Es verdad que en primera vuelta se produce un desfleme de propuestas y que recién en la segunda vuelta -en la búsqueda de conquistar el centro- éstas se morigeran, pero de por sí, si nos guiamos por el formato discursivo de los candidatos, el panorama que se viene para los siguientes cinco años no es muy alentador.

Yonhy Lescano y Rafael López Aliaga, los dos candidatos más potentes (a pesar de la aparición de George Forsyth en la última medición de Ipsos), han hecho gala de un populismo desmadrado. Lescano ha anunciado controles de precios y tasas, presiones al BCR por plata, empleos en base a inversión pública; López Aliaga ha arremetido contra los monopolios mediáticos, lechero y farmaceútico con clara connotación intervencionista.

En ambos casos, no proponen el libre mercado competitivo como mecanismo de solución de los problemas que se puedan encontrar sino la intervención estatal.

A esa situación de riesgo populista se agrega el escenario de un Congreso tan o más fragmentado que el actual y, por ende, lleno de competencias internas por ver quién lanza la iniciativa más populista y demagógica. Y el problema es que a diferencia de lo sucedido con PPK, Vizcarra o el propio Sagasti, lo más probable es que esta vez estas iniciativas tengan eco en el Ejecutivo.

El último bastión contra propuestas de este tipo ha sido en los últimos tiempos el Tribunal Constitucional, pero a la vez hay que tener en cuenta que será el nuevo Congreso hiperfragmentado el que designará a los seis reemplazantes de los magistrados con mandato ya vencido. Así pues, probablemente toque en suerte un TC a la medida del populismo desembozado del flamante Legislativo.

Ya que no está Verónika Mendoza en lugar expectante, se podría descartar un cambio del modelo económico, pero sí vamos a ver infinidad de perforaciones populistas. No veremos expropiaciones, pero sí regulaciones ad hoc contraproducentes; no veremos empresas estatales creadas, pero sí injerencia en procesos privados.

No se ve muy halagueño el panorama. Queda un mes todavía por delante y podría ocurrir que los candidatos más liberales (Keiko Fujimori o De Soto), o menos populistas (Forsyth), logren crecer o mantenerse en lugar expectante y variar la perspectiva, pero la foto de hoy nos muestra un panorama sombrío.

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Candidatos presidenciables, Elecciones 2021, Populismo

George Forsyth: ha detenido aparentemente su caída. Es el candidato antipolítico. La encuesta de Ipsos le da nuevos bríos. La del IEP lo debe haber postrado en la depresión. Puede jalar los votos de quienes están dispuestos a votar por cualquiera con tal de evitar que López Aliaga pase a la segunda vuelta.

Rafael López Aliaga: sigue en crecimiento. Creo que está pronto a llegar a su techo. Si hubiera empezado su rush actual de acá a dos semanas no solo pasaba a la segunda vuelta segundo sino que podía amenazar a Lescano. Lo han empezado a atacar de varios frentes no solo políticos sino también mediáticos. Hay quienes creen que los ataques ayudan porque colocan la marca. No, los ataques hacen daño. Pronto se detendrá su ascenso y probablemente empiece a descender.

Keiko Fujimori: está condenada a no salirse de su eje de campaña y apostar a que el voto duro fujimorista -mucho del cual está escondido- a la hora de acercarse a las urnas se manifieste. Si desciende López Aliaga ese voto se dividirá entre Keiko y De Soto. Para la lideresa de Fuerza Popular es una partida de póker. No puede perder la calma.

Verónika Mendoza: es mala candidata. Lo ha sido y lo es. La izquierda debió buscar otro rostro. Su discurso es inasible, oenegero. Encima, equivocadamente trató de migrar al centro sin percatarse de que ésta era una elección polarizada. Sus huestes se han dedicado a pelear con los morados de Guzmán en lugar de confrontar con Lescano, que es quien los ha pulverizado en sus bastiones históricos.

Daniel Urresti: es un buen candidato, pero debió buscar otro convoy electoral. Ir de la mano con el conspirador Luna Gálvez, el mandamás de la principal universidad trucha del país y además comprometido en procesos judiciales, ha terminado por complicarle vida a quien, corriendo en otro vehículo, pudo y debió haber sido quien ocupase hoy el lugar de Lescano.

