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Fotocrónica de Luis Julián

Keiko Fujimori

Keiko Fujimori inició el domingo 11 de abril con el típico desayuno junto a su familia y la nueva camada de militantes. Los sondeos la colocaban como una de las favoritas para pasar a la segunda vuelta. Por unas horas, quedaron atrás las acusaciones de pitufeo, la arremetida parlamentaria y la inestabilidad provocada de la que fue protagnosta su partido.

 

Keiko Fujimor

 

Por la tarde, en medio del tumulto periodístico y una portátil improvisada, Keiko llegó a ejercer su derecho al voto. Parte de su campaña fue buscar el respaldo a través de la reivindicación de su condenado padre, Alberto Fujimori, a quien había desaparecido de su campaña anterior.

 

Keiko Fujimori

Con una sonrisa llegó al local partidario y se desmarcó, nuevamente, de los rostros más polémicos y cuestionados del fujimorismo. Ya no estaban los becerriles ni las betetas, parte de la maquinaria de 74 congresistas que arremetieron contra los gobiernos de PPK y Martín Vizcarra. Ahora usaba la imagen de una nueva generación, los de la ‘escuelita naranja’. Abajo de del estrado, sin embargo, y sin llamar la atención, algunos candidatos ya saboreaban el pase a la segunda vuelta.

 

Keiko Fujimori

 

Tras el flash electoral, el balconazo. La familia Villanela Fujimori saludaba victoriosa. Nadie supo si la candidata volvió a pisar alguna maceta con plantas.

 

Keiko Fujimori

Keiko Fujimori: ¿trae cola política?

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Elecciones 2021, Fuerza Popular

Se cocinan desafíos drásticos a la estructura de poder dentro del Partido Morado. Si mantiene su inscripción, un grupo de bases regionales ya coordina pedir la cabeza de Julio Guzmán, a quien ven como el directo responsable del fracaso en esta primera vuelta. Y si necesitasen reinscribir el partido, buscarán hacerlo prescindiendo de su fallido candidato.

 

Militantes principalmente de La Libertad, Cusco y Arequipa están resentidos con Guzmán, según fuentes cercanas a las coordinaciones consultadas por Sudaca. “La gente de Arequipa está furiosa, se han rajado y dicen que Guzmán, cada vez que iba, los hundía más. En lugar de ayudar, les ha desinflado el globo. No tenía afán de hacer campaña, caminar, quedarse a dormir, solo mucha distancia”, relata una de ellas.

En las internas moradas, la que llevó como bandera la representación regional fue la lista de Carolina Lizárraga. De hecho, tuvo como candidata en la segunda vicepresidencia a Jackeline Mathews, coordinadora del eje regional del plan de gobierno de la agrupación. Tras perder, Lizárraga se volvió abierta opositora de Guzmán, el presidente fundador. Sudaca conoció que la congresista está en contacto con los militantes de regiones para conocer sus cuestionamientos al manejo del partido, que califican de poco democrático.

Para las bases regionales mencionadas, es necesario que los dirigentes a cargo de las decisiones de campaña que han llevado a estos bajos resultados den un paso al costado. Su objetivo, dicen, es que la organización pueda seguir adelante, así sea con una nueva inscripción. Si no ven señales de un cambio, aseguran que el descontento puede dar lugar a renuncias y a una crisis interna.

Las fuentes consultadas por Sudaca coinciden en señalar que los problemas empezaron con el ingreso de candidaturas parlamentarias que no fueron sometidas al voto interno, sino más bien impuestas desde Lima. Eso incluye la alianza con Fuerza Ciudadana, agrupación representada por la candidata Susel Paredes y otros que se sumaron en setiembre a las listas parlamentarias.

Si bien algunos de estos invitados y nuevos militantes sumados para la elección tienen capacidades académicas o profesionales rescatables, el hecho de no haber pasado por un proceso de consulta interna generó desazón entre un sector de la militancia que estuvo desde el inicio del joven partido.

Aunque Julio Guzmán ha dicho que Carolina Lizárraga sigue siendo uno de los principales cuadros morados y niega cualquier distanciamiento, la congresista casi no ha tenido apariciones durante la campaña.

 

A la espera de los resultados finales

Con los resultados a boca de urna de Ipsos Perú, el sueño que tenían los morados de convencer a los indecisos quedó hecho tierra. Como distintas encuestas adelantaron desde febrero, la candidatura presidencial liderada por Guzmán obtuvo en ese sondeo preliminar una votación menor (3%) a la de su lista congresal (5.4%).

Si se mantienen esos números en los resultados finales, el partido podría pasar la valla electoral de 5% de los votos válidos a nivel nacional y tener congresistas, pero perdería su inscripción al no colocar 5 representantes de más de una circunscripción, en virtud de un cambio legislativo que se introdujo en agosto de 2019.

Solo un botón grafica el rotundo fracaso electoral: de los 9 escaños que obtuvieron en las elecciones extraordinarias del año pasado, según las proyecciones de Ipsos Perú, se quedarían solo con 4. Las bases regionales están esperando que termine el conteo para decidir qué camino tomar.

Consultada acerca de la posibilidad de que el partido pudiera quedarse sin pasar la valla, Flor Pablo, candidata a la vicepresidencia de Guzmán, respondió a Sudaca que todavía no están en ese escenario y que van a esperar a que concluya el conteo de los resultados oficiales.

