Juan Carlos Tafur

A Castillo lo va a sacar la calle

“En los jóvenes activistas puede recalar un atisbo de esperanza de no tener que soportar a un gobierno tan incompetente y corrupto hasta el 2026”

Ni aunque aparezca un video comprometedor de Castillo, sus huestes congresales, que están tan amarradas por prebendas corruptas, dejarán de blindar al presidente e impedir su vacancia. Y el tema de la reforma constitucional para adelantar elecciones está más que congelado por intereses de la propia oposición que no quiere perder sus curules.

Pero si apareciese una denuncia explosiva y contundente de corrupción presidencial allí sí seguramente las calles se movilizarán y ya está probado que eso no lo resiste ningún gobierno en el mundo (veamos nomás lo que acaba de pasar en Sri Lanka).

 

Da esperanzas en ese sentido que, según las encuestas, a Castillo le vaya muy mal entre los jóvenes. Según la última encuesta de Ipsos, entre los 18 y los 25 años, el 79% lo desaprueba y apenas el 16% lo aprueba; en Datum, entre los 18/24, lo desaprueba el 76% y lo aprueba tan solo el 18%, y ambas mediciones calzan con otra encuesta del IEP, según la cual en el segmento de 18 a 24 años, el 40% se define de derecha y el 43% de centro; apenas el 17% de izquierda.

Y son los jóvenes los principales activistas que movilizan las protestas callejeras y son, además, muy sensibles al tema de la corrupción, antes que a los otros problemas prioritarios según las encuestas, como son la inseguridad ciudadana o el alza del costo de vida.

Si sale medio millón de jóvenes a protestar contra Castillo, éste no dura ni un día más en el poder. Se lograría lo que, infructuosamente, la derecha radical ha intentado, con estrepitoso fracaso, al convocar “megamarchas” con lemas tan absurdos como “No al comunismo” o “No a la Asamblea Constituyente” y teniendo encaramados en el proscenio a figuras tan desgastadas como Lourdes Flores, Jorge del Castillo o Raúl Diez Canseco.

 

Una movilización masiva en Lima presionaría de tal modo a los pusilánimes congresistas atados por lazos corruptos con Palacio, que seguramente reconvendrían su pacto tácito con el oficialismo y se sumarían a un nuevo proyecto de vacancia presidencial, dada la contundencia del eventual documento probatorio de corrupción presidencial. Si con su aparición no les bastase, será la masa movilizada la que los presionará para que actúen en consecuencia. En los jóvenes activistas puede recalar un atisbo de esperanza de no tener que soportar a un gobierno tan incompetente y corrupto hasta el 2026.

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Gobierno, Pedro Castillo

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