Hernando de Soto: reaccionó tarde, pero al final lo hizo. Tendría que duplicar su intención de voto para entrar a la segunda vuelta. Pero crecer cinco o seis puntos en un mes es perfectamente factible. Todo depende de que sepa sostener su campaña y no desaparecerse por temporadas como hizo hasta hace poco. Hace bien en confrontar con López Aliaga: son sus mismos votantes. De taquito, también podría intentar quitarle algo a Keiko.

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Keiko Fujimori, Rafael Lopez Aliaga, Verónika Mendoza

La lucha encarnizada por el segundo lugar lo ha dejado indemne a Lescano, pero en una segunda vuelta sí va a recibir fuego cruzado de su eventual contendor.

Salvo la sorpresa de que Forsyth detiene su caída prácticamente no hay diferencia entre las encuestas del IEP y de Ipsos, en cuanto a los resultados. Si consideramos que la de Ipsos puede ser más acercada a la realidad por haber sido simulacro de votación (con cédula y urna), podemos considerarla más precisa.

En esa medida, anteponiendo el hecho de que mes antes de las elecciones es una eternidad, queda claro que si hoy fuesen las elecciones y mañana fuese la segunda vuelta, Yonhy Lescano será el próximo presidente de la República.

Ha sabido hacer una campaña a la antigua recorriendo el país, no creyéndose la burbuja de las redes sociales, ha sabido recoger un voto izquierdista, con el que se identifica por sus posturas antimonopólicas (su larga batalla con Telefónica aún perdura en el imaginario nacional), ha sabido colocarse en un nicho antiaprofujimorista, el mayor antivoto del país, y además tiene detrás suyo una marca conocida como la de Acción Popular, a la que no parece haberle hecho mella las inconductas mafiosas del grueso de su bancada actual. Por si fuera poco, a pesar de su relativo izquierdismo, combina con ello posturas conservadoras con las que comulga la mayoría del país.

Lescano no es un outsider. Está afincado en la política peruana hace décadas. Es, propiamente hablando, un insider. Es un focus group andante. Les lleva cuerpos de ventaja a sus adversarios en materia de experiencia política y seguramente la sabrá aprovechar.

Va a ser muy difícil que alguien le gane en segunda vuelta. Tendría que ocurrir una catástrofe política, un desatino mayúsculo, una denuncia poderosa, un error inconmensurable. Según Ipsos, Lescano les gana a todos en la segunda vuelta.

El único flanco débil que increíblemente sus adversarios no han sabido aprovechar es el de sus propuestas económicas populistas y retardatarias al progreso económico del país. La lucha encarnizada por el segundo lugar lo ha dejado indemne, pero en una segunda vuelta sí va a recibir fuego cruzado de su eventual contendor.

Veremos si el ánimo mayoritario de la población por una opción de mercado pesa a la hora de que empiece a recibir esos ataques. La segunda vuelta es otra historia. Se resetea todo, más aún con un resultado tan apretado como el que aparentemente ocurrirá en esta primera vuelta.

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Elecciones 2021, Yonhy Lescano

No sorprenden los resultados de la encuesta del IEP. Constatan las tendencias que se venían apreciando, pero a la vez confirman que falta mucho trecho por recorrer y que los candidatos están tan apretados que cualquier cosa puede suceder.

Si se analiza la encuesta no tanto por los porcentajes brutos que aparecen, si no por la tasa de crecimiento o decrecimiento de los candidatos uno se encuentra sorpresas. Así, yendo en el orden de aparición en la medición de marzo y comparándola con la de febrero, veamos cuánto han crecido o decrecido: Lescano (+23%), López Aliaga (+25%), Fujimori (-12.2%), Mendoza (-21.35%), Forsyth (-16.5%), De Soto (+35.71%), Urresti (-6.25%), Castillo (la sorpresa!!!: crece 45.83%), Acuña (-10.53%), Humala (+4.16%), Guzmán (-25.81%), Salaverry (-45.46%).

Grosso modo, se confirma el desplome del centro. No es una opción en la primera vuelta. Se pondrá en juego para la segunda cuando los dos finalistas traten de conquistar ese grueso sector del electorado. Por ahora, las propuestas polarizadas crecen. Así, caen Forsyth, Urresti, Acuña y se desploma Guzmán (el que ha hecho campaña más direccionada y explícita en favor del centrismo).

