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El ecosistema emprendedor tiene un conjunto de variables destinadas al surgimiento, desarrollo y potenciar los emprendimientos.

El emprendedor peruano -asegura el Ministerio de la Producción- es aquella persona que identifica una oportunidad y la aprovecha para desarrollar una idea de negocio o una empresa por medio de su trabajo y autoaprendizaje, motivado por el logro de objetivos. Tiene habilidades y virtudes como liderazgo, perseverancia, empatía, resiliencia y disciplina. Pero necesita de un entorno que estimule el desarrollo de su emprendimiento. A este entorno se le conoce como Ecosistema del Emprendedor Peruano.

¿Quiénes forman parte de este ecosistema? incubadoras, sistema financiero, Gobierno, iniciativas privadas, instituciones interesadas en invertir en emprendimientos, redes de inversión, inversionistas ángeles, Venture capital y empresas privadas.

La consolidación y fortalecimiento del ecosistema es también labor del Estado. A través del Ministerio de la Producción, por ejemplo, se ofrece un abanico de oportunidades para el emprendedor peruano que se traducen en inversión para la generación de competencias y habilidades de gestión empresarial y liderazgo.

La idea es que mientras más se le facilite las cosas a los emprendedores para que florezcan y se consoliden, mejor será el ecosistema y por lo tanto tendrá un impacto positivo en nuestra economía.

En pocas palabras el ecosistema emprendedor tiene un conjunto de variables destinadas al surgimiento, desarrollo y potenciar los emprendimientos.

“Con los años hemos generado políticas e instrumentos de cofinanciamiento que se ajustan a las necesidades del ecosistema con un capital semilla para emprendedores innovadores y para el fortalecimiento de las capacidades de las incubadoras y aceleradoras de negocios. A la fecha apuntamos a promover la innovación y emprendimiento en todas las regiones del país”, dijo Rafael Castillo Manrique, coordinador adjunto del Programa Innóvate Perú.

Para potenciar el ecosistema emprendedor en el Perú, han surgido diversas entidades de soporte como Innovate Perú (con su programa Startup Perú), Emprende UP, StartUPC, PQS, Wayra que han logrado tener una participación más activa en la preincubación, incubación de proyectos y su escalamiento comercial en el mercado. Y por el lado de la investigación científica, Concytec.

El ecosistema peruano debe empujar a las startups, para hacerlas crecer con una mirada regional e internacional bajo la lógica “Piensa globalmente, actúa localmente”, explicó Giancarlo Falconi, responsable de la Incubadora PQS. Explicó que los ecosistemas de Israel, Sillicon Valley e Inclusive México nacen, desde la formación, con una mirada global de vender al mundo.

A pesar de la crisis económica por la pandemia, la inversión en emprendimientos no se ha detenido.

“No habrá perdón que valga”. Era 28 de diciembre y la médica general Michele Panduro se refería así a la posibilidad de que pacientes con la Covid-19 muriesen en el departamento de Huánuco por falta de oxígeno al llegar la segunda ola. “Ya son 9 meses que deben haber servido para asegurarse de que todas las ciudades tengan un suministro”, decía desde su cuenta de Twitter.

Pocas semanas después, Huánuco capital pediría oxígeno a gritos. Sería noticia a nivel nacional y las imágenes de familiares clamando por camas de cuidados intensivos (UCI) generarían impotencia.

Con 26 años, Panduro lidera el Comando Covid del Hospital de Tingo María. Viajó de Lima a esa pequeña ciudad, que queda a tres horas en auto de la capital regional, porque faltaban manos para combatir al coronavirus. Comenzó a atender pacientes críticos en setiembre. Recién desde hace un par de semanas lleva la voz de mando en su unidad.

“El primer paciente Covid de la segunda ola que llegó acá [a Tingo María] había pedido su alta voluntaria en Huánuco porque ya no había camas UCI disponibles. Eso fue más o menos pasada Navidad”, cuenta a Sudaca. Recuerda que llegó con su balón de oxígeno a cuestas y fue enviado directamente a ventilación mecánica. 

Ubicados en el departamento de Huánuco, alrededor de tres horas de trayecto en auto separan a Huánuco (capital) de Tingo María (provincia Leoncio Prado). Foto: Google Maps.

Fue en la última semana del 2020 que Huánuco empezó a colapsar. El ingeniero Rodrigo Parra Wong explicó a Sudaca que la cantidad de fallecidos totales comenzó a subir con mayor notoriedad desde del 7 de diciembre. Él analiza a diario las cifras del Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), una forma más exacta de dimensionar el efecto de la pandemia que las cifras oficiales de fallecidos por la Covid-19.

El 4 de enero, tres de los cuatro médicos intensivistas del Hospital de Contingencia Hermilio Valdizán de EsSalud en Huánuco renunciaron a sus puestos. Alegaron que no les habían estado pagando y que no tienen apoyo especializado para atender a los pacientes críticos.

“El hospital ya no puede atenderlos. Por eso, en la última semana los médicos les han estado sugiriendo a los pacientes que pidan su alta voluntaria para buscar atención en el Hospital de Tingo María [que corresponde al Ministerio de Salud]”, declaró a RPP el médico renunciante Jorge Cárdenas Siu, hasta entonces jefe del área UCI en el Hermilio Valdizán. Les deben sus honorarios desde agosto, explicó.

Precisamente por esos días salió de alta el paciente que llegó cargando su balón de oxígeno desde Huánuco poco después de Navidad, y que la jefa de Comando Covid del Hospital de Tingo María identificó como el primero de la segunda ola. De la pequeña ciudad donde trabaja Panduro se pueden aprender algunas lecciones.

La estrategia de Tingo María

“En Huánuco la segunda ola ya es peor que la primera”, concluyó Marco Sifuentes en La Encerrona al revisar la data del Sinadef que sistematizó Parra Wong hasta el 19 de enero. Ese día, la líneas roja de fallecidos mostraba cómo se había superado el pico más alto de la primera ola, en julio.

El director regional de salud César Torres dice a Sudaca que en diciembre pidió al Ministerio de Salud (Minsa) una planta de oxígeno. Este medio consultó al Minsa, pero al cierre de la nota no recibió respuesta al respecto. “Tiene que haber una planta o hasta dos si es posible. Estamos de subida. El peor escenario para febrero-marzo es que pueda tener 1.800 muertos. No voy a esperar que suceda”, afirma.

Recién este último fin de semana el Minsa hizo llegar oxígeno a Huánuco. “Nos están mandando concentradores de oxígeno, lo agradezco. Nos han mandado 50 balones [de oxígeno], lo agradezco; pero eso es insuficiente, replica César Torres. “Ayuda pero no resuelve el problema”, concluye.

En medio de la desgracia regional, el hospital de Tingo María, donde trabaja Panduro, aún no colapsa.Tiene un médico intensivista de planta y otros tres (uno de Pucallpa, dos de Huánuco) que asisten a la UCI intercaladamente. Panduro los apoya. “Sí, tenemos varios pacientes que son de afuera, que al no encontrar cama en Huánuco donde era su centro de referencia, empezaron a llegar acá”, confirma ella. ¿Por qué?

Sin que lo plantee así, queda claro con base en su testimonio que la adquisición de equipos de alto flujo de oxígeno y adelantarse en la apertura de camas previendo una mayor demanda han sido las medidas clave.

El alto flujo de oxígeno es un tratamiento intermedio entre el soporte de oxígeno de bajo flujo y la ventilación mecánica. Se parece a la cánula binasal pero brinda el oxígeno con mayor fuerza. A diferencia de la intubación, el alto flujo es un tratamiento menos invasivo y con menos probabilidad de secuelas. “Nosotros tenemos una forma de ver [un índice] si un paciente va a responder al alto flujo o no, porque también es importante no retrasar la intubación en caso el paciente la necesite”, precisa Panduro.

El presidente de la Sociedad de Medicina Intensiva (SOPEMI) cuenta a Sudaca que en setiembre ellos propusieron al Minsa implementar las “Salas de alto flujo” a nivel nacional, justamente como un espacio previo a la intubación. “Nosotros presentamos la Guía de Manejo de Pacientes Covid, […] en la guía incluimos la necesidad de implementar dichas salas”, dice.

Valverde sostiene que en el documento solicitaron la adquisición de 2.500 equipos de alto flujo y que no recibieron respuesta al respecto. Según un mapeo realizado en diciembre por la SOPEMI, solo hay alrededor de 500 equipos a nivel nacional, más de la mitad en Lima. En las regiones casi no se encuentran.

Pero sí en Tingo María. El hospital en el que trabaja Panduro hoy tiene 10 equipos de alto flujo que han llegado de distintas maneras: adquisiciones propias, donaciones de Médicos sin Fronteras o del mismo personal médico e, incluso, hay uno traído personalmente por un paciente. “Nos ha ayudado a cortar la lista de pacientes que necesitan ventilación [intubación]”, dice ella.

“Al menos en mi UCI está salvando vidas”, asegura la doctora. Los tratamientos con alto flujo de oxígeno, además, no requieren de un intensivista que los conecte y dan más margen de maniobra a las enfermeras: una puede manejar más de dos personas a la vez.

Valverde recuerda que cuando empezó la pandemia estos equipos escaseaban en buena cuenta por las compras masivas que otros países vecinos como Chile y Colombia habían realizado. Ciertamente, el vecino del sur anunció en mayo último a la oxigenoterapia de alto flujo como nuevo método adoptado para tratar pacientes COVID-19. Un camino que la experiencia de Tingo María y la opinión experta de la SOPEMI indican como adecuado. 

En diciembre, lo normal en el Hospital de Tingo María era ya casi no tener pacientes Covid-19. Máximo uno o dos en UCI, frente a las 8 camas con las que contaba esa unidad. Hoy, con la segunda ola acercándose a la cresta, tiene todas sus camas UCI copadas: ahora son 9 con ventilador mecánico y 10 con alto flujo (en el trabajo de campo han generado esa denominación: “cama UCI con alto flujo”). Hasta el último miércoles 27, el hospital donde trabaja Panduro no tenía lista de espera para intubación, a diferencia de su par de Huánuco capital.

Michele Panduro da indicaciones a familiares de pacientes Covid al interior del Hospital de Tingo María. Foto: HTM.

Además, alrededor de treinta camas de hospitalización (no UCI) están aún libres. Aparte de ellas, el viernes pasado el personal médico habilitó, en otro ambiente del hospital, más camas como precaución. Su suministro propio aún abastece sus ventiladores mecánicos y máquinas de alto flujo, y cuentan además con más de 300 balones de oxígeno.

Las pruebas rápidas, una trampa mortal

Otra arista importante de la experiencia de Tingo María es haber aprendido a convivir con las pruebas rápidas. Estas fueron casi tan nocivas como el propio virus durante la primera ola. Los falsos negativos hicieron que muchos pacientes perdieran días valiosos y que la muerte fuese la ganadora constante. En el Hospital de Tingo María aún las usan. Parte de su estrategia ha sido aprender a lidiar con los resultados falsos. Pero no siempre es posible. Y es que aparte de los falsos negativos, también se encuentran los falsos positivos.

—Como tenemos contadas las pruebas de antígenos, tenemos que ver a qué casos sí les tomamos y a cuáles no”. 

—¿Desde cuándo tienen las pruebas de antígenos?

—Recién, a finales de 2020, inicios de este año. Pero igual, como le digo, son restringidas.

La coordinadora del Comando Covid recuerda, por ejemplo, cómo una familia no pudo despedirse de su ser querido. Un paciente que aunque había fallecido por una causa diferente a la Covid-19, tenía un resultado positivo en su prueba rápida realizada a su ingreso al nosocomio.

“Cuando un paciente fallece teniendo prueba rápida positiva, se aplica todo el protocolo Covid, que implica que no lo pueden trasladar, que ven al paciente antes de que se cierre la bolsa con cremallera, y que luego se lo lleve la funeraria”, precisa la doctora.

Aunque sí logró aplicarle una prueba de hisopado, el resultado del laboratorio tardaba en llegar. “Era el tío de una técnica [de enfermería] de acá. Yo estaba a la espera [del resultado]. ¿Dónde está el hisopado?, ¿dónde está el hisopado? [pensaba]. Sabía que el hisopado le iba a salir negativo. La familia obviamente quería velarlo. Al final el hisopado salió negativo, pero tarde”. El resultado llegó horas después de que se lo llevase la funeraria, contó la médica a Sudaca. Recuerda que fue frustrante.

“Muchos piensan que cuando sale la prueba rápida positiva, vas a contagiar. Pero no. Simplemente ya hiciste la enfermedad, le dejó respuesta inmunológica a tu organismo y nada más. Eres una persona sana”, explicó el médico Jesús Valverde. “Ha sido un gran error tomar la prueba rápida como un símbolo de diagnóstico precoz o de tomar decisiones en el campo hospitalario”, agregó.

Pero están también los pacientes que pasan a hospitalización y que deben pasar antes por una prueba de descarte. “Pasa que la prueba rápida te puede dar falsos negativos los siete primeros días. En los días donde más contagias, te sale negativo. Y tú pasas a ese paciente a piso, diciendo que no va a contagiar, y es el que más puede hacerlo”, explicó Panduro. “Y al que sale positivo, que seguramente ya está dejando de contagiar, a ese le tienes más temor”, agregó. El personal médico ya ha aprendido a vivir con esa incertidumbre, con la decisión de extremar los cuidados que previenen el contagio.

Entre noviembre y diciembre, cuando el hospital llegó a albergar un solo paciente en UCI, ocurrió algo que Panduro todavía recuerda. Era un hombre de 45 años llegó a estar tres meses con ellos. Lograron extubarlo, pero no logró vencer la Covid-19 y falleció. Ella fue quien convivió con él por más tiempo. 

