Juan Carlos Tafur -Columna

El guion de la guerra

“Los monstruos que construirán en el imaginario popular para acompañar su gesta de alguna aprobación popular, será arremeter contra el propio Congreso, contra los grupos de poder empresariales y contra los medios de comunicación”

Resulta más que evidente que el gobierno prepara una estrategia de confrontación que le permita vencer los obstáculos que le suponen no contar con 66 u 87 congresistas en el Legislativo, que le faciliten la reforma constitucional del artículo 206 que a su vez le dé carta abierta al Ejecutivo convocar a una Asamblea Constituyente.

En el evento convocado ayer para anunciar la pomposamente llamada “Segunda reforma agraria”, se reestrenó con mayor claridad el itinerario. Más allá de cuestionar la fecha elegida (no es de grata recordación democrática el golpe militar de Velasco, cuyo gobierno supuso un atraso gigantesco al país), lo cierto es que los anuncios propiamente dichos, respecto de los cambios y propuestas en materia del sector, son, en su mayoría plausibles y positivos. No pareciera que vaya a haber allí mayor motivo de roce o conflicto con el Congreso.

Pero los distintos oradores de la jornada (incluyendo a los cuestionados Guido Bellido e Iber Maravi, y, por supuesto, al mismísimo presidente Castillo), preanuncian algunos elementos políticos beligerantes que es menester resaltar y advertir.

Primero, van de todas maneras por la Asamblea Constituyente. No han renunciado a ello y ya se deben haber percatado que el quimérico esfuerzo del congresista Bermejo y compañía, de pretender recolectar firmas y con ellas forzar a que el Ejecutivo convoque a un referéndum, es abiertamente inconstitucional y que, necesariamente, cualquier iniciativa en ese sentido pasa por el Congreso.

Y allí empieza el problema. Porque el gobierno no tiene los votos para hacerlo. Ni los 87 en dos legislaturas y ni los 66 en una para convocar a un referéndum ratificatorio. Si el gobierno quiere construir la Patria socialista a la que aspira solo podrá hacerlo disolviendo el Legislativo, convocando a nuevas elecciones, y en el interregno llenarnos de bonos y populismo para lograr siquiera los 66 votos que le permiten cumplir sus propósitos en el nuevo Congreso elegido.

Y a eso van. Que no quepa duda. Harán cuestión de confianza por la eventual censura a Maraví y luego lo harán por cualquier cosa que se les ocurra: el paquete de facultades delegadas, la propia reforma del 206, la permanencia de otros ministros impresentables, la expropiación de algunos conglomerados empresariales, etc.

Y los monstruos que construirán en el imaginario popular para acompañar su gesta de alguna aprobación popular, será arremeter contra el propio Congreso, contra los grupos de poder empresariales y contra los medios de comunicación. En diversas manifestaciones y con distinta intensidad ya lo vienen anunciando. Se viene la guerra política y ojalá la oposición dé la talla para enfrentarla airosa y dignamente.

Nota: esta columna reaparecerá el domingo 10 de octubre.

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Congreso de la República, Iber Maraví

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