LAS CONSECUENCIAS DEL ACOMODO

LAS CONSECUENCIAS DEL ACOMODO

Detectan más de 5 mil productos faltantes en el Fondo Editorial del Congreso que se encuentra bajo la gestión de la excongresista Karina Beteta y Fuerza Popular.

[INFORME] Una visita de control encendió las alarmas sobre el presente del Fondo Editorial del Congreso al encontrar irregularidades en los registros. Sudaca pudo revisar este documento que habla de posibles pérdidas de bienes y acusa un desorden administrativo.

Aunque su accionar en el hemiciclo los ha mantenido bajo la mirada crítica de la población desde el primer día que llegaron al Palacio Legislativo, eso nunca logró persuadir a las bancadas de mayor peso en sus intenciones de sacar el mayor provecho posible a este periodo de cinco años y favorecer a los intereses de los líderes de sus partidos y de los propios parlamentarios.

Pero este aprovechamiento no solamente se vio en los proyectos de ley que los congresistas aprobaron. Durante estos años, la repartición de jefaturas y oficinas del Congreso fue lo menos discreta posible y aquellas agrupaciones políticas con más influencia en el Legislativo, como Fuerza Popular y Alianza Para el Progreso, lograron acomodar a sus aliados en diversos cargos sin importar si sus credenciales justificaban dicho nombramiento.

En esta oportunidad, Sudaca pudo acceder a un documento de la Contraloría en el cual se evidencian las consecuencias de haber entregado puestos importantes a personas que no estaban capacitadas para ello y que, en este caso, han perjudicado al Fondo Editorial del Congreso.

OTRA VEZ EL FUJIMORISMO

Hace casi tres décadas, el Fondo Editorial del Congreso surgió como un órgano que tendría a su cargo la publicación y difusión de libros relacionados con la historia, la identidad y el escenario social del Perú. Acorde a lo que indican en su propia página web, entre sus funciones también se incluye el ofrecer “trabajos clásicos del pensamiento peruano y difunde estudios sobre la realidad nacional”.

Sin embargo, lejos de recurrir a un historiador o bibliotecólogo para la jefatura del Fondo Editorial, Patricia Juárez, congresista que ocupaba la primera vicepresidencia en septiembre del 2024, decidió que la mejor opción para dicho puesto era Karina Beteta Rubín, quien casualmente es una exparlamentaria de Fuerza Popular y ahora recibe un sueldo de casi veinte mil soles gracias a su compañera de partido.

Cabe señalar que para finales del año 2024 se habían empezado a registrar estas deficiencias que quedaron registradas en un acta de conciliación. Según dicho documento,  en la venta de productos que tiene a su cargo el Fondo Editorial, como libros, discos y folletos, se había observado una gestión deficiente. “Registros contables que no reflejan la realidad” y “debilidad en los procesos operativos” son algunos de los serios cuestionamientos que se evidenciaron y llevaron a que se hable de un desorden administrativo.

Pero, en noviembre del año pasado, una visita de control al Fondo Editorial del Congreso encontró que estas situaciones irregulares no fueron corregidas durante el año 2025 y  quedaron registradas en el documento al que Sudaca pudo acceder y exponen los errores que viene cometiendo la gestión actual.

Las cifras que arrojaron esta visita de control no podrían ser más desconcertantes. Según el registro oficial, este 2025 el Fondo Editorial manejaba un total de 455 productos distintos (libros, folletos, VHS y discos), pero sólo pudieron comprobar que disponían de dieciocho de estos productos, lo que apenas es un 4% del total que debían tener según su inventario.

A ello se le sumó que faltaban más de cinco mil unidades de estos productos que, acorde al inventario oficial, debían tener a disposición. En esta visita también pudieron encontrar más de tres mil productos que no estaban en los registros. Estas notorias diferencias ponen al descubierto que en el Fondo Editorial del Congreso se estaría produciendo una pérdida de bienes así como compras, ventas y devoluciones que no están siendo registradas.

La visita de control realizada en noviembre del año pasado confirmó lo que se había evidenciado a finales del 2024 y se concluyó que, efectivamente, se evidenciaba una deficiente gestión por parte del Fondo Editorial con la venta de libros, desorden administrativo y debilidades en los procesos que tienen bajo su responsabilidad.

FONDO EDITORIAL NARANJA

Cabe señalar que no es la primera vez que el fujimorismo coloca a una de sus integrantes al frente del Fondo Editorial del Congreso. Antes de la llegada de Beteta Rubín en septiembre del 2024, este puesto lo ocupaba Milagros Takayama, otra exparlamentaria de la agrupación de Keiko Fujimori.

Además, tal como lo reveló un informe del diario La República en enero del 2025, son varias las jefaturas que, durante el actual periodo, han caído en manos de militantes, candidatos y trabajadores del partido naranja. Por ejemplo, Diethell Columbus, quien ha sido congresista de Fuerza Popular y volverá a postular en las elecciones del presente año, fue nombrado jefe del Departamento de Biblioteca del Congreso.

En esta lista también apareció la excongresista naranja Milagros Salazar, a quien se le encargó la Oficina de Participación Ciudadana y Wilfredo Ponce de León Pandolfi, quien ha sido abogado de Fuerza Popular al mismo tiempo que ocupaba el cargo de jefe de la Asesoría Jurídica del Congreso.

Los orígenes del Fondo Editorial del Congreso se encontraron estrechamente vinculados con una figura fujimorista como la de Martha Hildebrandt y hoy, paradójicamente, es el propio fujimorismo el que se está encargando de deteriorarlo al ver en el cargo de jefe la posibilidad de mantener a sus excongresistas entretenidos con un generoso salario.

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