Los desafíos del próximo gobierno para rediseñar el sistema de pensiones

Con la pandemia, más de 5 millones de afiliados hicieron retiros de sus fondos de AFP y casi 2 millones se quedaron con las cuentas vacías. Para Jorge Guillén, profesor del MBA y de la Maestría en Finanzas de Esan, cualquier propuesta tendrá que ajustarse a un escenario complejo

Después de contener la pandemia, la siguiente tarea del próximo Gobierno será la recuperación de la economía y un proyecto que el Congreso espera aprobar en los próximos meses; la reforma del sistema de pensiones. Además, debido a la emergencia sanitaria, a 5 millones de afiliados a las AFP se les permitió hacer retiros de sus fondos individuales, por lo que, la reforma llega en un momento muy delicado para el sistema privado.

Según Elio Sánchez, superintendente adjunto de AFP de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), durante el 2020, los cuatro retiros aprobados permitieron que cerca de dos millones sacaran todo el dinero en sus cuentas. De ocurrir lo mismo este año, otros dos millones pueden quedarse sin recursos.

“Una reforma estructural es necesaria, pero hay que definir algunos aspectos y entender a la mayoría que no está cubierta por ningún fondo de pensiones. El esquema de pilares ha sido bastante recomendado desde hace tiempo, pero nuestro principal reto es mejorar la cobertura”, comentó en un evento organizado por El Comercio.

Como lo indica Sánchez, en el Perú, solo 3 de cada 10 trabajadores están afiliados a un sistema de pensiones y, hasta ahora, la necesidad de atender a los jubilados no fue tan apremiante, pero en los próximos años la pirámide demográfica empezará a cambiar y se requerirá el doble los recursos para atender a esta población.

Apretando las arcas fiscales

Con los gastos que el Estado tuvo que hacer para enfrentar la pandemia, queda la duda si todavía habrá recursos para financiar una reforma como la planteada por el Congreso, que aspira a otorgar una pensión mínima universal.

En la reforma previsional planteada por la comisión del Congreso, se incluirá a los beneficiarios de Pensión 65, pero también a los 4.9 millones de afiliados de la Oficina Nacional Previsional (ONP), cuyos aportes no alcanzan para cumplir con las pensiones de los jubilados actuales.

Revisando en detalle los pilares propuestos, Jorge Guillén, profesor del MBA y de la Maestría en Finanzas de Esan, advierte que, la sostenibilidad fiscal será importante también para el fondo de riesgo compartido donde el aporte del afiliado varía entre 5% a 9% de acuerdo al sueldo que gana y el resto sería aportado por el Estado

“No es el momento de plantear una reforma, y cuando se plantee, habrá que hacer simulaciones en función al escenario que tenemos ahora. Habrá que sumar el descalce de la ONP que son mil millones de soles anuales y tenemos este año un 10% del PBI de déficit (fiscal). Nuestra deuda en porcentaje del PBI va a ser mayor para estos años”, advirtió.

¿Quién paga la cuenta?

En el nuevo sistema que todavía se encuentra en debate se tendrían tres pilares; el no contributivo universal (Pensión 65), el contributivo obligatorio (aportes de los afiliados), y un pilar voluntario.

En trabajadores dependientes, un porcentaje del aporte estará a cargo del empleado y otra parte estará a cargo del empleador. Las cuentas de cada afiliado se dividirán en dos subcuentas capitalizables: la de riesgo individual y la de riesgo compartido. Este último punto es uno de los que más se ha discutido, pues supondría un aporte solidario de parte de los afiliados para un fondo común.

Para Sánchez, es importante que se expliquen bien estos puntos si se quiere generar la suficiente confianza para incrementar la cobertura. “En menos de un año hemos tenido cuatro normas que han permitido el retiro. De una u otra manera, esto ha exacerbado el concepto de la propiedad privada”, anotó.

De acuerdo a Noelia Bernal, profesora de la Universidad del Pacífico, la intención detrás de este fondo de capitalización colectivo es la de generar rendimientos, similar al fondo individual, pero destinado a garantizar las pensiones mínimas de quienes no logren construir una pensión.

En un panel de expertos sobre el tema observó que, a pesar de la baja cobertura de los sistemas actuales, los que están afiliados no han accedido a pensiones altas. Si se inicia una reforma, consideró clave analizar el mercado laboral para hacer cambios integrales. “Entre el 75% y 80% de trabajadores son de baja productividad, y no van a tener una pensión alta simplemente por su (bajo nivel de) productividad”, indicó.

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