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¡Qué lecheros (pero con ayudita)!

El ministro de Desarrollo Agrario le ha dado un regalo a la industria ganadera, donde él es harto conocido por sus negocios. Los cambios que le ha hecho al reglamento de la leche, sin embargo, generarían un alza en los precios de un mercado ampliamente dominado por Gloria. La norma, además, da carta libre para ordeñar animales enfermos. Todo eso preocupa a las organizaciones sociales que distribuyen el producto. Si se quería romper el oligopsonio lechero, otros eran los caminos, aseguran especialistas.

Las cosas van a cambiar en el mercado de la leche evaporada, un concentrado de leche al que se le ha quitado parte del agua. Eso le permite soportar largos periodos de almacenaje. Mientras que en otras partes del mundo se usa sólo para repostería, en nuestro país es parte de la canasta básica familiar. Este mes, sin embargo, el gobierno emitió un decreto supremo que modifica la definición de aquello que se puede vender con el nombre de dicho producto. Consumidores y expertos alertan a Sudaca que las consecuencias no serán positivas.

La norma, publicada por el Ministerio de Desarrollo Agrario (Midagri), fue impulsada por la industria ganadera, a la que está fuertemente ligado el titular de la cartera, Óscar Zea. Lo que hace es excluir de la elaboración de la leche evaporada el uso de leche en polvo (que, en esencia, es leche totalmente deshidratada). Esta última se importa del extranjero y se venía combinando con la leche fresca nacional para estabilizar los valores nutricionales del producto en cuestión. 

Además, el nuevo reglamento suspende hasta finales del 2026 la exigencia de que la leche cruda provenga de animales libres de enfermedades, entre otras especificaciones sanitarias microbiológicas. Y otra consecuencia es que se han reducido las características nutricionales mínimas, como la cantidad de grasas o proteínas, que debe tener la leche evaporada.

Pero los especialistas advierten algo más duro: un posible golpe al bolsillo de las familias con menos recursos. Según dicen, esta norma implicaría un alza en el precio de un producto que es clave en la dieta nacional. Algo que preocupa a consumidores de todo el país, como los del programa Vaso de Leche.

EL MERCADO

No es un secreto que el mercado lechero del Perú es problemático. Cojea en términos de competencia, por ejemplo. Y sí, necesita arreglos. Pero distintos a lo que se ha planteado. 

El acopio de leche está claramente dominado por Gloria, en lo que puede considerarse un oligopsonio. Esto significa que existen pocas empresas compradoras para buena parte de lo que se ordeña en el país. Por lo tanto, ejercen cierto control sobre las variables del mercado. “Bajo ese concepto, sí existe un oligopsonio, incluso yo te diría un monopsonio, porque son básicamente dos empresas las que compran a los ganaderos: Gloria y Laive”, explica Hania Pérez de Cuellar, expresidenta del Indecopi.

Precisamente esta entidad elaboró un informe el año pasado que resume la situación del mercado lechero. Según el documento, en el 2020 se produjeron 2.135.881 toneladas de leche fresca −aquella directamente extraída de la vaca− y el 49,8% de esa cantidad fue acopiada por la gran industria láctea. El resto se distribuye entre pequeños productores artesanales (40,14%) y el autoconsumo o consumo animal (10,06%).  

El problema es que en la gran industria, que es la que llega a todo el país, no hay muchos actores. Y Gloria ocupa el 76,7% de esa torta. Laive y Nestlé, las otras compañías del sector, alcanzan juntas solo el 15%. Según su propia web, Gloria acopia diariamente cerca de 2 millones de kilos de leche fresca de más de 19.000 ganaderos a nivel nacional y los procesa en seis plantas. 

Porcentaje acopio leche

Una parte de todo lo que acopia la gran industria, que elabora distintos productos lácteos, sirve para producir la leche que finalmente consume el ciudadano común. El 2020, según Indecopi, se produjeron 633.072 toneladas de leche industrial en el país y, de estas, la leche evaporada –el objetivo de la nueva norma del lápiz– representó el 74,71%. Una cifra que reafirma la preferencia del peruano por este tipo de producto, que en otros países se suele usar sólo para hacer postres. ¿Qué compañía domina su venta? Nuevamente, Gloria, con el 79,8%.

