[INFORME] Roberto Sánchez Palomino empieza a tomar protagonismo mostrándose como el elegido para reivindicar a Pedro Castillo y su proyecto político. Sin embargo, su historial no sólo refleja la imagen de un ministro que entregaba puestos a sus conocidos, sino que también traicionó a la propia izquierda.
Cuando Pedro Castillo Terrones abandonó Palacio de Gobierno en diciembre del 2022, tras un fallido intento de golpe de Estado, podía parecer que se había escrito el capítulo final de su historia política. Sin embargo, las desaciertos y provocaciones del Congreso, su principal opositor, sumado a que un considerable sector del interior del Perú interpretó la vacancia como la intolerancia de los políticos limeños ante un maestro rural llevaron a que, más de tres años después, el nombre de Pedro Castillo siga teniendo un impacto considerable.
De cara a las elecciones que se llevarán a cabo en algunas semanas, la pregunta que restaba por responderse era quién podría representar a ese sector castillista que todavía estaba a la espera de una reivindicación. Desde el espectro de la izquierda habían surgido diversos nombres como Alfonso López Chau, quien siendo rector de la UNI había acogido a quienes llegaron a Lima para manifestarse contra el gobierno de Dina Boluarte, el líder aymara Vicente Alanoca y hasta Ronald Atencio, exabogado de Castillo.
Pero quien finalmente parece haber sido el elegido de la mayoría de los seguidores de Pedro Castillo es Roberto Sánchez Palomino. El congresista y líder del partido Juntos por el Perú hoy hasta brinda mítines usando el sombrero que supo caracterizar al expresidente y su nombre ha tomado fuerza en las encuestas. No obstante, debajo del sombrero existe un historial reciente que muestra la cuestionable manera en que se ha desempeñado Sánchez Palomino cuando tuvo poder.
EL CASO CENFOTUR
Luego que Pedro Castillo pasó a segunda vuelta en abril del 2021 se encontró ante la necesidad de acercarse a otros sectores de izquierda y, cuando posteriormente se convirtió en presidente, buscó en estos grupos a quienes serían sus ministros. Roberto Sánchez Palomino fue uno de ellos y entre los años 2021 y 2022 se desempeñó como titular del sector de Comercio Exterior y Turismo.

Su llegada a este ministerio no tardó en tener repercusión en las entidades adscritas al Mincetur. El Centro de Formación en Turismo (Cenfotur) fue uno de los lugares donde se empezaron a evidenciar, y padecer, los cambios que trajo consigo la gestión del ministro Sánchez Palomino.
El 31 de diciembre del 2021, el entonces ministro Roberto Sánchez designaría a Víctor Fernando Sotelo Canales como el nuevo director nacional del Centro de Formación en Turismo. Una decisión que tomó por sorpresa a más de uno debido a que Sotelo no sólo carecía de experiencia en el rubro, sino porque además acumulaba denuncias por violencia familiar.

Este personaje que gozaba de la confianza del líder del ahora candidato presidencial fue el líder de una gestión que parecía no tener reparos en perseguir a todo aquel trabajador que no estaba dispuesto a acatar órdenes por más irracionales e injustificadas que sean. En ese contexto, en agosto del año 2022, Sudaca pudo conocer el caso de Tania Mabel Zurita Sánchez, quien era jefa encargada de la Oficina de Planificación, Presupuesto y Desarrollo de Cenfotur.
Zurita venía trabajando en el Centro de Formación en Turismo desde el año 2018. Pero fue con esta nueva gestión que se encontró ante un inesperado proceso disciplinario que hasta llegó al punto en que se le prohibió el ingreso a su centro de labores. ¿Qué acto tan grave la llevó a encontrarse ante este escenario? El haber solicitado una justificación técnica para avalar el pedido de un aumento de presupuesto que hicieron las nuevas cabezas de esta entidad.

Sudaca pudo acceder a la defensa presentada por Zurita Sánchez donde directamente menciona actos de hostigamiento que hasta llegaron a descuentos de su salario sin justificación alguna. Aunque desde Cenfotur negaron estas acusaciones, tras la difusión del informe de Sudaca, sólo pasaron unos días para que Víctor Fernando Sotelo Canales presente la renuncia al cargo de director.

Pero la salida de Sotelo estuvo lejos de representar un cambio de rumbo para Cenfotur y sin dudas tampoco fue un escarmiento para Sánchez Palomino, quien no buscó a su reemplazo en una lista de especialistas del sector turismo sino en la lista de su partido. Fue así como Giannina Iris Avendaño Vilca, excandidata al Congreso por Juntos por el Perú, terminó ocupando el puesto vacante.

No pasó mucho tiempo para que la nueva gestión ponga sobre la mesa sus prioridades. A tan sólo días de la designación de Avendaño en Cenfotur se publicó una resolución de gerencia en la cual se establecía una nueva escala salarial que oficializaba aumentos que iban de dos mil hasta cuatro mil soles. Según el Reglamento de Organización y Funciones (ROF), le correspondía al Consejo Directivo ser quien proponga una la escala remunerativa, pero la gerencia general optó por saltarse este paso.

TRAICIÓN
Pero así como parece tener especial consideración con algunos de sus aliados de izquierda a los que colocó en puestos importantes, Roberto Sánchez también ha defraudado a quienes en algún momento compartieron con él una campaña electoral. El siguiente antecedente sobre la trayectoria de Sánchez Palomino expone lo que se podría calificar como una traición.
Para las elecciones del año 2021, la agrupación política de Roberto Sánchez Palomino, Juntos por el Perú, formó una alianza con Nuevo Perú, el partido de Verónika Mendoza, en un intento de lograr la unidad de la izquierda. No obstante, la culminación del proceso electoral se convertiría en el inicio de un cambio radical del vínculo entre quienes supieron ser aliados.

Acorde al documento del acuerdo político, al que pudo acceder Sudaca y que fue firmado por Roberto Sánchez y Verónika Mendoza, uno de los puntos incluídos hacía mención al uso del financiamiento público que alcanza la cifra de S/ 6,873,214.75 y se entregarían durante cinco años. Según el acta que se puede ver en la siguiente imagen, el monto que les sería entregado “se distribuirá equitativamente de común acuerdo entre Juntos por el Perú y Movimiento Nuevo Perú”.

Fuentes confiables revelaron a Sudaca que apenas en el mes de julio del 2021 se produjo el quiebre total entre estas dos facciones de izquierda y que, pese a los intentos por parte del grupo liderado por Verónika Mendoza para continuar trabajando de forma conjunta, Sánchez Palomino había decidido ignorarlos y, por supuesto, incumplir con la distribución equitativa del monto que recibirían por el financiamiento público.

La siguiente imagen corresponde a un grupo de Whatsapp con los representantes del partido y en el cual incluso participa Raúl Del Castillo, quien era el encargado designado por el partido de Sánchez Palomino para implementar el acuerdo con Nuevo Perú. En esta conversación se expone que Juntos por el Perú no sólo había decidido ignorar a Nuevo Perú y el compromiso asumido, sino que hasta eran vistos como una especie de enemigos sobre los cuales decían “deben morder el polvo de la derrota”.

Con la inclusión de exministros y hasta familiares de Pedro Castillo como candidatos al Congreso, resulta innegable que Roberto Sánchez y Juntos por el Perú intentan convertirse en una alternativa potenciada que cumplirá las promesas que el gobierno de Castillo Terrones no pudo. Pero debajo del sombrero y los discursos combativos sigue estando el mismo personaje que como ministro designaba funcionarios sin preparación y como líder político traicionaba a la izquierda.







