Juan Carlos Tafur

Obús velasquista contra la empresa privada

“Ni en los tiempos más oscuros del velascato, cuando se impuso una dictadura sindical que destruyó el aparato productivo del país, no se había visto algo parecido a lo que hoy pretende el gobierno de Castillo”

El Congreso debería agregarle algunos temas cruciales en su agenda legislativa de estos días. Primero, disponiendo la derogatoria del decreto supremo que acota la tercerización laboral -modus operandi imprescindible en sinfín de actividades productivas- que fue obra y gracia del malhadado paso por el Ministerio de Trabajo de la radical Betssy Chávez.

Luego de ello, tiene que estar atento al decreto supremo que por estos días podría publicarse, sobre el cual ha advertido el diario Gestión -que ha conseguido el proyecto de decreto supremo-, según el cual se modifica la Ley de Relaciones Colectivas de trabajo, facilitando la ocurrencia de huelgas y fortaleciendo, caprichosamente, a los sindicatos. Casi una vuelta al velascato puede ser consagrada si es que recibe la luz verde del Consejo de Ministros.

El ministro Juan Lira ha resultado más devastador que Betssy Chávez. Si prospera el despropósito legal que impulsa, supondría el final de la libre empresa con la libre contratación y relaciones fluidas con la población trabajadora, que el capitalismo admite y alienta.

Ya en el Perú la legislación laboral es anacrónica, rígida, desfavorece la formalización laboral, discrimina con beneficios perniciosos a los trabajadores y dificulta así que las empresas actúen formalmente, redundando finalmente en perjuicio de la propia masa laboral.

Este proyecto de decreto supremo permite, por ejemplo, que los practicantes se sindicalicen, facilita la sindicalización del personal de confianza, se podrán crear sindicatos por grupos de empresas, de cadena productiva, de redes de subcontratación.

Asimismo, otorgaría mayor flexibilidad a las huelgas. Estas deben ser aprobadas por el MTPE, pero si en tres días no lo hace, la misma procede. Además, para aprobar una huelga ya no se requiere negociación colectiva o un incumplimiento de la empresa sino que el Ministerio podría hacerlo a su antojo y buen parecer.

Y así, como éstas mencionadas, las perlas prosindicales son de antología, destruyendo la relación equitativa que debe existir en una empresa entre accionistas y trabajadores, bajo la presunción básica de una sociedad capitalista, de que la libre relación laboral es potestad irrenunciable de los empresarios.

Ni en los tiempos más oscuros del velascato, cuando se impuso una dictadura sindical que destruyó el aparato productivo del país, no se había visto algo parecido a lo que hoy pretende el gobierno de Castillo, yendo a contrapelo de sus insistentes proclamas de que apoya la inversión privada y de que ésta debe estar tranquila respecto de que no se moverá el tablero institucional que está vigente. Con este proyecto de decreto, patea el tablero por los aires.

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Betssy Chávez, Congreso, MTPE

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