“Para nosotros era un paciente muy querido, luchamos muchísimo por él. Siempre tuvimos la esperanza de que volviera a casa. Llegó a ser, en un momento, el único paciente que teníamos en la UCI, entonces toda nuestra energía se iba para él”, cuenta. “Lamentablemente, el mismo coronavirus lo dejó muy secuelado. Era un pulmón ya muy maltratado, que al final hizo una complicación y no resistió”.

Por más éxito que haya conseguido el hospital de Tingo María con los tratamientos de alto flujo de oxígeno, sobreponerse a esos escenarios ha sido parte del aprendizaje del equipo médico. Sudaca se ha mantenido en comunicación con Panduro los últimos días. “En la UCI (por pandemia)”, precisa su ubicación en su cuenta de Twitter. Por ahora, este medio la deja cumplir con su importante labor.

 

¿Está postulando al Congreso y a la vicepresidencia por el candidato presidencial que acompaña o a pesar de él, porque desea hacer algo por el país?

No, obviamente por el candidato que tengo. George es una persona en la que creo y confío. No somos iguales ni pensamos igual, pero nos complementamos y ayudamos. Eso es bueno, de eso se trata la política: buscar puntos en común, dentro de determinadas compatibilidades. Hay sectores con los que para mí es imposible pensar en llegar a acuerdos, pero hay otros con los que, si llego al Congreso, voy a trabajar. En el caso de George, jamás diría que estoy ahí porque quiero hacer algo por el Perú a pesar del candidato.

Me ha quedado la impresión de que Forsyth, con la conformación de su plancha y su lista al Congreso, ha querido darle contenido político a una propuesta que él no puede llenar. ¿Es así?

Al organizar una plancha, obviamente tengo que pensar qué me aporta la persona. Si no me aporta, no lo voy a llevar en mi plancha. Me parece completamente normal y deseable. ¿Cuáles son las razones por las que uno escoge a alguien si no fuera por el contenido político que te aporta? Jorge [Chávez, el otro miembro de la plancha] y yo aportamos cosas completamente diferentes, pero cada uno enriquece el diálogo.

¿Qué aporta exactamente Forsyth en la discusión política?

Yo diría que sí aporta. Tiene algunos temas que para él son centrales. Por ejemplo, le importan mucho los temas de Interior y Defensa, que para mí son bastante ajenos. Le interesa el tema de la informalidad. George tiene ciertos temas que son un aporte político muy importante. Yo tengo los míos. A veces, los de él me interesan menos. Todos somos así, tenemos nuestros propios intereses. Él tiene muy clara la agenda anticorrupción y en eso sí coincidimos.

Si se tuviera que definir, ¿de qué lado del espectro político se ubicaría?

Digamos, a mí izquierda y derecha me parecen términos que están un poco caducos. Hay sectores de la derecha que son muy progresistas con respecto a derechos civiles, por ejemplo. Y sectores de izquierda que son homofóbicos. Yo prefiero llamarme de centro progresista. ¿En qué sentido? En que estoy buscando el cambio.

Entonces, en la concepción clásica de un solo eje, ¿sería de centro-izquierda?

Es que la concepción clásica es un poco complicada, pero puede ser que sí. Eso no significa que uno no pueda hacer alianzas con la derecha, si hubiera necesidad.

¿Está en una pequeña alianza con la derecha en el proyecto al que se ha sumado?

Sí, y también en una pequeña alianza con la izquierda. Pero no son concesiones a la derecha, sino cosas en las que creo: el libre mercado, en la empresa privada. No es una concesión. Y también creo en cosas que están más relacionadas con la izquierda normalmente: derechos civiles, por ejemplo.

¿El antifujimorismo la define políticamente?

No. ¿Es parte de mi definición política? Sí. El fujimorismo le ha hecho mucho daño al Perú. Yo nunca había estado tan interesada en política hasta que llegó el fujimorismo al Perú. Ahí empecé a decir: qué es esto, qué está pasando. Creo que hay personas dentro del fujimorismo que pueden tener buenas intenciones, pero son pocas. No sé quiénes son, pero supongo que existen.

¿A cuál de sus partidos competidores no podría endosarle el apoyo si pasa a segunda vuelta con Keiko Fujimori?

Probablemente a Unión por el Perú, pero no va a llegar, entonces no es una preocupación. ¿Sabes qué? Creo que no podría endosar nunca a Keiko. La he visto mentir demasiado. Esto de indultar a su padre es nuevamente un cálculo político: está buscando el voto duro albertista. Eso es algo con lo que no puedo: ver como alguien puede utilizar primero a su madre, después a su padre, después a su hermano, después nuevamente a su padre. No puedo confiar.

¿Cuáles son los temas que usted pone en la discusión de su plancha presidencial? 

La anticorrupción es el principal. [Luego], lo que me caracteriza por formación, por trayectoria y por interés: educación y cultura, mujer, y agregaría algo que cada vez me importa más, que es la salud. Específicamente, salud mental.

Lo tiene indexado en tu cuenta de Twitter: una de sus cuatro prioridades es la salud mental. ¿Por qué?

Esta pandemia nos ha hecho ver carencias gravísimas que vienen de muchos años atrás, pero dentro de todos los descuidos posiblemente uno de los mayores es el de salud mental. Cuán frágiles somos, qué estigmatizado está el tema. La gente no se atreve a pedir ayuda, no sabe dónde hacerlo. Se confunde, muchas veces, salud mental con machismo, violencia de género, violaciones. Y ahora estamos viendo mucha depresión, mucha frustración, mucha violencia doméstica. Es una prioridad en el Perú.

¿Dos cosas urgentes que se puedan hacer desde el Legislativo en salud mental?

Por ejemplo, cada distrito debería tener un centro comunitario, donde no solamente haya acceso a un profesional de salud sino a una comunidad. La comunidad es una de las cosas más importantes para la salud mental. Uno de los grandes problemas es el aislamiento, no tener con quién hablar, actividades que realizar, sobre todo para los adultos mayores. Si en cada comunidad hubiera un centro cultural con psicólogos, donde puedas desarrollar arte, música, deporte, sería un gran paso.

Sin dudas la salud mental es importante. ¿Pero nuestro Estado está preparado para crear centros comunitarios en todo el país, cuando no puede implementar plantas de oxígeno?

Deberíamos, porque es tan importante como tener postas médicas. El espacio común, el espacio público, no es solamente un tema de ocio. Es un tema que en este momento es fundamental para resolver problemas como la violencia, la soledad, los suicidios, las violaciones. No digo que se vayan a solucionar con eso, pero el Perú necesita espacios donde la gente se sienta segura, acompañada. No sé si es posible en todos los distritos del país, pero se puede crear algún mecanismo de estímulo mediante asociaciones público-privadas. Hay muchas maneras en las que se pueden hacer este tipo de cosas.

Forsyth ha hecho carrera política con operativos de desalojo de ambulantes en La Victoria. ¿Qué opina de esa forma de tratar al comerciante informal, que tiene que llevar comida a casa?

Bueno, pregúntenle a Susel Paredes, que es la número 1 del Partido Morado. Ella fue quien encabezó toda la fiscalización en La Victoria.

Se lo preguntamos. 

Creo que a veces no hay más remedio. Por las buenas no salen. No es que tenga gran opinión al respecto. No veo muchas alternativas para hacer un desalojo, la verdad. No hay forma de hacer un desalojo amistosamente.

El 70% del Perú es informal. Es un tema que van a tener que enfrentar en algún momento. ¿Lo enfrentarán así si son gobierno?

No, no, no. En un gobierno local no tienes muchas posibilidades: lo único que puedes hacer es que salgan. Esa es una de las razones que llevan a George a moverse hacia las ligas mayores. Te das cuenta de que como alcalde distrital estás muy limitado. Se deben dar estímulos a la formalización. La formalización tiene que ser rentable y en este momento no lo es. Lo que te dan a cambio de formalizarte es muy poco en relación a lo que te cuesta. No es un tema policial, definitivamente. Pero allí el tema era desalojar a gente que estaba perjudicando a los formales, que son los que pagan los impuestos, los que sacan adelante el país con sus impuestos. Con la formalidad pagamos colegios, hospitales, carreteras, policías, maestros, ejército, etc. Sin eso, no hay nada.

¿No está creando ciudadanos de primera y segunda categoría?

No, de ninguna manera. Lo que queremos es que todos tengan las mismas oportunidades. Que la formalización sea rentable no tiene que ver con ser un ciudadano de mayor categoría, sino que te tiene que permitir tener ventajas. No porque seas un ciudadano de primera categoría, sino porque estás pagando tus impuestos. Es así en todas partes del mundo. Si no se pagan impuestos, no hay país.

¿Le gustaría asumir algún ministerio?

Sí, a quién no. Solo en caso de que no fuera elegida congresista. Es un lugar desde donde uno puede hacer muchísimas cosas.

¿Qué ministerio?

De cualquiera de las cosas que te he mencionado: Educación, Cultura, Mujer.

Hablemos de Educación. Ricardo Cuenca dijo [inicialmente, luego retrocedió] que los COAR no iban a admitir alumnos este año. ¿Los COAR deben continuar o son elitistas?

Tienen sus ventajas y sus desventajas. Tampoco es que podamos decir ‘qué maravilla’. Está muy bien tener colegios de alto rendimiento si es que tenemos un sistema público educativo bueno. Cuando ya tienes algo bueno, puedes tener algo mejor. Pero no puedes tener un colegio arriba y el resto abajo, porque es discriminatorio. Está probado que tener alumnos de alto, mediano y bajo rendimiento en el mismo salón favorece que el nivel se eleve. Cuando tienes un compañero que es mejor que tú, tú vas a mejorar.

¿No se estaría condenando a personas que tienen mucho potencial a sucumbir a la precariedad de la educación pública, dado que el Estado no puede darle educación de calidad a todos?

El Estado debe brindar educación de calidad para todos. Conozco mucha gente que es producto de la educación pública reciente, escolar y universitaria, y son de primera. Destacadísimos. No fueron a un COAR. Los colegios emblemáticos son una muy buena experiencia. Se les dio muy buena infraestructura. Han dado excelentes resultados.

¿Se puede replicar un colegio emblemático en las zonas rurales del país, en La Pampa en Madre de Dios, o en Rinconada, en Puno? ¿No es esa también una forma de discriminación?

Igual, los mismos alumnos de La Pampa o Rinconada, con el COAR, están en la misma situación. Su situación no mejora porque existan COAR. ¿Qué es más importante? ¿Mejorar la situación de los alumnos de Rinconada o La Pampa, o hacer COAR? El Estado ha renunciado a su obligación de ser el principal proveedor de educación pública y de calidad. Cada vez menos alumnos van a colegios públicos. ¿Qué estamos haciendo? En la pandemia, muchos alumnos han migrado del sector privado al público. El esfuerzo que estaban haciendo para tener educación privada era tan precario que, en el fondo, no podían sostenerlo. Eso no es justo.

¿Está a favor o en contra de una nueva Constitución?

Favorezco una reforma. En este momento es más realista y menos riesgoso ir por una reforma de temas puntuales, que son los urgentes. Nada nos garantiza que la nueva Constitución va a ser mejor que la que tenemos, no sabemos quiénes la harían. El principal problema de la Constitución está en la reforma política, eso es lo más urgente. Somos uno de los países con menos representantes por habitante del mundo y la Constitución fija el número, lo cual es un error. Eso no tiene sentido, debería haber una fórmula poblacional para definirlo. Luego, tendría que haber renovación por mitades: que puedas premiar a aquellos a los que hay que premiar y castigar a los que lo han hecho mal. Abogaría porque las elecciones congresales se hagan en segunda vuelta y no en primera, eliminaría el voto preferencial para que haya verdadera paridad y alternancia.

¿Qué opina de las propuestas de Forsyth de utilizar ‘jurados como en las películas’ o renunciar a la franja electoral para que se invierta en salud, pese a que no va a revertir al Estado pronto?

Eso de las películas es anecdótico, es una forma de explicarlo con facilidad. Pero los jurados ciudadanos se usan en muchos sitios, no solamente en el derecho anglosajón. Es una propuesta que hay que afinar, no podría ser cualquier ciudadano, pero sí se puede pensar en designar a determinadas personas provenientes de determinadas instituciones. En cuanto al dinero de la franja electoral, creo que es un gesto. No sé si lo puede realmente hacer [renunciar a la franja], pero el gesto es “yo estoy dispuesto a renunciar a mi única posibilidad de hacer publicidad en radio y televisión, ¿tú como ciudadano a qué vas a renunciar para ayudar a tu país en esta pandemia?”.

Forsyth venia cayendo en las encuestas, aunque la caída se ha detenido. ¿Qué sensación le deja para encarar lo que resta de la campaña?

Ha vuelto a subir. Hay cosas que corregir, sin duda. Hay que aparecer más, hay que aparecer con propuestas.

El ímpetu por regresar a la normalidad turística podría terminar siendo una trampa mortal. Los lugares del país que más viajeros reciben han implementado protocolos sanitarios, pero llegar hasta ellos y realizar actividades complementarias no es seguro. Un destino icónico es la evidencia perfecta: el Cusco.

Sudaca estuvo allí. Días antes de Año Nuevo, el autor de esta nota tomó un taxi en la ciudad de Urubamba para ir a otro punto del Valle Sagrado. La carretera que articula el valle es un recorrido fundamental en el circuito turístico de la región.