“No me anticiparía a ver cómo va a quedar la elección, pero sea cual sea el escenario, nos cuestiona y nos obliga a replantear nuestras estrategias. Uno de los planteamientos centrales, definitivamente, es trabajar un acercamiento mayor a las regiones, a las localidades. Creo que como partido lo hemos venido trabajando, pero es una agenda todavía en construcción. El partido tiene su inscripción recién desde el 2019. Hemos trabajado mucho en eso y ahora lo que nos toca es fortalecer las bases a nivel distrital, provincial y seguir en este camino de construir un camino sólido”, precisó.

Otro de los fundadores del partido, Luis Durán, candidato al Congreso por Lima Metropolitana, confía en que sí podrán pasar la valla e incluso, en el hipotético escenario en que no lo lograran, cree que habrá militantes dispuestos a afiliarse nuevamente para reinscribir el partido.

“Eso no se pone en duda. No somos un vientre de alquiler ni un club de amigos. Tenemos una doctrina y nos extendemos por todo el país”, sostuvo.

 

¿Y Julio Guzmán?

Con esta etapa de la campaña electoral cumplida, a Julio Guzmán le tocará dar las pautas para la posición que tome el partido en segunda vuelta, pero, sobre todo, hacer una evaluación de daños y enfrentar a esta militancia descontenta.

Profesionalmente, va a poder retomar la actividad docente que dejó en pausa durante la campaña y continuaría dirigiendo la organización sin fines de lucro “Instituto de Formación y Desarrollo del Talento Peruano”, en la que se dedica a capacitar personas en temas de gestión pública. Al final, sus videos de “La pizarra de Julio” y sus interpretaciones musicales generaron más simpatía que su candidatura al sillón presidencial.

 

*Fotoportada: Leyla López (imágenes: ANDINA)

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Elecciones 2021, Julio Guzmán, Partido morado

“A veces voy al lado de la carpa y grito su nombre. Al menos para que sepa que estoy aquí y esté más tranquila”, dice Rocío Inza. Su novia, Milagros Barreto, cumple una semana sentada en una silla de ruedas del Hospital de Emergencias de Villa El Salvador (HEVES), uno de los más grandes de Lima Sur. Desde que ingresó, a las 10 de la noche del 4 de abril, no ha podido verla. Y tampoco lleva consigo un celular, porque está prohibido.

Cuando Milagros llegó a una saturación de 76, ambas decidieron que debían correr a un hospital. Allí la conectaron a un balón de oxígeno y le indicaron que tenía comprometido el 70% de los pulmones. Una vez al día, una doctora llama por WhatsApp a Rocío para contarle sobre Milagros. Hoy le dijo que su saturación está en 96. “Pero a veces baja y sube. Estoy insistiendo para que me digan la verdad”. No poder verla le causa desconfianza.

En estos días Rocío le ha mandado cartas escritas a mano, que aprovecha para colocar en la bolsa de ropa que le entrega al personal médico interdiariamente. “Ayer me pidieron papel y lápiz, y se los puse en la bolsa; pero no me escribió de regreso. Eso me preocupa”, dice. Es media mañana y el sol le pega con fuerza a los familiares de pacientes Covid-19. Son unos 20. Algunos se agolpan en la puerta principal del hospital a la espera de que perifoneen los apellidos de su familiar.

Hospitales
Solo unos metros la separan de la carpa donde el personal médico del HEVES atiende su novia, pero desde hace una semana no ha vuelto a verla. Foto: Luisa García.

Rocío esperaba encontrar un mensaje en la bolsa con ropa usada que le devolvieron hace 10 minutos, pero no ha recibido nada. La misma impaciencia se nota en los gestos del resto de personas que esperan noticias sobre sus seres queridos. Otros se cobijan debajo de un toldo, a unos metros, y un par acampa en el pasto. Nadie parece preocupado por llegar a su local de votación.

¿Pensaría usted en ir a votar con la preocupación de que su pareja pueda empeorar en ese interín? Rocío no deja de mirar hacia la carpa, por entre las rejas. Espera que alguien deje la entrada entreabierta y le permita ver a Milagros unos momentos.

“Estar acá es horrible, todos los días veo cómo personas llegan con fiebre o dificultad para respirar. El día que entró mi pareja, vi entrar hasta diez más luego. No solo personas mayores, sino jóvenes también”, cuenta. “Su recuperación es lenta. Está luchando, estamos orando cada día”.

Lima Centro, 11 de abril, 11:30 a.m.

Jorge (usamos un seudónimo a su pedido), de 35 años, traslada a su esposa a la Clínica Internacional de San Borja. Los síntomas son claros: dolor en la espalda y dificultad para respirar. Más temprano, ella no tuvo fuerzas para ir a su local de votación.

La Clínica Internacional es el centro de salud donde la esposa de Jorge suele atenderse vía su plan EPS. Aún no tiene certeza de si su seguro cubrirá todo. Adentro, un toldo le da sombra a alrededor de 15 personas en sillas distanciadas. Todos tienen síntomas respiratorios. Los familiares no pueden acompañarlos. A solo unos pasos, la tranquilidad de los votantes a las afueras del colegio particular Santa Rosa de Lima contrasta con la preocupación de los familiares que rondan la clínica.

Hospitales
Entrada reservada para pacientes Covid. Foto: Luisa García.

La batería del celular de Jorge está por acabarse, pero alcanza a recibir un mensaje de su esposa: acaba de pasar triaje y ha regresado a su asiento por indicación del personal médico. Se toma unos segundos para enviar otro mensaje: es un aviso a su hermana para alertarle de que probablemente luego tenga que ir al Hospital Guillermo Almenara. Su abuela paterna también está internada allí por Covid-19. Tiene ochenta años y ha estado evolucionando bien. Es posible que le den de alta en unas horas, pero él no sabe cuántas le quedan a las afueras de la Clínica Internacional.

