Vizcarra se zurraron en la necesidad de reformar el Estado, vivieron en piloto automático del crecimiento vegetativo de la economía y hoy pagamos las consecuencias.

 

Con los dineros fiscales que ha habido, se habría podido construir una salud pública mínimamente decente, una educación pública competitiva con maestros bien pagados, un sistema de seguridad que le evite el sobresalto diario que las personas más humildes sufren a diario, y un sistema de justicia que no proteja a los corruptos y a los poderosos. Todos ellos factores que sirven de caldo de cultivo de los antisistema.

 

Ese centrismo mediocre, solo salpicado por el régimen proinversión de García (pero que tampoco hizo nada en cuanto a las reformas señaladas), es el que explica la desazón de millones de pobres que, acrecentados por la circunstancia diabólica de la pandemia, ha generado bolsones de disidencia que han encontrado en el profesor Pedro Castillo un vehículo legítimo y democrático de expresión, cuya racionalidad hay que entender y no menospreciar.

 

Si a lo señalado le sumamos la punible inacción respecto de un proceso de regionalización fallido, que es capaz de producir que en las zonas mineras -donde ha arrasado Castillo- los gobiernos regionales dejen de invertir, en promedio, 1,800 millones de soles al año (como ha publicado en reciente informe El Comercio), el resultado cae por sí solo. Eso ocurre en Ancash, Apurímac, Arequipa, Cajamarca, Cusco, Junín, Moquegua y Tacna, los bastiones radicales del país.

 

El acumulado de canon y regalías mineras que los gobiernos regionales (de izquierda, por supuesto), suma en los últimos seis años, la exorbitante suma de 5,046 millones de soles. ¿Cuánto se podría haber hecho con eso para reducir las brechas o emprender las reformas indicadas?

 

Por desidia política los gobernantes de la transición prefirieron mantener el statu quo. Si hoy el país está bajo la amenaza del triunfo de una izquierda radical que se tire abajo todo el modelo es, en gran medida, resultado de una transición democrática mediocre y corrupta.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Elecciones, Elecciones 2021, Juan Carlos Tafur

«Lo que están haciendo López Aliaga y De Soto es punible. La propuesta económica de Castillo sería peor que la pandemia».

¿Puede tanto la piconería de haber sido derrotados, en la semifinal de la derecha que se jugó en la primera vuelta, por Keiko Fujimori, para que dos candidatos claramente derechistas y defensores del modelo se dediquen a contemporizar con el candidato de la extrema izquierda, Pedro Castillo?

 

Revela una tremenda irresponsabilidad y además ignorancia de sus propias limitaciones. Porque evidente ni el candidato de Renovación Popular ni el de Avanza País tienen capacidad de endose alguno respecto de sus votantes y ni siquiera capacidad de mando de sus respectivas bancadas congresales (como ya ha quedado demostrado con las aclaraciones de los vicealmirantes Montoya y Cueto, al desatino de López Aliaga).

 

El plan económico de Castillo, del que él mismo ha dicho no se va a retractar, ni va a firmar Hoja de Ruta alguna, ni se va a poner polo blanco, está en las antípodas de cualquiera que crea en una economía de mercado y que mal que bien entienda que ese modelo (remendado y todo), ha producido enormes beneficios al país y a los más pobres entre los pobres.

 

¿Qué cree López Aliaga, que puede ponerse de acuerdo en destruir el enfoque de género y a cambio de eso está dispuesto a desbaratar el modelo? ¿Qué cree Hernando de Soto, que se siente atraído por lo que para él debe ser un candidato exótico, que será contratado de asesor?

 

Lo que corresponde a la derecha y al centro que no ha votado por Keiko Fujimori es conminarla y presionarla, a cambio del voto futuro, a trazar compromisos claros en dos aspectos esenciales: corrupción y autoritarismo. Ya verá Keiko si lo hace firmando documentos públicos, comprometiendo y anunciando la presencia de personas libres de toda sospecha en su futuro gabinete ministerial, asegurando que respetará el equipo especial Lava Jato en todo lo que a ella la implica, etc. Hay muchas formas de hacerlo y corresponde exigirlo.

