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El Congreso de las 13 bancadas

La composición actual del Poder Legislativo ilustra la inestabilidad política y la precariedad del sistema de partidos: nada menos que 39 congresistas se han cambiado de grupo y ahora hay 13 grupos parlamentarios. ¿Cómo se justifican todas estas movidas?

Fotoportada e infografías por Darlen Leonardo

Perú ya es, a estas alturas, el país de la inestabilidad política permanente. No puede calificarse de otra manera cuando ha tenido cinco presidentes en los últimos seis años, con cierres del congreso, renuncias y vacancias presidenciales de por medio. Si nos centramos únicamente en el actual goberno, tenemos un récord de cuatro presidentes del Consejo de Ministros en su primer año, y 59 relevos de titulares de cartera en el mismo periodo de tiempo. Pero la inestabilidad no es solo un tema del Ejecutivo: a pocas cuadras de Palacio de Gobierno se asienta un Congreso en el que constantemente se crean y se desaparecen bancadas, y en el que nada menos que 39 parlamentarios han cambiado de camiseta, en poco más de un año. 

Ni siquiera en los tiempos de Fujimori –cuando se acuñó el término ‘transfuga’– se había visto tan masiva migración de parlamentarios. El resultado es una atomización extrema en el legislativo. Esto ya se expresó en las elecciones para la mesa directiva, que terminaron teniendo cuatro listas, cuando lo normal suele ser dos o máximo tres. Ahora mismo tenemos un congreso de 130 integrantes repartidos en nada menos que 13 bancadas, muchas de las cuales apenas cubren el mínimo. Contrastes de la política, ahora la bancada fujimorista es la que destaca por su cohesión interna: de allí nadie entra y nadie sale. Luego de la desintegración de la bancada de Perú Libre, Fuerza Popular se quedó como la bancada más fuerte del parlamento, con 24 integrantes.

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Las movidas, por lo demás, son constantes, y no siempre definitivas. Congresistas como Enrique Wong (Podemos) y Noelia Herrera (Renovación Popular) anunciaron que abandonaban sus bancadas, para luego dar marcha atrás y volver con sus grupos. Otros se fueron porque los grupos parlamentarios en los que estaban no los secundaron en sus ambiciones de protagonismo: Gladys Echaíz aspiraba a ser candidata a la presidencia del Congreso por APP, pero terminó renunciando y pasándose a Renovación Popular, que sí intentó impulsar su candidatura, con escaso éxito. En paralelo, Renovación Popular perdió a Esdras Medina, que se lanzó encabezando otra lista sin contar con la venia de su grupo parlamentario, y terminó uniéndose a la bancada de Somos Perú. Estos y otros casos, como el de Héctor Acuña, terminan de dejar en evidencia que la cohesión en la mayoría de bancadas parlamentarias es muy endeble. Para muchos parlamentarios, lealtad partidaria y afinidad ideológica son valores que están muy por debajo de la ambición personal.

Otro factor que explica la atomización del Congreso es la necesidad que tienen los congresistas de integrarse a bancadas para poder acceder a una serie de derechos: entre ellos, participar en comisiones. Un congresista sin bancada no tiene voz en la junta de portavoces, no puede integrar comisiones ni grupos de trabajo. Más le vale, entonces, si quiere tener cierto protagonismo dentro del legislativo, estar integrado a un grupo parlamentario. Aunque algunos congresistas optan por mantenerse como llaneros solitarios: es el caso, por ejemplo, de Carlos Anderson (que salió de Podemos Perú) y Edward Málaga (que declinó integrarse a la nueva bancada Integridad y Desarrollo, como sí hicieron sus dos colegas del Partido Morado, Flor Pablo y Susel Paredes). Ambos congresista han argumentado razones de conciencia y para no integrarse a ningún grupo: señalan que no coinciden lo suficiente con ninguna bancada. A otros, como Freddy Díaz, no les quedó otra. Acusado de violación, fue expulsado de APP y esperará el desenlace de su caso como un parlamentario paria.

Demasiadas bancadas, desde luego, también traen desventajas. Lograr consensos y forjar mayorías es más complicado cuando hay tantos grupos pequeños. Cada bancada, al menos en teoría, trae una serie de prioridades y temas que desea poner en agenda. Es trabajo de la mesa directiva armonizar todas esas expectativas. Con 13 grupos, esa labor de armonización requerirá mucha muñeca.

 

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bancadas, Congreso, Política

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