[El dedo en la llaga] Alemania tiene leyes muy estrictas contra el extremismo de derecha, sobre todo el nacionalsocialismo o nazismo, debido a lo que ocurrió durante el régimen de Adolf Hitler entre 1933 y 1945. Durante ese periodo, Alemania se convirtió en una dictadura que provocó el asesinato sistemático de unos 6 millones de judíos en lo que se conoce como el Holocausto, así como la persecución de muchas otras personas (gitanos, discapacitados, homosexuales, opositores al régimen, comunistas, etc.). También ocasionó la Segunda Guerra Mundial, que causó la muerte de entre 70 y 85 millones de personas. Después de la derrota de la Alemania nazi en 1945, el país quedó devastado y hubo un consenso fuerte de que algo así no podía volver a ocurrir. Los alemanes también aprendieron que Adolf Hitler llegó al poder utilizando el sistema democrático de la República de Weimar y luego eliminó las libertades y derechos ciudadanos. Por eso se decidió crear una democracia que pudiera defenderse de movimientos antidemocráticos.
La constitución alemana actual, llamada oficialmente Ley Fundamental para la República Federal de Alemania (en alemán: Grundgesetz für die Bundesrepublik Deutschland), permite, por eso mismo, prohibir organizaciones que quieran destruir la democracia, castigar la propaganda nazi, vigilar a grupos extremistas. A esto se le llama “democracia militante” o “democracia defensiva”.
En ese sentido, el Código Penal alemán prohíbe, por ejemplo:
- Usar símbolos nazis como la esvástica, el emblema de las SS (Schutzstaffel), el símbolo de la SA (Sturmabteilung) o banderas o insignias del partido nazi.
- Hacer el saludo nazi o difundir propaganda del Tercer Reich.
- Negar o justificar el Holocausto.
Todas estas acciones pueden constituir delito penal. Ciertamente, hay excepciones si el uso de símbolos se hace con fines educativos, artístico o históricos, siempre y cuando quede claro que no se está defendiendo la ideología que está detrás de esos símbolos.
Una reciente investigación del semanario WELT AM SONNTAG, publicada este domingo 8 de marzo, revela una realidad preocupante. El número de incidentes de extrema derecha en las escuelas ha aumentado fuertemente en los últimos años.
Hace tres años, en el estado federado de Postdam, se hizo pública la carta abierta de dos profesores sobre incidentes de extrema derecha en una escuela de Burg im Spreewald. Los dos profesores fueron amenazados tras su escrito y tildados de “traidores”. Ya entonces, WELT AM SONNTAG tuvo acceso a los documentos del Ministerio de Educación en Potsdam. Desde entonces, se han añadido cientos de notificaciones más. Los incidentes más recientes permiten, de forma selectiva, una visión de cuán profundo es el problema. Muestran que en muchos casos no se trata solo de provocaciones adolescentes, sino de propaganda nazi en toda regla, y en parte se trata de niños que ya en edad temprana entran en contacto con ideologías radicales.
El estado federado de Brandeburgo registra los incidentes de manera sistemática y detallada. A nivel federal, el estado ocupa una posición pionera al respecto. Cuando el reportero de WELT AM SONNTAG solicitó inspeccionar todos los expedientes en febrero, tuvieron que ser traídos con un trolley, debido a lo abundante del material. Las notificaciones provienen por igual de escuelas primarias, escuelas secundarias, institutos y escuelas profesionales. «El extremismo de derecha es un fenómeno que cubre todo el territorio», dice una fuente familiarizada con los procedimientos.
Un caso llama la atención. Alumnos de un instituto en Herzberg visitan el memorial del antiguo subcampo de concentración en Schlieben. Pocas horas después, dos de ellos están en el paradero del autobús y entonan la línea de una canción: «Turcos, árabes, griegos, ya no podemos oler esta escoria». El texto proviene de la canción «Kanake verrecke» de la banda neonazi de punk rock Landser, declarada “organización criminal” y prohibida por un tribunal alemán en el año 2003 y cuyos integrantes fueron sentenciados a diversas penas por Incitación al odio y difusión de propaganda nazi. Ante la pregunta del profesor, los jóvenes explican que el video con la canción se les apareció «simplemente así» en TikTok y que era «muy pegadiza».
No es un caso aislado. Hoja tras hoja, incidentes menores y mayores de los últimos tres años llenan los expedientes. Un alumno de la escuela secundaria en Bad Liebenwerda hace el saludo hitleriano en el pasillo de la escuela. En Schwedt, un alumno de octavo grado levanta repetidamente el brazo. Ante la clase dice: «Vamos a follarnos a los judíos y también a gasear a los negros». Más tarde, relativiza su declaración ante la dirección del centro educativo. Además, afirma no saber qué significa el saludo hitleriano. En la escuela secundaria de Rathenow, una alumna aparece en clase de biología con una camiseta que dice: «Estudio de bronceado 88 – Aun sin sol, marrón». El número 88 alude a las letras «HH» de «Heil Hitler», el marrón al color de los uniformes de las fuerzas paramilitares de choque conocidas como SA.
En otros casos, los profesores documentaron que en las escuelas se encontraron pegatinas de partidos neonazis como «Dritter Weg» («Tercera Vía»), su organización juvenil «Nationalrevolutionäre Jugend» («Juventud Nacionalrevolucionaria») o el grupo de extrema derecha «Deutsche Jugend Voran» (DJV, «Juventud Alemana Adelante»). El DJV es considerado en círculos de seguridad como un grupo de rápido crecimiento y orientado a la acción, dirigido a un público joven y afín a internet. A través de tales grupos, también se introduce en el ámbito neonazi a jóvenes que antes no tenían ningún contacto con temas políticos.