 

Pero lo que están haciendo López Aliaga y De Soto es punible, políticamente hablando. La propuesta económica de Castillo sería para el Perú peor que la pandemia, y su programa político contiene visos autoritarios que ya conocemos en la región. Por lo que se ve, uno se pregunta, con cierto fundamento, si no fue bueno que ninguno de los candidatos mencionados haya pasado a la segunda vuelta. Hubieran hecho un papelón monumental.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Juan Carlos Tafur, Pedro Castillo

«Vamos a tener que elegir entre dos posturas diametralmente opuestas, en una batalla que anticipamos sangrienta y radical»

No avizoro una campaña moderada, con candidatos buscando el centro para ganar y, por ende, comprometiéndose a morigerar sus posturas radicales. Por el contrario, anticipo una guerra ideológica frontal.

 

Ya Castillo prefiguró su estrategia: es pobres contra ricos, es la exacerbación de la diferencia de clases lo que va a movilizar el líder de Perú Libre para asegurar su crecimiento en las encuestas. Porque, claro, si uno suma su propia votación, con la de Verónika Mendoza (cuyos seguidores rápidamente se han sumado a la nave de Castillo), digamos que la mitad de la votación de Lescano, la de Humala eventualmente y las de Vega, de UPP, y Arana, del Frente Amplio, Castillo no pasa del 31% y pierde la elección. Necesita un mensaje más potente que la sola enunciación de postulados de izquierda y para ello funciona buen la ecuación pobres-ricos que ha planteado. Tonto No es y haría mal la derecha en subestimarlo.

 

Por su parte, a Keiko Fujimori no le queda otra que subrayar las filiaciones subversivas de su contendor y lo apocalíptico que sería para el país la aplicación de sus propuestas económicas. Y ese mensaje no cala en un discurso protocolar, acomedido y educadito. Se va a ver obligada a confrontar y a desplegar campaña dura.

 

“Pero pierden el centro, el gran elector del Perú”, dicen algunos. Se equivocan. Es verdad que el centro fue quien le dio el triunfo a Toledo sobre García el 2001, a García sobre Ollanta el 2006, a Humala sobre Keiko el 2011 y a PPK sobre Keiko el 2016. Pero ese centro, esa “coalición paniaguista”, caviarada, o como se le quiera llamar, ha quedado reducida a cenizas.

 

Si uno suma a un grupo de votantes de Forsyth (aunque éste era más bien un candidato de derecha), con Guzmán y algo de Humala, no llegan ni al 4%. No van a decidir la votación, y ambos candidatos corren el riesgo de que por querer ganarse esa porción minúscula de la torta electoral terminen perdiendo su núcleo duro de seguidores.

 

Felizmente tenemos dos meses por delante. Porque ni Castillo ni Keiko han sido debidamente confrontados por los líderes políticos ni por la red mediática. Ahora sí lo van a estar y eso es muy bueno, porque va a permitir elegir respecto de dos posturas diametralmente opuestas, en una batalla que anticipamos sangrienta y radical.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Alberto Fujimori, Elecciones 2021, Fujomorismo, Pedro Castillo

«Va a ser el modelo económico y el consecuente debate sobre el cambio de Constitución el que inclinará la balanza».

 

La divergencia radical entre la propuesta económica de Castillo con la de Keiko va a ser la que va a definir el desenlace electoral de esta segunda vuelta.

 

No va a ser el eje corrupción-anticorrupción, porque a los recuerdos de los 90 del fujimorismo se le antepondrán los de Vladimir Cerrón, mentor ideológico de Castillo, sentenciado por corrupción.

 

No va a ser el eje democracia-autoritarismo, porque ambos adolecen exactamente de lo mismo: una propuesta basada en el ninguneo a las formas democráticas. Si a Keiko se le achacará el autogolpe, a Castillo se le va a enrostrar sus cercanías subversivas.

 

No va a ser el eje liberal-progresista, porque ambos son conservadores. Inclusive, me atrevería a pensar que la propuesta de Castillo es mucho más conservadora en materia de derechos civiles, y si es verdad que Keiko ha migrado hacia el albertismo podría recuperar algunas líneas progresistas de ese entonces (en esta campaña se ha desprendido de su entorno ultraconservador).

 

Va a ser el modelo económico y el consecuente debate sobre el cambio de Constitución el que inclinará la balanza. Y allí hay varias acotaciones que hacer. No será tan sencilla la colisión. A Keiko la favorece que, con los filtros descartados, disminuirá el antifujimorismo, pero no le será suficiente.