En el camino, el taxista comentó sus impresiones sobre el coronavirus. “Yo no creo en el virus”, afirmó. Luego confesó, con orgullo, que los amigos con los que juega fútbol, a quienes calificó como “viciosos” del deporte, no interrumpieron su práctica favorita durante la cuarentena. Eso, cuenta, implicó escaparse de la policía y buscar nuevas canchas en donde jugar a escondidas.

“En Lima es obligatorio usar mascarilla, ¿no? Acá no”, continuó, ignorando las normas. El escéptico taxista tampoco creía en la efectividad de la vacuna. “Si una vacuna se demora años en desarrollarse, ¿cómo esta vacuna va a haberse hecho en menos de un año?”, cuestionó.

Después, dijo que en Urubamba solo habían muerto alrededor de 35 personas por la Covid-19 y que la mayoría de ellas “ya debía morir”, porque tenía otras enfermedades. Por lo tanto, aseguró él, no había ningún riesgo.

La Sala Situacional Covid-19 de Cusco indica que, durante el 2020, los fallecidos a causa del nuevo coronavirus en la región fueron 1.321. Además, solo en la provincia de Urubamba el exceso de muertes por toda causa, según el Sistema Informático Nacional de Defunciones (Sinadef), fue de 78. Más del doble de la cifra dada por el taxista. Aunque no está comprobado que todas ellas hayan sido por Covid-19, el Sinadef es una medición más certera que la oficial porque no depende de la disponibilidad de pruebas.

El trayecto continuó y el taxista contó que ese no era su único trabajo. También era comunicador. Participaba en un programa local de radio. Entusiasmado, reveló que, desde la cabina radial, expande su opinión sobre la pandemia. Cree que es un invento. 

Destino mortal

Las fiestas de fin de año alentaron los viajes nacionales. Según Jorge Chávez Cateriano, gerente general de Corpac, en diciembre se registró un promedio diario de 200 vuelos nacionales, los cuales aumentaron en los días festivos. Entre el 21 y el 27 de ese mes hubo más de 140 mil pasajeros, detalló a la agencia Andina. Cusco y Arequipa fueron los dos destinos más visitados. El riesgo de transmisión, por lo tanto, también se disparó.

¿Cuál es la situación sanitaria actual de Cusco? El último 21 de enero se coparon las 23 camas UCI de la región, según la Sala Situacional. Ese mismo día empezó a haber personas que esperaban que alguna se desocupe. Un día antes se registraron oficialmente 222 nuevos casos de la Covid-19. Hoy hay 25 camas en la región, de las cuales solo cuatro están disponibles.

La segunda ola no ha esquivado al departamento más turístico del país. En los primeros 24 días del año murieron 109 personas por Covid-19. La presión del virus sobre el sistema de salud en Cusco es preocupante.

Aunque algunos limeños que viven en la región aseguraron a Sudaca sentirse más seguros que en Lima, según la clasificación del gobierno el nivel de alerta en Cusco es el mismo que en la capital. Ambos están clasificados con un nivel de alerta alta.

Los lugares turísticos emblemáticos han establecido protocolos sanitarios, pero eso no garantiza que el virus deje de transmitirse. “Los viajeros también estamos transmitiendo, sobre todo en las regiones con más Covid. Lima es un peligro permanente para el resto del país”, indica a Sudaca la epidemióloga Larissa Otero. Para ella, los viajeros que parten de Lima a otras regiones deben ser muy responsables. “Lo ideal es hacer una cuarentena estricta al lugar al que viaje”, asegura.

Eso, sin embargo, es poco probable para turistas que van a pasar solo algunos días en la región. Los viajeros parecen cumplir solo con las disposiciones obligatorias del gobierno: nadie quiere tomar más precauciones que esas. Si llegan a Cusco con el virus, sin saberlo, inmediatamente lo transmitirán a los locales. 

“Si no van a cumplir la cuarentena, tienen que considerarse positivos. Sería una gran irresponsabilidad que alguien viaje, por ejemplo, de Lima a Cusco, no tenga síntomas, vaya a un restaurante o a museos, o a una reunión familiar, se junte con 15 personas y las contagie”, sostiene Otero.

Según la recomendación de la epidemióloga, el 2 de enero el reportero de Sudaca que firma este artículo debió haber estado en cuarentena. Ese día, sin embargo, ingresó a un restaurante en Chinchero, pueblo por el que es necesario pasar para ir de la ciudad de Cusco a Ollantaytambo, desde donde parte el tren a Machu Picchu. Entró para almorzar. En el establecimiento nadie llevaba mascarilla. No solo los comensales, insuficientemente distanciados entre sí, sino también las meseras. De haber llevado el virus desde Lima, pudo contagiarlas. 

Después de almorzar, intentó regresar a su alojamiento en el Valle Sagrado. La lluvia era intensa. Demoró algunos minutos en conseguir un taxi que quiera llevarlo a él y a sus tres acompañantes. Finalmente, encontraron uno.

El conductor no tenía mascarilla, pero era el único transporte disponible. La alternativa era subirse a algún abarrotado colectivo. Días antes ya habían pasado por esa experiencia y el colectivo, como la mayoría de furgonetas de ese tipo, no tenía muchas ventanas. Abordaron el taxi.

Para tranquilidad de los pasajeros, el conductor llamó a una vendedora de un comercio cercano. “Un tapaboca”, le pidió, y le entregó una moneda. La señora fue por él y se lo alcanzó. El taxista se colocó las ligas del tapaboca en las orejas, pero la parte protectora, que debería cubrir la nariz y la boca, se la puso debajo del mentón. Así pasó la media hora de camino.

El riesgo de la reactivación

Desde el gobierno de Martín Vizcarra, el Ejecutivo viene haciendo esfuerzos por reactivar la economía. Uno de los sectores comprendidos en ese intento es el turismo, que quedó duramente golpeado por la cuarentena. Según información de Migraciones, la llegada de turistas internacionales en el primer semestre de 2020 disminuyó en 61% con respecto al mismo periodo del año anterior.

El confinamiento terminó el 30 de junio y solo dos semanas después, el 15 de julio, se reactivaron las actividades de aeronáutica civil. Los aeropuertos quedaron aptos para operar vuelos nacionales y los viajeros respondieron. En el primer mes, más de 119 mil personas abordaron un avión para ir a otra ciudad del Perú.

El 2 de agosto hubo más de 21 mil casos nuevos de Covid-19 en el país. Fue el día con más contagios en lo que va de la pandemia. El gobierno destacó su preocupación. “Una reactivación exitosa del turismo requiere del compromiso de todos”, declaró el 21 de septiembre la entonces titular del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), Rocío Barrios.

Sin embargo, las medidas no recularon. El 17 de octubre, el gobierno lanzó la campaña “Volver” para impulsar el turismo interno. Lo hizo con la producción de un videoclip en el que participaron distintas figuras nacionales. Con las fronteras cerradas hasta octubre, en el tercer trimestre del año pasado los viajes internos fueron el principal motor de la reactivación del turismo.

Ante la inminente segunda ola, la estrategia del gobierno de Sagasti ha sido diferenciar el nivel de alerta por departamentos. La idea es implementar medidas que distingan la realidad de cada departamento. Sin embargo, los viajes internos podrían estar distorsionando esta nueva estrategia: el movimiento de turistas aumenta el riesgo en las regiones que hoy están mejor.

Una razón es la diferencia entre los protocolos para viajes internacionales frente a aquellos al interior del país, que son mucho más laxos. Para entrar al Perú es necesario mostrar el resultado negativo de una prueba PCR o de antígenos. Para vuelos nacionales ese requisito no existe. Podría suceder, entonces, que una persona infectada aborde un avión o contagie a otros viajeros en el aeropuerto.

“Si fueran importantes solo los viajeros internacionales, estaríamos bajo el supuesto de que hay Covid solo fuera del Perú”, señala Otero. Ella recalca que los viajeros nacionales también pueden estar transmitiendo el virus.

Los únicos mecanismos de prevención para los vuelos internos son la medición de temperatura, el uso obligatorio de mascarilla y protector facial, y la firma de una Declaración Jurada en la que los viajeros deben consignar si, en el momento en que llenan el documento, presentan síntomas respiratorios compatibles con la Covid-19.

En declaraciones a Sudaca, la infectóloga Teresa Ochoa aclaró que la fase de contagio empieza días antes de la manifestación de los síntomas. Por cierto: la Declaración Jurada es impresa y entregada en el aeropuerto o en el avión. Pasa de mano a mano.

Declaración Jurada para el transporte aéreo de pasajeros a nivel nacional

El motor del turismo

Cusco es el lugar más turístico del Perú. No solo por su importancia histórica y el hecho de poseer una de las maravillas del mundo; también lo demuestran las cifras de tráfico aéreo. Según la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), el aeropuerto cusqueño fue el segundo con más tráfico en el complicado periodo entre enero y octubre de 2020, después del Jorge Chávez.

Y el Estado ha intentado aprovechar ese atractivo: las campañas de promoción del turismo recalcan que Cusco es seguro y que está preparado para recibir visitantes. El 13 de octubre, en Machu Picchu, el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés) le otorgó al Perú el sello Safe Travel, que certifica que el país es un destino seguro frente al peligro de la Covid-19. La ciudad de Cusco, el Valle Sagrado y el mismo Machu Picchu también recibieron −de forma particular− el mismo distintivo.

El 15 de octubre el ministro de Cultura Alejandro Neyra anunció la reapertura de los sitios arqueológicos cusqueños más importantes, con protocolos sanitarios supervisados por el WTTC. “Ahora los visitantes, cuando piensen en volver a nuestra maravilla del mundo, podrán estar seguros de que aquí se cumplen los estrictos protocolos de bioseguridad”, indicó, por su parte, la exministra Barrios en la ceremonia de reapertura de la ciudadela inca. Los mismos protocolos son implementados por la industria hotelera.

Todo ese discurso parece indicar que el turismo es seguro. El problema es que nadie controla el trayecto para llegar a los lugares turísticos y a las actividades que se desarrollan alrededor. ¿Cómo controlar, por ejemplo, a los taxistas que transportaron al autor de este reportaje por el Valle Sagrado o a la mesera que lo atendió en un restaurante?

¿Cómo controlar, también, a los propios turistas? El público ha respondido positivamente al ímpetu de reapertura mostrado por las autoridades. El 1 de noviembre Machu Picchu reabrió sus puertas de manera gratuita y la gran demanda que produjo hizo que los boletos se agoten anticipadamente. “¡Ya lo sabes! Cusco y sus atractivos turísticos te esperan”, dice la web de Promperú ytuqueplanes.com. Siguiendo ese entusiasmo, el lunes 11 de enero inició la promoción para comprar dos entradas al precio de una al adquirir el Boleto Turístico de los parques arqueológicos en Cusco.

El peligro de viajar

Las medidas sanitarias dictadas por los tres gobiernos que ha tenido el Perú durante la pandemia solo han sido implementadas parcialmente. Mientras tanto, la segunda ola avanza y amenaza. Aquí otro ejemplo: en la ciudad de Urubamba hay una cuadra, en la avenida Berriozábal, que está entre las más turísticas del Valle Sagrado. Allí se ubica el famoso taller y tienda de cerámica Seminario. Su fama ha generado el desarrollo de otros negocios en la cuadra, como restaurantes y tiendas.

Uno de esos locales ofrece comida saludable. La dueña es una limeña que, a consecuencia de la pandemia, incorporó a su madre al negocio. Sudaca ingresó al local. Ni la dueña ni su madre usaban mascarilla. Desde el mostrador, explicaban las bondades de sus productos y la historia del negocio.

De pronto, se acercaron a los turistas que estaban presentes y la dueña del local preguntó: “¿les molesta que esté sin mascarilla?”. “Sí”, obtuvo como respuesta. “Ah, me la pongo, no hay ningún problema”. Y la conversación continuó. Las medidas sanitarias fueron respetadas a gusto del ciudadano.

Los médicos consultados por Sudaca señalan la importancia de terminar con ese tipo de actitud. “La mascarilla debe usarse todo el tiempo cuando uno está con otra persona”, indica el infectólogo Eduardo Gotuzzo. “Las personas tienen que ser conscientes, tiene que haber mucha responsabilidad individual”, complementa Ochoa.

La posición del Estado, evidentemente, concuerda con que debe haber turismo solo si se cumplen los protocolos. “El turismo debe volver porque es necesario para millones de peruanos, pero solamente va a poder volver si todos están comprometidos a cuidar primero su salud en esta nueva modalidad”, dice un video de la campaña “Vamos a volver”, del Mincetur. Ese cuidado no se está cumpliendo.

“La curva está muy empinada, de una manera muy peligrosa, y realmente esto tiende a ser devastador.Debemos reducir mucho más el número de contactos”, señala Otero. Para ella, lo ideal sería limitar las actividades y quedarse en casa el máximo tiempo posible.

“Está habiendo demasiadas interacciones para el nivel de contagio que tenemos y para nuestro sistema de salud”, cierra Otero. La única forma segura de continuar reactivando el turismo es respetando las normas y los protocolos. De lo contrario, como Sudaca constató en Cusco, los viajes terminarán siendo un amplificador perfecto para la Covid-19.

Cuando el breve gobierno de Manuel Merino estaba en funciones, el 13 de noviembre, el superintendente de la Sunedu, Oswaldo Zegarra, fue convocado al Ministerio de Educación (Minedu). El flamante titular de la cartera, Fernando D’Alessio, vicealmirante en retiro y ministro de Salud cuando se dio el indulto a Fujimori, no tenía precisamente las credenciales de férreo defensor de la reforma universitaria. Con solo un día en el cargo, esa citación fue su primera prioridad.

