Juan Carlos Tafur

Grandes tareas del nuevo Congreso

“El Congreso podría ser puesto a prueba respecto de una eventual necesidad de solicitar nuevamente la vacancia presidencial, a partir de las explosivas revelaciones del exsecretario general de Palacio”

Elegida ya la nueva Mesa Directiva del Congreso (felizmente, la derecha no fue tan cretina de propiciar que la izquierda se haga de la misma), lo importante es que quien ha asumido el encargo -Lady Camones y su mesa- trace una agenda y algunos lineamientos que marquen el derrotero político del país, más aún considerando la orfandad terrible que al respecto muestra el Ejecutivo.

La gestión de Maricarmen Alva, en ese sentido, fue un desastre y dejó al Congreso con niveles de aprobación menores que el impresentable Ejecutivo, lo que ya es bastante decir. Las razones de ello se explican, entre otras cosas, por haber desplegado una oposición inútil y una proactividad legislativa inocua.

Lo primero y más importante que deberá hacer la nueva gestión es subrayar una permanente y enérgica actitud de contrapeso opositor frente a un gobierno fallido como el de Castillo (más aún luego del caso Pacheco). El Congreso, si así lo hace, podría recuperar algún prestigio y dejar de ser visto como la guardería de “niños” (que, ahora se sabe, eran más de los seis previstos: de allí los 52 votos de la lista de Esdras Medina) y el recinto de obtusos interesados en quedarse cinco años a toda costa, que lo único que han logrado ha sido facilitarle la permanencia en el poder al mediocre y, según muchos indicios, corrupto presidente que tenemos. El Legislativo debe estar preparado para eventuales casos extremos, como la vacancia, la acusación constitucional o el recorte del mandato, opciones que seguramente van a ser puestas sobre el tapete en las próximas horas. Se espera, al respecto, claridad y firmeza de la Mesa Directiva.

De ser factible, además, el Congreso debiera abocarse a emprender una o dos reformas de peso. Por ejemplo, trabajar con comisiones de expertos que luego desemboquen en proyectos de ley respecto de la modificatoria de las normas de descentralización, funestas para el país. O diseñar una reforma de la salud pública, cuyo estado de cosas es un desastre, con un Minsa y un EsSalud que no funcionan para nada y se han constituido en un botín para mafias sindicales que medran de ambos.

Otros puntos concretos a desplegar rápidamente: dejar sin efecto dos decretos supremos, el que interviene inconstitucionalmente la Derrama Magisterial y que sienta un precedente nefasto respecto de la inversión privada, y lo propio con el esperpento que modifica radicalmente las relaciones sindicales y es un misil en contra de la buena marcha empresarial.

Otro hecho que desacredita al Congreso es la conformación inútil de comisiones investigadoras. Ojalá no armen una respecto del entregado a la Fiscalía, Bruno Pacheco, buscando tontamente reflectores de la prensa, ya que solo sirven para poner en evidencia la carencia técnica de los parlamentarios y solo entorpecen la labor profesional de la justicia, que en este caso, reiteramos, podría poner al Congreso a prueba respecto de una eventual necesidad de solicitar nuevamente la vacancia presidencial, a partir de las explosivas revelaciones del exsecretario general de Palacio.

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Congreso de la República, Gobierno, Política

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