Por el lado izquierdo, la cosa parece ya jugada. Lescano está puntero y en franco crecimiento. Mendoza ya empezó a caer y seguramente quien le está arranchando votos es Pedro Castillo, el candidato de Perú Libre, quien es el que más crece en esta encuesta y tiene un potente 8% en el sur, la región más disputada por las izquierdas (Lescano tiene 19.3%, Mendoza 10.4% y sigue muy de cerca Castillo).

Por el lado derecho, la cosa aún no está definida. López Aliaga se ha despuntado y probablemente crezca un poco más, pero su conservadurismo tiene un techo. Keiko Fujimori ha caído, pero no se le puede subestimar. Hay un voto escondido en favor de ella, que no parece probable que se arredre por la reciente acusación fiscal. Y De Soto viene creciendo de modo significativo (crece más que López Aliaga), confirmándose ello en varias encuestas. El autor de El misterio del capital podría sorprender y meterse en la pelea por pasar a la segunda vuelta. Si sigue creciendo así, lo puede alcanzar al candidato de Renovación Popular.

A poco menos de un mes de la elección, la cosa claramente no está definida. Las piezas se seguirán moviendo y el que pestañee perderá. Quien se ponga nervioso cometerá errores. El mejor estratega saldrá adelante.

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Encuesta, IEP, Pedro Castillo

Aparece una legítima denuncia periodística en la que se informa que la excanciller Elizabeth Astete señaló ante el Congreso haber informado de su inclusión en la lista del vacunagate al propio presidente Sagasti y que éste no dijo nada y que inclusive le habría dado su autorización, habiendo solo reaccionado cuando se desató el escándalo.

Palacio ha emitido un pronunciamiento en el que niega los hechos y arguye que el día en el que supuestamente se produjo el intercambio de información entre Sagasti y Astete, no hubo sesión del Consejo de Ministros. Acto fallido, porque luego se ha conocido que el día señalado sí hubo una reunión entre el Presidente, la excanciller y la exministra de Salud, Pilar Mazzetti.

Si se certifica el hecho -lo tendría que aseverar Mazzetti, presente en la susodicha reunión-, el Presidente habría incurrido en una falta, sin duda. No tenemos la capacidad de asegurar o desmentir el hecho, pero la torpeza comunicacional del gobierno ya es legendaria y solo abona en favor de la hipótesis denunciada, lo que en el peor de los casos, lleva a Sagasti al borde del delito o de una falta administrativa y en el mejor lo deja como un mentiroso.

No obstante ello, es necesario advertir una vez más, la torva intención de muchos políticos de aprovechar la circunstancia para tratar de sacar a Sagasti del poder. Como buitres al acecho de carroña, estos políticos (congresistas y candidatos) solo tienen en mente desestabilizar el país más de lo que ya lo está.

Se conjugan dos intereses: la mafia de las universidades truchas que a toda costa quiere hacerse del poder para tumbarse a la Sunedu, la reforma universitaria y recuperar la licencia perdida de sus universidades (mafia que cuenta con enorme representación congresal), y algunos candidatos que saben que a mayor zozobra mayor impacto de su aparente radicalidad y actitud confrontacional.

Impresiona que a estas alturas de la crisis, a sabiendas del retraso administrativo y político que podría generar un nuevo cambio de gobierno, haya quienes antepongan sus intereses particulares al bienestar del país. A nadie en su sano juicio le debería parecer conveniente interrumpir el mandato de Sagasti, quien, a pesar de la aparente inconducta imputada, no calificaría para merecer el castigo de la vacancia por incapacidad moral que pueda llevar al Congreso a censurarlo. Solo un incendiario antipatriota podría pretenderlo.

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Elizabeth Astete, Francisco Sagasti, Pilar Mazzetti

Si nos atenemos a la última medición de Datum, al menos habrá nueve bancadas congresales, y ninguna, como es previsible, con mayoría suficiente. El candidato que gane la elección presidencial no va a tener dominio legislativo. La probabilidad de que se repita los siguientes cinco años el escenario de ingobernabilidad y de enfrentamientos y crisis entre Ejecutivo y Legislativo es muy amplia.

Tendría que firmarse un pacto de gobierno multipartidario, que incluya presencia en el Ejecutivo y a cambio de eso respaldo congresal. ¿Será posible con tantas bancadas y tan disímiles intereses? Por lo pronto, olvidémonos de reformas estructurales controversiales: la necesidad de consensos hará que estás sean mediatizadas. Tendremos cinco años de más de los mismo, sin cambios importantes en sectores álgidos de la vida pública del país.