 

Indudablemente, el modelo económico estrenado con las reformas de los 90 ha sido inmensamente positivo para el país. Tanto que a pesar de que se paralizó al final de los propios 90, que fue desplegado luego por gobiernos cargados de corrupción y muy mediocres, logró hacer que la economía crezca, disminuya la pobreza y se reduzcan las desigualdades.

 

En beneficio de Castillo juega el hecho que de que justamente las incompletudes del modelo, producto de los gobernantes ineptos señalados, ha generado un bolsón marginado de ese boom económico. Y a ello se suma el enorme bolsón de la población cuya economía ha sido destruida por la pandemia y obviamente ha votado de mal humor e irritada con lo que puede considerar el modelo.

 

No va a ser una elección fácil. Va a ser muy ajustada. Va a depender de la fina estrategia electoral de ambos. Por lo pronto, cometerían un grave error en la derecha si hacen sumatorias simples de eventuales adherencias (ya hemos visto al fantoche celeste coqueteando con Castillo, demostrando así su falta de empaque moral; felizmente nos libramos de tenerlo en la segunda vuelta). Va a ser una final de fotografía. Quien logre convencer a la gente de persistir o de tirarse abajo el modelo económico ganará.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Juan Carlos Tafur, Modelo económico, Pedro Castillo

«La segunda vuelta entre Pedro Castillo, de Perú Libre, y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, es impredecible. Será una lucha sin cuartel».

No hay sumatorias a priori que valgan. Uno, ingenuamente, podría pensar que Castillo, sumado a Mendoza, Arana y una parte de Lescano no pasaría del 30% y, por ende, perdería fácilmente la segunda vuelta. Seguramente se alinearan los demás actores políticos, derrotados em esta primera vuelta, pero muy pocos tienen la capacidad de endosar su propia votación en favor de alguno de los dos candidatos.

 

Al tener a Keiko Fujimori al frente Castillo tiene frentes que explotar. A Castillo lo perseguirá su radicalidad, su cercanía al Movadef, la vinculación de algunos de sus candidatos al Congreso con Sendero Luminoso; a Keiko Fujimori, el pasado de corrupción y autoritarismo de los 90 y la tenebrosa actuación política de los últimos cinco años que de algún modo ha sido la causante de la crisis política que hoy vivimos.

 

A Keiko le pasó lo mismo que al candidato de Perú Libre: mientras la derecha se concentraba en Mendoza, la izquierda lo hacía en López Aliaga. Pasaron a la segunda vuelta los dos candidatos menos vapuleados de la contienda, siendo, en la práctica, los que mayor antivoto tienen y mayores flancos débiles exhiben.

 

Más fácil, le hubiera ido a Castillo contra De Soto o López Aliaga. La figura del cholo provinciano, rural, maestro, pobre, versus el blanco pituco, señorial, limeño, es casi imbatible en términos de una campaña electoral en el Perú.

 

Con Keiko no va a poder hacer lo mismo, porque el fujimorismo tiene pueblo (más bien, los sectores AB han abandonado a Keiko, lo que de algún modo la favorece y la emparenta más con los orígenes sociales del fujimorismo auroral), tiene presencias subregionales fuertes y tiene organizaciones de base.

 

Faltan casi dos meses para la elección. Va a ser una contienda polarizada. Normalmente, las segundas vueltas constituyen un torneo por ver quién captura el centro, pero esta primera vuelta ha demostrado que el centro virtualmente ha desaparecido. Si uno suma a Forsyth, Guzmán y Humala no llegan ni al 8%. La gran batalla va a ser confrontacional y el teatro de operaciones va a ser la defensa o la crítica al modelo económico. Allí va a estar cifrado el resultado de esta elección.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Juan Carlos Tafur, Keiko Fujimori, Pedro Castillo, Segunda vuelta

«No hay voto estratégico en la izquierda. Los votantes de Verónika Mendoza deben morir en su ley. Votar por Castillo sería una traición a sus principios».

 

El candidato de Perú Libre resume lo peor de la política peruana. Autoritario, conservador y antimercado. La suma de todos los males en la perspectiva de un Perú bicentenario.