El sábado 3 de abril por la noche, al llamarla por teléfono, Jorge había notado que su abuela se agitaba al hablar y que tosía. Fue a su casa y le midió la saturación. Marcaba 85. Debido a su urgente necesidad de oxígeno, no fue fácil conseguir que la ingresen a un hospital. Jorge relata que en el Uldarico Rocca Fernández, de EsSalud, en Villa El Salvador, no tenían el gas medicinal. Tampoco en el Edgardo Rebagliati. “Dejarla acá es maldad”, cuenta que allí le dijo un médico, luego de advertirle que solo podrían tenerla sentada en el patio.

Casi a media noche y en un tercer intento, el Almenara aceptó recibirla. No tenían cama, solo una silla de ruedas, pero sí contaban con oxígeno. Y no hubo cama para ella recién hasta hace tres noches. El nieto subraya su agradecimiento al personal médico porque hoy su saturación ya está normalizada. “Ella pensaba que iba a ir, la iban a revisar y que regresaría a casa ese mismo día. Debe haber sido duro para ella”, comenta.

Lima Norte, 11 de abril, 9:30 a.m.

Rita Palacios acaba de salir de su casa en Los Olivos. Tiene 33 años y es licenciada en enfermería. Siete pacientes Covid-19 la esperan en distintos puntos de Lima Norte. Aunque aún no lo sabe, el llamado desesperado de una hija por la baja saturación de su madre le impedirá votar. Todavía tiene previsto hacerlo por la tarde. Son las elecciones presidenciales del Bicentenario, pero la pandemia ha alcanzado uno de sus picos: tan solo hace dos días el Ministerio de Salud reportó 384 fallecidos confirmados, cifra máxima hasta la fecha.

Hospitales
Rita Palacios coordina al personal de enfermería del área de Emergencias del Centro Materno Infantil Juan Pablo II, en Los Olivos; en sus días libres atiende a pacientes Covid a domicilio. Foto: Archivo personal.

De momento, Comas es su primera parada. La urbanización se llama El Retablo. Allí la espera un paciente de 67 años, luego atenderá otra de 49 en el mismo distrito y uno último en su turno de la mañana, en Pro. Su labor: enseñarle a la familia cómo manejar un balón de oxígeno, así como la aplicación de otros tratamientos previamente recetados por un médico. “A veces me piden quedarme 12 horas, pero yo les indico que no puedo por el tema de la exposición [al virus]. Estar tantas horas en un solo lugar es un poco más complicado”, explica.

“Ha sido un día terrible”, dice a las 5.40 p.m., camino a atender al primer paciente de su turno de la tarde. Aún no ha votado, ni lo hará. “Ahora me estoy yendo a San Miguel, de ahí voy a José Granda, luego a Independencia. Y de allí debo regresar a Comas, [El] Retablo. Pronostico terminar a las 11.30 de la noche”, cuenta a Sudaca. «Hubo un paciente que ya no pude aceptar. Querían que les ayude a conectar el oxígeno. Les dije que podía ayudarles vía videollamada». Las elecciones ocurren en otra realidad. Una que no es la suya. Tampoco la de los pacientes que ve.

 

Fotocomposición de portada por Leyla López.

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Covid-19, Elecciones 2021, Luisa García Tellez, Oxígeno

“Pedro Castillo: la fuerza nace del pueblo”, “El lápiz es cultura popular” y “No más pobres en un país de ricos”. Con estos lemas y arengas, el local de campaña de Perú Libre en Lima celebró el pase de Pedro Castillo a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Cerca de treinta personas aplaudían y se abrazaban ante la ausencia de cámaras de televisión. La gran prensa limeña se olvidó que la popularidad de Pedro Castillo también había llegado al centro de la capital. Apenas conocieron los resultados a boca de urna, los reporteros tuvieron que recular y llegaron a la sede de la celebración.

El pasado jueves 8 de abril, sin embargo, a solo unas cuadras de su local, Castillo ya había realizado su cierre de campaña con una multitud de simpatizantes que terminó cerrando el tránsito vehicular hacia la Plaza Dos de Mayo. Castillo no terminó “tomando” Lima, pero sí arrasó en sus provincias y ganó en 16 de las 24 regiones del Perú. En las últimas 24 horas, las búsquedas de su nombre en Google se dispararon.

El maestro y dirigente gremial natural de Chota (Cajamarca) se estrenó en política el 2002. Ese año se lanzó como candidato a la alcaldía del distrito cajamarquino de Anguía por el partido que lideraba Alejandro Toledo, Perú Posible. Luego de perder las elecciones, permaneció sin mayor trascendencia en el partido de la chakana hasta el 2017. Ese mismo año ganó protagonismo al liderar la huelga magisterial durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, que puso en jaque al Ministerio de Educación y al propio año escolar.

Hace apenas unas semanas, las imágenes de Pedro Castillo llenando plazas al interior del país aparecían mientras él subía en las encuestas. En Apurímac y Huancavelica, dos plazas en las que protagonizó mítines masivos, el profesor habría pasado el 50% de las preferencias, según Ipsos. “La acogida que está teniendo es considerable. Hemos visto que en los lugares que estaba visitando aquí en la región y en los distintos distritos la recepción ha sido considerable”, dice Juan Romero, periodista del distrito de Paucará, en cuyas mesas de votación Castillo arrasó con más del 71%.