Nivia Vargas, presidenta de la Asociación de Ganaderos Lecheros del Perú (Agalep), dice que el problema con la leche evaporada que comercializa la gran industria es que se hacía cada vez más con leche en polvo importada −en detrimento de la leche fresca−, lo que perjudicaba a sus asociados. “Nos compraban a S/1,30 por litro de leche fresca e importaban leche en polvo a S/2,50. Lo que pasa es que de ahí sacan cuatro porciones”, comenta. Por ello, asegura, entre 150 y 200 establos pequeños y medianos han desaparecido el año pasado.

La Agalep buscaba desde hace tiempo que para elaborar leche evaporada se use sólo leche fresca –la cual ellos comercializan– y no en polvo. Y justamente, el cambio más importante de la nueva norma es que se incluye la definición de “leche evaporada” como “el alimento líquido obtenido por la eliminación parcial del agua únicamente de la leche”. Esto, en la práctica, implica darle en la yema del gusto a la asociación de ganaderos, pues a la leche en polvo ya no se le considerará como leche. 

Para hacer este cambio, el Midagri reemplazó la normativa a seguir. Antes era el Codex Alimentario, una especie de biblia para los alimentos establecida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura; ahora serán los lineamientos de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), que permite sólo leche fresca para elaborar leche evaporada. “El Codex decía que podía agregarse leche en polvo para estandarizar los valores micronutricionales”, explica Antonio Castillo, decano nacional del Colegio de Nutricionistas del Perú.

La FDA fue la que incluyó a Leche Gloria en su lista roja en 2019 porque sus productos no se ajustaban a su definición de lo que tenía que ser leche evaporada. Es decir, elaborada 100% de leche fresca. Por eso prohibieron su venta en Estados Unidos y Puerto Rico.

 

INTERESES

El reglamento de la leche no había sufrido modificaciones desde su nacimiento en el 2017. Pero el gobierno del lápiz llegó para sacudir el mercado. Y la industria ganadera sabía que con Óscar Zea tenía su oportunidad de oro. El ministro de Desarrollo Agrario figura todavía como gerente general de Inka Genetics en el registro de proveedores del Estado. Esta es una empresa puneña que distribuye productos para la reproducción del ganado, lo que incluye pajillas de semen.

Los vínculos de Zea con el sector ganadero no terminan ahí. El ministro también fue presidente de la Asociación Brown Swiss del Perú hasta finales de septiembre del 2021, de acuerdo a Registros Públicos. Esta organización representa a los productores de vacas de la raza Brown Swiss –una de las mejor cotizadas y productivas del planeta– a nivel nacional. Con esas credenciales, por supuesto que Agalep le iba a sacar el jugo al ministro.

Así lo reconoce su presidenta, Nivia Vargas. “Mayta [el ministro anterior] ya estaba advertido que nos iríamos a paro, él conocía la realidad del sector, pero no hacía nada por el tema vacancia. Zea nos recibió luego de enviarle una carta y se ha trabajado con él”, afirma la dirigenta gremial. 

Y aunque esto implica un claro conflicto de interés, para Carlos Lozada, director de Desarrollo Ganadero del Midagri, la acusación carece de respaldo. “Podría tener algún sustento la afirmación de un conflicto de intereses si se expresara cómo directamente esto puede beneficiar a estos funcionarios. Yo no lo veo en absoluto”, afirma. Él, que es el autor intelectual de los cambios al reglamento de la leche, también tiene inversiones en el sector. 

 

PREOCUPACIONES

La obra de Lozada no solo excluye a la leche en polvo para ‘proteger’ a los ganadores locales, sino que también modifica las características nutricionales de la leche evaporada. Esto incluye un descenso en la cantidad mínima de grasas, sólidos totales, sólidos no grasos y proteínas que debe contener. Por ejemplo, la grasa de leche pasa de un mínimo de 7,5 a 6,5 gramos. Por lo tanto, explican los especialistas, se pierde parte del aporte nutricional del producto.

“Si se disminuye un poco la grasa, se pierde parte del aporte de vitaminas como la A y D. Si bien se puede fortificar la leche después, sí disminuiría. Dentro de los sólidos no grasos, disminuyen minerales como el calcio”, asegura Antonio Castillo, decano nacional del Colegio de Nutricionistas.

