[INFORME] Uno de los candidato al senado de Wolfgang Grozo fue parte de la campaña del supuesto fraude en las elecciones del 2021. Este miembro de Integridad Democrática pidió a la justicia la nulidad de las elecciones señalando, entre otras acusaciones conspirativas, que más de trescientos mil fallecidos participaron.
En una campaña electoral donde los primeros puestos parecen estancados en los mismos porcentajes que registraron varios meses atrás, la mesa parece servida para que un candidato inesperado, el famoso «outsider», pueda pasar en poco tiempo a convertiré en uno de los serios animadores de la contienda.
Uno de los que ha querido colgarse este cartel ha sido Wolfgang Mario Grozo Costa, un general en retiro que supo integrar las filas de la Fuerza Aérea del Perú. Con un discurso que lo mostraba como un crítico tanto de la derecha como la izquierda, Grozo empezó a figurar entre los principales aspirantes a la presidencia respaldado, especialmente, por el votante juvenil.

Sin embargo, esta creciente popularidad se ha convertido en un arma de doble filo para este candidato. Si bien le ha permitido que más peruanos lo conozcan, también se ha colocado a él mismo y a su partido, Integridad Democrática, bajo los reflectores y un escrutinio público que puede ser angustiante cuando hay un historial cuestionable y sobre el cual no hay explicaciones claras.
Hasta la fecha se ha podido conocer diversos episodios controversiales sobre Wolfgang Grozo, como su cercanía con el fiscal Tomás Gálvez y el empresario Zamir Villaverde. Pero, en esta oportunidad, Sudaca ha podido conocer el polémico historial de una de las personas que acompaña a Grozo Costa en su aventura política y no lo muestran como alguien precisamente lejano a la clase política de la que dice ser distante.
OTRO MILITANTE DEL FRAUDE
Cuando Pedro Castillo Terrones ganó las elecciones en junio del 2021, un sector de la clase política y la sociedad, principalmente limeña, se negó a aceptar que el candidato de Perú Libre iba a usar la banda presidencial. Esta incapacidad para asumir la derrota llevó a que se difunda una teoría conspirativa que acusaba a los organismos del sistema electoral de estar detrás de un fraude.
Lo que se podría denominar como la campaña del fraude llevó a que se vean situaciones insólitas que iban desde pedidos para que las Fuerzas Armadas intervengan hasta viajes de congresistas electos a las oficinas de la OEA (Organización de los Estados Americanos) pidiendo una intervención. En esta lista de personajes que intentaron revertir el resultado de un proceso democrático figura el nombre de una persona que hoy intenta llegar al senado de la mano de Wolfgang Grozo y su partido.
Juan José Rodríguez Andonaire es el nombre de este candidato que pretende convertirse en uno de los integrantes de nuevo senado como parte de Integridad Democrática. Acorde a la información disponible, este aspirante a senador no cuenta con historial político y apenas registra un pasado de pocos años como comerciante en el rubro textil.

Pero no es lo único que aparece en su historial. Sudaca pudo acceder a una sentencia del Tribunal Constitucional que expone la insólita postura del ahora candidato al senado de Wolfgang Grozo e Integridad Democrática tras conocerse los resultados de las elecciones del año 2021.

Esta sentencia del Tribunal Constitucional, que data del año pasado, atiende un recurso de agravio constitucional interpuesto por el abogado de Rodríguez Andonaire contra una resolución de la Segunda Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima que años atrás había declarado improcedente la demanda presentada por Rodríguez.

La demanda en cuestión se presenta un 15 de julio del 2021, a menos de dos semanas de la investidura presidencial de Castillo Terrones, y es en contra del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC) y el Ministerio Público.
El objetivo no era otro que solicitar la nulidad de proceso electoral que había dado por ganador a Pedro Castillo. La demanda de Rodríguez Andonaire hablaba de una vulneración manifiesta de derechos fundamentales que, mediante un fraude, tuvieron incidencia en el derecho electoral.

ACUSACIONES SIN PRUEBAS
La demanda interpuesta por el actual candidato al senado no aportaba pruebas alegando que “los hechos vulneratorios de sus derechos son públicos” y hasta acusaba al entonces presidente, Francisco Sagasti, de incumplir con el principio de neutralidad. Para Rodríguez Andonaire, los órganos del sistema electoral habían avalado una serie de actos fraudulentos.

Con un discurso casi idéntico al que se propagaba desde el bunker de Fuerza Popular, la demanda de Rodríguez repetía que las firmas de las actas electorales eran falsas, hacía mención de una inclusión de menores de edad en el padrón electoral y hasta señalaba que trecientos mil fallecidos participaron de las elecciones.

La inexplicable inclusión del Ministerio Público entre las partes demandadas llevó a que su procurador público señale que no se había precisado qué acto cometido por un fiscal justificaba dicha demanda pero que, si consideraba que se había cometido algún acto ilícito, contaba con las vías correspondientes para denunciar. Ante esta respuesta, y tan sólo unos días después, Rodríguez Andonaire desistiría de la demanda al Ministerio Público.

Finalmente, el noviembre del 2021, la demanda a la ONPE, Jurado Nacional de Elecciones y RENIEC sería declarada improcedente. La resolución al respecto señala que no se habían aportado suficientes medios probatorios, como dice la propia demanda no se presentó ninguno, para corroborar las afirmaciones realizadas por Juan José Rodríguez Andonaire.

Wolfgang Grozo y su partido, Integridad Democrática, se han enfocado en marcar tanta distancia como sea posible de los políticos que han estado cerca al poder durante los últimos años. Sin embargo, el accionar de Rodríguez Andonaire en 2021 demuestra que no son tan diferentes ni están tan distantes de las agrupaciones políticas a las que han criticado en campaña y despertando una duda razonable sobre cómo reaccionarían ante un resultado adverso en las urnas el próximo mes de abril.