Hace una semana, Castillo llegó a un hipódromo del distrito donde, según Romero, habría acudido cerca de 3,000 personas. El periodista recuerda que Castillo propuso la reducción del sueldo de los funcionarios públicos, un menor costo de energía eléctrica y prometió defender al pueblo de los presuntos pasivos ambientales de las mineras que operan en la zona. Romero no había visto convocatoria similar con otros candidatos, como Yonhy Lescano y Geroge Forsyth. “Con ellos no hubo aglomeraciones, llegaron como de pasada”, dice.

En su natal Cajamarca, donde según Ipsos habría obtenido el 37% de las votaciones, su conquista fue más difícil. Pero ningún otro candidato le pudo hacer frente. “Acá Castillo ha tenido buena convocatoria. Antes de ayer (miércoles) ha congregado a entre 3,000 y 4,000 personas en la Plaza de Armas. Pero Cajamarca siempre ha estado dividida en dos: en promineros y antimineros”, comenta Walter Silva, periodista de la región.

Al parecer Castillo también ha dividido las preferencias entre las rondas campesinas, a quienes dice representar. Incluso hay líderes históricos que desmienten cualquier participación de este entre los ronderos. Aladino Fernández, presidente regional de las rondas campesinas, es uno de ellos. “Nunca lo he visto en esas rondas. He sido dirigente en las rondas campesinas y nunca le hemos visto en actividades. Recién lo conocemos de la huelga magisterial”, dice Fernández a Sudaca.

Por su parte, Mariano Mendoza, con 40 años de actividad en las rondas campesinas, dice que tampoco ha tenido mayor contacto con Castillo. “Las rondas hemos trabajado con el SUTEP, pero a Castillo nunca se le ha conocido. Él se presenta como profesor y rondero, pero nunca lo he conocido, ni siquiera en Chota”, precisa.

Lo que sí es innegable es su peso al interior de una facción escindida del sindicato magisterial: el Comité Nacional de Reorientación del Sutep, o Conare. En la ciudad de Cusco, según una fuente del magisterio, las cuatro facciones del Sutep que existen en la región terminaron más fracturadas con la irrupción de Castillo; y en Madre de Dios, región que venía luchando a favor de la institucionalidad del magisterio, la presencia del ahora candidato se tradujo en una serie de ataques a los dirigentes que finalmente hizo que el proyecto naufrague, de acuerdo a una fuente de esta región.

No es lo único. Un informe publicado en Hildebrandt en sus Trece reseña, con información documentada de la Dircote, los vínculos de Conare con el Movadef, el brazo político de Sendero Luminoso. Pedro Yaranga, además, indicó a Perú21 que Conare fue dirigida inicialmente por Robert Huaynalaya, “abiertamente un admirador de la línea de Sendero Luminoso». Yaranga precisó que esta escisión del Sutep fue creciendo en la sierra centro, sur y Cajamarca como brazo político de la organización fundada por Abimael Guzmán.

Willy Ñaui, jefe de campaña de Perú Libre en Lima, defiende a rajatabla a su candidato y califica las informaciones como “refritos”. «Siempre está la acusación de calificar a un partido democrático para bajarnos, pero no tiene asidero», indica.

 

Polarización a la vista

Si hay algo que a Castillo no le falta son críticos. Lucio Castro, secretario general del SUTEP y opositor del ahora candidato desde las protestas magisteriales, dice que la votación ha revelado un clamor por cambios importantes, pero considera que quienes manejan el poder fáctico le han dado facilidades a Castillo para crecer. “La elección pasada lo hicieron con Gregorio Santos, ahora quieren hacerlo con Castillo”, indica.

Castro critica un supuesto doble discurso del ahora candidato a la presidencia que arrastra. “Ha dicho en entrevistas que es contrario a la ideología de género, plantea 10% del PBI con desconocimiento completo. Antes decía que más presupuesto significaba corrupción, pero ahora pide 10% de PBI. Es bastante débil en su sustentación”, afirma convencido Castro.

Lo cierto es que, al cierre de esta edición, Castillo ya se posicionó como el virtual ganador de la primera vuelta electoral con más del 16% de los votos a nivel nacional. Paolo Sosa, politólogo de la PUCP e investigador del Instituto de Estudios Peruanos, explica que su crecimiento es, en realidad, una constante en la que el candidato viene trabajando desde finales de 2020 combinada con un escenario político fragmentado.

“Creo que es en realidad una combinación de virtud y fortuna. Tiene que ver con la dinámica de la campaña, que es fragmentada y volátil: hay olas, descontento, indecisos que escogen a un candidato por un momento, saltan a otro, el que se beneficia es el que toma la última ola. Ese ha sido Castillo”, explica Sosa.

El politólogo indica que existe un nicho de elector antistablishment pro-estado que se ha encontrado huérfano y en el que, por ejemplo, Veronika Mendoza no logró aterrizar. Sosa resalta que hasta el 2016 el electorado tendía a un área política de centro, mientras que, en los últimos años, esta tendencia empezó a aglutinarse en los extremos. “La segunda vuelta va a azuzar la polarización. Quien gane la presidencia, llegará con legitimidad de paja, construida en el último tramo de la campaña, con un Congreso fragmentado no solo a nivel de bancadas, sino también de forma interna”, dice el politólogo.

 

*Con la colaboración de Julio Rospigliosi

Fotoportada: Leyla López (imágenes: La República y Geraldo Caso)

Fecha de publicación: 12/04/2021

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Elecciones 2021, Pedro Castillo

A pocas horas del flash electoral, la Casa del Pueblo luce completamente vacía. Luego de varias décadas de ser el epicentro de las celebraciones y lamentos apristas, hoy parece una vieja casona abandonada. No es la pandemia la que ha impedido a sus militantes reunirse, sino la falta de representantes en las elecciones presidenciales y congresales. La crisis que vive el histórico partido -con una dirigencia a la que muchos rechazan- también se vio reflejada en sus preferencias de cara al 11 de abril.

