La hora cero del Congreso

“Hoy el Congreso decide los destinos del país. Ojalá, por el bien de la democracia y la paz social, actúe a la altura de las circunstancias”

Si el Parlamento no vota hoy a favor de alguna de las propuestas de adelanto de elecciones, será el primer responsable del escalamiento de la protesta social (85%, según Ipsos, quiere que haya dicho adelanto), agregando a los grupos que hoy se movilizan a muchos otros colectivos y logrando que lo que hoy es una propuesta marginal, como la de la Asamblea Constituyente, empiece a cobrar algún protagonismo político central.

Se entiende la lógica de algunos congresistas que señalan que ellos no tienen por qué legislar en función de los ánimos coyunturales de la ciudadanía, pero a la vez deben entender que transitamos por una circunstancia excepcional, con un régimen de transición como el de Dina Boluarte, y con un sector de la población levantada porque guardaban simpatías por el régimen depuesto (fuera, claro está, de los sectores radicales que buscan crear el caos para provecho político propio, y las mafias desestabilizadoras, como la minería ilegal y el narcotráfico, quienes hoy financian la protesta violenta porque gozaron de gollerías nunca antes vistas por parte del gobierno castillista).

Ha amainado la protesta, pero no ha desaparecido, y sigue viva la irritación gigantesca de la población (alrededor del 90%) que desaprueba al Legislativo con justa razón: transitaron de la obsecuencia más pueril frente a Castillo a la inutilidad y torpeza máxima, sin ninguna agenda legislativa, sin orden ni concierto de la mayoría, etc.

La izquierda se entiende que vote en contra del adelanto de elecciones porque lo que busca precisamente es que se incendie la pradera social y salgan las masas a protestar masivamente contra el Congreso, generando una enorme inestabilidad que podría llevar, inclusive, a la renuncia obligada de la presidenta Boluarte y a su reemplazo por el titular del Congreso, lo que supondría echar pólvora a la fogata.

Lo que es inverosímil es ver a bancadas de derecha votando en el mismo sentido, irresponsable e infantilmente, aferrándose a sus cargos por supuestas “dignidades” políticas, encerrados en una burbuja, sin percatarse que ellos deben oír el mandato popular, inclusive más allá de las urnas, que esa es parte también de su función de representación.

Hoy el Congreso decide los destinos del país. Ojalá, por el bien de la democracia y la paz social, actúe a la altura de las circunstancias.

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