El premier Ántero Flores-Aráoz, por su parte, se había pronunciado varias veces en contra de la “discriminación” hacia las universidades no licenciadas. Una de ellas, Telesup, en un arranque de confianza, había enviado una carta de amedrentamiento a Zegarra el 11 de ese mes. Aunque él y D’Alessio se conocían, todo parecía indicar que su convocatoria al Minedu era algo similar a una celada. La cita había sido programada para las 10 de la mañana. El superintendente se excusó de ir por problemas de salud.

Luego no hubo oportunidad de reprogramar: el gobierno de Merino cayó, en medio de marchas multitudinarias, dos días después.

Con la designación de Francisco Sagasti en la presidencia y la llegada del investigador Ricardo Cuenca al ministerio, la continuidad de la reforma universitaria quedó asegurada. “Estoy absolutamente convencido de la alta calidad técnica de Sunedu”, le dijo Cuenca a Perú21, y aseguró que Telesup no tendría más plazo para licenciarse. Él sí se reunió con Zegarra y lo ratificó. El horizonte anunciaba ocho meses de paz y tranquilidad para el gobierno en el sector Educación.

¿COAR o no COAR?

Pero los primeros dos meses no han sido exactamente así. Si bien el problema universitario se suele llevar casi todos los reflectores, no es una de las tareas a las que el Minedu dedica la mayoría de sus recursos. Su rol allí es el de ente rector: definir políticas macro y poner el pecho ante las presiones de los grupos políticos marginados por la reforma. En el día a día del ministerio, sin embargo, tiene mucho más peso la educación escolar.

El Minedu es un monstruo que atiende a más de 6 millones de alumnos de colegios públicos, tiene a su cargo una de las planillas más grandes del Estado −la de profesores− y opera con un presupuesto superior a los S/10.000 millones. Por eso, llamó poderosamente la atención cuando el ministro Cuenca tuiteó el último martes que no había plata presupuestada para la admisión de los Colegios de Alto Rendimiento (COAR) en el 2021.

Como la comunicación eficiente no es uno de los bastiones de este gobierno, a pocos les quedó claro a qué se refería. ¿Hay o no hay dinero para los COAR este año? Sudaca ha averiguado cómo es.

El presupuesto que aprobó el Congreso el 29 de noviembre, cuando Sagasti y Cuenca ya tenían más de una semana en el Ejecutivo, sí contempla una partida de S/192,9 millones para los COAR. Esta cifra supera por lejos el monto devengado en el 2016, 2017, 2018, 2019 y 2020. En el último quinquenio, los COAR nunca ejecutaron más de S/190 millones anuales.

Los S/192,9 millones de apertura (PIA) del 2021 fueron reducidos por el gobierno de Sagasti a un presupuesto modificado (PIM) de S/151,8 millones, todavía S/30 millones más que lo que se devengó en el 2020 (con clases remotas). ¿Esa cifra no alcanza para organizar un proceso de admisión? Difícilmente. Tres fuentes que ocuparon altos cargos en el Minedu calcularon para Sudaca que el costo de dicho proceso está apenas alrededor del S/1 millón. Y sí estaba incluido en la cifra que se pidió al Congreso.

El ministerio, sin embargo, demanda S/51 millones adicionales para poner en marcha los COAR, según su oficina de prensa. ¿A qué se destinarían? No a la admisión, que es muy barata, ni a la propuesta de valor del programa, sino a establecer medidas de seguridad contra la Covid-19, principalmente en las residencias donde duermen los alumnos de los colegios. La premisa es que volverán a tener clases presenciales. ¿Es eso realmente necesario?

Dos fuentes del ministerio contaron a Sudaca que la Dirección General de Servicios Educativos Especializados, que tiene a cargo a los COAR, ya había preparado una propuesta para hacer las clases a distancia con el presupuesto disponible. “Podrían hacerlo remoto tranquilamente. Por el modelo de valor de los COAR, son los que mejor funcionaron a distancia en el 2020. Los alumnos pudieron llevarse las computadoras”, explica una de las fuentes. Todo indica que Cuenca no tuvo mucho interés en seguir ese camino.

Pero la presencialidad tampoco es un imposible. “Es bien fácil conseguir S/50 millones en el Minedu. Es cuestión de reasignar [el presupuesto] o negociar con el MEF”, asegura a Sudaca una fuente con conocimiento directo del tema. Con más de S/10.000 millones en la bolsa, de los cuales el año pasado se ejecutaron solo S/6,361 millones, su afirmación tiene sentido. “El presupuesto no es abundante. El Minedu tiene diversas prioridades que atender”, replicó la oficina de prensa.

¿’Elitizando’ la educación pública?

Cuenca ha tenido que dar marcha atrás en su imprecisa afirmación inicial. Hoy la oficina de prensa del Minedu informa que se ha aprobado la asignación de recursos a los gobiernos regionales de Ica, Ayacucho, Loreto y Puno para el alquiler de los locales de sus respectivos COAR. Cuenca dijo que este año tendrían una “admisión reducida”. El jueves, decenas de exalumnos de estos colegios hicieron un plantón en contra de ese anuncio.

“La continuidad de los COAR no conlleva una decisión política, sino técnica. En la actualidad, en el Minedu no se está discutiendo ese aspecto”, dijo la oficina de prensa del ministerio. Sin embargo, sí hay un innegable componente de voluntad política en todo esto. Ricardo Cuenca, antes de ser ministro, expresaba abiertas dudas sobre si la estrategia de los COAR debía continuar. Y las dudas eran más tiradas a que no. 

En 2015, cuando era director general del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), escribió una pequeña columna en El Comercio titulada “Los COAR y “las otras decisiones””. Allí reconoce que la implementación de estos colegios experimentales es una “decisión legítima”, pero asegura que “segmentan el sistema educativo”, instalan “un sistema paralelo para los mejores” y “segregan a los jóvenes”. El autor de esta nota entrevistó a Cuenca hace unos años y obtuvo una respuesta similar sobre el tema.

Desde el 2017 hay colegios de alto rendimiento en todas las regiones del país. En total, suman 25. Reciben a estudiantes de desempeño sobresaliente entre el tercer y quinto grado de secundaria, y les ofrecen la posibilidad de hacer el Bachillerato Internacional. Trabajan bajo un sistema de internado gratuito que cubre matrícula, vivienda, alimentación, vestimenta y materiales. La inversión del Estado por cada alumno COAR es 3,5 veces mayor a la de la educación pública regular. 

Hace dos años, la Corporación Andina de Fomento (CAF) terminó un estudio junto al Minedu −en el que el IEP de Cuenca participó como consultor externo− sobre el impacto de los COAR en el desarrollo de sus alumnos. Se comparó al grupo de jóvenes que había logrado ingresar al sistema en los últimos puestos contra el que se había quedado fuera por muy poquito.

Los resultados son sencillos de entender: no hay diferencia significativa en matemática o comprensión lectora −probablemente porque se trata, en ambos grupos, de alumnos sobresalientes en sus respectivas escuelas de origen−, pero sí una enorme mejora en la salud del entorno. “Los alumnos COAR gozan de un núcleo de amigos saludable (no fuman, ni beben, ni consumen drogas), tienden a ser menos agredidos y reportan no ser discriminados ni presenciar situaciones de discriminación”, dice la CAF. 

Otra acusación contra los colegios experimentales es que reciben alumnos más cercanos a la clase media que a la pobreza extrema y más urbanos que rurales. Las cifras indican que esto es cierto. Fuentes del Minedu contaron a Sudaca que, desde que Cuenca asumió el ministerio, ya se comentaba en la interna que no le daría prioridad a los COAR por no considerarlos inclusivos.

Sin embargo, las gestiones pasadas ya habían abordado el tema. Mediante mesas de trabajo, se ha elaborado un esquema de bonificaciones por ruralidad, pobreza y pobreza extrema en el puntaje de admisión. La primera parte había sido implementada, elevando los ratios de ingreso de los más vulnerables. Para el 2021 se esperaba tener a 51% de ingresantes rurales, 31% con condición de pobreza y 47% de pobreza extrema.

Cambios y choques

“Le pasaron una mala ayuda memoria a Pimpinella”, se quejó una fuente sobre algunos de los tuits de Cuenca. Ese es el inofensivo apodo con el que lo han empezado a llamar los funcionarios de planta de la cartera, por su parecido con el cantante de la agrupación argentina. Lo cierto es que en el Minedu hoy hay funcionarios menos ‘cuenquistas’ que otros. Y ello se debe a los cambios que ha realizado desde que asumió.

A diferencia del MTC, donde la estrategia ha sido ratificar o promover a los funcionarios de confianza del gobierno anterior, en el Minedu ha habido varios movimientos en puestos claves. El principal es la salida de Diana Marchena del viceministerio de gestión pedagógica, debajo del cual está la dirección que tiene a cargo los COAR. En su reemplazo, Cuenca ha designado a Killa Miranda.

Miranda −quien no respondió las solicitudes de descargo de este medio− es identificada por todas las fuentes como una persona muy cercana a la exministra Flor Pablo, quien hoy postula a la vicepresidencia y al Congreso con el Partido Morado. “Lo único que le puedo decir categóricamente es que no he tenido nada que ver con la designación de la Sra. Mirada”, respondió Pablo sobre el tema..

Pablo ha dado positivo al Covid-19 y Sudaca, más allá de la labor periodística, desea su pronta mejoría.

Las fuentes del Minedu consultadas por este medio aseguran que Miranda representa la influencia de la candidata morada en la gestión de Cuenca. Algo que la oficina de prensa del ministerio, por supuesto, niega. La cercanía de Miranda con Pablo, sin embargo, se puede rastrear en sus hojas de vida. Entre el 2012 y el 2014, cuando Pablo era directora nacional de Educación Primaria, Miranda era coordinadora de movilización de esa dependencia.

Luego, en el 2014, Pablo pasó a comandar la crucial Dirección Regional de Lima Metropolitana (DRELM), y Miranda la siguió allí como asesora en gestión educativa. En el 2016, el último año de Pablo en la DRELM, Miranda ganó un CAS como jefa de la oficina de atención al usuario y comunicaciones de esa dirección. De allí, hay que hacer un salto al 2019: cuando la hoy candidata morada fue nombrada ministra, Miranda entró por la puerta grande como su jefa del Gabinete de Asesores.

Y la lealtad es férrea. Todavía con Pablo como ministra, Miranda regresó a la importantísima DRELM para dirigirla, pero renunció apenas aquella dejó la cartera en febrero del 2020. Según las fuentes consultadas, Miranda y Pablo representan una forma de ver la gestión pública en educación más tirada hacia la izquierda y hacia la cercanía con el magisterio, algo compatible con la visión de que los COAR son experimentos excluyentes.

Pero la designación de Killa Miranda no es el único movimiento de Cuenca en la alta dirección del ministerio. Apenas llegó, el nuevo ministro puso el ojo en los altos funcionarios vinculados a la cuestionada compra de más de un millón de tablets para los estudiantes más pobres. El primer proceso se tuvo que anular por serios problemas con el proveedor. Las adquisición ya ha sido terminada, pero con retraso.

Cuenca reemplazó a los encargados de la Dirección de Innovación Tecnológica en Educación (Dite), Ricardo Zapata, y de la Dirección de Gestión de Recursos Educativos (Digere), Rosa Prieto. Ambas dependencias están relacionadas a la compra de las computadoras portátiles. En sus lugares puso a Milagritos Vera y Cynthia Otani, respectivamente. La primera de ellas trabajaba para Killa Miranda en un programa adscrito al Ministerio de Desarrollo e Inclusión social desde setiembre del 2020. La segunda trabajó en el Minedu entre el 2011 y el 2016, mismo periodo en el que estuvieron Miranda y Pablo.

Además, Cuenca cambió a Cristhian Pacheco, encargado de la Dirección General de Educación Técnico-Productiva, por Rommy Urbano, quien ya había ocupado el cargo. Esta área del ministerio es clave porque se encarga del complicado (y atrasado) licenciamiento de institutos. El presidente Sagasti dijo esta semana que esa labor pasará a la Sunedu, pero fuentes de la entidad aseguran que no tienen la capacidad de hacerlo y que tendría que ser un plan de largo plazo. Cuenca también cambió a la directora general de Educación Básica Regular, Cecilia Ramírez, por Nora Delgado.

“He encontrado un ministerio muy ordenado”, declaró Cuenca a La República a poco de asumir la cartera. Por eso, todos estos cambios han generado un fuerte alboroto en una gestión que se suponía de transición. A ello se suma que, en el 2021, Aprendo en Casa ya no será transmitido por canales comerciales, solo por TV Perú y Radio Nacional, algo que algunos funcionarios que quedan de la gestión Benavides interpretan como un intento más por desmantelarla.

“No hay facciones ni peleas, no se podría trabajar en ese escenario”, ha replicado la oficina de prensa. Las fuentes consultadas por este medio, sin embargo, aseguran que el bolondrón que se ha armado en torno a los COAR es apenas la punta del iceberg de un choque interno entre formas de entender la gestión pública en educación.Parece que los meses de paz que se vislumbraban para el sector en noviembre serán un poco más agitados que lo esperado.

 

Desde que el presidente Francisco Sagasti nombró a Eduardo González como ministro de Transportes y Comunicaciones las alarmas sobre su neutralidad y su capacidad técnica se encendieron. Y no es para menos: González, quien durante años fue mano derecha del exministro vizcarrista Edmer Trujillo, lidera hoy una cartera cuyo presupuesto supera los S/10.000 millones.