Quien tuvo el respaldo más claro, para decepción del ala aprista más joven, fue Rafael López Aliaga. Pero no fue el único. Verónika Mendoza generó unos cuantos adeptos. Este endoso, aunque pequeño, no fue muy bien visto dentro del partido. Cuando Gustavo Saberbein, exministro de Economía durante el primer gobierno de Alan García, escribió en uno de los chats apristas que él apoyaría a Mendoza, inmediatamente empezaron a lloverle decenas de críticas, cuenta Nicola Sabroso Palomino (23), quien milita en el APRA desde su adolescencia.

Y aunque haya uno que otro ‘verolover’, en el APRA persiste el rechazo hacia la ‘izquierda comunista’. De hecho, el gran ganador de la jornada del domingo ni siquiera fue tomado en cuenta. “Pedro Castillo es más un meme dentro del APRA que una opción”, dice Sabroso Palomino.

Los militantes más mediáticos y la dirigencia en pleno decidieron apoyar, en cambio, al ultraconservador López Aliaga. “Recuerdo las palabras de un compañero que dijo ‘en este momento hay una comunista que está buscando llegar al poder y tiene bastante apoyo, entonces el APRA debe apoyar a su enemigo, por lo que tenemos que apoyar a López Aliaga’. Se están yendo por extremismos ideológicos”, dice con pena Nicola Sabroso.

Hernán Garrido Lecca, dos veces ministro de Alan García, comentó en una reciente entrevista que muchos militantes iban a votar por el candidato de Renovación Popular. “Ahora que nosotros no tenemos candidatos, yo he hablado con bases en todo el país y él [López Aliaga] tiene muchísimo respaldo dentro del partido. En el contexto actual, creo que él ha recogido muchas de las posiciones del APRA en muchos temas y es por eso que se ha granjeado la simpatía de muchos de los militantes de mi partido”, declaró.

Abelardo Chura Bárcena (21), aprista de la ciudad de Tacna, dice que dentro del partido no se ha conminado a nadie a votar por el candidato de Renovación Popular y responde que no se puede hablar de “muchas bases al interior del país que lo apoyen” porque a los militantes de provincias no se les tiene en cuenta ni en las elecciones internas.

Pero sí hubo un sector del partido que no solo decidió su voto por Renovación Popular, sino que hizo campaña por López Aliaga. “Hay bastantes compañeros que, lamentablemente, desean votar por López Aliaga, y que están participando activamente de su campaña […] Varios militantes creemos que hay un pasito cerca de la traición, porque no solo piensan no votar por alguien, sino que están poniendo su logo por todas partes: son prácticamente de otro partido”, sostiene Nicola Sabroso.

Carlos Torres Ponce (24), militante de la base de Ica, también habla de traición. “Es visto como traición a todos aquellos compañeros que hacen una campaña expresa, activa, sea cual sea la persona. Así sea el mismísimo Federico Danton [el hijo de García] haciéndole campaña a otro candidato, sería visto como traición a ojos de los militantes”, sostiene.

Los vínculos entre el APRA y Renovación Popular quedaron claros cuando el hijo de Jorge del Castillo, Miguel del Castillo, militante aprista desde 2008, fue acreditado como representante de Rafael López Aliaga en los ensayos del debate presidencial organizado por el JNE, tal como lo informó la periodista Karla Ramírez. Y aunque después lo desacreditaron, su acercamiento al partido celeste generó mucho rechazo, al menos entre los militantes más jóvenes, porque la dirigencia permaneció en silencio.

“La acreditación de Del Castillo, a ojos de la militancia, se ve como una traición al partido de Haya de la Torre, por lo que nosotros los apristas deslindamos de este tipo de acciones […] Se le está haciendo un daño terrible al partido, por lo que esperamos que Miguel del Castillo renuncie”, expresa Carlos Torres.

Lo más lamentable para esta facción de jóvenes apristas es que los mismos dirigentes de su partido participaran activamente en coordinaciones con el representante de la ‘ola celeste’. Casos como los del secretario nacional de la Juventud Aprista Peruana, César Aranguren; Laura Angulo, secretaria nacional de la mujer; y el mismo presidente de la Comisión de Plan de Gobierno del partido, Renán Nuñez, quienes se reunieron con López Aliaga, han generado muchísima indignación dentro de las bases apristas.

Aunque han pedido que se les expulse, o que al menos se les separe de sus cargos, los militantes no han recibido ninguna respuesta a sus denuncias. Los dirigentes acusados, según Torres, han intentado lavarse las manos argumentando que este acercamiento era una postura democrática para compartir las propuestas del Apra. Sin embargo, dice el joven militante, “no se les ha  visto a ellos reunirse con otros partidos políticos por lo que esa [supuesta] democracia no se ve, porque en vez de ir con todos los candidatos y tratar de diseñar un pliego de propuestas, simplemente se han reunido con ‘Porky’”.

Sudaca se comunicó con algunos viejos apristas para recoger sus opiniones. Hernán Garrido Leca no quiso participar, pero envió un sarcástico mensaje: “Willax es el canal que nadie ve y el PAP (Partido Aprista Peruano) el partido que no existe”. Nidia Vilchez comentó que no estaba enterada de nada, pero que “si son dirigentes [los que apoyaron a un candidato], ahí habría un grave delito de acuerdo a nuestros estatutos”. Por su parte, Aurelio Pastor dijo que tampoco tenía conocimiento de algún tipo de apoyo y que ni se acordaba de que el domingo debía ir a votar.

