Juan Carlos Tafur

Cerrón: ¿y tu marea roja?

“Ni un solo alcalde distrital en Lima, ni un solo gobierno regional, ni un solo alcalde provincial. El partido de Vladimir Cerrón, Perú Libre, ha tenido un fracaso estrepitoso, monumental, decidor de los vientos ciudadanos del momento”

Ni un solo alcalde distrital en Lima, ni un solo gobierno regional, ni un solo alcalde provincial. El partido de Vladimir Cerrón, Perú Libre, ha tenido un fracaso estrepitoso, monumental, decidor de los vientos ciudadanos del momento, que ha castigado con dureza el fracaso del régimen.

El exgobernador de Junín creía que se venía una marea roja perulibrista que iba a poner contra las cuerdas al propio presidente Castillo y lo iba a conminar a retomar la senda de la confrontación ideológica y a volver a poner sobre la mesa su sueño de una Asamblea Constituyente, refundadora del país.

El Perú le ha dicho que no a las pretensiones de Cerrón. Le ha tirado un sonoro cachetazo, a pesar de la “compra” de la prensa regional y la función política encomendada a los prefectos nombrados, corroborando que Perú Libre llegó a ser lo que fue por obra y gracia de la candidatura de Castillo y no al revés, y que hizo bien Castillo desprendiéndose de la agenda perulibrista que lo iba a conducir más aceleradamente al fracaso, del que ya con sus propias mediocridades ha labrado.

Habrá que analizar luego de la segunda vuelta, que en muchas regiones tendrá que haber, si acaso la izquierda radical sigue apropiada de sus feudos naturales, y hacer lo propio con los principales alcaldes provinciales de las regiones señaladas, pero pareciera que inclusive en zonas tradicionalmente inclinadas al radicalismo extremo, ha ocurrido una moderación. En cualquier caso, ni siquiera indirectamente parece haber ocurrido la “marea roja” que alucinaba el obtuso y primario marxista Vladimir Cerrón para constituir un parteaguas en la política peruana.

El Perú de centro y de derecha se ha hecho sentir y ha puesto las cosas en su justo sitio, aquel que debió primar el 2021, si no hubiera sido por la pésima campaña en segunda vuelta de Keiko Fujimori y la euforia antiestablishment que la pandemia generó a favor de Pedro Castillo.

Habrá que estar atentos, por cierto, para que el gobierno de Castillo no quiera hacer lo mismo que ha hecho con buen número de congresistas, con las autoridades locales, es decir cooptarlas políticamente a cambio de prebendas presupuestales y eventualmente utilizarlas como espolón político en su defensa, dada la orfandad de votos obtenida por los candidatos de sus aliados (Perú Libre y Juntos por el Perú) en la mayoría de circunscripciones electorales del país.

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Junín, Pedro Castillo

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