El MTC no solo tiene la partida más gorda del sector público en cuanto a inversión, sino que 31 de los 52 proyectos del demorado Plan Nacional de Infraestructura para la Competitividad (PNIC) corresponden a su sector. Este portafolio de obras prioritarias, ideado por Martín Vizcarra, tenía el objetivo de cerrar la enorme brecha de infraestructura que tiene el país. Hoy sigue, en gran medida, en manos de funcionarios de confianza de su gobierno.

Este reportaje es una radiografía de lo que hoy se vive en el MTC. Una lista de exfuncionarios de confianza del gobierno de Martín Vizcarra que, con Eduardo González como ministro, han sido promovidos o ratificados en cargos claves, jefaturales o de alta dirección en la cartera de Transportes.

Algunos de estos funcionarios han trabajado en el gobierno regional de Moquegua: uno fue suspendido de sus funciones el 2017 y trabajó para la empresa CyM Vizcarra, del ex mandatario, otro es investigado por irregulares pagos a la constructora ICCGSA en la obra del hospital regional. Ambos dejaron de laborar en el ministerio ayer jueves 21, luego de que Sudaca solicitara descargos para esta nota.

Sorprendió la juramentación del ministro Eduardo González en el primer gabinete de Sagasti, al ser conocida su trayectoria como asesor de confianza de Edmer Trujillo. Foto: Andina

El ministro amigo

El ministro Eduardo González es periodista y tiene una maestría en gestión pública. Empezó su vida profesional a inicios de los 90, como asesor y hasta regidor en alcaldías provinciales de Puno, y en el 2000 dio el salto al Congreso. Lo hizo de la mano de legisladores del sur como Gregorio Ticona y Juvenal Ordoñez (Tacna), y Ernesto Herrera y Washington Zeballos (Moquegua). Allí fue parte de comisiones parlamentarias ordinarias e investigadoras. No tuvo puestos de mayor relevancia que esa.

Con el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (PPK), sin embargo, González ingresó al Ejecutivo por la puerta grande. Según su propia Declaración Jurada, Edmer Trujillo, el primer ministro de Vivienda de PPK, lo nombró jefe de su Gabinete de Asesores en agosto del 2016. Este era un cargo de total confianza y el mejor remunerado que González había tenido en el Estado hasta entonces. Su suerte siguió in crescendo.

En setiembre del 2017, Edmer Trujillo dejó la cartera de Vivienda sin mayor brillo para convertirse en director del Organismo Técnico de Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS). González se fue con él como asesor de la Dirección Ejecutiva. Es decir, como su asesor.

Cuando Vizcarra asumió la presidencia del país, en marzo del 2018, González volvió a cambiar de puesto. El entonces presidente nombró a Trujillo, una de las personas en las que más confía, oriundo de Amazonas pero de corazón moqueguano, como ministro de Transportes y Comunicaciones. Trujillo le dio a González el cargo de jefe del Gabinete de Asesores de su despacho.

El 30 de setiembre del 2019 Vizcarra cerró el Congreso y, a los pocos días, otro personaje de su círculo cercano asumió la PCM: el exparlamentario por Moquegua Vicente Zeballos. Él nombró a González como jefe de su propio Gabinete de Asesores. Cuando Zeballos dejó la PCM, en julio del 2020, González se recolocó como Asesor II del siguiente titular del MTC, Carlos Estremadoyro, quien ha desarrollado toda su carrera profesional en Moquegua. 

Apenas cuatro meses después, tras la vacancia de Vizcarra, parecía que la suerte de González iba a terminar. Sin embargo, el presidente Francisco Sagasti le dio en noviembre último el mayor de sus galardones en el sector público: lo nombró ministro en la cartera que venía asesorando.

La carrera pública de González en el último quinquenio. Infografía: Sudaca.

Jefes y directores

En la gestión González, la tinta vizcarrista parece estar aún fresca en la alta dirección del MTC y David Mendoza Fernández es quizás el mejor de todos los ejemplos. Mendoza laboró hasta ayer jueves, según el portal web del MTC, como director en la Dirección General de Fiscalizaciones y Sanciones en Transportes. En su Declaración Jurada omitió un detalle primordial: fue jefe de proyectos estratégicos del Gobierno Regional de Moquegua durante la gestión de Vizcarra.

¿Por qué Mendoza habría ocultado esta información? Un indicio es que, cuando ocupó el cargo en el GORE Moquegua, con Edmer Trujillo como gerente regional, Mendoza estuvo involucrado en uno de los casos que años después golpearía al gobierno de Vizcarra: presuntos pagos irregulares a la empresa ICCGSA −implicada en el caso Club de la Construcción− por la obra del Hospital de Moquegua. Según un informe de Contraloría, el gobierno regional aprobó desembolsar más de S/20 millones a ICCGSA con el visto bueno de Mendoza, pese a que no se cumplían los requisitos estipulados en el contrato. Por este caso, la Contraloría determinó su presunta responsabilidad penal y administrativa.

Informe de Contraloría General encontró presunta responsabilidad administrativa y penal del David Mendoza Fernández.

David Mendoza Fernández y su cercanía con el entorno de Vizcarra. Infografía: Sudaca.

Pero la lista es mucho más larga. También con pasado moqueguano, el abogado Luis Antonio Tapia fue nombrado director de Fiscalización Vial y luego director de Fiscalizaciones en Transportes del MTC durante la gestión de Edmer Trujillo. Hoy permanece con el ministro González. Aunque no coincidió con la gestión regional de Vizcarra, Tapia fue director de Asesoría Jurídica en los periodos 2006-2008 y 2015-2016 en la gerencia regional de Educación de Moquegua.

En la dirección de la Oficina de Articulación Intergubernamental del MTC, además, González tiene a Jesús Suárez Berenguela. Aunque la Declaración Jurada de este funcionario no aparece en la web de la entidad, Sudaca pudo corroborar que Suárez fue Asesor II del despacho ministerial de Edmer Trujillo en la cartera de Vivienda entre julio y setiembre del 2017. En los 90 trabajó en el gobierno regional José Carlos Mariátegui, que entonces reunía a los departamentos de Moquegua, Tacna y Puno.

En Provias Nacional, entidad adscrita al MTC y de crucial función en las licitaciones de construcción y mantenimiento de carreteras, hay también personajes claves del entorno vizcarrista. El ingeniero Franz Flores Flores, hasta ayer director de Control y Calidad de Provias-MTC, fue jefe de proyectos y residente de obras del gobierno regional de Moquegua de Martín Vizcarra entre el 2011 y 2014. Según su Declaración Jurada, también fue supervisor de obras de la empresa CyM Vizcarra SAC entre mayo del 2015 y marzo del 2016. 

Flores fue nombrado por el ex viceministro de Transportes Carlos Estremadoyro, en abril del 2018, como gerente en la Unidad Gerencial de Obras de Provías Nacional. Y aquí un detalle no menor: el 2017, siendo residente de obra de la Municipalidad Provincial de Mariscal Nieto (Moquegua), el ingeniero Flores fue suspendido por 30 días tras haber incurrido en “falta de carácter disciplinario, incumplimiento y negligencia en el desempeño de sus funciones”. 

Y la lista sigue. José Baldarrago Soto es asesor legal de la Dirección de Infraestructura de Provias-MTC, con una remuneración superior a los S/11 mil mensuales. Por su cargo, no existe una declaración jurada que detalle su experiencia pública, pero registra ser parte del bufete jurídico Baldarrago & Compañía E.I.R.L, con dirección en Moquegua. Su contrato de servicio tiene como fecha diciembre del 2018, cuando Edmer Trujillo era ministro.

Para los titulares de cualquier cartera ministerial, dos cargos de estrecha confianza son la Secretaría General y la jefatura de Gabinete de Asesores. Aquí González tiene a dos abogadas. Como secretaria general está Silvana Elías,quien desde el 2011 está en el sector: era asesora del regulador Ositran. Sin embargo, su primer gran contrato con el Estado se lo dio Trujillo cuando era ministro de Vivienda, en agosto del 2016, al asignarle la dirección general de la oficina de Asesoría Jurídica. Su carrera pública, desde entonces, fue de constante jerarquía en distintas carteras del Ejecutivo.

Como jefe de Gabinete de Asesores está la abogada Karina Flores Yataco. Ella coincidió con Gonzáez como asesora parlamentaria entre el 2012 y 2015 y tuvo pequeñas asesorías en el Ministerio de Justicia en los primeros meses del 2016. Pero su gran salto vendría también −sorpresa− de la mano de Trujillo. La abogada Flores tuvo sus primeras asesorías en la cartera de Vivienda en el 2016, con él como titular de la cartera. Cuando se fue al OTASS, ella fue contratada como jefa de la Oficina de Asesoría Jurídica de esa entidad.

Al ingresar Edmer Trujillo al MTC en marzo del 2018, Flores volvió a virar la dirección de su carrera como funcionaria pública. Empezó como consultora legal y un mes después continuó como miembro de comités especiales dentro de ese ministerio.

Los viceministros

A las dos semanas de asumir la cartera, Eduardo González nombró como viceministro de Comunicaciones a Diego Carrillo Purín. Este es un joven abogado que hasta hace un par de años se desempeñaba como consultor senior. Edmer Trujillo, como titular del MTC, le dio el impulso que necesitaba su carrera al contratarlo como Asesor II del Despacho Ministerial en junio del 2018.

El viceministro de Transportes, Paul Caiguaray, fue ratificado en el cargo por González. Había aterrizado en el puesto dos semanas antes de la crisis que devino en la salida de Vizcarra. Según su Declaración Jurada, Caiguaray fue colocado como viceministro el 1 de noviembre del 2020 por el también vizcarrista Carlos Estremadoyro.

Caiguaray es hombre de confianza: en enero del 2018 Edmer Trujillo le dio la jefatura de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto del OTASS. Tres meses después, Vizcarra lo llevó a Palacio: lo nombró director general de la Oficina General de Planeamiento, Presupuesto y Modernización del despacho presidencial. Fue, sin dudas, un gran año para Caiguaray. En julio Edmer Trujillo lo incorporó al MTC como director general de la Oficina General de Planeamiento y Presupuesto.

Paul Caiguaray, actual viceministro de Transportes. Fue designado por el exministro Carlos Estremadoyro. Foto: Andina.

El ministro responde

En una carta enviada a Sudaca, antes de viajar al interior del país, el ministro Eduardo González respondió que en sus 30 años de trayectoria en la gestión pública ha “asumido cargos de alta dirección y responsabilidad en los distintos niveles de gobierno” donde siempre se mantuvo con “independencia y autonomía”. 

Aseguró que su relación con el expresidente Vizcarra y el exministro Trujillo “ha sido estrictamente laboral”. El ministro también rechazó “de forma categórica cualquier injerencia” en su gestión y detalló que desde el día que asumió su nueva función envió oficios a la Contraloría General y a la fiscalía planteando su “total apoyo a cualquier tipo de investigación ”.

Consultado sobre el historial de sus funcionarios en cargos de confianza en distintas entidades de la gestión Vizcarra, el ministro Gonzalez les ratificó su respaldo: “El hecho que hayan trabajado en las gestiones de los últimos exministros no los inhabilita ni desacredita para ocupar cargos públicos, más aún cuando han demostrado eficiencia”.

González también aseguró que ninguno de los directivos mencionados en este reportaje “cuenta con alguna sentencia que les impida laborar, ni tienen antecedentes judiciales por casos de corrupción”.

Respecto a los cuestionables David Mendoza y Franz Flores, el titular del MTC replicó que ninguno tuvo “dependencia funcional” con su despacho e incluso argumentó que Flores “no registraría ninguna inconducta funcional en este sector”. Concluyó, sin embargo, diciendo que ambos ya no trabajan para su entidad. Sudaca pudo corroborar que tanto Mendoza como Flores dejaron de laborar desde el día de ayer jueves 21, después de que este medio solicitara los descargos a la oficina de prensa del despacho.

Sobre su preparación para el cargo, tema que genera fundadas suspicacias, Gonzalez sostuvo que “los profesionales en las comunicaciones [él es periodista] estamos en condición de asumir cargos de alto nivel como lo hacen profesionales de otras carreras”. Agregó que “se tiene la percepción de que el MTC se dedica solo a la infraestructura de vías y lo común es que ha sido dirigido por ingenieros, economistas o abogados, pero este sector también es de Comunicaciones, y uno de los objetivos principales de este Gobierno es llevar la conectividad digital a todo el país”. Cabe agregar que el MTC ve principalmente temas de infraestructura de comunicaciones.

La gallina de los huevos de oro

El periodista y analista político José Carlos Requena asegura que el nombramiento de González en el MTC le “parece algo negligente” que “sería necesario un distanciamiento más claro” por parte de este gobierno con el anterior. “Los ministerios son cargos de confianza, cargos de designación política. Llama la atención que [en la gestión de Sagasti] no haya una ruptura pese a todas las acusaciones e investigaciones que se dieron en su momento contra Vizcarra e incluso Trujillo”, afirma.

Requena recuerda que el “MTC tiene el peso de manejar un presupuesto muy importante”. El economista Carlos Casas resume la relevancia de esa cartera en una frase: “es el ministerio con mayor presupuesto de inversión de todo el Estado”. 

Casas detalla que “el presupuesto de inversiones de Transportes y Comunicaciones supera a las carteras de Salud y Educación juntas, ya que estas últimas destinan más dinero a gastos como el pago a profesores, médicos, material o equipos. En el MTC, en cambio, el 75% de presupuesto [de más de S/10 mil millones] se destina a inversiones como la construcción y mantenimiento de carreteras”. 