Lo que es peor, según ha recordado recientemente Fernando Tuesta, en base a información propalada en la unidad de datos de El Comercio, un 43% de los candidatos al Congreso recién se inscribió en su partido un mes antes de que venciese el plazo. Y si a ello sumamos los invitados, comprenderemos que las propias bancadas no serán disciplinadas ni cohesionadas, poniendo en riesgo cualquier pacto formal que se pueda establecer.

Todo hace suponer que veremos repetirse el escenario vigente donde los extremos de la disolución del Congreso o la vacancia presidencial volverán a estar en juego permanente. Zozobra política, sin reformas urgentes será, al parecer, la moneda distintiva de los siguientes cinco años.

Es muy improbable que de acá la primera vuelta, un candidato crezca lo suficiente como para lograr una bancada mayoritaria o lo suficientemente grande como para que un solo pacto le alcance para asegurarse la mayoría que le permita gobernabilidad (al estilo Perú Posible-FIM en el 2001 o Partido Nacionalista-Perú Posible en el 2011).

Más allá de la elección presidencial, la congresal es aún más crucial. Y al respecto no hay buenos augurios. Tendrían que alinearse los astros de una manera tal que de la noche pasemos a la luz. Va a depender de la capacidad política de quien resulte elegido Presidente. Lo cierto es que el país ya no aguanta cinco años más de crisis política permanente.

Es evidente el cambio de estrategia de Hernando de Soto. Ha iniciado una maratón de apariciones mediáticas combinadas con visitas a diversas zonas del país y eso parece estarlo sacando de la modorra en la que se encontraba.

Según la última encuesta de Datum viene creciendo sostenidamente desde hace tres meses. Tuvo 3% en enero, 4% en febrero y ahora 5% en marzo. Si sigue en ese ritmo, en la próxima encuesta puede meterse en eL pelotón de los que disputan el segundo lugar.

Su principal desafío es convencer a los sectores populares. Tiene 16% de intención de voto en el AB, pero tiene apenas 2% en el E. Con igual disfuncionalidad, en términos regionales o de ámbito geográfico tiene 9% en Lima, pero apenas 1% en el oriente.

Esas disparidades son resultado de una mala campaña, de falta de estrategia electoral, de objetivos mal planteados, de equipos de trabajo demasiado complacientes con un candidato evidentemente narcisista a quien debe ser muy difícil convencerlo de sus errores. De seguir en ese plan, el autor de El misterio del capital va a terminar cometiendo los mismos errores de su odiado Mario Vargas Llosa (cuando se le preguntó a uno de los asesores externos de la campaña del Fredemo, Marc Mallow Brown, cuál era el principal problema de la misma, con flema británica dijo que era el propio autor de Conversación en la Catedral).

De Soto ha realizado una jugada audaz y arriesgada al ir a expresarle su respaldo a Rafael López Aliaga cuando éste se hallaba en el trance de ser sancionado por el Jurado Nacional de Elecciones. Quizás pudo haber pensado que si al candidato de Renovación Popular lo sacaban de la contienda se quedaba con todos sus votos, o calculó que igual el gesto le iba a suponer un trasvase electoral, pero lo cierto es que un candidato que venía en las ligas menores, casi desahuciado, apareció de pronto en todas las primeras planas, en las redes sociales y en las abridoras de los programas estelares de televisión. En ese sentido, una buena jugada.

De seguir la tendencia creciente (la siguiente encuesta va a medir recién su gesto), puede terciar en la disputa por la derecha que vienen librando Keiko Fujimori con Rafael López Aliaga. De Soto, con inteligencia, ha decidido golpear al candidato de Renovación Popular. Sabe que su respaldo es más efímero que el sólido bolsón fujimorista, refractario a cualquier tentación ajena.

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Hernando De Soto, Keiko Fujimori, Rafael Lopez Aliaga

Para utilizar una metáfora deportiva, podríamos decir que las elecciones ya van definiendo dos semifinales: una en la izquierda entre Yonhy Lescano y Verónika Mendoza, y otra en la derecha entre Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga.