“Hay bastante incertidumbre, internamente la gente se ha quedado con la desazón de no haber podido presentar una candidatura del APRA. Una dirigencia más fuerte podría indicar a los militantes por quién votar, pero una dirigencia deslegitimada como esta no tiene fuerzas para nada”, explica Jaicec Espinosa, un militante aprista de 36 años. Y agrega: “Hemos perdido la inscripción y los dirigentes en vez de tratar de solucionar los problemas internos, se metan de lleno a una campaña en la que no estamos participando”.

 

Fotoportada: Leyla López (imágenes: Andina y Alessandro Azurín)

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Apra, Bicentenario, Elecciones 2021

Andrés Avelino Alcántara Paredes (61) es un político poco afortunado. Desde el 2000 ha intentado hacerse de una curul en el Congreso hasta en cinco ocasiones y con partidos distintos. También tentó la alcaldía provincial de Santiago de Chuco el 2002 y aspiró a la vicepresidencia de la mano de Gregorio Santos en el 2016. La victoria siempre le fue esquiva. A las siete de la noche del último domingo, los resultados a boca de urna de las elecciones le confirmaron una nueva derrota, esta vez como candidato a la presidencia por el partido del que es fundador, Democracia Directa. Sudaca lo acompañó en su infeliz jornada.

 

La fiesta electoral de Alcántara

Son aproximadamente las 10 de la mañana. Luego dar unas palabras de aliento a sus correligionarios en la base del partido del jirón Caylloma -en el primer piso de un viejo edificio de pálido color verde-, Andrés Alcántara sale rumbo a su local de votación, la escuela ‘Divino Niño Jesús’. Ningún medio de comunicación lo sigue durante las tres cuadras que le toma llegar al colegio, solo el autor de esta crónica. También hay un grupo de danzantes folklóricos -con atuendos rojos y amarillos-, que intenta darle color a su campaña.

Ya en su mesa de votación, de las 10 personas que hacen fila apenas uno lo reconoce. Lejos de arrancarle alguna propuesta o extenderle el puño para saludar su participación, la persona hace un comentario sobre su outfit. La votación se realiza sin los tumultos ni los aspavientos que generarán sus competidores a lo largo del día.

En el camino de regreso al local de campaña, una vecina sale a su balcón: «¿Qué ejemplo nos dan? ¿Qué nos dicen a los que hacemos cuarentena?». Alcántara no se da por aludido, pero sí uno de los militantes que lo acompaña.  «Fuera», le responde en voz baja.

En su local algunos militantes están parados en la puerta. «Marquen la casita hermanos», dicen a los transeúntes que pasan por allí. Los danzantes siguen haciendo su show en plena calle, pero la melodía se interrumpe a medida que los carros tocan sus bocinas y les piden que se muevan. «¡Vayan a su casa, oe! ¡Igual no van a ganar!», grita un taxista.

Apenas Alcántara se acomoda en el local, un militante del partido coge su celular en la puerta y deja sonar una salsa de Óscar de León, el cantante con el que el candidato tiene un gran parecido por su impecable pelada y su tupido bigote negro. La canción es “Llorarás”, pero nadie parece tener la intención siquiera de tararearla. No hay necesariamente un ambiente de fiesta.

Hay una veintena de asistentes que están listos para recibir el flash electoral, pero pronto se dan cuenta de que el proyector que han instalado no funciona. Los militantes empiezan a recurrir a sus smartphones y la mitad de ellos pone atención a una laptop para enterarse de los resultados. Alcántara no sale ni siquiera entre los diez primeros. Es el último de los 18 candidatos que han postulado. Los militantes del partido ni se inmutan. Alcántara tampoco.

Con cerca del 90% de las actas procesadas por la ONPE, menos de 44.000 personas marcaron el símbolo de la casa de Democracia Directa. Es decir, apenas un 0,28%. Aun después de conocer una nueva derrota, quizá la más estrepitosa en su carrera política, el candidato norteño no pierde la fe en el margen de error. “Son resultados a boca de urna. No es que sea una realidad, es el deseo que ellos [se refiere a la encuestadora] quieren sobre cómo debe terminar el proceso electoral. Hay un 3% de margen de error que yo creo que será hasta mucho más”, contó minutos después de enterarse de los resultados.

Pero pronto admite que era de esperarse. “El resultado para nosotros era previsible. No hay una difusión al tema de fondo, pero es un triunfo. Ya entramos en el escenario político y hemos hecho llegar nuestra propuesta de una nueva Constitución vía referéndum”, dice, mientras su voz se pierde en el amplio, aunque casi vacío, local de campaña.

Veinte minutos después del anuncio, los asistentes abren los dos jugos de naranja y el par de vinos que compraron, quizá por puro impulso. A estas horas de la noche, las bebidas apenas servirán para pasar el trago amargo de los resultados. Aunque no se lamentan precisamente por Alcántara. “Es una sorpresa, pensé que ganaría Lescano”, dice un asistente que andaba por la puerta bebiendo unas cervezas.

Alcántara terminará la jornada grabando un video para felicitar a Pedro Castillo, el candidato de izquierda radical que ha pasado en primer lugar a la segunda vuelta, con casi dos millones y medio de votos. El reconocimiento de su derrota frente a los 17 candidatos con los que compitió es casi un trámite, así como el que tendrá que afrontar el partido para volver a buscar su inscripción al no alcanzar más del 5% de votos válidos para el Congreso.