Llama la atención que también muchas escuelas primarias aparecen en los expedientes. En una escuela primaria en Potsdam, un alumno de segundo año corre por el patio con el brazo en alto. Cuando se le pregunta, dice que conoce el significado del gesto y lo hace «a propósito». En una escuela primaria en Dosse, un alumno de cuarto año pinta en un trabajo de clase sobre Alemania los contornos del país con los colores de la bandera del Tercer Reich. El padre del niño es un conocido integrante de los «Reichsbürger», un movimiento extremista cuyos miembros sostienen que el Estado alemán actual no es legítimo. En la nota del profesor se dice lacónicamente que contactar a los padres resulta en vano, ya que en el pasado hubo amenazas de parte de ellos.
En Brandeburgo se registra todo lo que notifican las escuelas, incluso lo que no llega al nivel de punible. En el año escolar 2022/2023 se registraron 117 casos. Un año después fueron 560, casi el quíntuple. En 2024/2025 la cifra fue de 386. Para el año escolar en curso 2025/2026, el ministerio registra hasta ahora 109 casos en el primer semestre.
En Renania del Norte-Westfalia, en cambio, se recogen datos policiales, es decir, delitos penales registrados, y se observa una dinámica similar. En 2023, la policía registró 277 delitos políticamente motivados ocurridos en «escuela/universidad», en 2024 ya fueron 452. Para 2025 hay 461 casos. El espectro va desde delitos de propaganda como mostrar el saludo hitleriano, hasta incitación al odio contra determinadas minorías de la población, insultos y hasta lesiones corporales. Los investigadores observan además que los contenidos de extrema derecha se difunden cada vez más en chats de clase y grupos.
Casos similares también aparecen en los expedientes de Brandeburgo. En capturas de pantalla de un chat de clase se encontró, por ejemplo, la foto de una nube de humo con la inscripción: «retrato de familia judío». En otra laptop escolar, un alumno había guardado una foto de Adolf Hitler y una imagen con el lema «Ausländer raus» («extranjeros fuera»).
También Sajonia informa de cifras en aumento. En 2023 se registraron 149 incidentes de extrema derecha, 155 en 2024, y en 2025 ya eran 245. La base son «incidentes especiales» que notifican las direcciones de los centros, como «influencias políticas o religiosas extremistas» o «incidentes racistas o antisemitas». Según el ministro de cultura de Sajonia, Conrad Clemens (CDU), «el extremismo de derecha es nuestro mayor problema social». Hay muchas iniciativas importantes de prevención, pero el terreno para el extremismo se prepara allí donde las afirmaciones misantrópicas y antidemocráticas no se cuestionan, «ya sea en el patio del recreo, en el club deportivo o en el entorno privado».
Otros estados federados también informan de aumentos significativos. En Turingia, el número de casos aumentó de 95 en el año 2023 a 174 en el año 2025. En Hesse, la cifra de incidentes extremistas de derecha denunciados creció de 39 en en el año 2023 a 159 en el año 2025, en Berlín de 74 en el año 2023 a 126 en el año 2025, en Renania-Palatinado de 25 en el año 2023 a 78 en el año 2025. Mecklemburgo-Pomerania Occidental registró en el año escolar 2024/2025 235 notificaciones relacionadas con antecedentes extremistas o símbolos anticonstitucionales, un claro aumento respecto al año anterior.
En Sajonia-Anhalt, los delitos de derecha registrados por la policía en escuelas aumentaron de 74 en el año 2023 a 192 en el año 2024, lo que supone un aumento de casi el triple. La ministra del interior de este estado federado, Tamara Zieschang (CDU), declaró a WELT AM SONNTAG: «Los incidentes extremistas de derecha en escuelas primarias son especialmente preocupantes. Muestran lo importante que es transmitir valores democráticos desde temprana edad, algo que debe comenzar no sólo en la escuela, sino también —y especialmente— en el hogar de la familia».
El experto en extremismo de derecha David Begrich, de la asociación «Miteinander» en Magdeburgo, identifica tres factores que contribuyen al aumento de incidentes en las escuelas. En primer lugar, la visibilidad general de contenidos de este tipo en los medios digitales ha aumentado considerablemente. En segundo lugar, existe un «regreso del placer de probar hasta dónde se puede llegar». En tercer lugar, especialmente en Alemania del Este, la Alternativa ara Alemania (AfD) ha contribuido a que las posiciones extremistas de derecha se normalicen aun más. «La diferencia con los años 90 es que ya no existe una cultura juvenil de derecha específica que se pueda delimitar claramente», afirma Begrich. Hoy en día, favorecido por internet, se trabaja mucho más con fragmentos de diferentes ámbitos.
Esto significa que quien, por ejemplo, escucha a la banda neonazi Landser porque se la recomienda el algoritmo de TikTok y le gusta, no necesariamente tiene que ser un extremista de derecha consolidado. En los años 90 era diferente. Quien entonces escuchaba a Landser era «con mayor probabilidad un neonazi consolidado», «porque era mucho más difícil acceder a ese material». En el trato con alumnos llamativos, Begrich aboga por un enfoque «situacional-comunicativo». «Antes de que la escuela llame a la policía, hay que hablar con los alumnos. En la gran mayoría de los casos, no se trata de visiones del mundo ideológicamente consolidadas».
Sea como sea, es un problema preocupante. Pues una sociedad dominada por ideologías extremistas termina siendo caldo de cultivo de los peores crímenes que la humanidad es capaz de cometer: crímenes de lesa humanidad.