No es lo único. El último gran cambio del decreto supremo es, en realidad, una suspensión. Hasta el 31 de diciembre del 2026 no se aplicarán las especificaciones sanitarias microbiológicas. Esto significa que, por ejemplo, no se sancionará a los productores que vendan leche cruda de animales enfermos o con cierto nivel de coliformes fecales, un tipo de bacterias en intestinos y excrementos. En su lugar, el reglamento dice que el Midagri hará un “acompañamiento” sin dar mayor detalle.

Esto tiene preocupadas a las madres del Vaso de Leche. “En este sistema, la leche se va a tomar con microbios y todo. Les dan puerta abierta para matar. Hay vacas tuberculosas, por el pastoreo, que no son iguales a las que se alimentan con forraje combinados de productos que dan una leche mejor”, manifiesta Pilar Brito, presidenta de la organización en Lima y Callao.

Para Hania Pérez de Cuellar, expresidenta del Indecopi, la suspensión de criterios microbiológicos es un error que premia la falta de calidad. “Las industrias grandes de alguna manera podrán asegurarlo igual, pero su suspensión también responde a que el sector ganadero no tiene la capacidad técnica para manejar criterios de sanidad, inocuidad por su propia atomización, por falta de financiamiento. Pero darles una moratoria es como decirles que para qué buscar el 20, si pasarán con 08”, agrega. 

Pero lo que más preocupa es un alza de precios. De acuerdo a la industria, existe un déficit de leche fresca destinada a elaborar la leche evaporada, estimado en 30%. Además, como la leche fresca nacional viene con diferentes valores nutricionales –porque no hay un correcto control, falta tecnología, etc–, la industria importa leche en polvo –que tiene valores controlados– para estabilizarla. La importación de este producto alcanzó las 384.000 toneladas en 2020, de acuerdo al Indecopi. 

Por eso, con la nueva norma, la industria aumentaría sus costos de producción. “Podrían subir los precios [al consumidor] porque, si antes se importaba leche en polvo para compensar la falta de calidad de la leche nacional, ahora van a tener que comprar más leche [fresca peruana]. Armar una logística diferente, mucho más amplia para satisfacer su demanda sin la leche en polvo. Probablemente invertir en mayor maquinaria para acopiar leche fresca. Eso lo termina pagando el consumidor, y será significativo aún así suba S/0,20 o S/0,50 el tarro”, advierte Pérez de Cuellar.

La subida de precios sería una condena para los Vasos de Leche. Según Pilar Brito, el programa social tiene 3.774.000 beneficiarios a nivel nacional. “El costo por ración [250 ml] es de 50 centavos. En provincia, peor: es de 30. En San Juan de Lurigancho se gastan S/10.500.000 semanales. Con el presupuesto que tenemos solo nos alcanza para cubrir la primera prioridad [0 a 6 años] y dos días para la segunda prioridad [7 a 13 años]. Si suben los precios con la resolución, imagínese”, señala. 

Para Hania Pérez de Cuellar esto es gravísimo, considerando la crisis actual. “Hoy 6,2 millones de peruanos están en situación de inseguridad alimentaria grave. Esto significa que no han comido en, al menos, un día. 50,6% recibe ayuda de programas sociales que usan leche en tarro. Eso es vital considerarlo porque la leche forma parte de la canasta básica familiar”, sostiene la ex presidenta de Indecopi.

En el mismo Midagri reconocen que los precios subirán, pero se lo atribuyen a otros factores. “Puede ser que haya una variación de precios, pero no serían producto de la aplicación del reglamento, tampoco de la producción. Es difícil predecir su impacto, pero hay razones para creer que habrá una preferencia por la leche evaporada por su mayor calidad y la recordación del peruano. Eso podría explicar un aumento de precios, porque la industria no los pone en base a su costo de producción, sino a la preferencia de los consumidores”, pronóstica Lozada, director de Desarrollo Ganadero del ministerio.

Sobre la suspensión de las especificaciones microbiológicas, Lozada dice que, en realidad, nunca funcionaron. “Se establecieron 500.000 unidades formadoras de colonia [cantidad de microorganismos vivos en líquido] como límite máximo. Esto puso fuera de la ley a la mitad de la leche nacional porque está encima de ese nivel. Era impracticable, una espada de Damocles para la industria, por eso el Estado nunca exigió su cumplimiento”, afirma.