 

Sorprende leer en las redes sociales a muchos votantes de Verónika Mendoza cambiar su voto a favor de Castillo por considerar que el de Juntos por el Perú es un voto perdido. Es verdad que en la práctica lo es, Mendoza tiene remotas posibilidades de pasar a la segunda vuelta, pero debería ser irreconciliable para quien hace unas horas votaba por ella trasladarle su voto a alguien que va en contra de todas las libertades civiles (matrimonio gay, aborto libre, equidad de género, etc.), que Mendoza propugnaba.

 

En la derecha sí cabe el voto perdido. López Aliaga no llegará a la segunda vuelta y sus electores no deberían tener reparo en votar por Keiko Fujimori o Hernando de Soto. Es más, propiamente hablando estarían haciendo un upgrade notable. Pero eso no equivale a la migración que algunos proponen en la izquierda.

 

Castillo es alguien funcional a los intereses de facciones subversivas. No solo por sus cercanías claras con el Movadef sino por la presencia en sus listas parlamentarias de gente que abiertamente dice adscribir la ideología senderista. No es terruqueo, es simplemente verdad.

 

Castillo no es demócrata. Solo utiliza los mecanismos electorales para alcanzar el poder y una vez allí disolver el Congreso y convocar a una Asamblea Constituyente, que entre otras perlas incluirá, sin duda, la posibilidad de la reelección (con medidas populacheras seguramente tendría alta aprobación).

 

Para remate, el candidato de Perú Libre -al menos hay que agradecerle su honestidad- se quiere tirar abajo el modelo económico que, ya hemos dicho, con remiendos mercantilistas y enorme corrupción, ha sido capaz, a pesar de ello, de generar prosperidad en los últimos veinte años, reducir la pobreza y acotar las desigualdades (la gran falencia fue descuidar la salud, educación, seguridad y justicia, reformas institucionales de segunda generación que ningún gobernante de la transición tuvo el empaque de emprender).

 

No hay voto estratégico en la izquierda. Los votantes de Verónika Mendoza, si son consecuentes, deben morir en su ley. Votar por Castillo sería una traición a sus principios.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Elecciones 2021, Terrorismo

«Es imperativo, en salvaguarda del modelo económico que Lopez Aliaga dice defender, que renuncie a su candidatura»

Usted es el voto perdido de la derecha. No tiene posibilidad de pasar a la segunda vuelta y aún si ocurriera el improbable caso de que el milagro se produjese, usted no le ganaría a nadie, ni a Pedro Castillo.

 

Es imperativo, en salvaguarda del modelo económico que usted dice defender, que renuncie a su candidatura y permita que sus votantes se vayan donde Keiko Fujimori o Hernando de Soto, y de ese modo evitar la catástrofe que sería una segunda vuelta entre Yonhy Lescano y el ultraradical Pedro Castillo.

 

El país se juega mucho en esta elección. Con mediocridades mercantilistas que siempre hemos denunciado, y con tremenda corrupción de por medio, a pesar de ello, la estabilidad macroeconómica y las reformas incompletas que se hicieron básicamente en los 90, han permitido que en las últimas dos décadas el Perú crezca, se reduzca la pobreza y disminuyan las desigualdades.

 

Lo que cabe es cortar de un solo tajo los nudos de privilegios mercantilistas que inundan nuestra legislación, transitar del Estado proempresa al Estado promercado, reformar el Estado y lograr tener una salud, educación, seguridad y justicia mínimamente decentes. Eso solo se logra profundizando el modelo, no destruyéndolo o cambiándolo por populismos o estatismos reaccionarios.

 

Usted, López Aliaga, perdió la ocasión por su virulencia, intolerancia y ánimo autoritario. Creció en las encuestas por disruptivo, pero su personalidad lo traicionó y desengañó al electorado que le quitó la confianza y así frenó su ascenso. Se convirtió en el líder de la derecha bruta y achorada al pretender convertir al Estado peruano en una filial política del conservadurismo religioso. Felizmente fracasó en su intento, pero ahora tiene la oportunidad de reivindicarse.

 

Tiene que haber por lo menos un candidato de derecha en la segunda vuelta, que genere alguna expectativa razonable. Idealmente, podrían ser dos. Pero no está usted invitado a esa fiesta. Más bien, puede depender de su generoso gesto de renuncia que ello se logre. Sus votantes y el país se lo agradecerán.

Si desea recibir noticias de SUDACA haga clic aquí para registrarse a nuestro Newsletter.

Tags:

Elecciones 2021, Juan Carlos Tafur, Rafael Lopez Aliaga
Página 28 de 42 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42