Juan Carlos Tafur

Castillo y la salida judicial

“Si existe algún resquicio legal -y según varios expertos jurídicos lo hay-, pues hay que ingresar por aquel y lograr el objetivo de ponerle fin a este tormento político que amenaza con dejar la pradera seca, lista para que venga un incendiario”

¿Qué camino nos queda para lograr que Castillo, el presidente destructor del Estado que nos gobierna, no se quede en el poder hasta el 2026? Solo hay una salida, y no es la vacancia (faltan los votos), ni el adelanto de elecciones (falta la entereza de la oposición para aprobarlo), sino que la Fiscal de la Nación solicite a la Corte Suprema la suspensión en sus funciones del presidente por clara obstrucción de la justicia.

Hecho ello, el Congreso debería acelerar el paso (en verdad, ya lo debió haber hecho hace semanas) e inhabilitar a Dina Boluarte por su clara infracción constitucional. Logrado ese cometido, la Mesa Directiva del Congreso, de acuerdo a su promesa, deberá renunciar, elegirse una nueva que se encargaría de la presidencia de la República y convocaría elecciones generales (no solo presidenciales, como anhelan algunos parlamentarios atornillados a su curul).

Las elecciones consecuentes serán un albur. No es seguro que ganen el centro o la derecha, y podría repetir el plato algún izquierdista radical, pero eso ya es materia de reflexión posterior. A cada momento, su propio afán. Lo cierto es que cada día que dejamos que Castillo siga en el poder se sigue corroyendo la institucionalidad, las políticas públicas, la presencia del Estado, la viabilidad democrática y, paulatinamente, la convivencia ciudadana (la delincuencia ha tomado el país por culpa de la mediocridad gubernativa).

Si existe algún resquicio legal -y según varios expertos jurídicos lo hay-, pues hay que ingresar por aquel y lograr el objetivo de ponerle fin a este tormento político que amenaza con dejar la pradera seca, lista para que venga un incendiario a prenderla, llevándose de encuentro todo lo que el actual inquilino de Palacio, por su pasmosa medianía, no ha sido felizmente capaz de hacer.

Sobran, además, los indicios de corrupción del entorno familiar y político del presidente, en circunstancias en la que es imposible pensar que él esté al margen. Razones para la vacancia hay de sobra, para el adelanto de elecciones también, pero si la lenidad del Legislativo las bloquea, pues la ruta judicial se abre en el horizonte a evaluar.

La del estribo: a darse una vuelta por la Galería Ginsberg a ver la muestra de Ali Salazar, curada por Matheus Calderón (Santa Cruz 1068, Miraflores), y por 80m2 Livia Benavides a apreciar la muestra de Marco Pando Tarzán de Macetero (Malecón Pazos 252, Barranco). Y pronto inaugura en Galería del Paseo, Lorena Noblecilla Lección de historia natural (General Borgoño 770, Miraflores).

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Pedro Castillo, Poder Judicial

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