 

Variación técnica leche

Lozada jura que el ministerio aprovechará los cuatro años de suspensión de especificaciones microbiológicas para mejorar la estructura ganadera nacional. “Mejoraremos las prácticas de ordeño y aseguraremos un enfriamiento más rápido con puntos de acopio y plantas de frío intermedias. También capacitaremos a los productores para mejorar la calidad microbiológica. De ser necesario financiaremos [ganaderos] para resolver el problema de infraestructura antes de poner en vigencia la norma de nuevo”, promete. 

EL EFECTO INDESEADO

La pregunta del millón es si los cambios propuestos por el Midagri atacan los verdaderos problemas del mercado lácteo. “Este reglamento responde a una tensión natural entre los grandes compradores y los gremios ganaderos. Aún así, no había un problema en la cadena productiva, menos en el valor nutricional o precios. Sí a nivel del negocio ganadero, pero eso no se corrige cambiando normativas sobre composición de productos”, considera Carlos Zuñiga, presidente de la Asociación de Defensa del Consumidor Elegir. 

Lo mismo sostiene Hania Pérez de Cuellar. “La solución al problema no es cambiar reglamentos. A mi criterio es empoderar al sector ganadero. Que tengan centros de acopio, cooperativas, un buen nivel tecnológico con refrigeración para controlar la calidad de la leche. Ello permitiría que los ganaderos puedan acopiar más y mejor. Así pueden negociar mayores precios con Gloria o con quien sea”, propone la expresidenta de Indecopi. 

Otra crítica a los cambios planteados por el Midagri gira en torno a la entidad por la cual se regirá la nueva definición para la “leche evaporada”, es decir, la FDA estadounidense. “Si comparamos al ganado peruano con el americano, el primero está a libre albedrío tratando de comer el forraje [alimento de ganado] que está a su disposición, de haberlo. Eso condiciona la nutrición del ganado y que su leche fresca no sea estándar. En Estados Unidos tienen una alimentación adecuada con revisiones microbiológicas y sanitarias que cumplen las expectativas”, enfatiza Antonio Castillo, decano nacional del Colegio de Nutricionistas del Perú.

Según Nivia Vargas, de Agalep, en el país teníamos 900.000 vacas en producción hasta el 2020. Ella misma considera que las limitaciones tecnológicas son el principal problema de la leche fresca nacional, más allá de su competencia con la leche en polvo. “Las bacterias se producen porque nosotros no tenemos cadena de frío. La leche espera tres horas mientras llega el camión de acopio porque se ordeña de 3 a 4 a.m. Durante el transporte proliferan las bacterias. En otros países, como Colombia, la industria da tanques de frío. Eso es trabajar de la mano”, asegura. 

Así las cosas, ahora la industria tendrá que adaptarse a la nueva definición de “leche evaporada”. Según Lozada, Gloria y compañía podrán seguir vendiendo el producto mezclado con leche en polvo, pero bajo otro etiquetado: como leche ‘recombinada’ o ‘reconstituida’. “No prohíbe la importación de leche en polvo”, explica.

Y luego, complementa: “A esto hay que sumarle la recordación del consumidor peruano que está acostumbrado a comprar latas que digan “leche evaporada” en vez de recombinada. Ahora siempre que compre leche evaporada sabrá que es producto peruano y que apoyará la economía rural nacional”. 

Evolución de la importación de la leche

Pero también es posible que empresas como Gloria empiecen a importar leche evaporada, evitando correr el riesgo operativo de adaptarse a la nueva definición peruana. “Es una posibilidad. Ya ocurre en ciertos supermercados como Tottus. Importan marcas blancas y les ponen etiquetado propio. Suelen ser más baratas que las nacionales. Si una industria empieza a importar más en vez de fabricar acá, genera desempleo”, sostiene Pérez de Cuellar.

Lo único claro es que esta no será la última novedad que el Midagri traerá para la leche nacional. “Hay varios temas menores que se quedaron en el tintero para no complejizar el decreto supremo. Están siendo evaluados, podrían generar una propuesta de modificación más adelante”, revela Lozada. Óscar Zea, ministro ganadero y congresista del lápiz, tiene una agenda clara para este tema. Habrá que esperar sus próximas sorpresas.

 

**Fotoportada y gráficos por Darlen Leonardo

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Empresa, Gloria, Leche

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