Juan Carlos Tafur

China no entra en vainas bolivarianas

"Con el cerronismo, Castillo está condenado a ser un gobierno mediocre y corrupto. Sin aquél, difícilmente alcanzará la excelencia, porque él mismo es una fuente de medianía"

Las declaraciones inusuales del embajador chino, en el sentido de que no darán un sol más a las comunidades de los alrededores del proyecto Las Bambas y, además, un señalamiento crítico a la labor del gobierno en respaldo del proceso de producción, es un claro mensaje no solo económico sino geopolítico que haría bien el régimen castillista en escuchar.

El eje La Habana-Caracas-Evo Morales no tiene ningún respaldo internacional. Pekín no se suma a aquél. Y en la región, salvo Nicaragua, nadie se alínea con él. Ni Petro en Colombia, ni Boric en Chile, ni Fernández en Argentina, y mucho menos Lula se ganase en Brasil, se suman a las pretensiones expansivas del llamado eje bolivariano del socialismo del siglo XXI.

Castillo debe entender que la ruta que Vladimir Cerrón tiene trazada -que sí va en esa línea y como tal es el causante de la desestabilización en los conflictos mineros- no es la que le conviene ni a él ni al país. Los recientes cambios ministeriales en sectores como Energía y Minas así como en Agricultura, donde ha extirpado la infiltración de Perú Libre, son buenos y deberían consolidarse sacando al resto de la cuadrilla cerronista (por ejemplo, del MTC), que ha demostrado absoluta incapacidad de gestión del sector público y solo ha pretendido convertir en botines corruptos las cuotas de poder que se le entregaban (es increíble que dos simples licitaciones de úrea se hayan caído por incapacidad del anterior ministro, perteneciente a Perú Libre, y que la Contraloría haya detectado indicios de irregularidades).

Perú Libre tiene 16 votos en el Congreso. Son claves, sin duda, para la estabilidad del gobierno. Con esos votos podría prosperar un pedido de vacancia. Pero Castillo debería contrapesar ello dedicándose a hacer trabajo político con otras bancadas en el Congreso (APP, Acción Popular, Podemos, Somos Perú), que le permitan romper de una vez con la mafia cerronista que quiere el poder solo para medrar del erario público.

Con el cerronismo, Castillo está condenado a ser un gobierno mediocre y corrupto. Sin aquél, difícilmente alcanzará la excelencia, porque él mismo es una fuente de medianía, y puede caer, pero al menos habrá reivindicado el esfuerzo de construir una opción de izquierda responsable y técnicamente más calificada para gobernar.

La del estribo: rompo la tradición dominical de esta posdata porque me parece de interés supremo que la gente acuda al teatro a ver Trucos para ver en la oscuridad, de Mariana de Althaus con la soberbia actuación de la que hoy debe ser la mejor actriz peruana, Alejandra Guerra. Va hasta el 17 de julio en el Centro Cultural de la PUCP. Será una experiencia que agradecerá haber vivido.

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Gobierno, Pedro Castillo

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