Frente al marco de la nueva legislación, que requiere de cerca de 25 mil fichas de militantes para entrar en el proceso, Alcántara asegura que cuentan con 18.500 miembros. ¿Y el resto? “Los fonavistas son una base de 375 mil afiliados. Es cuestión de decirle a nuestra gente que se afilie y se acabó. No es un gran problema, es un tema administrativo”, asegura el candidato.

Los fonavistas a los que se refiere el candidato son los aportantes del fallido Fondo Nacional de Vivienda que aún reclaman la devolución de sus inversiones. Son la base de Democracia Directa, el partido que Andrés Alcántara fundó el 2011 y del que es presidente desde 2018.

Abogado por la universidad Garcilaso de la Vega y oriundo de La Libertad, Alcántara se resiste a definirse como un político de izquierda o de derecha, aunque insiste en el cambio de la Constitución del 93 para que “toda la población participe y decida en la solución de los problemas del país”. Evita la autocrítica y culpa a “los grupos económicos que manejan las encuestadoras y los medios de comunicación”.

La noche va terminando en este edificio destartalado del Cercado de Lima. Solo un grupo de militantes se queda a terminar los snacks y el poco vino que queda. Algunas sonrisas van surgiendo, quizá pensando en cómo triunfar en una siguiente elección. O al menos no morir nuevamente como partido en el intento.

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Andrés Alcántara, Democracia Directa, Elecciones 2021

 

 

Electorado
Informe – Sudaca.Pe

 

La composición del padrón electoral ha cambiado en la última década. Una modificación importante, y poco percibida, ha ocurrido en la edad de la población apta para votar. Si echamos un vistazo diez años atrás, a las elecciones generales del 2011, los jóvenes menores de 30 años solo han aumentado alrededor de medio millón. Sin embargo, la población de entre 30 y 59 años, donde está la mayoría de peruanos, se ha incrementado en casi tres millones y la de adultos mayores de 60 años se ha casi duplicado.

En cuanto a la distribución por ubicación geográfica, tomando las cinco provincias con mayor y menor cantidad de electores se halla que estas solo han variado unas pocas milésimas en diez años. Aún así, su crecimiento se ha dado junto al aumento del electorado total. Lima resulta la provincia con mayor población electoral de lejos con un 34% del total, seguida por La Libertad con casi un 6%.

En tanto, a pesar de haber crecido de 16,494,906 a 25,287,954 personas, en comparación con el año 2006, la distribución entre hombres y mujeres se ha mantenido bordeando el 50%.

La gran incógnita que queda es: ¿cuántas de estas personas, cada vez con más años encima, irán a votar el día de hoy?

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11 de abril, Elecciones 2021, Voto

El candidato de Perú Libre tiene grandes posibilidades de pasar a segunda vuelta. Su visión para un eventual gobierno está plasmada en un documento de 77 páginas y 21 capítulos escritos con tinta marxista y postulados mariateguistas. Sudaca revisó todo el plan de Perú Libre y resume las propuestas más avezadas.

 

La primera gran reforma de Perú Libre apunta al tesoro más preciado de los fujimoristas: la Constitución del 93. La idea es desaparecerla. Para ello, propone una Asamblea Constituyente que presentará una nueva Carta Magna. El objetivo: terminar con el “neoliberalismo y plasmar el nuevo régimen económico del Estado”, al que ha bautizado como “Economía Popular Con Mercados”. Este nuevo modelo, según el mismo documento, está inspirado en los ejemplos exitosos de Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador.

¿En qué consiste? En que el Estado sea “interventor, planificador, innovador, empresario y protector” y “regule al mercado”. Para Castillo, “las dos perversas leyes, la oferta y la demanda, [han] reducido al hombre a ser solo un medio de producción o una simple mercancía más”.

Pero la nueva receta económica de Castillo no solo pretende que el Estado compita con el empresario privado. De llegar al poder, el documento también dice que Castillo aplicaría impuestos a todas las empresas -acabando con las exoneraciones tributarias- y estatizaría diversos sectores estratégicos incluyendo los que explotan recursos mineros, gas y petróleo. Según Perú Libre, esta es la vía para obtener recursos y “eliminar la pobreza, la desnutrición, el analfabetismo, construir carreteras y aeropuertos, lograr saneamiento integral con agua y desagüe de los pueblos más recónditos”.

Además, en un gobierno de Perú Libre se revisarían todos los Tratados de Libre Comercio (TLC). De atentar contra el «interés del pueblo», serían anulados. Los que sobrevivan a este filtro estarían publicados en un portal web porque «mientras no se publiquen los mismos seguirán gozando de una gran dosis de clandestinidad, favoreciendo a la corrupción».

Los empresarios que se salven de la estatización también tendrían que hacer cambios. Castillo asegura que las empresas “deben fomentar el empleo regional en un porcentaje superior al 60% del total de su personal”. Además, tendrían que “garantizar la transferencia tecnológica con capacitación y equipamiento para la población del área de influencia” y no pueden olvidarse de adquirir bienes y servicios de las Mypes ahí presentes.

Otro gran problema del país es el bajo nivel educativo. Y Castillo, como profesor, dice tener la solución: la “acción revolucionaria” de incrementar el presupuesto en este sector del 3.5% al 10% del PBI. ¿Cómo sería esto posible? Con su propuesta “el gas de Camisea como pan de la educación”. Esta consiste en aumentar el impuesto por la extracción de este recurso de “US$1.135 millones a US$23 mil millones a precio de mercado”.

