Juan Carlos Tafur

Chiabra se lanza

“Chiabra podría sembrar un hálito de esperanza en una ciudadanía que no ve salida de la crisis y ya empieza a resignarse no solo a que Castillo dure hasta el 2026 sino a que lo que venga después sea peor”

Roberto Chiabra ha lanzado su candidatura presidencial. Tiene varios atributos que lo favorecen: militar en situación de retiro, de actuación destacada en el campo de batalla en la Guerra del Cenepa, exministro de Defensa, actual congresista, elocuente y opositor férreo al actual gobierno, etc.

Podría sembrar un hálito de esperanza en una ciudadanía que no ve salida de la crisis y ya empieza a resignarse no solo a que Castillo dure hasta el 2026 sino a que lo que venga después sea peor.

Sería importante, sin embargo, que Roberto Chiabra no construya un partido personalista, caudillista, que no solo confíe en su carisma y aceptación popular, sino que arme cuadros tecnocráticos que sustenten un programa de gobierno atractivo, novedoso, capaz de derrotar a los vientos antiestablishment que soplarán con fuerza en el venidero proceso electoral, producto del colapso de los servicios públicos que Castillo está perpetrando.

Sería interesante, además, que busque pactos o alianzas con algunos de los otros candidatos que están en liza. Lo peor que le podría pasar al centro o a la derecha es presentarse absolutamente fragmentada y atomizada, dejándole la mesa servida a los radicales que, de hecho, se presentarán a las elecciones y a quienes no afecta el descrédito de la izquierda representada en el régimen oficialista.

Economía de mercado competitiva, fortalecimiento de la institucionalidad democrática y enorme esfuerzo en reformar la salud y la educación públicas, además de resolver o empezar a hacerlo, el terrible problema de la delincuencia que nos azota (las mafias ilegales se están apoderando del país y dejan a su paso un reguero de muertos y víctimas) y el desastre que es la descentralización, deberían ser las banderas básicas de un gobierno de ese perfil ideológico, capaz de entusiasmar a la ciudadanía y evitar que caiga en manos de tentadores radicalismos incendiarios, tanto de derecha como de izquierda.

Falta mucho trecho por recorrer hasta el 2026, pero hace bien Chiabra empezando de una vez, porque la precariedad de Castillo es tal que no es una hipótesis negada que se recorte su mandato, y si así ocurriese sería bueno que el lanzado candidato ya tenga su agrupación inscrita. Hoy no es tan difícil inscribir un partido. Buen viento para el candidato.

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política peruana, Presidente Castillo, Roberto Chiabra

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