[INFORME] Roberto Chiabra y su alianza política, que incluye al histórico PPC, armaron una peculiar lista de candidatos para senadores y diputados. Desde un exasesor del ministro Santivañez hasta el propio hermano del actual congresista destacan en este grupo.
Ganarse la confianza de un electorado que hoy mira con recelo a todo aquel que se identifica con el rótulo de político se ha convertido en una tarea difícil y, si a ello se le suma que se formó parte de uno de los congresos más cuestionados, esta misión se vuelve todavía más complicada.
Pese a estas adversidades, el parlamentario Roberto Chiabra León decidió asumir este reto y hoy es uno de los aspirantes a la presidencia. En este reto es acompañado por uno de los partidos históricos de la política peruana, el Partido Popular Cristiano (PPC) que en esta oportunidad va como parte de la alianza Unidad Nacional junto con los partidos Peruanos Unidos y Unidad y Paz.
Sin embargo, aunque la candidatura de Chiabra intenta mostrarse como una alternativa distinta, quienes lo acompañan como candidatos al senado arrastran un historial que no lo muestran como una opción muy distinta a sus rivales. Sudaca pudo revisar los antecedentes políticos de algunos de estos personajes entre los que se destaca varios antiguos integrantes de Renovación Popular, un familiar, un asesor del exministro Santivañez y hasta el consejero espiritual de Pedro Castillo.
RECICLAJE CELESTE
Aunque el discurso del congresista Chiabra intenta convencer al electorado que tanto él como su partido pueden ofrecerle al Perú y rumbo distinto del que le han dado los políticos con mayor influencia, los integrantes de su lista para el senado no parecen ser muy diferentes a estos políticos de los que intenta distanciarse.
Uno de los nombres que más llama la atención entre los candidatos que presentó la alianza Unidad Nacional para formar parte del nuevo senado destaca uno que, pocos años atrás, acompañaba la fórmula presidencial de otro de los actuales aspirantes a la presidencia del Perú y en un cargo de gran importancia.
Cinco año atrás, en el año 2021, Neldy Roxana Mendoza Flores figuraba junto a Rafael López Aliaga en la campaña de Renovación Popular como candidata a primera vicepresidenta. Hoy, Mendoza aparece como candidata al senado y también como segunda vicepresidenta en la fórmula presidencial liderada por Chiabra.

No obstante, Mendoza no es la única antigua integrante de Renovación Popular que ha sido captada por la alianza política de Chiabra. Quien aparece en la siguiente imagen y se hacía llamar “el Porky de Chancay” es Rubén Angelino Azurín Álvarez y hasta 2022 era un entusiasta seguidor y candidato del partido de López Aliaga.

Tras un estrepitoso fracaso en las elecciones municipales de 2022 en la cuales “Nikita”, apodo con el que Azurín hacía campaña, obtuvo menos de mil votos, el autodenominado Porky de Chancay pasó a abrazar una nueva e inesperada oportunidad política que le está obsequiando la agrupación liderada por Chiabra con la cual podría llegar al senado.

UNA EXPERIENCIA CUESTIONABLE
“Toda mi vida luché contra la inseguridad y la corrupción. Ahora lo haré desde donde se toman las decisiones”, fueron las palabras elegidas por el general Augusto Rubén Sánchez Bermúdez para anunciar su candidatura al senado de la mano de Roberto Chiabra y la alianza política Unidad Nacional.

En un contexto tan complicado en lo que respecta a la inseguridad, este tipo de promesas podrían resultar comprensiblemente seductoras. Sin embargo, Sánchez proviene de una gestión que sólo supo darle disgustos a los peruanos por su falta de resultados y la soberbia de quien la lideraba.
Aunque este candidato pide votos para estar “donde se toman las decisiones”, la historial refleja que ya estuvo en el lugar donde se toman las decisiones. El 23 de diciembre del 2024, en una especie de regalo navideño, el polémico exministro Juan José Santivañez lo convirtió en asesor del despacho viceministerial de seguridad pública.

¿INSPIRACIÓN RELIGIOSA?
La cuota religiosa también ha sido tenida en cuenta para la conformación de la lista de Unidad Nacional para el Congreso. El elegido para ocupar este lugar fue Anthony Lastra, un joven pastor evangélico. Sin embargo, su juventud podría engañar sobre su capacidad para encontrar espacios políticos.

La habilidad de Lastra para predicar parece haber seducido a más de un inquilino de Palacio de Gobierno. Las puertas de recinto presidencial se abrieron para Lastra con la llegada de Pedro Castillo al poder en 2021. Informes periodísticos de aquella época revelaron que su presencia en Palacio iban más allá de las creencias religiosas de la familia presidencial.
El propio Lastra Velarde reconocía ante la prensa que incluso conversaba con Castillo Terrones, a quien supo catalogar como un enviado de Dios, sobre temas de salud pública. “Voy a conversar con él sobre la vacunación. Hay muchos hermanos que me lo han pedido. No soy antivacuna, pero no la promuevo. Yo dejo que la gente decida, que sea voluntario”, comentó por aquellos años.
Con la llegada al poder de Dina Boluarte su presencia pareció ser todavía más fuerte y hasta fue protagonista del cuestionado pedido para la creación de una capellanía evangélica en Palacio de Gobierno. Pero ahí no termina su incursión en política, en las semanas recientes, Sudaca informó que Lastra también mantiene una cercanía con el gobierno de José María Balcázar al que visitó en su despacho en su primeros días como presidente.

UN PARTIDO FAMILIAR
En la política peruana se ha vuelto común que el vínculo familiar sea una justificación válida para convertirse en candidato y Unidad Nacional no sería la excepción. Por ello, Roberto no es el único Chiabra León que está incursionando en esta campaña. En la lista de candidatos a congresistas también figura otro integrante de la familia, su hermano Alfredo Enrique Chiabra León.

En un contexto en el cual la población parece exigir a gritos una renovación o algún indicio que no se repetirán las historias de los últimos años, Roberto Chiabra y Unidad Nacional no parecen haber tomado en serio esta tarea y, por el contrario, recurrieron en la vieja práctica de reciclar a exintegrantes de otras tiendas políticas.