Perú Libre también propone el ingreso libre a la universidad porque “el ingreso restringido es propio de países subdesarrollados, quienes utilizan las profesiones como medio para el ascenso social y económico”. Además, si un joven no lograse este ingreso directo, podría optar por el servicio militar voluntario de un año. Al terminar, podría escoger una carrera en cualquier universidad pública.

 

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Parte de la multitud que asistió al cierre de campaña en la Plaza Dos de Mayo el último jueves. Fuente: Perú Libre.

 

En un eventual gobierno de Pedro Castillo también se incrementaría el presupuesto de salud del 5.4% al 10% del PBI. ¿De dónde saldrían los recursos para esto? El mismo documento responde: “El dinero provendrá del nuevo reparto de las utilidades entre las transnacionales y el Estado peruano”. Luego de revisar todas las concesiones existentes en el país, por supuesto.

En el sector salud –el más expuesto por la pandemia– el partido del lápiz propone implementar un tarifario único para las clínicas privadas y la despenalización del aborto como método para controlar la natalidad. “Está demostrado que un país subdesarrollado que no controla su natalidad o tiene natalidad mayor del 2% al 3 % anual, está condenado a no salir de la pobreza”, asegura Perú Libre.

Si Pedro Castillo llega a Palacio de Gobierno, además, varios colegas podrían terminar desempleados –o pasar las de Caín– por falta de un cartón universitario. Perú Libre plantea que sólo ejerzan el periodismo las personas tituladas y con una “formación deontológica”. El plan de gobierno también propone que los ministerios de Educación y Cultura evalúen los contenidos de la televisión y las radios antes de la difusión.

El partido del lápiz busca hacer borrón y cuenta nueva de la estructura del Estado y apunta a reorganizada. Para Castillo, el país debe convertirse en una República Federal, con el objetivo de fomentar la descentralización. De esta manera, asegura el plan de gobierno, los gobiernos regionales serían la única instancia decisiva en sus jurisdicciones, salvo algunas excepciones donde sea necesaria la intervención del nivel nacional.

El debate del sistema de pensiones, por su parte, está zanjado en el plan de gobierno del profesor Castillo. Perú Libre tiene una posición clara: hay que fortalecer la ONP y eliminar poco a poco las AFP. Según la agrupación, este último sistema tiene “un fin lucrativo al cobrar porcentajes de hasta del 30% sólo por administrar los aportes, un robo a todas luces, entregando pensiones miserables”. Castillo y sus seguidores consideran que los peruanos gozarán de una mejor vejez si ahorran su dinero en cualquier banco con tasas bajas.

El menú que ofrece Castillo también tiene un apartado de lucha contra la corrupción. Su apuesta más llamativa es crear una Contraloría especial para el sector privado. “La Contraloría General de la República es dura con los funcionarios públicos, pero blanda con el empresariado privado. En realidad, las empresas privadas son el principal elemento corruptor del Estado”, asegura el plan de gobierno. ¿Cómo le habría ido al sentenciado Vladimir Cerrón, su ex segundo vicepresidente, bajo este esquema?

 

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Vladimir Cerrón y Pedro Castillo juntos en el cierre de campaña en la Plaza Dos de Mayo el último jueves. Fuente: La República.

 

Castillo remata este acápite con la propuesta de limitar el financiamiento de campañas políticas solo a los aportes militantes, eliminar sueldos “dorados” del Estado y desaparecer todo tipo de inmunidad política sin excepción.

A diferencia de otros partidos que proponen “mano dura” para mejorar la seguridad ciudadana, Castillo tiene otras ideas para arreglar ese problema. Primero, fortalecer las rondas campesinas y comités de autodefensa respetando “sus costumbres, cultura y estructura”. También hay que reorganizar la Policía. Según Perú Libre, los ascensos deben regirse “por el número de investigaciones resueltas o acciones meritorias y no por el falso academicismo impuesto en base a maestrías y doctorados”.

Llegar a ser juez en un gobierno de Perú Libre, en tanto, sería un poco diferente. Los peruanos escogerían a todos los magistrados por voto popular. “La designación de este poder, que en última instancia decide asuntos trascendentes para el Estado, debe pasar el filtro democrático”, asegura el plan de gobierno. Tampoco creen en la ratificación de los altos magistrados del Poder Judicial “porque está demostrado que toda reelección es directamente proporcional a institucionalizar la corrupción”.

Y si Bolivia y Ecuador son la inspiración para el plan de gobierno de Perú Libre, el gran enemigo y culpable de las desgracias del Perú es Estados Unidos. El partido del lápiz acusa al país norteamericano de tener “un plan a gran escala de implementar instituciones supranacionales para controlar América Latina”, como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). También los consideran promotores de una guerra cultural que consagra “la idea de que ellos son el país modelo” y que “cualquier otro modelo alternativo es retrógrado”.

Perú Libre tampoco ve con buenos ojos a la ONU. Según el partido, los soldados peruanos que pertenecen a los Cascos Azules de la institución “son utilizados para mantener el dominio imperialista sobre otros países”. Además, son adoctrinados y preparados para “la represión contra los líderes y movimientos de izquierda en sus propios países”. Como solución, proponen una política de descolonización.

Este es apenas un breve resumen del plan de gobierno del último candidato de moda. Si le gustan o no las propuestas, es cosa suya, estimado lector. Lo que queda claro es que se trata del tipo de planteamientos que a los empresarios de la Confiep les ponen los pelos de punta. A votar este domingo.

 

**Fotomontaje por Leyla López

Fecha de publicación: 09/04/2021

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Elecciones 2021, Pedro Castillo, Planes de Gobierno, Vladimir Cerrón
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