Para Casas, actual decano de la Facultad de Economía y Finanzas de la Universidad del Pacífico, el perfil óptimo para llevar un ministerio de esta envergadura es el de un “ingeniero o ingeniera con experiencia en el sector público, manejo de presupuesto y con dominio de compras estatales y licitaciones”. Recordó que “teniendo como antecedente los casos del Club de la Construcción y otras denuncias por corrupción”, la cabeza del MTC debe tener mucho dominio del sector para evitar que se repitan antiguos escenarios.

**La infografía que abre esta nota es de Leyla López

Por Fabrizio Ricalde y Paolo Benza

Dos grupos de empresas del sector energético peruano libran una batalla encarnizada, pero compleja, desde hace cuatro años. Se trata de una disputa que se origina en distorsiones artificiales del mercado y que tiene un correlato real con el alto precio que los hogares de este país pagan por su recibo de luz. Porque sí, la luz residencial en el Perú es cara: la segunda más cara de Sudamérica después de Uruguay, según la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).

Y algo más: la tarifa viene en franco ascenso desde el 2010. Utilizando cifras del Osinergmin, para ponerlo en una metáfora, si hace diez años jugábamos el repechaje para clasificar al grupo de los caros, hoy le peleamos el liderazgo solo a los charrúas. Según la SNI, en dicho periodo, el precio de la luz ha aumentado en 68% para los hogares y en 96% para las industrias (con la consecuente alza en el costo de los productos que estas venden). Ambos aumentos equivalen a dos y tres veces la inflación respectivamente.

¿Qué está pasando en el mercado eléctrico? Sudaca conversó con especialistas de ambos bandos para entenderlo. Y aquí explica un tema de claro interés público en su versión más sencilla.

Fuente: BCRP, INEI. Elaboración: SNI.

Las ‘termos’ contra el mundo

La ‘guerra de las eléctricas’ tiene a dos bandos claramente reconocibles: las generadoras (que producen la energía) y las distribuidoras (que la reparten al consumidor final). No son todas, por supuesto. Entre las distribuidoras está Luz del Sur, la más grande del país por facturación. Y por el lado de las generadoras, un grupo de enormes compañías que poseen plantas de producción termoeléctrica, principalmente a gas natural de Camisea: Engie, Kallpa y Enel. Las ‘termos’.

Hace poco el conflicto llegó a la Corte Suprema. Y esta emitió un fallo.

Pero para llegar a ese fallo, que es el final de esta historia (o casi), es necesario entender cómo funciona el mercado. Aunque el asunto es complejo y técnico, se explica así: las ‘termos’ tienen un beneficio normativo originalmente planeado para incentivar el uso del gas natural de Camisea. ¿Cuál es? Pueden declarar a voluntad su costo variable de producción. Repetimos: las ‘termos’ deciden, ellas mismas, cuánto declaran. Puede ser, si lo desean, un valor ficticio cercano a cero. En breve entenderemos por qué esto es importante.

Hace 20 años, cuando se creó este incentivo, la industria termoeléctrica no era tan importante. Para aprovechar la oferta de gas natural de Camisea, había que promocionarla. En los últimos años, sin embargo, la matriz energética del Perú ha pasado a ser alrededor de 45% térmica, principalmente a gas. Esto, además, significa que no es renovable naturalmente. El resto sí está compuesto por renovables: 50% por caídas de agua (hidroeléctricas, algunas de ellas gigantes) y un pequeño 5% por renovables como la solar o la eólica.

Lo otro que hay que entender es que en el Perú se observa, en los últimos años, una sobreoferta eléctrica. La capacidad de producción supera por mucho al consumo total. ¿Por qué? Hasta el 2016 se licitaron más proyectos de generación que lo que el crecimiento de la economía, desacelerada en el último lustro, pudo cubrir. A ello se sumó el retraso de grandes proyectos mineros de alto consumo energético, como Quellaveco o Tía María. Según la Sociedad Peruana de Energías Renovables (SPR), la sobreoferta debía terminar en el 2022, pero el golpe económico de la pandemia la mantendrá por un buen tiempo más.

¿Qué significa la sobreoferta? Que se puede producir mucha más energía de la que el mercado efectivamente demanda. En el 2018, el Comité de Operaciones del Sistema Interconectado Nacional (COES) calculó que había 84% de capacidad instalada sobrante. En otras palabras: muchas compañías con dificultad para ‘colocar’ por la falta de compradores. Ahí empieza la distorsión.

Mercados, mercados

¿Si hay más oferta que demanda, por qué los hogares pagan cada vez más por la luz? Porque el precio de la electricidad residencial está fijado por el regulador del sector, Osinergmin. Por eso, se le llama ‘mercado regulado’. En el mercado regulado están los consumidores pequeños: familias o empresas que no demandan volúmenes tan grandes de energía. Son abastecidas a través de la conexión de distribuidoras como Luz del Sur, que compran la electricidad a las generadoras (sean ‘termos’, ‘hidros’ o demás renovables).

Pero hay un segundo mercado: el libre. Los ‘clientes libres’ pueden firmar contratos de abastecimiento directamente con las generadoras debido a que consumen mayores volúmenes de electricidad, saltándose al intermediario. En otras palabras: en el mercado ‘libre’ los precios de la energía sí son fruto de una negociación. Si las generadoras quieren ganar más clientes ‘libres’, deben bajar su precio. ¿El resultado? Esperable: el precio del megavatio-hora en el mercado libre es mucho menor que el del mercado regulado desde el 2016. Una gran empresa paga 30% menos por la misma unidad de electricidad que un hogar.

Cuadro elaborado por Semana Económica, con datos de Osinergmin.

¿Dónde está el problema? Ya vamos llegando. Tiene que ver con un tercer mercado: el mayorista. En la jerga energética se le conoce como el ‘mercado spot’. Solo compete a las generadoras y es para transacciones de corto plazo. ¿Cómo funciona? Las compañías que producen van allí a transar la energía: sea a vender la que les ha sobrado o a comprar la que les falta para cumplir sus compromisos de entrega de energía, especialmente con clientes libres. El ‘precio spot’ define, así, parte importante del margen de las generadoras, sobre todo las que son más ‘compradoras’. 

Si el precio spot es bajo, las generadoras que compran allí para completar sus contratos tendrán un buen margen. ¿Cómo se fija el precio spot? Esa es la clave: se define en función de los costos variables que declaran las generadoras. Específicamente: el que declara la última generadora en entrar a despachar, que normalmente es una termoeléctrica a gas. Volvamos, entonces, al inicio de esta explicación: las ‘termos’ están permitidas de declarar el costo que consideren conveniente, así este no sea real. 

Cuadro elaborado por Semana Económica con información del COES.

Distorsiones irrefutables

En el 2017, el Ministerio de Energía y Minas reconoció en un decreto supremo que existía esta distorsión, pero no fue corregida. En el documento se detalla que las ‘termos’ que utilizan gas natural han declarado costos bajos, cercanos a cero, ocasionando que el precio del mercado mayorista esté por debajo del costo real de generación de electricidad. Es decir, vienen deprimiendo artificialmente el precio spot

¿Y para qué lo han hecho? Hay empresas consumidoras que pueden pasar del mercado regulado al libre, si los precios de este le convienen. Y lo han hecho sin dudarlo desde el 2016. No hablamos aquí de compañías con gran consumo energético, como mineras o cementeras, que ya eran de por sí clientes libres, sino de empresas de ‘consumo medio’. Digamos, una cadena de centros comerciales, de malls o de bancos, que hoy pagan mucho menos que la tarifa que se le carga a un hogar promedio. 

En el 2012, el mercado libre consumía sólo el 44% de la energía del país, con apenas 261 clientes. Seis años después, en el 2018, había pasado a consumir el 59% y a tener 1.836 clientes. A inicios del 2020 superó los 2.300 clientes. En una entrevista para la revista Semana Económica el 2019, el gerente de desarrollo de Luz del Sur, Mario Gonzales, reveló que habían perdido a todos sus clientes que consumían más de 500 Kwh. Todos habían prescindido del intermediario: pasaron a contratar directamente con las generadoras al precio reducido del mercado libre.

Cuadro: Luz del Sur

¿Cómo es sostenible un precio ‘libre’ tan bajo? Porque el precio mayorista, el del mercado spot, está deprimido.Las generadoras con una cartera gorda de clientes libres pueden ir allí, comprar la energía muy barata, y luego ofrecerla a precios atractivos en negociaciones directas. Las tres principales empresas del sector energético peruano son Engie, Kallpa y Enel. Son, a su vez, las que tienen una buena cantidad de producción termoeléctrica a gas. Son las ‘termos’ que han venido declarando costos bajos, por momentos cercanos a cero, para mantener deprimido el precio spot.

Coincidentemente, también son las empresas que más energía han comprado a otros generadores en el mercado mayorista, al precio spot, para luego revenderla. Según cifras del COES, por ejemplo, las tres compraron 6,7 millones de Mwh más de los que vendieron en el spot. ¿Le cierra ya el círculo? Las generadoras a gas declaran costos variables irreales –porque así se los permite la norma–, lo que deprime el precio mayorista. Luego, compran a ese precio artificialmente reducido parte de la energía que revenden en el mercado libre. Entonces, los ‘clientes libres’ tienen acceso a un precio mucho menor al de los hogares.

Pero hay un último paso para entender todo este asunto

El negocio de las renovables

¿Qué tiene que ver todo esto con usted, lector? Pedro Gamio, ex viceministro de energía y experto en el sector, asegura que el meollo de todo este asunto está en las energías renovables. ¿Cómo así? No pierda la concentración, que aquí acaba esto. El costo real de producir energía con gas es uno de los más altos del mercado. De hecho, la generación cuesta US$24 dólares el megavatio, hasta US$32 en algunos casos.

Del otro lado están las renovables, que –excluyendo a las hidroeléctricas de grandes embalses– son teóricamente más amigables con el medio ambiente. Y además, están subsidiadas. El costo de producir energía eólica o solar, en ocasiones mayor incluso al de las ‘termos’, es pagado por todos los consumidores regulados. Es decir, por el recibo de su casa, de la nuestra y del pequeño negocio de la esquina. ¿La justificación? Diversificar la matriz hacia energías más limpias. Algunas de las ‘termos’ tienen subsidiarias para renovables.

El subsidio lo pagan todos los consumidores regulados a través de un cargo en sus recibos que se llama Prima RER (sumada al precio como cargo de transmisión). ¿Y de qué depende cuánto es ese subsidio, esa prima RER? Del precio spot. Mientras que el mercado mayorista tenga valores bajos, el subsidio será mayor. La legislación asume que cuanto menor sea el precio mayorista debe haber más subsidio para que las renovables puedan competir.

Así, la distorsión que ocasionan las ‘termos’ en el mercado spot no es solo un tema de grandes corporaciones, sino que también suscita el incremento de un subsidio cargado directamente a los peruanos. En un periodo de cinco años, los consumidores regulados habrían pagado US$350 millones en exceso en sus recibos, según estimaciones de Luz del Sur. La misma empresa previó en el 2019 que, sin la distorsión del mercado, la prima RER se reduciría en casi US$100 millones.

¿Qué dicen las ‘termos’?

La versión de las ‘termos’ es, por supuesto, distinta. Por un lado, critican que Luz del Sur, la principal interesada en resolver la distorsión del mercado, haya sido comprada en el 2019 por la china China Yangtze Power (CYP), cuya matriz es la también china Three Gorges Corporation. Pocos meses antes, la Three Gorges había adquirido una generadora hidroeléctrica gigante: Chaglla. Además, Luz del Sur tiene otra ‘hidro’: Santa Teresa. Fuentes cercanas a ambas transacciones defendieron para Sudaca que dichas compañías extranjeras no coordinan entre sí.

Luego, las ‘termos’ aseguran que sincerar el costo variable que declaran –agregarle, por ejemplo, el costo fijo– terminaría subiendo el monto de los recibos residenciales de luz. Subir el costo de algo aumenta su precio, argumentan, en sencillo. Sin embargo, el mercado regulado contrata con las generadoras a precios de largo plazo, lo que hace muy difícil que las tarifas puedan subir en los próximos cinco años como consecuencia del sinceramiento. Luz del Sur asegura que tiene contratos ya firmados hasta el 2027.

El tema llegó a la Corte Suprema. Esta última instancia falló en septiembre del 2018 en contra de la distorsión abriendo dos posibles caminos: que el costo de la energía esté basado en precios reales (y no declarados) o que todo el mercado pueda declarar sus precios en el mercado. La decisión cayó en manos del Ministerio de Energía y Minas, que ya derivó la elaboración de un nuevo marco normativo al COES y su aprobación al Osinergmin.

Los que defienden la postura de las ‘termos’ también niegan que esto les constituye un beneficio normativo. Alegan, al contrario, que debido a la sobreoferta de energía eléctrica se verían obligadas a cumplir con las empresas que les suministran el gas, aún sin haberlo ‘colocado’. Esto porque firman sus contratos de suministro bajo la modalidad take or pay: pagas, consumas o no. Bajo esa lógica, la distorsión sería una forma de balancear el problema de no poder vender energía por la sobreoferta. 

Con la publicación del último decreto supremo, el que deriva el tema al COES y al Osinergmin, ambos bandos de esta historia han intensificado una campaña de gestión de intereses, especialmente en prensa. Pero también en la arena legislativa. Sudaca ha tomado la versión de ambas partes para elaborar este informe. Los autores, tras recopilar y contrastar la información, han llegado a la orientación editorial que el artículo revela. Usted lector decidirá finalmente la posición que desee sobre el tema. El objetivo es que, hasta aquí, quede entendido un problema que le afecta directamente, y del que se evita hablar por su complejidad. También por los intereses que, sin particularidad de bando, pululan por detrás.