La semifinal de la izquierda la viene ganando Lescano con amplia ventaja. Según la última encuesta de Datum, publicada hoy, el candidato de Acción Popular (13%) duplica la intención de voto de la lideresa de Juntos por el Perú ((6%). Lescano tiene más experiencia política, es curtido en el juego de los mensajes efectistas y populistas, es muy conocido y además su camiseta pesa (la marca Acción Popular es fuerte); en cambio, Mendoza se ha dedicado a hacer una campaña ideologizada, que no cala, y además su camiseta es poco conocida (hay gente que la sigue asociando al Frente Amplio).

En la semifinal de la derecha la cosa está más peleada. Datum muestra a ambos (Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga) empatados en 7%. Es de difícil pronóstico. Es probable que el candidato de Renovación Popular esté llegando a su techo, sobre todo si sigue creyendo que aquello de estridencia que le sirvió para crecer (estaba en 3% en la encuesta anterior), le va a servir para mantenerse, que es más difícil. En cambio, Keiko juega a la segura. Viene creciendo lenta, pero sostenidamente. No puede mostrarse disruptiva porque afecta el mensaje esencial de su campaña que es que ella ha cambiado y no es la Keiko desaforada que se tumbó a PPK. Ella, además, tiene voto escondido. Si mañana fuesen las elecciones, creo que la lideresa de Fuerza Popular pasaría a la segunda vuelta con un gol con el tiempo cumplido.

El centro no juega. Forsyth y Guzmán siguen cayendo. La polarización social que vive el país diluye el centro. La simultaneidad de crisis (sanitaria, económica, política y social), radicaliza al electorado. Recién en la segunda vuelta, el centro volverá a jugar su propio partido. Hoy sale sobrando.

¿Ya está todo dicho? No, Cuatro semanas es una barbaridad de tiempo. Recién estamos en los iniciales veinte minutos del primer tiempo. Un error, un traspiés, un chicharrón, un escándalo, una denuncia fuerte, etc., pueden tumbarse a un candidato. Y hay todavía margen de crecimiento de algunos. César Acuña y el propio Hernando de Soto han mejorado su performance mediática y política en los últimos días y no está descartado que empiecen a subir. Falta mucho.

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Candidatos presidenciables, Elecciones 2021, Encuestas

La lucha por los derechos de la mujer y sus cabales prerrogativas ciudadanas está en serio peligro, si prosperan algunas opciones electorales conservadoras que no solo no proseguirán el camino de conquistas ya iniciado hace algunas décadas sino que seguramente darán marcha atrás en muchas de ellas.

Hay que insistir en la lucha contra todas las formas de violencia de género, vinculando la misma con el respeto y garantia a los derechos sexuales y reproductivos, lo que nos lleva a la vez al derecho a decidir de las mujeres y el aborto legal y seguro.

Puntualmente, educación con enfoque de género pero a la vez, en las políticas públicas en todas las entidades del Estado. Eso implica en el sector Mujer, implementación y presupuesto para la política de igualdad de género y reforma del Programa Aurora.

En Salud, seguimiento a la aplicación del protocolo de aborto terapéutico y garantizar que se distribuya el anticonceptivo oral de emergencia, que hoy está aprobado, pero que no se implementa a cabalidad por prejuicios religiosos de algunos profesionales de la salud. Deber ser política obligatoria.

Como tema específico y acuciante, debe garantizarse el enfoque de igualdad de género e intercultural en el sistema de búsqueda de personas desaparecidas e impulsar un protocolo interinstitucional para la atención e investigación de casos de mujeres y niñas desaparecidas.

En Interior, Ministerio Público y Poder Judicial, disponer esfuerzos mancomunados para atender la ola de feminicidios que asola el Perú (somos uno de los países más violentos contra la mujer en el mundo) y que no quede en letra muerta la legislación que existe al respecto. Lo que ha sucedido con mujeres y niños durante la pandemia ha sido de espanto.

Lo mismo debe decirse de la discriminación social y laboral que sufren las mujeres por su sola condición de género. A igual trabajo, menos sueldo, ocurre no solo en el sector público sino también en el sector privado.

No calificamos como sociedad republicana, moderna ni liberal, mientras la mujer siga siendo ciudadana de segunda clase en muchos aspectos de su vida social. Ese es el mensaje que cabe dar en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, advirtiendo seriamente que existe el peligro político de que retrocedamos décadas si tienen éxito visiones ultraconservadoras que anidan, por lo que se  ha visto, en agrupaciones de los candidatos Rafael López Aliaga, Yonhy Lescano o, por supuesto, el Frepap.

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Elecciones 2021, Gobierno
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