Una Vuelta por New Orleans

Al igual que el vudú, que es una mezcla del cristianismo europeo con el animismo de las religiones indígenas y los ritos y herencias culturales africanas que llegaron junto con la esclavitud, New Orleans celebra esa mixtura. El gumbo, su plato típico, representa lo mismo: es una sopa que acepta el ingrediente que quieras. La historia de esta ciudad siempre ha sido una de resistencia y lucha por los derechos

[Migrante al paso] Bourbon Street, New Orleans. El primero de enero del 2025 un terrorista en una camioneta atropelló a múltiples personas de la concurrida calle, mató a 14 personas y dejó decenas de heridos. Dentro del auto encontraron banderas de ISIS. Nos hospedamos en la misma calle. Es la más emblemática del barrio francés. Ahora todo el camino tiene banderas conmemorativas por eso. Celebraciones, música callejera, olor a marihuana, bares de jazz y blues, borrachos y locos caracterizan esta zona; a muchos les puede sonar como algo malo, pero es bastante atractivo y encantador. Si esta semana había una multitud de gente, imagínense en año nuevo.

Las casas y hoteles con arquitectura francesa y española del siglo XVIII crean un ambiente pintoresco, agradable para pasear. Ahí se fundó la ciudad por ser el lugar más alto. En el 2005 el huracán Katrina arrasó con todo, los diques se rompieron y se inundó la mayor parte de la ciudad, menos ese pequeño barrio antiguo. Hasta el momento es mi ciudad favorita de Estados Unidos, pero no conozco todas. Me parece la más rica en cultura e historia. A solo cuatro cuadras a la redonda encuentras la herrería y bar prohibido de Jean Lafitte, uno de los piratas más conocidos. También la casa de Marie Laveau, la reina del vudú; por lo que averiguamos en el viaje y lo que he investigado, debe ser uno de los primeros ejemplos de empoderamiento femenino en toda América, me refiero a la verdadera, no a Estados Unidos. Muy cerca, uno de los primeros bares gay donde comenzaron movimientos pioneros de resistencia por sus derechos. Hasta un club de vampiros en el segundo piso de un bar de jazz. Me dio risa cuando el guía nos contó que tenía cuatro amigos vampiros. Es gente que le paga a otros para tomar cada cierto tiempo su sangre; una locura, pero por lo menos no le hacen daño a nadie. Hay cosas normales que son más terribles.

Al igual que el vudú, que es una mezcla del cristianismo europeo con el animismo de las religiones indígenas y los ritos y herencias culturales africanas que llegaron junto con la esclavitud, New Orleans celebra esa mixtura. El gumbo, su plato típico, representa lo mismo: es una sopa que acepta el ingrediente que quieras. La historia de esta ciudad siempre ha sido una de resistencia y lucha por los derechos. Al norte del barrio francés está el parque Armstrong, antiguamente conocido como la Plaza Congo, donde se reunían los esclavos a comerciar y hacer sus ritos antiguos los domingos. Fue en esta ciudad donde comenzaron los derechos a los esclavos. Caminando por ahí pasas por el mismo árbol de roble sagrado al que le rezaban. Cuando pasamos, había cigarros, frutas, caramelos, chupetes; son ofrendas para los espíritus. Esa religión se mantiene hasta hoy. La tumba de Marie Laveau tiene flores y regalos todos los días del año. Ella rescataba niños huérfanos y los adoptaba, compraba la libertad de esclavos y curaba enfermedades de quienes lo necesitaban. Muy diferente a lo que te ponen en la cultura pop.

Estas historias te hacen cuestionar cuál es la verdadera naturaleza del humano. Lo único que sé es que definitivamente no somos buenos solo por ser humanos. Fuimos a una hacienda de cultivos a las afueras. Las casas de los esclavos, por llamarlas así, parecían celdas para animales. En un espacio de cuatro metros cuadrados vivían diez personas. Lo más lamentable es que actualmente mucha gente sigue viviendo en esas circunstancias. Por eso cuando me dicen “esto está bien porque es la ley” pienso o que nunca han leído un libro en su vida, o que les han lavado tanto el cerebro que simplemente ya no vale la pena hablar con ellos. Peor es cuando dicen “uno es pobre porque quiere”, ahí sí creo que se golpearon la cabeza de chiquitos.

Este problema se mantiene. El racismo y la discriminación no paran. Es más, parece que va en aumento. Todas las políticas inmigratorias que se están llevando a cabo en Estados Unidos con los agentes salvajes y embrutecidos del I.C.E. es un ejemplo perfecto. También está sucediendo en Europa. En Perú, un candidato regordete con más cachetes que cara se copia de las estrategias trumpistas para conseguir votos, una estrategia que consiste en hablar estupideces y mentiras para culpar a inmigrantes de lo que sucede; y no solo hay uno. Eso también es un ejemplo de racismo y discriminación. En fin, qué se puede esperar de alguien que admite autoflagelarse en nombre de Dios; lo que no entiendo es que haya gente que lo siga. Parece que las personas están involucionando.

Cruzando el parque Armstrong, nombrado en honor al famoso cantante y músico de jazz, está el barrio de Treme. Un ícono de la cultura afroamericana por ser uno de los primeros lugares donde permitían que los afroamericanos compren propiedades. Ahí nació el jazz e incluso era usado como documentación oral. Muchos historiadores han usado las letras de las canciones como documentos. En una esquina puedes ver a los líderes de cuatro clanes vudú. La religión no es muy distinta a lo que sucedió en Perú con la conquista española. Por último, también existe una palabra muy usada proveniente del quechua. A veces te dan una ostra extra o una pieza de pollo extra y te dicen Lagniappe, que deriva de la famosa yapa. Feliz año para casi todos; a Trump y a los agentes de I.C.E. que les vaya fatal en este 2026.

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