 

Luis Alberto León Rupp, famoso por décadas en varios círculos de prensa (últimamente, los de farándula), ha muerto y su herencia no es exactamente material. Será recordado por haber sido el dueño del Hotel Bolívar, cuya propiedad ya no ostenta en papeles, y la cabeza del opaco grupo empresarial Vulcano. Deja, además, novelescos pasajes de una agitada ‘vida de rico’, el recuerdo de controvertidos negocios y su extraña relación con la clase política del país.

El magnate partió de este mundo el último 30 de diciembre, a los 75 años, víctima de una enfermedad que ya no le permitía caminar normalmente. No fue derrotado –aseguran sus allegados– por el Covid-19. Su sello distintivo se remonta a 1979, cuando con apenas 34 años compró el emblemático hotel del Centro de Lima, frente a la Plaza San Martín y sobre el mismísimo Jirón de la Unión. Fue, por eso, bautizado rápidamente como el ‘chico maravilla’. 

Tres años después, en 1982, protagonizó un escándalo. Una denuncia por estafa en una de las empresas que controlaba: el Banco de la Industria de la Construcción (BIC), en cuya sede original hoy se ubica la del Ministerio de Economía. Antes de que el tema estallara públicamente, Rupp viajó a Estados Unidos y, luego, a España. Allí fue detenido bajo orden de Interpol, según reseña una nota de Efe. Recuperó la libertad tras rechazarse su extradición al Perú, gracias a la buena defensa de su entonces abogado José María Calviño.

El caso BIC fue investigado por el Congreso en 1987. Ese año, la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) declaró en quiebra a la entidad financiera, disponiendo su intervención y posterior liquidación.

A lo largo de su vida, León Rupp ha participado de otros negocios millonarios, ya sin tanto escándalo de por medio. Adquirió, por ejemplo, la desaparecida aerolínea Faucett, el Hotel Cesar’s (hoy propiedad de la cadena Casa Andina, de Intercorp) y el periódico El Observador. No pudo mantener la propiedad de ninguna de estas inversiones.

Herencia, familia y propiedad

Con el transcurso de los años, el millonario hombre de negocios compró otras propiedades: una lujosa casa en San Isidro, valorizada en más de US$6 millones y la famosa casa colonial Barbieri, en el Centro de Lima, que ha sido tasada en más de US$1 millón. Al final, sin embargo, ninguna quedó a su nombre.

Tampoco el Hotel Bolívar, cuyo valor es intangible: si bien sus 4.000 metros cuadrados, al frío precio de la tierra, pueden transformarse en alrededor de US$5 millones, su tasación es muy superior a esa cifra. No solo tiene rango de Monumento Nacional, otorgado mediante resolución suprema en 1972, sino que dentro de tres años pasará a festejar su primer siglo de fundación.

León Rupp ha estado casado dos veces y es padre de tres hijos: César Víctor, Luis Alberto y Magaly Rupp Bacigalupo, todos fruto de su primer matrimonio. En los medios impresos de los años ochenta y noventa es difícil no reconocerlo: una barba cuidada, que lo distinguió desde joven, y una bien llevada calvicie, la cual lucía con orgullo, sobre su frente. Proyectaba rimbombantes aires de intelectualidad.

 

La viuda de Luis León Rupp, Patricia Chirinos, postula al Congreso con el N°1 por el Callao, por Avanza País, con el partido con el que Hernando de Soto intenta llegar a la Presidencia. En la foto de abajo aparece junto al que una vez fue llamado el «chico maravilla» de los negocios (Fotos: Facebook de Patricia Chirinos). 

 

 

Hay dos fotos en blanco y negro inolvidables, publicadas en Caretas en 1995, que terminaron de cerrar su aura de triunfador empresarial (y, de paso, ayudaron a dejar atrás el episodio de su detención en España). En la primera, plano medio, Rupp aparece vistiendo un elegante traje de tela a cuadros, probablemente de casimir inglés, con las manos entrelazadas y la mirada fija en el horizonte. En la segunda está sentado sobre el borde de la ventana de su oficina, agarrando con una mano sus lentes, sonriendo y jugueteando con la cámara. El empresario sabía cómo construir su propio mito.

Rupp se casó por primera vez cuando tenía 26 años. Irma Bacigalupo era una mujer guapa, tres años mayor que él. Tuvieron a sus tres hijos. Luego se divorció y, con el transcurso de los años, permaneció con el estatus de soltero y haciendo crecer su fama de galán.

Al Congreso

Eso, hasta el 2019. El 22 de junio de ese año, al final de su vida, don León decidió apostar ya no por un millonario negocio, sino por un nuevo amor, por un segundo matrimonio. Contrajo nupcias con una mujer 31 años menor que él: la periodista y exalcaldesa de La Perla, Patricia Rosa Chirinos Venegas (hoy de 45 años). Patty Chirinos es hija del recordado diputado y exsenador aprista Enrique Chirinos Soto, y ha sido reportera del programa Magaly TV.

Hoy, ya viuda, Chirinos postula al Congreso por el Callao con el 1 de Avanza País. Está afiliada al partido que tiene al economista Hernando de Soto como su candidato presidencial. Antes ha pertenecido al Movimiento Chim Pum Callao y al Movimiento Amplio Regional del Callao. En el 2018 candidateó con Acción Popular al Gobierno Regional del Callao, pero fue excluida por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).

Oficialmente no se sabe cuándo se conoció la pareja, pero en un reportaje del programa televisivo Día D, de hace solo tres meses, ella le confiesa al periodista Fernando Díaz que desde muy pequeña acompañaba a su padre al restaurante del Bolívar, famoso por su pisco sour ‘Catedral’. “Él se tomaba muchos pisco sours – asegura entre risas-. No muchos tampoco. Yo me tomaba unos helados”.

En un reportaje de Magaly TV del 2019, pocos días antes de la boda de la pareja, se menciona a León Rupp como propietario del emblemático hotel y se asegura que el escritor Alfredo Bryce Echenique sería el testigo del evento. Las puertas del Bolívar no han vuelto a abrir al público desde el día de la muerte del empresario.

El futuro del majestuoso hotel de 300 habitaciones, inaugurado en 1924 por el entonces presidente Augusto B. Leguía, que posee en su arquitectura una mezcla de estilos francés, inglés e italiano, famoso por haber alojado a Cantinflas, a los Rolling Stones, a Ernest Hemnigway, al director de cine Orson Wells y a la vedette Rafaela Carrá, es incierto. Nadie da respuesta sobre si volverá a abrir sus puertas, con la pandemia aún en marcha.

El pasado lunes 4 Sudaca visitó el hotel y solo encontró a un trabajador, quien no nos pudo dar mayor información. El martes 5, este medio volvió al Bolívar, con mejor suerte. Encontramos al exabogado y exapoderado de León Rupp, César Martínez, quien ha trabajado con él los últimos 22 años. Martínez, sin embargo, dijo que solo se encontraba en el hotel para unos trámites y que este ha vuelto a ser administrado por la empresa Huron Equities INC, propietaria del inmueble. Rupp había firmado con la empresa “un contrato de arrendamiento, desde septiembre del 2018”.

Sudaca le preguntó al abogado si el hotel iba a volver a atender, pero él se excusó de responder a la pregunta y pidió que fuera trasladada a los representantes de la empresa. “El hotel pasará a la empresa Huron Equities INC., representada por Roger Cáceres Barrionuevo”, precisó.

Los ‘nuevos dueños’ del Bolívar

Roger Cáceres Barrionuevo, apoderado de Huron Equities, es un abogado puneño que ha militado en el histórico Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos, más conocido por su acrónimo: el Frenatraca. Si bien este partido político perdió su inscripción, ha tenido como representantes a los exparlamentarios Roger Cáceres Velásquez y a Luis Cáceres Velásquez. Su bastión fue el sur del Perú. Hoy, Cáceres Barrionuevo postula al Congreso en Puno por Victoria Nacional, el partido que ha aupado la candidatura de George Forsyth. 

El Hotel Bolívar no era propiedad de León Rupp al momento de su muerte, añadió el abogado Martínez. Esto significaría que no podría pasar a ser heredado por ninguno de los tres hijos del difunto magnate –César Víctor, Luis Alberto y Magaly– ni por su viuda y segunda esposa, Patricia Chirinos

El abogado Martínez señaló además que el difunto hombre de negocios, quien en vida fuera amigo íntimo del escritor Alfredo Bryce y del psicoanalista César Rodríguez Rabanal, “no dejó testamento”. Por lo tanto, desconoce cómo se repartirá la herencia de Rupp, quien no registra propiedades inscritas a su nombre en Lima, según  la Superintendencia Nacional de Registros Públicos (Sunarp).

Martínez recuerda que León Rupp retornó definitivamente al Perú en 1998, y asegura que si bien colaboró en la batalla contra la segunda reelección de Alberto Fujimori, no recibió favores del gobierno de Alejandro Toledo, ni de Alan García, ni tampoco de los siguientes presidentes. Lo que sí se recuerda es que en una de las salas del Bolívar, en el 2000, se presentó el primer ‘vladivideos’, que precedió a la caída del gobierno de Fujimori.

Según la partida en Registros Públicos de la Empresa Vulcano SA, parte del conglomerado del Grupo Vulcano que perteneció a León Rupp, inscrita el 16 de diciembre de 2019, Patricia Chirinos fue nombrada gerente general de dicha razón social, cargo que antes era ocupado por su difunto esposo.

Huron Equities

La offshore Huron Equities INC se fundó en Panamá, según su partida en Registros Públicos, el 17 de agosto de 2001. Aparecen en calidad de presidente directora y directora secretaria Francis Perez y Leticia Montoya. Ellas, en el transcurso del tiempo, otorgaron diversos poderes para su representación en Perú, pero nunca mencionan a León Rupp como su propietario.

 

Roger Cáceres Barrionuevo, el nuevo apoderado del Hotel Bolívar, postula al Congreso, por Puno, con Victoria Nacional, donde George Forsyth se lanza a la Presidencia. Cáceres Barrionuevo perteneció al partido Frenatraca de Puno. En esta foto aparece como primero de la izquierda. Ha sido tomada en un acto de homenaje al exparlamentario Roger Cáceres Velásquez, quien también perteneció al partido puneño que tenía el chullo como símbolo.

 

En el año 2002, la empresa Inmobiliaria César Víctor SA, cuyo apoderado era entonces el hijo de Luis León Rupp, César Víctor León Bacigalupo, aprueba el traspaso del Hotel Bolívar a la empresa Huron Equities, por “transferencia vía dación en pago” por el monto de S/6.986.214.

Por su parte, la empresa Inversiones Gran Hotel Bolívar SA, de la que alguna vez fue presidente León Rupp, entró a un proceso liquidatorio –el común denominador en la vida empresarial del difunto– y tiene como liquidadora a la conocida Solución y Desarrollo Empresarial SAC, de los hermanos Leguía, que en algún momento administró al Club Universitario de Deportes. 

Gran Hotel Bolívar SA tiene la propiedad de la Casa Barbieri, valorizada en US$1 millón. Roger Cáceres Barrionuevo, además, posee un poder vigente para vender la propiedad de San Isidro, ubicada en Av. Prolongación Arenales 195, tasada en más de US$6 millones.

 

(*) Pd: El presente artículo fue publicado en enero de este año. Patricia Chirinos es actualmente congresista de Avanza País y tercera vicepresidenta del Parlamento.

Foto de portada: El Comercio

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Hotel Bolivar, León Rupp, Patrica Chirinos

El reflejo de riñas intestinas o un mero problema tecnológico. ¿Es el principio del fin para el partido político más antiguo del país? Esto es lo que pasó la noche del 22 de diciembre, cuando el aprismo no logró inscribir la mayoría de sus listas al Congreso para las elecciones de abril.

Por Alejandro Guzmán

El APRA, el partido vigente con más años del país, está a punto de perder su inscripción. Antes de la medianoche del último 22 de diciembre, el personero legal José Pimentel debía terminar de ingresar todas las listas de candidatos al Congreso para las elecciones de abril y la plancha presidencial que comanda Nidia Vílchez. No lo hizo. 

Pimentel tenía que hacer el trámite, obligatoriamente, por vía digital. Calculó que se demoraría una hora en terminarlo. También asumió que la medianoche marcaba el tope para entrar al sistema, pero no para completar la inscripción. Cuando el trámite se hacía en persona, dice, los personeros sólo tenían que entrar a la oficina antes del horario límite. Luego, podían permanecer allí hasta que hubieran terminado. Algo similar a lo que ocurre con el cierre de las agencias de banco: los clientes que ya están adentro sí son atendidos. 

Confiado en ambos cálculos, Pimentel asegura que entró a la oficina virtual del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) a las 5:00 pm. Según sus proyecciones, no había ningún riesgo. El abogado es magíster en derecho electoral y personero del APRA desde el 2013. Su experiencia lo tenía tranquilo. 

Al mismo tiempo, en casa, el militante aprista Jaicec Espinoza (36 años) estaba pendiente de la inscripción de las listas de su partido. Él maneja la página de Facebook “Soy aprista” y quería tener la información rápidamente para publicarla. Pero también lo tenía preocupado una anécdota del año pasado. Después del fracaso electoral en las elecciones congresales del 2020, su plataforma de redes sociales publicó un comunicado pidiendo la renuncia de la dirigencia aprista. Entonces, cuenta, el secretario general Elías Rodríguez lo había llamado y le había dicho que él no estaba de acuerdo con la participación del APRA en esas elecciones y que tampoco creía que debía postular en el 2021. La razón: que el partido no reunía las condiciones para enfrentar una campaña y que convenía guardarse para empezar la recuperación en las municipales y regionales del 2022. ¿Haría algo para concretar esa visión? Espinoza permanecía atento. 

A las 5:00 de la tarde, el personero Pimentel entró al sistema. Cuatro días antes de aquel 22 de diciembre, el 18, los órganos partidarios regionales habían comenzado a ingresar la información de sus candidatos, según un peritaje encargado por el APRA al ingeniero de sistemas Santos Camarena, perito judicial y forense. Sin embargo, el partido finalmente decidió centralizar el proceso. Es decir: aplicar la opción de inscripción única nacional, que se hace desde Lima, y no la inscripción por regiones. 

¿Por qué? Según Pimentel, la razón del cambio fue la cantidad de candidatos designados que permite cada tipo de registro: la inscripción centralizada deja presentar 32 candidatos designados en todo el Perú, mientras que el formato regional autoriza solo 16. Fuentes del JNE confirmaron a Sudaca que es correcta esa interpretación del reglamento. Pero el personero del APRA estaba −dice− asumiendo algo más: que el sistema le permitiría enlazar la información cargada previamente desde las regiones. No fue así. 

El resto de la noche se sucederían extraños problemas. 

Extrañas renuncias y polémicas candidaturas

Dos meses antes de aquella noche, el 19 de octubre del 2020, Carla García había anunciado en redes sociales su precandidatura al Congreso por el partido que −con intervalos− lideró su difunto padre por cuatro décadas. “Primero, a elecciones internas que expresen el sentir de los compañeros. Si su voto me acompaña, avanzamos”, puso en un tuit. 

Precandidatura: expresión de voluntad para representar al partido en las elecciones generales. Primero, a elecciones internas que expresen el sentir de los compañeros. Si su voto me acompaña, avanzamos.

Gracias @Soy_Aprista https://t.co/4zLMwnngmn

— Carla García B ? (@esquinabaja) October 20, 2020

 

En las internas, García obtuvo la votación más alta y consiguió el número 1 de la lista de Lima. Eso, por supuesto, no le cayó bien a algunos. Según fuentes consultadas por este medio, los dirigentes apristas habrían visto en la hija del expresidente una amenaza para sus cuotas de poder dentro de la organización. Incluso, Jaicec Espinoza asegura que hubo una campaña de la burocracia partidaria contra su candidatura.

Por ejemplo, según fuentes apristas consultadas por este medio, la Secretaría General de Juventudes compartió videos de entrevistas antiguas en las que García aseguraba que no era aprista. Varios compañeros criticaron que ahora sea candidata y se mostraron en contra de su posición sobre temas como el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto. 

“Sacó chispas en la interna”, asegura Jaicec Espinoza. El joven militante no teme decir abiertamente que García fue una candidata que entusiasmó a los electores pero no a las cabezas. El riesgo para la dirigencia era que, si el partido lograba pasar la valla, quien entrase al Congreso tendría más poder que cualquier otro militante. El último 22 de diciembre, su postulación no fue inscrita.

A Pimentel los problemas no tardaron en aparecerle aquella noche. Casi todo lo que había asumido resultó errado. El primer bache fue que, cuando ingresó a la plataforma virtual, el sistema no le permitía enlazar la información que habían subido las regiones. Tenía que volver a cargar toda la data de las 29 listas que debía inscribir: la plancha presidencial, el parlamento andino y las listas al Congreso de 27 circunscripciones. 

La prioridad era la plancha presidencial, así que fue lo primero que cargó. Allí sobrevino el segundo inconveniente: el plan de gobierno demoró casi dos horas en subir al sistema. El resto de partidos, según el peritaje, había comenzado a cargar sus planes para distintos puestos de representación desde el 17. Pimentel esperó hasta el último día. Y su tiempo se acortaba: lo que pensó que le demoraría inscribir las 29 listas se había consumido solo con una parte de la inscripción de la plancha presidencial. Aquella primera etapa la terminó recién entre las 7 y las 8 de la noche. 

Pimentel, personero legal del APRA, intentó llegar al Congreso en las últimas elecciones. Su partido no logró escaños.

La siguiente prioridad era la lista al Congreso por Lima, pero saltó un tercer problema: el candidato de 25 años Jonnathan Ayala, quien tenía el número 22, decidió renunciar. Ayala dijo a este medio que su renuncia se debió a que no se siente en la plenitud de sus capacidades académicas, por lo que prefiere seguir formándose para ser candidato en el 2026. “La modalidad excepcional elegida de inscripción única nacional no permite listas incompletas”, asegura Pimentel. Ese dato ha sido corroborado por una fuente del JNE. El personero tuvo que iniciar el proceso para reemplazar al renunciante. Finalmente, entró a la lista Leonidas Rocillo. 

Dicho cambio, sin embargo, demoró algunas horas. Además de decidir quién era el reemplazante y reunir toda su información, debían cambiar el acta de designados, lo que requiere la firma de las autoridades del partido. Pimentel argumenta que esa es la razón por la que no se presentó a tiempo la lista de Lima.

La tercera prioridad era la lista de La Libertad, una región icónica para el APRA. Pero pasó algo similar: a las 9:31 pm renunció la compañera Mirtha Sánchez. Consultada por Sudaca, ella acepta que envió formalmente su renuncia entre las 8 y 9 de la noche, pero afirma que la dirigencia del partido ya estaba informada de su decisión. Dice que se demoró en enviar el documento porque debía hacerse de forma virtual y tuvo inoportunos problemas de conexión durante el día. El Internet como explicación para la debacle de un partido. 

Según Sánchez, la razón de su renuncia fue que el partido pretendió incumplir un acuerdo de la militancia. En la elección interna ella había quedado en segundo lugar en La Libertad, pero el número 2 de la lista estaba reservado para una candidata independiente designada. Le asignaron el 4. ¿La sorpresa? El número 2 fue otorgado a dedo a otra militante, dice, incumpliendo el acuerdo previo. Decidió renunciar. “Yo tengo principios y no se puede faltar el respeto a la militancia”, asegura. 

Pimentel lanza una hipótesis: afirma que Sánchez y otro renunciante por Madre de Dios, que ocasionó un problema parecido, son allegados a un exsecretario general que estaría en contra de la actual dirigencia. “El boicot proviene del otro lado”, dice el personero. ¿A quién se refiere? No se atrevió a decirlo directamente, pero dio una pista clave para adivinar su acusación: se refiere a Jorge Del Castillo. Sudaca se contactó con Del Castillo, pero este no respondió a las solicitudes de descargos, pese a haberlos visto.

“Yo no soy de facciones ni de grupos. El único jefe es Haya de la Torre. Esas son especulaciones”, responde Sánchez, la candidata renunciante de La Libertad. Después de su renuncia, la dirigencia aprista de Trujillo tuvo que convocar a su accesitaria, cuya documentación fue entregada a las 11:39 pm. Pimentel alega que por eso no pudo inscribir a tiempo la lista de esa región. 

Sin candidatos

Mientras tanto, y aunque ya sabía que no lograría terminar la inscripción antes de medianoche, Pimentel seguía tranquilo. Confiaba en que, ya dentro del sistema, este le permitiría seguir inscribiendo pasada la hora límite, como cuando el proceso era presencial. Ese es uno de los argumentos que el partido ha dado luego para justificar que se les permita la inscripción extemporánea. Jaicec Espinoza entró al sistema a las 11:50 pm y vio que no estaba registrada ninguna lista. Se preocupó y empezó a actualizar el portal constantemente. 

A las 12 en punto, el personero Pimentel recién entendió la gravedad del problema. De pronto, el sistema lo había botado. Solo había logrado registrar las listas de Arequipa, Junín, la de los residentes en el extranjero y la plancha presidencial. Diez minutos después, Espinoza actualizó la página y encontró solo esas cuatro. Al día siguiente, cuando se despertó, pensando que quizá había habido una demora, volvió a actualizarla. El resultado fue el mismo. Le llamó la atención que en los canales internos, como el chat del partido, nadie hubiera dicho nada. 

Todo indica que solo Pimentel sabía lo que estaba ocurriendo aquella noche. Los descargos brindados por él a este medio coinciden con el peritaje de Camarena. “Queda evidenciado que el Partido Aprista Peruano inició el procedimiento de inscripción de sus listas de candidatos a Congresistas de la República para las Elecciones Generales del año 2021, haciendo uso de las diferentes opciones del procedimiento normado por el JNE”, señala el peritaje. Sin embargo, el documento también concluye que el partido político en mención empezó muy tarde el proceso. 

La conclusión del peritaje es que el sistema virtual sí funcionó, y que el APRA inició tarde el proceso.

Erick Iriarte, abogado aprista especialista en derecho informático, e integrante de la fallida lista por Lima, comenta que el protagonista del problema tecnológico fue el personero que empezó tarde. Según su interpretación, hay responsabilidad del partido y se tendrá que hacer una investigación para determinar lo que sucedió. Pimentel ha sido duramente criticado en la interna aprista. Una parte del partido sugiere que existió un boicot de la dirigencia y del personero hacia las candidaturas. El secretario general, Elías Rodríguez, es uno de los que más ha respaldado al personero en la interna aprista, según las fuentes consultadas. 

El miércoles 23 de diciembre y el martes 29, un grupo de jóvenes apristas organizó plantones en la sede de Alfonso Ugarte. Denunciaron dejadez de parte de los dirigentes en el proceso de inscripción. Interpretan como un boicot haber esperado el último día y haber centralizado la inscripción para conservar el control. Elías Rodríguez tampoco contestó la comunicación de Sudaca para registrar su descargo.

Pimentel descarta estar en contra de la candidatura de Carla García. “Me considero uno de los impulsores de esa candidatura”, afirma. Él acepta, sin embargo, que la presencia de la hija del expresidente sí generó líos internos. Algunos no la querían porque no había hecho militancia activa y su candidatura se basaba en su posicionamiento mediático. El personero, no obstante, negó que haya alguna relación entre la candidatura de García y la tardanza en la inscripción. 

“Descarto absolutamente y tajantemente cualquiera de esas insinuaciones, que deben venir de seudocompañeros sin instrucción en doctrina aprista”, asegura Pimentel. También descarta coordinaciones con el secretario general Elías Rodríguez para frenar el proceso de inscripción. 

Los bandos en la disputa intestina del APRA parecen haberse dividido entre viejos y jóvenes. Entre conservar cuotas de poder o renovarlas. Otros apristas mayores, por ejemplo, también discrepan con la teoría del boicot. Abogan por la improbable hipótesis de que el problema de inscripción ha tenido razones meramente tecnológicas.Javier Velásquez Quesquén, ex presidente de la Comisión Política del partido, dice que solo se trata de una exquisitez técnica del organismo electoral para hacer la inscripción virtual, y que eso ha afectado al partido. 

“Mientras no haya una investigación, todo es especulación”, remata el dibujante y seguidor aprista Alfredo Marcos.

Nidia Vílchez, ¿la candidata de consenso?

La candidata presidencial Nidia Vilchez, cuya plancha fue inscrita, sí respondió la llamada de Sudaca. Se comprometió, sin embargo, a declarar para este medio solo después de que el JNE haya respondido en última instancia los recursos presentados por su partido. Ella también está en medio de las acusaciones internas y los retos electorales.

[Nota de edición: el JNE publicó las resoluciones luego de la publicación de este artículo]. 

En las internas, Vílchez apareció como una figura que generaba cierto consenso partidario. No en vano ganó las elecciones internas holgadamente. Obtuvo 8.443 votos, frente a 2.478 y 745 de sus rivales Juan Carlos Sánchez y Rafael Zevallos. Para el joven aprista Nicola Sabroso (23 años), ella representa la renovación y podría generar cierta tranquilidad en el partido. Iriarte, en tanto, cuenta que existe un vínculo −y, por lo tanto, apoyo− entre la dirigencia y Vílchez. Ella se perfilaba, entonces, como una militante que podía generar diálogo y satisfacer a diferentes sectores. 

Pero con todo lo que ha pasado, su candidatura ha quedado debilitada hacia afuera del partido. Vale recordar aquí un episodio: en enero del 2011, Mercedes Araoz renunció a una sonada candidatura presidencial con el APRA luego de que Del Castillo insistiera en inscribir su lista parlamentaria. Araoz había advertido que no postularía junto a personajes relacionados a casos de corrupción. Y aunque no había una sentencia, ni nada semejante, Del Castillo había sido vinculado mediáticamente con el Caso Petroaudios. 

 

Aunque responsabiliza al APRA, el peritaje también indica que el JNE vulneró ciertos derechos al interrumpir el proceso de inscripción de las listas

Jaicec Espinoza dice que la candidatura de Vílchez surgió porque nadie quería ser candidato, entonces optaron por buscar una opción que no genere rechazo interno. Todas las caras masculinas causaban temor y ella ya había sido voceada antes para ser secretaria general. Como los diferentes bandos no tenían candidatos, la apoyaron. 

Pero las encuestas son claras. Además del debilitamiento aprista por el escándalo de las listas, empezar la campaña con menos de 1% de intención de voto es un presagio de fracaso. Vílchez puede ser una compañera que calme las aguas dentro del partido, pero su proyección hacia afuera es mínima. 

Jaicec Espinoza indica que los apristas son conscientes de que pueden perder la inscripción, pero algunos creen que será fácil para un partido con tanta historia conseguir 25 mil firmas para volver a inscribirse. ¿Estarían confiados los dirigentes en una rápida reinscripción y por eso habrían priorizado sus intereses internos? Esta elección dará una primera gran pista sobre si el APRA puede seguir existiendo después de Alan García.

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